23 January 2016 ~ 7 Comentarios

Una calamidad llamada Evo

por Carlos Alberto Montaner

Evo Morales

Evo Morales ya cumplió 10 años como presidente de Bolivia. Es la persona que más tiempo ha ocupado el cargo consecutivamente en la historia de ese país desde que Simón Bolívar lo inauguró en 1825. Éste es su tercer mandato. Terminará en el 2019.

Le parece poco. No está conforme. Quiere reelegirse cuando llegue esa fecha. El relevo generacional y la circulación de las élites le dan una risita nerviosa. Ha convocado a referéndum para poder aspirar una cuarta vez, llegar al 2025 en la poltrona presidencial, y celebrar los dos siglos de la inauguración de la República.

Luego querrá seguir, y seguir, y seguir. Le resulta muy divertido ser presidente. Le gusta vivir en el Palacio Quemado. No sabe de leyes, de economía, de historia. No sabe nada de nada, salvo de las bondades infinitas de la coca, una planta cuyo cultivo es cada vez más extendido para tristeza de la DEA.

No importa. A fin de cuentas, el que gobierna es su vicepresidente, Álvaro García Linera, un profesor marxista, matemático y sociólogo, con un tremebundo pasado revolucionario, que se ocupa de la carpintería oficial. Evo, mientras tanto, se exhibe, juega al fútbol, dice evadas y se entretiene mucho.

Hay algo enfermizo en la necesidad de mandar que Evo exhibe. Es la representación viviente de la idea platónica del narcisismo. Ha enmendado dos veces la Constitución. Si gana el referéndum no tendrá que retocar el texto una vez más. Ya podrá reelegirse indefinidamente y morirá en la cama regia, como los monarcas antiguos.

¿Lo logrará? Debiera perderlo, aunque no se sabe. Ha aumentado el gasto público salvajemente. Cuando llegó al poder, el gobierno consumía el 21.05% del PIB. Ya va por el 43.26. Es el segundo país con mayor gasto público per cápita de América Latina. El primero es Ecuador (44.17%). Chile, que es la nación mejor gobernada de América Latina, le dedica a este rubro el 24.88.

Ese enorme gasto público no sería tan grave si el dinero de todos se manejara honradamente, pero no es así. Según el Índice de percepción de corrupción de “Transparencia Internacional”Bolivia es una pocilga: obtiene 3.5 de coeficiente. En esa catalogación, con menos de 5 el país desaprueba. Ocupa el lugar 103 de entre 175 escrutados. Es uno de los peores de América Latina.

Bolivia va de cabeza hacia una crisis. Probablemente devalúen después del referéndum. Como buen populista, ni Evo Morales ni su vice creen en la libertad económica ni en las virtudes del mercado. Son estatistas-clientelistas, han confiscado varias empresas clave, han suscrito la fatídica receta del Socialismo del Siglo XXI, y, con la colaboración de los servicios cubanos, no han dejado de encarcelar adversarios, exiliarlos, y, una que otra vez, los han asesinado. 

Cuando llegaron al poder, Bolivia comparecía en un lugar razonable del Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation. Se clasificaba como “moderadamente libre”. Hoy está a la cola, y su economía es calificada de “reprimida”. Esa es la receta infalible para el desastre. Basta revisar la lista para confirmar que a mayor libertad y apertura se corresponde un mejor nivel de desarrollo.

Pero, a mi juicio, el mayor daño ha sido hecho en el terreno institucional y en el tejido íntimo de la nación boliviana. El Estado plurinacional es una puñalada a la idea de una república de ciudadanos iguales ante la ley, unidos por el patriotismo constitucional, como pretendió Bolívar y como trató de llevar adelante Víctor Paz Estenssoro con la revolución unificadora de 1952.

Evo Morales retrotrajo a Bolivia a la etapa precolombina, como si aquel mundillo hostil y feroz de retazos étnicos que se hacían la guerra frecuentemente hubiera sido una especie de confederación pacífica de gente beatífica.

No entendió que la propia idea de la República de Bolivia era el producto de la modernidad encarnada en los sueños de Bolívar y Sucre, y no en las fantasías de Túpac Katari, inevitablemente borradas de la historia por la insensible aplanadora europea, como sucedió en todo el Nuevo Mundo con las culturas indígenas.

El 21 de febrero sabremos si esa calamidad llamada Evo Morales tiene fecha de caducidad o si llegó al poder para eternizarse. Falta poco.

7 Responses to “Una calamidad llamada Evo”

  1. Albert 24 January 2016 at 12:31 am Permalink

    No podría estar más de acuerdo en todo lo que se dice de este espécimen y del esperpento de desgobierno que dice encabezar; sin embargo, tampoco puedo dejar de percibir un cierto dejo de sutil racismo por parte de CAM. Es que la cubanía pesa -y pesa mucho-, porque lo de racista, es algo inherente al alma cubana.

