12 December 2015 ~ 12 Comentarios

UNA DERROTA IRREVERSIBLE (Primera Parte)

por Antonio Sánchez García
@sangarccs

Chavismo

Suena banal pero es un ejemplo perfecto: una vez que se pierde una liga, se pierde. Para volver a ganar otra, habrá que participar en otra. Y ese ya es otro ciclo histórico, al que hay que saber esperar con paciencia. Exactamente como Lenin, Trotsky y los bolcheviques supieron pasar la página de la derrota de la revolución 1905 y esperar a la de octubre de 1917. Se aplica al universo político exactamente como se aplica a la vida biológica: la muerte es irreversible. Y las revoluciones, si son verdaderas, lo que es un caso muy dudoso aplicado a la bolivariana de Hugo Chávez, ven la luz, palpitan, crecen y fallecen. De una vez y, la más de las veces, para siempre. Perdida la oportunidad de consolidar, culminar y refrendar los cambios revolucionarios, si los hubiera, caso también dudoso aplicado a la de Maduro, pero sobre todo: perdido el poder real de todas las revoluciones, que es el poder de las masas, el envión, el embate, la marea decrece, se retira, hasta desaparecer en la inmensidad del tiempo.

Mi tesis es que la de Chávez se negó, desde un comienzo, a ser una revolución socialista auténtica. Fue una conmoción, un desbarajuste, un sacudón telúrico que puso al país patas arriba, como esos cientos de revoluciones del siglo XIX de las que nos hablaba el historiador Salcedo Bastardo: conmociones, desbarajustes, revueltas, motines, saqueos, cambios profundos en la correlación de fuerzas, aplastamientos de las viejas camarillas político económicas, apariciones de nuevas oligarquías económicas y traspasos de mando de viejas a nuevas élites, para dar paso no a una revolución de naturaleza socialista, marxista leninista, proletaria o campesina, como la leninista o la maoísta, en las que el poder fuera ejercido por el pueblo y no por caudillos iluminados con el puño del terror militar, como la castrista, para las que no han existido en América Latina las más elementales condiciones, sino a oclocracias corruptas y desalmadas.  Lo he citado innumerables veces pero vuelvo a hacerlo, pues me parece la más grafica e irrebatible naturaleza de aquellas y de esta revolución: “Las revoluciones no han producido en Venezuela sino el caudillaje más vulgar, gobiernos personales y de caciques, grandes desórdenes y desafueros, corrupción, y una larga y horrenda tiranía, la ruina moral del país y la degradación de un gran número de venezolanos”. Lo escribió Luis Level de Goda en 1893. Puede aplicarse a la situación que hoy vivimos, a 122 años de distancia, sin cambiarle una coma. Es exactamente lo que sucedió con esta revolución bolivariana.

En primer lugar, la revolución chavista no comenzó como una revolución, mediante el asalto y la toma del Poder, como la bolchevique luego del asalto al Palacio de Invierno, la aniquilación de la burguesía, la destrucción del sistema de dominación y su sistema productivo, el cambio drástico de las relaciones de producción y el establecimiento de un Poder diametralmente alternativo al dominante. No fue un desalojo y la ocupación de un nuevo régimen, a la manera bolchevique. Fue, así lo fuera de manera tropical, menesterosa y funambulesca, un intento neo fascista por asaltar el Poder, vaciarlo de su esencia democrático burguesa, para coparlo con una nueva clase dirigente. Y allí se verificó el desvío, incluso respecto de los clásicos fascismos como el de Hitler y Mussolini: los nuevos poderosos no se ocuparon del cambio revolucionario, marxista leninista, popular y proletario. Se ocuparon de asaltar el botín, enriquecer a los nuevos guachimanes, repartir los abundantes bienes caídos del cielo con la brutal alza de los precios del petróleo y servirse de la franquicia revolucionaria que les alquiló Fidel Castro a unos precios absolutamente irreverentes. Pues a Castro tampoco le interesaba tener una revolución que compitiera con la suya ante América Latina y el mundo. Le interesaba una satrapía que mantuviera con vida a la suya. Petróleo, divisas y más nada.

