25 April 2014 ~ 13 Comentarios

Siete razones para oponerse a la reelección presidencial

por Carlos Alberto Montaner

Correa

Rafael Correa casi seguramente intente reelegirse como presidente de Ecuador. Sostiene la supersticiosa fantasía de que es imprescindible. Es uno de los síntomas del narcisismo. Mientras más tiempo pase en Carondelet más sufrirá su imagen. Es inevitable. Ésa es una mala idea.

Pero peor fue la de Daniel Ortega en Nicaragua, quien manipuló la Constitución y el parlamento hasta hacer posible la reelección perpetua. Seguramente imitaba al venezolano Hugo Chávez, quien en 1998 juraba que sólo ocuparía el poder durante un periodo, pero cambió la reglas y se casó con Miraflores hasta que la muerte lo alejó de la poltrona, 14 años más tarde.

La reelección trae más inconvenientes que ventajas, aunque la ejerzan buenos gobernantes como el brasilero Fernando Henrique Cardoso o el costarricense Oscar Arias, dos políticos democráticos que también modificaron las normas. El primero para mantenerse en el poder y el segundo para regresar a la casa de gobierno.

La reelección ni siquiera es aconsejable en periodos alternos, como hoy sucede con Michele Bachelet y ocurrió en el pasado con Alan García, pese a su segunda magnífica presidencia. Tampoco es útil en Estados Unidos, con sus dos gobiernos consecutivos. No tiene mucho sentido mandar pensando y actuando en función de las próximas elecciones.

Hay varias razones para desaconsejar esa práctica en los sistemas presidencialistas. Se me ocurren, al menos, siete importantes:

1.     Obstruye el reemplazo generacional, la competencia entre líderes y la circulación de las élites.

2.     Refuerza el caudillismo en detrimento de las instituciones.

3.     Cuando se prolonga el mandato, el caudillo se va rodeando de cortesanos que lo halagan y confunden en busca de privilegios. 

4.     Fomenta un tipo de nociva relación mercantilista entre el poder económico y el político. Se retroalimentan mutuamente. Facilita la corrupción.

5.     Los errores tienden a reiterarse por el conocido Einstellung Effect. No solemos hacer las cosas porque estén bien o mal, sino porque primero la hicimos de determinada manera y el cerebro es una máquina que aprende y repite los comportamientos.

6.     Los viejos gobiernos se quedan sin ideas, se van fosilizando, se resisten a las reformas y segregan burocracias calcificadas, cada vez más incompetentes.

7.     La no reelección refuerza la noción de que lo conveniente es seguir planes de gobierno a largo plazo, pensando en el país y no en periodos cortos. Se llega al poder a medio camino y se entrega a medio camino porque es un viaje que no puede o debe llegar a ninguna parte. Es una obra continua en la que el presidente es sólo un factor transitorio limitado por la ley.

Si no hay reelección, ¿cuál es el periodo ideal? A mi juicio, la fórmula mexicana es la más indicada. Seis años y adiós muy buenas. Se podrá argumentar que el PRI, que gobernó 70 años con más pena que gloria, no es el mejor ejemplo, pues sustituyó al caudillo por el partido, reiterando casi todos los defectos señalados, pero probablemente hubiera sido peor un gobernante que diez, como sucedió durante los 35 años que previamente mandó Porfirio Díaz. Por eso en 1910 Francisco Madero inició la Revolución enarbolando una sabia consigna: “Sufragio efectivo y no reelección”.

En todo caso, hay un vínculo muy estrecho entre los valores que existen en la sociedad y el resultado de la obra de gobierno. Los políticos no surgen en el vacío. Son parte de la misma tribu de donde salen los ingenieros, los curas, los soldados o los vendedores de corbatas. No son peores. Si los países escandinavos son los mejor gobernados del planeta, no es por las cuestiones formales sino por las virtudes que prevalecen en esas sociedades.

Tal vez el complemento ideal para esos gobiernos presidencialistas de un solo periodo, es la recuperación de una institución jurídica excelente, proveniente de la tradición romana: el Juicio de Residencia. De manera automática, sin que mediara acusación formal, todo gobernante saliente debía someterse a una gran auditoría pública de la que podían derivarse consecuencias penales. Si había mandado bien, se le honraba. Si había violado la ley, se le castigaba.

Tras pasar por el Juicio de Residencia muy pocos querían volver al poder. Incluso los buenos. Estupendo.