  2. Alfredo Milano 24 January 2016 at 6:18 am Permalink

    El problema con ese tipo de “elecciones” es el Fraude. La Banda de los Castros y sus complices “presidentes” latinoamericanos, harán todo lo posible para que pueda continuar el Evo en Bolivia. A menos que….Venezuela se libere primero y junto con Argentina, puedan tener el suficiente peso moral, para acabar de una vez con la peligrosa Banda de los Castros.

  3. Lorenzo Rodolfo 24 January 2016 at 5:00 pm Permalink

    Sigo diciendo que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y a este analfacebollón lo han elegido, por lo menos en 2 ocasiones, de forma democrática, con esa “democracia” que se practica allí y como suelen ser las elecciones en la mayoría de los países de Letrinoamérica.
    Así pasa en Brasil, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y en la decana de todas, la siempre fiel isla de Cuba. El pueblo, esa masa estupidizada, irresponsable, ignorante y siempre tendiente a la corrupción, la inmoralidad, etc. es al final el responsable directo de estos regímenes y por ello sigo diciendo que tienen los gobiernos que se merecen.

    • Julian Perez 25 January 2016 at 10:58 am Permalink

      De eso mismo se dieron cuenta los Padres Fundadores y por eso diseñaron una República con bastantes ¨Checks and Balances¨, no una Democracia (por desgracia, se les olvidó balancear al Tribunal Supremo). Sabían que la Democracia tiene cierta vocación suicida o dictatorial. La palabra Democracia no aparece ni una sola vez en la Constitución.

      Woodrow Wilson (precedido por Teddy, que ya estaba por el gran gobierno) empezó a desmantelar lo de República con la Enmienda 17 y a sembrar la semilla del gobierno macrocefálico con la 16. FDR, el sobrino de Teddy, avanzó muchísimo por ese camimo y Obama le ha puesto la guinda al pavo.

      El GOP, todo hay que decirlo, no ha hecho mucho por desandar lo andado y algún que otro ¨conservador compasivo¨ ha avanzado por la misma senda y ahora tenemos una General Motors que es semi-estatal, el Common Core, No Child Left Behind, Fanny and Mae, etc, etc (suspiro).

      Parece que también tenemos el gobierno que nos merecemos y no hemos sabido ¨conservar la República¨, como le sugirió Franklin a la señora que le preguntó a la salida de la Asamblea Constituyente. Y es posible que en las próximas elecciones generales, si el candidato del GOP es el del peluquín, como decía aquella canción ¨como quiera que te pongas tienes que llorar¨.

  4. Pablo 24 January 2016 at 10:04 pm Permalink

    No les diga usted esto a esta pobre gente que les saca de su sueño humedo. Vivo y trabajo en La Paz. Trabajo para bolivianos, no soy expatriado, y le puedo decir que pocas veces he leido un articulo tan cierto sobre este mísero país.
    La devaulación se da por hecha entre la gente que tiene “plata”, todo el mundo sabe aqui que tarde o temprano eso va a ocurrir. PEro los pobre aymaras siguen alabandole como si fuera Dios, sin saber que es precisamente su Dios y sus leyes absurdas quienes les mantienen en la pobreza y sin la minima opcion de salir de ella.
    Tras la devaluación es mas que probable que yo me mantenga aqui por mucho tiempo. Tengo mi contrato blindado en dolares por lo que mi poder adquisitivo se va a multiplicar sustancialmente.
    Pero este país jamas saldrá de donde está porque los que tienen el dinero no lo quieren y no lo van a permitir. Pero mientras a los indios les pongas “trago” y comida ya no necesitaran nada mas que soflamas estupidas que repetir.
    Un saludo

  5. Rus 25 January 2016 at 10:52 am Permalink

    La prensa europea, y sobre todo la española, así como muchos intelectuales y opinadores americanos, se dirigen a legítimos presidentes con sorna, desprecio y bromitas, cuando no con insultos chabacanos. Utilizan una especie de paternalismo trufado de añoranza de aquellos lindos tiempos en la que indios, negros y pobres no osaban ni mirarles a los ojos. Parece que al señor Montaner le preocupa mucho el “Índice de libertad económica”, y no tanto que la gente coma. Es normal, ya sabemos que son los liberales.

  6. Perropaco 26 January 2016 at 3:01 pm Permalink

    @Rus:

    Sí, la prensa, opinadores e intelectuales europeos y de EE.UU. se dirigen a legítimos gobernantes con sorna y bromitas…….

    ……incluyendo a los PROPIOS gobernantes europeos y norteamericanos. Se llama LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Y también, sana desconfianza ante el poder. Y sí, esas son características de los liberales, por supuesto. Las sátiras y chanzas sobre Obama, Bush, Blair, Cameron, Hollande, Sarkozy, Merkel, Tsipras, Putin, Zapatero, Rajoy, Renzi, Orban, Duda, Costa, etc. son frecuentes. Afortunadamente.


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