De allí la confluencia de intereses en no permitir la emergencia de una auténtica revolución socialista en Venezuela: no lo quisieron los Castro ni lo quisieron los Chávez. No lo quisieron los viejos próceres de la Cuarta República – Luis Miquilena y José Vicente Rangel, acompañados del PCV, del MAS,  de ex adecos, ex copeyanos, empresarios mediáticos, banqueros, y toda esa fauna irredenta que se adhirió al mascarón de Chávez para saquear el erario. Cuando Chávez se libró de parte de ellos, ya estaba prisionero de su propia oclocracia, los ladrones en uniforme, los narcotraficantes, las FARC, en PSUV, etc., etc., etc. Cuando cayó al primer empuje de la sociedad civil democrática, el 11 de abril de 2002, y fue salvado por Raúl Baduel para entregarse a los brazos del castrismo, toda ilusión auténticamente revolucionaria fue enterrada, oleada y sacramentada. Había nacido la Satrapía.

Jamás olvidaré una conversación sostenida en el año 2000 con un alto funcionario del CONAC, que inquirió mi opinión sobre el futuro que nos esperaba: “una dictadura oclocrática, populachera y saqueadora” recuerdo haberle contestado. “Una dictadura gansteril, pero no una revolución socialista, ni siquiera castrista”. Al pedirme explicaciones recuerdo haberle dicho: “si ésta fuera una revolución socialista, así fuera en sus orígenes, el Hilton y el Anauco ya se hubieran convertido en los mejores hospitales de Latinoamérica, pero no sólo para los sectores populares, sino para toda la población. Pues con el dineral que tenemos y el que podríamos llegar a tener, una revolución socialista en Venezuela podría ser el sueño de los Castro e incluso de Marx: el poder en manos del pueblo para hacer una revolución de dimensiones históricas: la sociedad perfecta posible”.

Nada lo hubiera impedido. Chávez ha sido el gobernante con el mayor poder de respaldo ciudadano de la historia de América Latina. Incluso que Perón. Con un plus absolutamente insólito: la sumisión de todas las instituciones, la entrega de las fuerzas armadas, el aparato de Estado entero, el empresariado industrial, comercial y financiero, todos los medios, sin excepción alguna, y todas las fuerzas sociales. Si hubiera querido hacer de Venezuela una Suecia, una Dinamarca o una Noruega, incluso una Alemania de América Latina, lo hubiera conseguido sin mayores obstáculos.

Mi tesis es que ni siquiera se le ocurrió. Que el zagaletón de Sabaneta de Barinas jamás aspiró a ser un estadista a la cabeza de un bloque real de fuerzas modernas y modernizadoras, poco importa si socialistas, marxistas leninistas, maoístas, sanmartinianas, o’higginistas o bolivarianas. Jamás dejó de ser el esmirriado muchachito malquerido de doña Helena, que quiso ser pelotero para asombrarla a ella y al mundo. Y que tropezado con el Poder hizo lo único que le cupo en su cabeza: postrarse ante Fidel Castro y obsequiarle Venezuela. Entregarle las llaves del Banco Central, los grifos de PDVSA y las fuerzas armadas. ¿Un revolucionario socialista? Yo te aviso, chirulí.

Compadezco a los ideólogos marxistas de Aporrea, que luego de esta humillante derrota popular han bajado a llorar hasta el valle de lagrimas de la oclocracia chavista. Donde esperan dormir el sueño de los justos Navarro, Giordani y otros intelectuales que cucharearon con satanás. Maduro no sabe lo que es una revolución socialista. Cabello no tiene el menor interés en saberlo. Son dos rufianes que las delirantes circunstancias venezolanas pusieron donde había. Y ya agarraron tanto como pudieron.

La oclocracia, disminuida por la estampida de sus sectores populares, intentará todas las maromas imaginables. Incluso el golpe de Estado. Una tentativa infructuosa, costosa y devastadora. Pues como lo sabemos desde antiguo, las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse en ellas.

Amanecerá y veremos.

12 Responses to “UNA DERROTA IRREVERSIBLE (Primera Parte)”

  1. Sam Ramos 13 December 2015 at 10:10 am Permalink

    Buen escrito pero no acabo de entender si el autor hubiera querido de verdad una revolucion socialista, o usa su talento literario para hacerle uno “autopsia” a la labor del Zangaleton de Sabaneta de Barinas (me encanta esa descripcion del mono Chavez)
    Arora lean lo que dice Vargas Llosa hoy:

    Si el Ejército mantiene la neutralidad, el desmontaje del chavismo puede ser pacífico. Lo peor ha pasado, pero los zarpazos del régimen moribundo pueden hacer aún mucho daño.