13 Responses to “Siete razones para oponerse a la reelección presidencial”

  1. Maximiliano 25 April 2014 at 12:44 pm Permalink

    La verdad cuestiono un poco esos argumentos.
    En los paises en donde la democracia esta bien afincada, dos periodos de 4 anyos no representan ninguno estimulo de corrupcion en si’, es mucho mas peligroso estar amarrados a un gobierno incompetente durante 7 anyos.
    Y como CAM justamente ha dicho, en el Mexico del PRI durante decenios no habia habido ni reeleccion ni democracia. Tal vez no hubo caudillismo como no lo hay en China, pero habia -de facto- una dictadura de partido. En la Costa Rica de hoy, en cambio, la reeleccion no representa ninguna amenaza a la democracia. Ni tan solo: durante el segundo gobierno Arias Costa Rica toco’ su mejor puntuacion en la lista de Transparencia Internacional sobre la corrupcion.

    Bueno, no podemos estar de acuerdo en todos, digamos que no es recomendable la reeleccion en Estados Unidos o Costa Rica, pero ? que tal la reeleccion en Sant Kitts and Nevis donde el doctor Douglas lleva veinte anyos como primer ministro ?
    Eso lo cambia todo porque Saint Kitts tiene a la Reina Isabel como jefe de Estado ?
    ? Y que tal el tercer mandato de la senyora Merkel en Alemania ?
    ? Me va a convencer que el puesto cerimonial del presidente aleman lo cambia todo ?
    ? O que Alemania es una democracia mas consolidada que Estados Unidos ?

    No estoy convencido, Carlos Alberto, pero igual respeto su punto de vista.

    En mi opinion, dos mandatos (consecutivos o no consecutivos) de 4 o 5 anyos en cualquier cargo politico seria lo mas recomendable, si las instituciones democraticas y los valores civicos/sociales en un pais no estan lo suficientemente fuertes, un dictador en ciernes puede inventar cualquier artimana para esquivar cualquier ley.
    No es eso que nos vacuna de un caudillo ni nos garantiza la democracia.

    • RL 26 April 2014 at 1:57 am Permalink

      Los presidentes Americanos trabajan a tiempo complete en el cargo que fueron elejidos los primeros dos años, de ahi en adelante empieza la campaña para la reelection y el desgaste.

    • Carlos Alberto Montaner 26 April 2014 at 12:17 pm Permalink

      Amigo Maximiliano, creo que es un problema de sumas y restas. Mi impresión es que resulta preferible eliminar totalmente la posibilidad de reelección. Acaso estoy bajo la influencia de la historia de Cuba, donde la posibilidad de perpetuarse en el poder, o de prolongar los mandatos, acabaron minando los fundamentos de la República. Admito, eso sí, que la clave de la gobernabilidad (odio la palabra gobernanza) está en los valores prevalecientes en la sociedad. La democracia en Israel se sostiene pese a que carecen de Constitución, como tampoco la tienen los ingleses, aunque inventaran el constitucionalismo. En todo caso, el tema de la releeción no tiene una respuesta clara. Un abrazo,

      CA

  2. Juan Pueblo 25 April 2014 at 5:18 pm Permalink

    Quizás sí el presidente fuera elegido por el parlamento, sin derecho a reelección, el gobernar seria más un trabajo de equipo con menos caudillismo y mayor apertura social.

    • Carlos Alberto Montaner 26 April 2014 at 12:21 pm Permalink

      Curiosamente, Cuba es el único pais formalmente parlamentario de Hispanoamérica, pero el modelo, derivado de las dictaduras de corte soviético, sólo sirve para perpetuar la autoridad del caudillo.

    • Maximiliano 26 April 2014 at 2:46 pm Permalink

      Bueno ,pero ahi estaria el primer ministro.
      En tu propuesta lo mejor seria Suiza, donde hay un conjunto de una media docenas de representantes de cada canton que se turnan cada diciembre. Suiza es el mejor ejemplo de democracia directa, o digamos participativa (un mixto entre directa y representativa) pero cuidado un pais sin cultura democratica con altos niveles de corrupcion y violencia que intentara hacer lo mismo, le iria muy mal.
      No es tanto el problema del modelo, sino de los valores civicos, sociales y democraticos de cada pais.

