11 July 2017 ~ 1 Comentario

Un ídolo de los ignorantes

Por Luis Leonel Leon*
@LuisLeonelLeon / llleon@diariolasamericas.com

Los fines de semana nadie suele llamarme tan temprano. No porque esté durmiendo -mis amigos saben que no soy dormilón- sino porque un domingo a las siete de la mañana la mayoría de ellos tiene el celular en silencio. Por eso contesto extrañado y apenas digo “Zoe, querida” escucho a mi amiga, verdaderamente sorprendida y creo que algo indignada:

-¿De verdad tenías que dedicarle un tuit a ese señor?

-¿A quién?

-Al reguetonero. ¿Con tantas cosas interesantes que tenemos, vale la pena darle publicidad a un tipo de cubano y hasta de música que jamás será lo mejor de nuestra cultura?

Me deja en silencio unos segundos. Su pregunta se debe a que un día antes había publicado en Twitter lo siguiente: “Que Jacob Forever use en #Miami una camiseta del #CheGuevara más que un intento de ofender al exilio, es un retrato de su penosa generación”.

En algo tiene razón Zoe.

-De no ser por la desfachatez de retratarse en Miami luciendo una camiseta con el responsable de la muerte de muchos cubanos y latinoamericanos, jamás le habría dedicado una palabra. Ni su música me gusta ni mucho menos lo que hace y simboliza.

Me doy cuenta que podría decir más o menos lo mismo del Che Guevara. Aunque el guerrillero no se dedicó a la industria musical, sí desbarató algunas industrias cubanas, eso sí, y tuvo la suerte de morir antes del surgimiento del reggaetón. Y de haberlo vivido, estoy seguro que jamás se habría puesto una camiseta de Jacob Forever.

-Es irónico. Decía odiar el capitalismo y terminó siendo usado y vendido en millones de camisetas y gorras. Pero no creo que entrara en eso de ponerse camiseticas con el rostro de otro hombre -comenta Zoe con ironía, mientras con su tono me recuerda la homofobia revolucionaria del comunista argentino que se hizo célebre gracias al castrismo.

-Los cubanos somos verdaderamente “especiales”.

-¿Tú crees?

-Imagina qué sucedería si este reguetonero se retrata en un barrio judío con una camiseta de Hitler.

-No se atreve. Sabe que la insolencia ahí sí le cuesta cara. Por cierto, creo que los judíos son de los menos penetrados por el marxismo cultural.

-La camiseta que se puso es de un famoso diseñador, Neil Barrett.

-Otro que no sabe hasta dónde está penetrado. Tu colega Daniel Benítez hizo un reportaje que vi en Facebook donde lo menciona. Para vestir a Madonna, Kirsten Dunst, Angelina Jolie o Kate Hudson no hace falta coquetear con estos símbolos. A que allá en Milán donde vive el desenfadado Neil no corre el riesgo con Mussolini. Pudieran hacerle picadillo la camiseta y tener que salir ir corriendo a Devon con los ripios entre las piernas.

-Dicen que hace poco Jacob Forever cantó en Milán y que la agencia Prensa Latina cubrió el evento.

-Los comunistas trabajan las veinticuatro horas los siete días de la semana. Y si se trata de propaganda, son los primeros. Y hay tantos tontos y desinformados por ahí. A lo mejor el propio Neil le regaló la camiseta a Jacob creyendo que el Che también era cubano. Quién sabe si le dijo “Te regalo esta camiseta que diseñé con un compatriota tuyo”. Y Jacob emocionado se la agradeció y le prometió usarla para una ocasión especial.

-Hace poco le propuse un reportaje a editor sobre un tema relacionado con el Che Guevara y me dijo “los temas cubanos no me interesan mucho por el momento”.

-Cualquier cosa puede suceder. Y que Neil no sepa bien la historia del Che es más entendible. Pero el reguetonero, no me jodas. Si me dijeras que se la puso para cantar en Cuba porque se la asignaron en un show político y no supo decir que no, o que es una persona que no tiene otra cosa que ponerse. Pero comprarse una camiseta del Che que puede costar hasta trecientos dólares, eso ya es otra cosa.

-Hay que ser un fanático del guerrillero -le apunto. -¿O es una soberbia estupidez?

-Ese no es tan tonto. No seamos nosotros los inocentes. Por lo menos sabe perfectamente que el Che no es bienvenido en la capital del exilio cubano. Y Miami aún lo es, aunque la pretensión del castrismo es poblarla con estos sujetos. Ya hay demasiados.

-A lo mejor se tomó muy en serio la consiga “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che” y siente nostalgia.

-Pena no creo que sienta. Y al final si el Che resucitara lo más seguro es que a los dos los enviaba al paredón, al inglés por estar cogiéndolo para el relajo en sus camisetas y al otro por andar con esas cadenas doradas doblándole el cuello, agitando las caderas e insinuando que el malecón, la frontera con el imperialismo que tanto odiaba, alguna vez podría secarse. La sola idea de que la gente en vez de escaparse de la isla en balsas lo pudiera hacer corriendo, no creo que le gustaría nada. Pero esto el pobre Jacob no lo sabe. Ni tampoco Neil.