    El chavismo y su arrogante etiqueta ideológica, “el socialismo del siglo XXI”, han comenzado a desmoronarse luego de las elecciones del domingo pasado y la aplastante victoria de las fuerzas de oposición agrupadas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Un viento de libertad corre ahora por la tierra venezolana, devastada por 17 años de estatismo, colectivismo, represión política, demagogia y corrupción que han llevado a la ruina y al caos a uno de los países potencialmente más ricos del mundo.

    La oposición al Gobierno de Maduro cuenta con 112 diputados, dos tercios de la Asamblea Nacional, lo que en teoría le permite desmontar toda la maquinaria económica y política del chavismo, aprobar una ley de amnistía para los presos políticos e, incluso, convocar un plebiscito revocatorio del jefe de Estado. Pero es probable que, tal como ha propuesto Henrique Capriles, el más moderado de los líderes de la oposición, ésta proceda con cautela, consciente de que el problema más urgente para el pueblo venezolano es el del hambre, el desabastecimiento y la carestía de un país que tiene la inflación más alta del mundo y las mayores tasas de criminalidad (luego de Honduras) en América Latina.

    Aunque, como ocurre siempre con las alianzas en el seno de una democracia, hay entre las fuerzas de oposición tendencias diversas, lo peor que podría ocurrirle a Venezuela en estos momentos es una querella interna en la MUD. Una oposición dividida sería un verdadero regalo de los dioses para el régimen chavista que, a consecuencia de la brutal derrota electoral que acaba de recibir, comienza a dar síntomas de divisiones y discordias internas.

    Hay toda clase de teorías para explicar la misteriosa razón por la que el Gobierno de Maduro ha aceptado este apabullante veredicto electoral que significa el principio del fin del “socialismo del siglo XXI”. No ha sido por convicción democrática, desde luego, pues, desde el principio, y sobre todo a partir de la subida al poder del heredero de Chávez, la deriva autoritaria —censura de prensa, encarcelamiento de opositores, toma y clausura de canales de televisión, estaciones de radio y revistas y periódicos, desapariciones y torturas de los críticos de su política— ha sido una constante del régimen.

    Lo peor que podría ocurrirle a Venezuela en estos momentos es una querella interna en la MUD

    Mi impresión es que el fraude estaba preparado y que, simplemente, no pudo llevarse a cabo por la abrumadora superioridad del voto opositor (cerca de ocho millones contra cinco) y por la actitud del Ejército, que impidió al Gobierno chavista ponerlo en práctica. La exasperación de Diosdado Cabello, exjefe de la Asamblea Nacional y segundo hombre del régimen —perseguido por la justicia internacional acusado de vinculaciones con el narcotráfico— contra el jefe del Ejército y ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, a quien quiere destituir, es bastante significativa. Como lo es que el general Padrino López se negara a propiciar un fraude que hubiera podido saldarse con una horrenda matanza de civiles exasperados porque quisieran arrebatarles con fusiles lo que habían ganado con sus votos en las urnas.

    La postura del Ejército venezolano será decisiva en los días que se avecinan. Si mantiene la neutralidad que ha tenido durante el proceso electoral y se niega a ser utilizado como fuerza de choque del régimen para clausurar la Asamblea Nacional o condenarla a la inoperancia, el desmontaje del chavismo puede ser gradual, pacífico y acelerar, mediante el apoyo internacional, la recuperación económica de Venezuela. En caso contrario, el espectro de una guerra civil y de una sanguinaria represión contra el pueblo que acaba de manifestar su repudio del régimen, son previsibles.

    La postura que adopten las fuerzas armadas será decisiva en los días que se avecinan

    Hay que quitarse el sombrero y aplaudir con fervor al pueblo venezolano por su formidable gesta. En todos estos años, aun cuando parecía que una mayoría se había enrolado en la ilusión antihistórica y retrógrada del chavismo, hubo venezolanos lúcidos y valientes que se enfrentaron con razones e ideas a las consignas y amenazas de un régimen que pretendía resucitar un sistema que en todas partes —Rusia, China, Vietnam, la misma Cuba— hacía aguas y discreta u ostentosamente renunciaba al estatismo y al colectivismo y viraba hacia el capitalismo (de Estado y con dictadura política, eso sí). Muchos de ellos fueron víctimas de atropellos que los privaron de sus bienes, empresas, empleos, que los llevaron a la indigencia o a la cárcel o al exilio. Pero lo cierto es que siempre hubo una oposición activa contra el chavismo que mantuvo viva la alternativa democrática en todos estos años, mientras el país se iba hundiendo en la anarquía institucional, se empobrecía y corrompía, y los niveles de vida se desplomaban golpeando sobre todo a los más humildes e indefensos. Millones de esos venezolanos engañados por la fantasía de un paraíso comunista abrieron los ojos y fueron a votar el domingo pasado contra aquel engaño. Ellos han dado la victoria a la MUD, es decir, a la cultura de la libertad, la coexistencia y la legalidad.