  3. RL 26 April 2014 at 1:53 am Permalink

    Exelente distinguido CAM

  4. Humberto Mondejar Gonzalez 26 April 2014 at 1:29 pm Permalink

    Ya había meditado sobre eso y coincido en todo con usted.
    Cinco años, sin reelección; pase lo que pase.
    Ya que lo correcto es que las políticas sean de estado y no de partidos.
    Un solo ejemplo: Cuando las políticas son de partido, cada vez que cambia el partido, se inventa un sistema de educación distinto. Claro por ser tan iluminados, fuimos electos. Y así no avanza un país. Si los partidos saben que en 5 cinco años, no puedes hacer milagros, o destrozos (la mayoría de las veces); pues con el tiempo tendrán que aceptar y concertar acuerdos políticos pragmáticos, para lograr políticas de estados y no las cacariadas revoluciones que prometen los partidos de turnos en sus campanas. La historia ha demostrado que las revoluciones no existen, son imposibles y que hay que construir sobre la base de lo que existe.
    Cuantos presidentes existen en la vida política de cada ciudadano, pongamos de 40 años? Para mi entre más haya mejor. Es ridículo pensar que en un país solo hay dos o tres personas capacitados para dirigirlo o ser líderes perpetuos. Entre más personas pasen por los cargos públicos, más talentos políticos, descubriremos que tienen los pueblos. Es una discriminación intelectual pensar que por 40 años, un país no produce líderes decentes y ponderados. Además; como saberlo, si dos personas se turna en el poder; como en Rusia. La única forma de que se aprende a ser servidor publico, es siéndolo y trabajando sobre la marcha sobre los errores. Claro que para eso, primero tiene que haber unas leyes y un poder judicial independiente y que sepa decodificarla correctamente en cada situación coyuntural que se produzca.

  5. Humberto Mondejar Gonzalez 26 April 2014 at 1:47 pm Permalink

    Incluso, analiza los legados más visibles de los presidentes de EE.UU.; y vas ha ver que no pasan de tres, hayan repetido o no mandatos. Y que en realidad no necesitaban más de cinco años para lograrlos. Claro esto es esquemático, porque comparar épocas, idiosincrasias y sociedades, es un poco peregrino. Pero siempre se perciben ciertas regularidades generales. El de Obama en lo interno, creo que será la ley de salud, principalmente para los que nunca podrían pagarse un seguro. Tal vez haber campeado decentemente la crisi, principalmente en lo financiero; después de un rescate estatista. Su fracaso interno, no encontrar la fórmula ganadora para una reforma migratoria, aunque sea parcial. En lo exterior, continuar la política antiterrorista de Bush con éxito, traer la tropas al país, la suerte de que la primavera árabes fueron bastante exitosas. Creo que por ahi estara la cosa en unos 4 o 5 presidentes más, 15 años a futuro.

  6. Humberto Mondejar Gonzalez 26 April 2014 at 2:23 pm Permalink

    Mira, casualmente lo abuchean, se le nubla la vista de ira y plantea un revolucion. http://www.practicaespanol.com/es/espana-ministro-wert-dice-urge-reforma-educativa-ser-boicoteado-sevilla/art/5665/
    Y así sucede con otras ideas, que no sean políticas de estados. No analizan, que construir, sobre lo construido o planificado. Que hay que hacer para acabar de lograr lo que se propuso el gobernante anterior o mandatario. Es decir, un infinito ideal, sin concluir nunca o llevado a puerto final. Eso de revoluciones o borrón y cuenta nueva a todo; a la larga no funciona. Funciona mejor, tratar de mejorar o reorientar ligeramente las anteriores políticas. Claro siempre hay cosas que borrar por completo; pero no tantas como nos quieren hacer creer en las campañas electorales. Como físico lo veo más claros decirlo así: Ya esta demostrado, que nadie en este mundo, tiene la capacidad mental de variar todas las variables del experimento social y saber a qué rumbo, conducirán tantas variables sueltas, e interactuando entre ellas. Y esta claro que los países que han dosificado los cambios y calibrado menos variables; son hoy los que más han sostenido sus éxitos y los más exitosos. Y como profesor, lo digo así: Los objetivos de una clase (de un mandato) deben ser sencillos, claros y limitados en tiempo. Demasiados objetivos por cumplir en una clase (en un país), no se cumplen nunca y traen más confusión el los alumno (en la sociedad). Pero bueno, los dictadores son psicópatas de las revoluciones y adoradores de su mentalidad de iluminados.

  7. Néstor Rodriguez Lamelas 27 April 2014 at 8:57 pm Permalink

    No hay una fórmula para ser feliz, pero el estar informado mediante la lectura y el aprendizaje contribuye mucho a poder valorar las cosas y eso nos facilita el disfrute de una vida con menos sobresaltos, en las sociedades informadas es más difícil que aparezcan “Salvadores de la Patria” con derecho a reelección, por eso creo que la educación con amplitud de información es un buen antibiótico para las enfermedades de nuestros pueblos.
    Néstor Rodríguez Lamelas.

  8. Aldo Alvarez 28 April 2014 at 9:39 am Permalink

    Parece que el general presidente Raul Castro encontro al final la formula de los 5 años, porque dijo que en 5 años mas se retiraba. Sera que es mas democrata que Fidel o sera que no esta dispuesto a gobernar en silla de ruedas?


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