09 March 2017 ~ 3 Comentarios

Sin reformar el Poder Judicial no se puede luchar contra la corrupción

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3 Responses to “Sin reformar el Poder Judicial no se puede luchar contra la corrupción”

  1. Ramiro Millan 9 March 2017 at 6:53 pm Permalink

    Si bien aún persisten ideologías de izquierda que consideran al poder judicial como un arma más del arsenal a utilizar para lograr objetivos políticos y económicos (aunque en realidad no es más que la consecuencia obligada ante los reiterados fracasos de los planes que hacen imprescindible controlar a la justicia ante las enormes contradicciones a las que se ven expuestos días trás días), ya nadie duda de la veracidad de los dichos del Sr Montaner.
    El problema, enorme problema, es conseguir los objetivos expuestos. Una justicia independiente, jueces probos con buenos salarios, elección de los mismos por medios institucionales adecuados (no a “dedo”), etc.
    Y en este punto entra en juego una “ley” de la naturaleza humana que todos creen limitada su acción al campo económico.
    Me refiero a la famosísima ley de la oferta y la demanda.
    Grave error.
    Ésta ley es tan o más importante en otras áreas sociales como en la económica.
    Lo explico.
    A diario puedo observar en mi actividad laboral, que la calidad del servicio prestado es directamente proporcional a la exigencia del usuario.
    En el ámbito hospitalario público dónde concurren los pacientes más humildes y se percibe claramente que sus expectativas no superan la posibilidad de ser atendidos como sea y con el médico que le toque en suerte. Y a la hora de recibir el tratamiento, difícilmente exijan algo que no sea lo más imprescindible se pueda considerar.
    En consecuencia, obtienen lo que demandan, servicios básicos y a menudo ineficientes con una atención realmente precaria.
    No sucede lo mismo en zonas geográficas dónde la exigencia del paciente es claramente diferente (en la capital de mi país por ejemplo) y por tanto, los servicios ofrecidos son mucho mejores ante la mayor exigencia de la demanda.
    En el ámbito privado, dónde la ley de la oferta y la demanda es manifiesta (no subrepticia como el caso de la medicina pública) es, obviamente, mejor el servicio cuánto más dinero hay en juego y correlativamente al mejor honorario y costos de la prestación, mayor es la demanda de calidad del paciente.
    Exactamente lo mismo sucede en el ámbito educativo.
    Cuánto menor es la exigencia de calidad de educación exigida por los padres, casi invariablemente recibirán la calidad educativa esperada.
    Se repite sin dudas el mismo fenómeno en el ámbito judicial.
    Si a la población general le parece absolutamente secundaria la importancia de la corte suprema de justicia por ejemplo, lo más probable por lejos es que esa corte esté integrada por jueces, cuánto menos, incompetentes profesionalmente y corruptos o cooptados por el poder político cuando no.
    Es más que habitual observar en las provincias más pobres el absoluto desinterés de la población por la elección de los jueces que decidirán sobre, nada más y nada menos, que por su libertad y sus derechos y la consecuencia inevitable es un poder judicial totalmente dependiente de las decisiones del poder político (con la corrupción consecuente).
    Si se dan por ciertas mis afirmaciones, la primera conclusión posible es: hay que mejorar la educación para que el ciudadano común exija mejor atención médica, mejor calidad de la justicia y……. MEJOR EDUCACIÓN!!!!!
    Finalmente llegamos siempre al mismo “nudo indesatable” de la cuestión, si el ciudadano no exige mejor educación, por la ley de la oferta y demanda, no la obtendrá por más esfuerzos a alguien o partido político o el que sea, se le ocurra llevar a cabo (salvo excepciones y las excepciones no cuentan).
    ¿Por qué no exigen cuando las evidencias de la necesidad de mejorar cuanto aspecto social es obvio?
    Por la CULTURA amigos.
    Insisto, la clave está en apuntar todos los “rifles” a este objetivo: CAMBIO CULTURAL.
    Si la cultura del ciudadano común no demanda calidad en el ámbito que sea, difícilmente lo obtenga.
    La pregunta del millón es ¿cómo cambiar la cultura?
    Si alguien encuentra la respuesta a ésta pregunta merecerá 100 premios Nobel.

    • Manuel 12 March 2017 at 6:19 am Permalink

      no hace falta uno solo (premio Nobel) porq la respuesta está en nuestras narices.

      Primera pregunta.
      Quienes pueden obrar el cambio?
      (1)los pocos miles de humanos con poder para hacerlo, pero sin motivación, sin interés. NO LES INTERESA