    Lo que queda por delante es difícil, pero sin duda lo peor ha quedado ya atrás. Ahora lo importante es tener conciencia de que una fiera herida es más peligrosa que una sana y que los zarpazos del régimen moribundo pueden hacer todavía mucho daño a la golpeada Venezuela. Las medidas más urgentes son por supuesto abrir las cárceles a fin de que Leopoldo López, Antonio Ledezma y las decenas de demócratas encarcelados salgan en libertad y puedan trabajar hombro a hombro con sus compatriotas en la democratización de Venezuela y en la recuperación económica de un país tan rico en recursos naturales y humanos. Es indispensable que la ayuda internacional se vuelque apoyando esta tarea hercúlea, devolver al país la credibilidad financiera y la legalidad y la eficacia institucional que ha perdido en estos años de desvarío y locura chavista. Por fortuna, Venezuela es uno de los países que cuenta con una naturaleza privilegiada así como con cuadros profesionales, técnicos y empresariales de muy alto nivel. Muchos de ellos tuvieron que exilarse en los años del desorden y el autoritarismo chavista. Pero no hay duda de que buen número está ansioso por regresar y contribuir con su esfuerzo a la redención de su país luego de esta noche siniestra de 17 años.

    La medida más urgente es abrir las cárceles para que los opositores ayuden a democratizar el país

    Quisiera destacar el papel jugado por la mujer en la victoria del domingo pasado. Ante todo la de Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, a quien las circunstancias sacaron a la calle y empujaron a un activismo político de primer orden con el que nunca soñó. Y es imprescindible también mencionar a María Corina Machado, golpeada y despojada de su curul de diputada de manera arbitraria, que no perdió en ningún momento su entusiasmo ni su compromiso cívico. Para ambas y muchas otras venezolanas tan gallardas como ellas el resultado de las elecciones del domingo ha sido el mejor desagravio.

  2. Miguel Alpízar 13 December 2015 at 2:45 pm Permalink

    Comentarios bastante acertados en general. Esperaremos la misma objetividad en la 2ª parte del artículo.

    Pero hay una pregunta que no deberíamos olvidar responder:
    ¿por qué una gran parte del pueblo venezolano apoyó a Chavez?

    No deberíamos olvidar la frase de Cicerón:
    “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.”

    Más allá de un aparato publicitario, hay una cruda realidad social que no hay que descuidar.

    • bacu 16 December 2015 at 10:52 am Permalink

      Digale a los que tienen nada o muy poco que les va a dar mucho y vera como tiene todo un pueblo que lo apoya. Si a esto le adiciona que la mayoria de los gobernantes de america latina son ladrones, ya podra encontrar su respuesta.

      • Hector L Ordonez 20 December 2015 at 6:49 pm Permalink

        Eso le puede pasar a cualquiera señor,si usted vive en una casa de carton,no tiene agua potable para beber,si no agua contaminada
        en muchas de las veces,si la tiene!,no tiene los medios para una consulta medica ,ni acceso a las medicinas ni para usted ni para sus hijos,si el alimento de sus hijos es panela,un derivado del azúcar o mejor dicho de caña de azúcar,con papel,yo apostaría que usted le daría el voto a cualquiera,fuera de derecha,izquierda,de
        cualquier coalición,fuera el parido que fuera..Seamos realista y
        pongámonos en los zapatos de los otros.Y esa es la realidad de millones de seres en el mundo actual.

