Una novela como una aventura
por Armando Añel
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(Neoclubpress) Un aspecto crucial de la última novela publicada de Carlos Alberto Montaner, Otra vez adiós (Suma de Letras, 2012), lo constituye su capacidad para imbricar a una amplia gama de personalidades y situaciones históricas en la trama desarrollada. Es en este sentido que la proverbial vocación del autor por la historia y la pedagogía se implica tenazmente, naturalmente, en cada capítulo y evento de este libro, conformando un tejido expositivo que mantiene al lector en vilo de principio a fin.
Es así, por ejemplo, que vemos a Freud teorizar sobre arte y cultura (“Inglaterra es el país perfecto para tener talento”, dice, y la frase resulta en sí misma todo un revelador tratado sociológico). O a Hemingway reaccionar airado en el marco de una tertulia a la que han acudido a escucharlo Lino Novás Calvo, Jorge Mañach, Lydia Cabrera, Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Virgilio Piñera, entre otros clásicos de la literatura cubana.
Otra vez adiós narra la trepidante historia de David Benda, pintor de origen judío cuyos amores y desencuentros Montaner desarrolla en tres países sucesivos: Austria, Cuba y Estados Unidos. Para escapar a la ola antisemita que recorre Europa y encabeza Adolf Hitler, Benda zarpa en el Saint Louis, el históricamente célebre “barco de los condenados”, y resulta uno de los pocos elegidos que logra desembarcar en Cuba, donde la embarcación “maldita” hace escala. No obstante, con el ascenso de Fidel Castro en 1959, y la instauración del comunismo en la mayor de las Antillas, el protagonista debe escapar nuevamente, esta vez a Nueva York. En esta cuerda, la novela, que sobrepasa las 400 páginas, está dividida en tres partes, cada una de ellas correspondiente a una etapa en la vida de Benda.
Otra vez adiós es un monumental fresco del siglo XX donde el amor, el desgarramiento y la aventura se combinan sabiamente para atrapar al lector desde el inicio, regalándole una lectura inolvidable.