      Segunda pregunta.
      Qué puede lograr el cambio?
      (2)Historicamente, como es evidente para todos, se han venido produciendo cambios importantes de la mano de revoluciones en el pensamiento-tecnología-catástrofes humanas-etc.. Esto ha terminado por ejemplo con el Sistema Esclavista, luego con el Feudal y eventualmente evolucionaremos hacia otro sistema superior al que hoy tenemos y que nos ofrece estos maravillosos seres de los cuales hablo en (1). Una nueva revolución surgirá este siglo o el próximo, y tu pregunta con respuesta se queda sin Nóbeles, la vida, el devenir es más poderoso que cualquier cuerpo teórico, que cómo el Comunista, ya sabemos ayuda a conocernos mediante cruenta experimentación, pero no para tener las llaves q habran las puertas hacia una vida mejor. El Capitalismo es igual de cruento, y va aupado por las dinámicas fuerzas del momento y por la mediocre Cultura general que genera y perpetua. El mundo tiene su dinámica. Es una indetenible, y sólo nos queda tomar partido y alzar la voz entre millones de voces arrastradas por las corrientes indetenibles del momento. Ni uno ni mil premios Nobel cambiarán eso porque en primer lugar no ha surgido el jurado, ni surgirá, que premie a una opinión sobre otra, determinando que estas son las dueñas de toda la verdad y las demás están erradas. Las ciencias sociales son basicamente opiniones sobre esta realidad que tendrán que ser probadas por el paso caótico de miles de eventos relevantes. No es un Einstein, o 100 los que vendrán a salvarnos en lo social, porque lo social es impredecible como las elecciones presidenciales o las dictaduras (unas duran 12 años, unas 40, otras 100 años). Estos Einsteins de hoy trabajan adelandando los procesos en los que podemos comunicarnos libremente y generar tecnología, políticas, leyes e instituciones más inclusivas y democráticas. Esos Einsteins están en varios lugares y es probable que no lleguen a recibir un solo Nobel, pero el mundo alguna vez, mirando hacia atrás, se dará cuenta de quienes fueron y cuanto sufrimiento nos ahorraron, y ese es el mejor premio que cualquier inteligencia puede ambicionar: vencer el mal que es rey hoy en el mundo, torcer el curso, dejar el Diablo frustrado, llegar al fin a un mundo mejor.

      • Ramiro Millan 12 March 2017 at 10:32 am Permalink

        Manuel, coincido con sus apreciaciones.
        En mi comentario digo “si alguien encuentra la respuesta merecerá 100 premios Nobel”.
        Que no es otra cosa que sugerir que será la evolución natural de los hechos sociales los que decidirán nuestro futuro, incluídos en ella a los pocos miles de humanos con poder para hacerlo que ud hace referencia.
        Si prestó atención a mis comentarios se habrá percatado que soy un convencido de que los que deciden nuestra vida social son los INSTINTOS o pulsiones o pasiones o como quieran llamarlas y la CULTURA de los pueblos.
        Ambas variables fuera del control de la razón humana.
        Sin embargo, como ud bien lo refleja, la historia demuestra que lentamente a través de los siglos y, según ud, por la acción de unos cuantos líderes que se nos van presentando, obtenemos avances que nos hacen​ realmente humanos, que PROGRESAMOS.
        Avances como el fin de la esclavitud, la democracia, los derechos humanos y tantos otros que nos permiten afirmar que hoy estamos y somos mejores que nuestros antepasados que habitaban la tierra miles de años atrás.
        Pero cuidado, solamente en algunas regiones que hoy llamamos a los que las habitan, desarrollados. En el resto del planeta dudo las condiciones sean muy diferentes como para afirmar que hubo algún progreso real (más allá de que estén con smartphone en sus manos).
        Soy un convencido de que esos pequeños avances son el resultado de pequeños espacios dónde logra imponerse la razón, la humanidad, en medio de la animalidad, las pasiones, las costumbres ancestrales y el azar.
        Lentamente la razón humana va logrando pequeños objetivos que van dando forma a nuestra historia.
        Esto es para mí el verdadero PROGRESISMO, el avance de la razón sobre nuestros primitivos impulsos.
        Aún falta, y mucho.
        Aún nuestro verdadero amo y señor continúa siendo eso que llamamos capitalismo que no es otra cosa que dejar que la egoísta ambición (codicia cuando no) por ganar dinero, finalmente redunde en beneficio para todos.
        Que no es otra cosa que decir “dejad que sus pasiones por ser más que el otro sea el que rija nuestro destino”.
        Aclarando que aquel que intente quebrar este mecanismo con el objetivo de dominar e inhibir la actividad de estas pulsiones sin tener los elementos necesarios para hacerlo con absoluta seguridad, nos llevará a una catástrofe tras otra.
        El comunismo es justamente la experiencia más paradigmática de lo que nos puede pasar si osamos ir contra la fuerza arrolladora de este fenómeno que proviene desde un primitivo rincón del cerebro del homo sapiens (estoy seguro que estamos a siglos de tener la posibilidad de encarar un objetivo como éste con posibilidades de éxito).
        Una última observación, si bien coincido en que la evolución de los hechos se ajustará a lo que ud opina, hacia el progreso, no debemos olvidar que allá por los años 300 AC vivíamos la democracia griega y después la romana para finalmente terminar en el imperialismo”caníbal” de los mismos romanos para finalmente caer en la oscura Edad Media durante 1500 años.
        Cuidado, lejos estamos de eliminar el riesgo de caer en una nueva Edad Media.
        De hecho, soy un convencido de que si la batalla actual por la supremacía entre naciones (de nuevo, bajo el dominio de primitivos INSTINTOS) la gana China dónde se impondrán las leyes más primitivas de nuestra naturaleza (el ganador será entonces el que logre imponer salarios más pauperrimos posibles) correremos serios riesgos de entrar en nueva Edad Media. media.


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