  3. Sam Ramos 13 December 2015 at 9:59 pm Permalink

    Gloria Alvarez contundente mensaje a la Mesa de la Unidad 8 Dic 2015

    https://www.youtube.com/watch?v=IB8AJsd3nKw

  4. Darío Ricardo 14 December 2015 at 11:22 am Permalink

    El autor parece criticar la no consolidación en Venezuela de una verdadera revolución socialista al estilo soviético o chino, con lo que revela su sospechosa filiación marxista. Lo sencillo de intuir a estas alturas es que luego de que aquellos experimentos fracasaran en tantas latitudes y bajo circunstancias tan diversas, las formas radicales de los utópicos socialistas cambien de ropaje en su camino de reconquista y asalto al poder. Es lo que sucede con estos neopopulismos politiqueros que demonizan las instituciones de Occidente, el imperio de la ley, la división de poderes, la transparencia en los actos públicos con la consecuente rendición de cuentas a la sociedad, el respeto de los derechos individuales, la inclusión de las minorías, la prensa libre, el libre mercado, y dicen alinearse a los pobres, sin darse cuenta que por ese camino no se saca a nadie de la pobreza, se inocula desesperanza, se opera un malicioso tajo del futuro en las venas de los necesitados, al destruir las oportunidades. Porque el socialismo debió ser en aquellas revoluciones tajantes para iniciar su largo camino de buenas intenciones y mala gobernación, cortaron de un tajo cualquier oposición y monopolizaron los hilos de la fuerza para desde así instrumentar un sueño que ahora sabemos, terminó en desastre. Ni Chavez ni Maduro, ni ningún otro líder de extrema izquierda, que no otra cosa es el socialismo, un extremo compuesto de exclusiones y erradicaciones, habrían podido efectuar un viraje total a babor sin que la comunidad internacional y el medio geopolítico actual no hubiera lanzado las alarmas, con todo lo que trae consigo desligarse del mundo en que vivimos, cada vez más cerca de la supresión de fronteras económicas, pese a la tozudez de los enemigos del comercio. Como dice CAM, el socialismo del siglo XXI es la menor dosis posible de comunismo que permiten los tiempos que corren, y ahora ni siquiera eso.

  5. Julian Perez 14 December 2015 at 3:22 pm Permalink

    >>¿por qué una gran parte del pueblo venezolano apoyó a Chavez?

    Amigo Alpizar

    Mi opinión personal acerca de las razones de esto es que hay mentiras muy persistentes, porque la gente desea creerlas. Mucha gente desea creer que la culpa de sus males es de otro (genéricamente ¨the man¨, de los rapistas, que tiene miles de versiones: el imperialismo, los ricos, Wall Street, el racismo, el techo de cristal, etc), eliminando la posibilidad de hacer algo al respecto y modificarse a si mismos. ¿Para qué hacerlo si las razones son externas? El corolario es que ¨el gran gobierno¨, especie de deux ex machina, es el que puede poner fin a esos males.

    Por tanto, todo populista que se las de de Robin Hood y quiera quitar a los ricos para dar a los pobres, o sea, ¨redistribuir por úcase¨, tendrá apoyo popular aunque, en la práctica, la tal igualdad se produce hacia abajo, no hacia arriba, exceptuando la camarilla del redistribuidor que, como parte y reparte, se queda con la mejor parte.

    • Julian Perez 14 December 2015 at 3:28 pm Permalink

      Sí, ya vi que era ¨deus ex machina¨, con s, no con x. Lo cité de memoria sin googlear primero y, como no sé latín, metí la pata 🙁

      • Sam Ramos 14 December 2015 at 9:25 pm Permalink

        Sr. Tocayo de nuestro Apostol Marti, le pido permiso para utilizar los corregidos dos breves, pero muy explicitos y concisos parrafos de su comentario, para informar a tantos ignorantes que se creen las ideas izquierdizantes que tanto aturden a los perdedores que abundan y se reproducen geometricamente. Lo felicito.

    • ERICK NOGUEIRA 15 December 2015 at 11:36 pm Permalink

      Excelente comentario Julian Perez !!!! muy acertado

  6. Omar Sanchez 19 December 2015 at 7:20 pm Permalink

    Este Sr. que escribio este articulo nada brillante por en esencia a dicho los que otros analistas dijeron hace mucho tiempo, lo que si me llamo poderosamente la atención son las inclinaciones socialistas de este personaje que habla sin rodeos de las “exitosas” revoluciones socialistas de Rusia y también hable con un desenfado insólito y cito “ni siquiera la revolución como la de fidel y que si fuera socialista hubiera convertido los hoteles mas importantes de Venezuela en unos formidables Hospitales” se ve que este Sr. desconoce lo que es una revolución Socialista y de verdad no se como Montaner lo dejo publicar esta basura que apoyándose en la actitud delincuencial de los personajes que Gobiernan Venezuela prácticamente le rinde tributo a otra revoluciones Socialistas que tiñeron de sangre a los países donde cayo esa desgracia


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