30 September 2016 ~ 1 Comentario

Yoani Sánchez: El castrismo ofrece alianzas “mafiosas que van más allá de la ideología”

(elsalvador.com) Seis meses de la visita a Cuba por parte del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, nada ha cambiado en la isla. Así lo reconoce Yoani Sánchez, la disidente bloguera quien desde 2007 comenzó a denunciar las violaciones a los derechos humanos en ese país. El día a día en Cuba, advierte, sigue siendo “complejo”. Desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana, añade, los cubanos viven peor que antes.

Por otra parte, señala que en Cuba no ha podido surgir de lleno un liderazgo que dé esperanzas de una futura alternabilidad en el poder, en vista de que el mismo régimen se encarga de acallar cualquier voz disidente. Agrega que las relaciones de Cuba con países como Venezuela y El Salvador, por un lado, están basadas en intereses personales antes que políticos y económicos. “La ubre de la vaca venezolana se está acabando para el castrismo”, advierte. Y, en el caso de El Salvador, explica que el castrismo no puede ofrecer al país otra cosa que apoyo en foros internacionales y alianzas “mafiosas que van más allá de la ideología”, prueba de ello, afirma, es el asilo otorgado al expresidente Mauricio Funes en Nicaragua.

Sánchez se encuentra en Guatemala dictando una serie de cátedras y conferencias sobre la situación en Cuba, en la Universidad Francisco Marroquín. Esto fue lo que nos comentó:

¿Qué es de Cuba después de la visita del presidente Obama a la isla?

Me encantaría traer buenas nuevas pero por un lado está claro que la visita de Barack Obama en 2016 es un hecho histórico y ha marcado un antes y un después en relaciones diplomáticas, políticas. Creo que ha sido importante para echar abajo un discurso oficial, una propaganda gubernamental cubana que estaba muy enfocada en la rivalidad, en la confrontación en el enemigo del norte. Cuando vimos a Obama llegar a La Habana creo que algo se fracturó para siempre en ese discurso del enemigo del norte. Sin embargo, la vida cotidiana, el día a día, no ha recibido las grandes mejoras y grandes alivios a partir de ese momento. El gobierno cubano no ha dado los pasos conducentes para que los cubanos vivan mejor.

¿Se mantienen las condiciones sociales y económicas en Cuba?

El día a días es muy complejo, hay un gran desabastecimiento, hay un colapso económico del país. El propio gobierno ha reconocido que hay falta de liquidez, se exporta el 80 por ciento de alimentos. Yo creo que lo peor es la desesperanza. Dos años después de que se anunciara el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, los cubanos viven peor de lo que imaginaron en ese momento que iba a ser el futuro.

¿La disidencia cubana está unida o se mantiene dispersa, como en un momento lo estuvo en Venezuela?

Si lo comparamos con la oposición venezolana, en el caso de Venezuela la oposición ha llegado a un grado de adultez mucho mayor. En el caso cubano lo positivo es que ha aparecido una gran variedad de fenómenos en el entramado cívico, un entramado que el sistema destruyó, cortó con décadas de control. Entonces, poco a poco empiezan a parecer muchos grupos que no es el clásico partido de oposición que conocemos, sino también grupos de activismo para la comunidad LGBT, contra la discriminación racial, protección de las mujeres y periodistas independientes. La esperanza es que ese calidoscopio, esa variedad de la sociedad civil ha aumentado mucho.

¿Pero ese entramado cívico podrá realmente darle, en lo sucesivo, más espacios de apertura a la isla?

Mi esperanza es que aparezcan nuevos actores en la oposición cubana. Y estoy hablando de que si el gobierno flexibiliza un poco, por ejemplo, la ley de asociaciones para que la gente de manera legal y pública pueda inscribir un partido, una organización no gubernamental, y además de eso se deja de castigar a las personas porque digan lo que piensa, se despenaliza la discrepancia, pueden aflorar actores políticos que ni siquiera imaginamos y que pueden ser muy valiosos. Estoy pensando en profesores, académicos, gente que tiene un liderazgo natural y que ahora están callados porque tienen miedo de que si abren la boca y dicen sus propuestas el gobierno los va a meter presos, los va a satanizar públicamente. Cuando esa gente tenga garantías, creo que vamos a encontrar los futuro líderes cubanos.

¿Se sigue recordando a Fidel Castro como el líder indiscutido en la isla o las nuevas generaciones van tomando otra visión de la política?

Fidel Castro se ha ido apagando mucho en la vida cotidiana cubana. Castro entró en una convalecencia el 31 de julio del 2006, 10 años después, sus apariciones públicas han sido esporádicas, breves, se le ve muy deteriorado de salud, sobre todo se sabe de él cuando llega un visitante extranjero y se hace la foto de rutina en su casa y por unas reflexiones cada vez más caóticas y delirantes. Tengo la impresión que si su final hubiera sido más heroico mucha gente conservaría otra imagen de él. Creo que la historia es así de irónica y sarcástica por momentos, y le está dando un final que él nunca pensó, que es el olvido, el desteñimiento, el apagamiento.

¿Cómo están las relaciones entre Cuba y Venezuela?