-Ni lo quieren saber -acoto. E imagino al modisto inglés haciéndole fotos al reguetonero cubano vestido con un uniforme de pionerito fashion, apretándose una mano contra el pecho y con la otra gesticulando a ritmo de cubatón (el reguetón cubano) mientras entona estos versos en el matutino de su escuela: “Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia, Comandante Ché Guevara. Tu mano gloriosa y fuerte sobre la historia dispara”.

Recapacito. El inglés no perdería el tiempo en eso. Está a otro nivel. Cuando más envía a un asistente hechizado por el Caribe. Y en cuanto al cubano, qué va, aunque se traten de alegorías ideológicas son demasiadas metáforas para el cubatón. Sobre todo eso de que la historia dispara. Diviso al reguetonero alegando: “La historia, no chico, qué es eso, yo soy un cantante, un músico urbano, no tengo que ver con política”. Borro rápidamente esas imágenes.

Prefiero el sarcasmo de Zoe y le pregunto qué haría si de pronto uno de sus representados, digamos que apodado “Mantecado”, fuera detenido por golpear a la novia y desde la prisión le cantara “Soy tu divino asesino”. U otro, llamémosle “El eco”, que para impulsar su nuevo sencillo apareciera desconsolado en las redes sociales anunciando que la novia lo abandonó, repitiendo lo mucho que la quiere y hasta la respeta siendo reguetonero, e incluso la cuida, sobre todo ahora, que vive en Miami y puede comprar para la salud y el aliento de ambos una crema dental decente, algo que no tenían en Cuba ni él ni sus primos.

-Soy representante de artistas, gente que hace arte -me aclara Zoe con un tono diferente al que tenía cuando iniciamos la conversación-. Mejor charlemos de generaciones.

Como siempre vuelve a tener razón mi amiga. Hablamos de la generación del cubatón. O de la generación de los jineteros, como hace tiempo la nombró ella misma.

Además de enseñar sociología y doctorarse en la Universidad Stanford, Zoe trabaja en una agencia de representación de músicos en California, generalmente vinculados al jazz, género con el que se formó y del cual es una experta. De hecho mientras conversamos podía sentir levemente uno de sus discos favoritos. Es asombroso, pensé, conversar de temas vinculados al cubatón y de fondo tener el Kind of Blue de Miles Davis, editado, qué casualidad, en 1959.

-Llamar así a esta generación es, por supuesto, una manera de generalizar -me recuerda Zoe-. Claro que no son todos, pero sí son muchos. Y mientras a unos les molesta a otros les parece ilustrativo.

-Como generalmente sucede con casi todo.

Sonríe otra vez y advierte que al contrario de lo que piensa mucha gente, no hay que temerle a generalizar:

-No se trata de que todas las generalizaciones sean riesgosas. Muchas no lo son. Lo que pasa es que nuestros prejuicios, frustraciones y temores son los que a veces no quieren correr el riesgo de escapar del status quo y decir lo que creemos o sentimos. Sobre todo, para emplear un término a la usanza, si es algo que puede ser considerado políticamente incorrecto. Como muchas de las cosas que hoy pasan con Donald Trump.

El “presidente políticamente incorrecto” es también otro tema largo y complejo y regresamos a la pregunta del comienzo: ¿Sirve de algo escribir sobre Jacob Forever?

-Por supuesto que no -le respondo-. Pero del fenómeno que hay detrás de buena parte de la hueca generación a la que pertenece, quizás sí. Al menos es algo importante.

-Y preocupante. Se trata de una generación que penosamente nació y creció en la miseria material de Cuba, pero que cada día comprobamos que está mucho más dañada en casi todas las cuestiones éticas, que desconocen y que para nada les importa. Les puedes explicar quién verdaderamente fue el Che, qué hizo y qué significa ponerse una camiseta con su imagen, y posiblemente ni entiendan ni les importe saberlo. Un día se ponen una con una foto de Fidel fumándose un tacaco y no te sorprendas si te dicen que el dictador fue el que inventó el habano.

-Y que es un tema cultural.

-Sí, la cultura de la incultura. Ese es el tema.

Es un perfil áspero. Cuando Zoe habla de la generación de los jineteros, se refiere a la infinita pérdida de valores a la que el castrismo, eso que algunos siguen llamando revolución, arrastró y sigue arrastrando a millones de cubanos. Varias generaciones son producto de este engendro, pero sin dudas las más recientes son las más afectadas. Para muchos de los nacidos en Cuba a finales del siglo XX, con el peso de todas las penurias del Periodo Especial que arrasó con la nación luego de la desaparición del bloque comunista de Europa del Este, los valores morales, la ética, la educación, la decencia, hasta la sexualidad, fueron demolidos por la sobrevivencia.

-“Luchar” es la palabra que los identifica. Quien roba ya no es un ladrón sino un luchador. Incluso pueden no sólo defender sino elogiar a un jovencito que tiene sexo con extranjeros por unos cuantos dólares y argumentar que ni siquiera es homosexual ni bisexual, nada de eso, ese es todo un hombrecito, eso lo hace sólo por dinero, es su trabajo, su lucha. Y así ocurre con muchas otras cosas.

-Una generación de zombis -le digo mientras visualizo una manada de muertos vivientes-. Vociferan, comen, cantan, mueven el esqueleto y hasta se reproducen, que es lo más terrible. Intentas hablarle de estas realidades y lo más probable es que te respondan: “Para qué p… quiero yo la ética ni la moral, ni saber si el Che fue o no un criminal, aquí lo que importa es el money que tiene Jacob Forever con que se compró la camiseta, papa, no seas envidioso y cómprate una para que estés en talla”.

-Es una mezcla tóxica del desconocimiento, de defender el desconocimiento y la indecencia, que les identifica, con una especie de guapería amanerada, de la más vana y barata, y en la distancia, pues sus batallas suelen resumirse a escenas marcadas por la gritería o al Facebook -acota Zoe-.

-Muy pocos son capaces de hacer siquiera lo que hacen las Damas de Blanco, que es simplemente caminar con una flor en la mano reclamando libertad y democracia para los cubanos. Ellos incluidos.

-No tienen lo que tienen que tener. A pintar a un mural con Trump degollado, eso sí. ¿Pero por qué no se atreven a pintar un mural o a ponerse una camiseta con los niños que asesinó la revolución en el remolcador 13 de marzo? Más que una generación cobarde, es un rebaño de oportunistas.

Sus duras palabras me recuerdan lo que algunos balseros han declarado al ser entrevistados por televisoras de Miami: “Nosotros no venimos a Estados Unidos por ningún problema político. Venimos a luchar”. Pareciera increíble, pero es así, siquiera arriesgando la vida huyendo en una balsa logran fugarse del castrismo.

Coincidimos en que son clarísimas víctimas de una ideología que ni siquiera conocen y que los sigue devorando como Saturno a sus hijos, y bailan felices siendo devorados. Son marionetas de la trivialidad del régimen y así viven y seguirán viviendo fuera de la isla. Pareciera que no hay remedio. Quizás no lo hay. Sobre todo cuando vemos que del mismo modo absurdo, pedestre y “combativo” con que los comunistas defienden a Castro, los fanáticos de Jacob Forever defienden su camiseta del Che.

-Cuando se llega a ese nivel de hipnotismo, haga lo que haga, así les restriegue en la cara la camiseta de quien les haya violado a una hermana, no importa, si esa camiseta se la pone Jacob no hay nada malo en ello. Lo que importa es que él se la pone porque le da la gana y tiene dinero para comprarla. Y hasta se dejan penetrar ellos mismos hasta que se seque el malecón -precisa Zoe.

-¿Me estás diciendo que como mismo otras generaciones llegaron a sentir que necesitaban a Castro, la generación del cubatón siente que necesita a Jacob Forever?

-Y a todo ese ejército que se autoaniquila a ritmo de cubatón. Cubatón o muerte, venceremos.

-¿Y por qué no entienden? -pregunto.

-Tal vez la simbiosis letal del adoctrinamiento con una delirante chabacanería. Dos elementos claves de la cultura revolucionaria. Por más que le digas y se lo demuestres, no lo van a ver. No lo quieren ver. No lo pueden ver. Nunca lo verán. Es una generación bugambílica. Una generación sin vergüenza. Por ello no me representan. Eso no es Cuba. La Cuba linda algún día regresará cuando termine esta larga pesadilla.

-Una espinosa realidad la que describes. Se siente como una verdad repulsiva -le digo a la socióloga.

-Siendo cubana me duele tener que reconocerla, pero está ahí, a flor de piel, y darle la espalda es de algún modo aplaudirla, legitimarla. Y no puedo hacerlo. Quizás para eso haya valido la pena que mencionaras al reguetonero en Twitter.

-Si lo dices tú que eres la experta.

Why are you awake so early?”, escucho al otro lado de la línea a mi tocayo, el esposo de Zoe, un cubanoamericano nacido en San Diego, California. Me doy cuenta que llevamos hablando como veinte minutos y quedé con mi familia en irnos temprano a la playa. Para despedirme de mi amiga se me ocurre esta pregunta:

-¿Qué harías si de pronto en la playa se instala a tu lado un grupo de cubanos y desde unos altavoces te lanzan su colección de cubatón a todo volumen?

-Por suerte a La Jolla no llegan esos ecos. Al menos aún no -respondió al tiempo en que subía el volumen de Blue in Green. Un buen antídoto sin dudas.

*Luis Leonel León: Periodista, escritor y director audiovisual cubano exiliado en EEUU

One Response to “Un ídolo de los ignorantes”

  1. George Felix. 12 July 2017 at 10:38 am Permalink

    Gracia al Blog , Zoe es de los mejor que tenemos aquellos que lo perdimos todo , aun sigue siendo la misma cubana con verguenza , lo mismo creo de los reguetoneros y del estilo de ese ruido egendro musical.


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