Las últimas noticias sobre el tema, por ejemplo, del suministro petrolero a Cuba da una señal de que la propia plaza de la Revolución sabe que la situación del subsidio que Venezuela envía a Cuba es una situación precaria y frágil. Cuba ya ha hecho acercamientos al caso de Rusia, por ejemplo, para comenzar a recibir un suministro petrolero. Eso es un indicador que están buscando alternativas, la ubre de la vaca venezolana se está acabando para el castrismo. Es triste porque el gobierno de Cuba es responsable de muchos de los descalabros económicos que están pasando en Venezuela como fue responsable de los descalabros económicos de la Unión Soviética, porque es un régimen insaciable en cuanto a recursos, incapaz de producir por sí mismo, que ha colapsado la economía nacional que vive de subsidios.

¿Por qué Venezuela se está derrumbando y Cuba sigue allí pese a las circunstancias?

Bueno, yo no sé si decir que Cuba sigue allí. Con la fuga masiva de miles y miles de cubanos cada año puedes decir que Cuba sigue en el mismo lugar y que los octogenarios siguen sentados en la silla presidencial pero eso no significa que un país siga allí. Un país tiene que funcionar, un país tiene que dar expectativas a sus ciudadanos, un país no puede ser un lugar de paso para muchos que viven fuera. Cuba sigue en un precario equilibrio, en el que ha estado por décadas, pero básicamente debido a que el gobierno, a diferencia de Hugo Chávez, desarticuló muy rápidamente todos los mecanismos de autonomía social que permitieran empujar un cambio. En el caso venezolano, se mantuvo un entramado de economía privada, muy dañado, ya sabemos todas las historias de los empresarios de Venezuela, pero se mantuvieron atisbos de prensa libre a pesar de las presiones, y se ha mantenido una oposición con todo lo que sabemos que Nicolás Maduro se para en la tribuna y los sataniza.

¿Cree que los países de América Latina están inconformes con los proyectos socialistas y están dando un giro a la derecha?

Yo diría que soy un poco enemiga de las alineaciones políticas: derecha e izquierda… Creo que muchas veces detrás de esos refajos se esconden caudillismos que no tienen color político. De izquierda quizás tengan las palabras, las consignas y el ropaje, pero en el tuétano, aprovechando que estoy aquí en la tierra donde se escribió “El señor presidente”, de Miguel Ángel Asturias, en el fondo es el viejo caudillo latinoamericano revisitado y revestido en siglo XXI, pero el mismo. En el caso cubano yo creo que esta lección histórica que casi nos lleva 60 años ya, dejará una huella en las personas, una huella por un lado negativa, porque la desconfianza que se ha creado en todos los cubanos, la propia pérdida del sentido de pertenencia de la nación y otros males más que ha traído el sistema durarán décadas y generaciones en sanarse pero también nos dejará una gran lección que podrá expresarse en las urnas. Lo más importante es que la gente sepa que no puede entregarle en las manos el país a un hombre y decirle: “haz con esta nación lo que tú quieras”.

¿Se puede hablar de un referendo en Cuba?

Es muy difícil. Es complicado. En primer lugar, porque un referéndum que someta a votación el sistema en sí mismo, si elegir el socialismo y el marxismo leninismo como doctrina principal que soporta el sistema, se tropezaría contra una modificación constitucional que impulsó el mismo Fidel Castro a principio del año 2000 donde popularmente la gente le llamó la momificación de la Constitución, donde agregó una cláusula que decía que el socialismo es irreversible. Entonces, era como un fusible para que si algún día que alguien lograra convocar un referendo. Bajo la actual legalidad es complicado.

Hablando de la relación de gobierno a gobierno, ¿qué le puede ofrecer el régimen cubano a El Salvador?

El gobierno de Cuba, que no es Cuba. El gobierno es muy hábil a la hora de hacer alianzas diplomáticas y políticas sobre todo para después lograr presiones en los foros internacionales. Mucho de estos llamados el Alba, está basado en este principio de protegerse las espaldas ante cualquier tipo de cuestionamiento de cómo funciona el tema de los derechos humanos hacia el interior de las naciones que lo conforman, esgrimen el derecho a libre elección de las naciones pero se callan cuando del libre derecho de la decisión de los ciudadanos se trata. Muchas de estas alianzas que también confunden en El Salvador están basados en ese tipo de apalancamiento diplomático de yo te protejo y tú me proteges y gritamos juntos en Naciones Unidas cuando hay un tema que le molesta a uno de los del grupo. Muy significativo ahora que Funes haya recibido el asilo en Nicaragua porque eso también demuestra cómo son las alianzas que van más allá incluso del respeto a la legalidad interna.

Son estructuras un poco mafiosas, que van más allá de la ideología. Entonces, yo creo que con las alianzas con El Salvador, en la época de Funes, La Habana perseguía precisamente controlar un sector latinoamericano, tener aliados en foros internacionales, hoy sobre todo meterle el dedo en el ojo.

¿Al decir mafioso, a qué se refiere exactamente?

Mafioso en el sentido que no tiene un cuestionamiento ético la actuación de los miembros de esta especie de banda, porque se pueden tener alianzas políticas pero no pueden ser ciegas, no pueden pasar malos manejos, autoritarismos, desplantes fuera de la parte constitucional de un presidente que conforme esa alianza. Lo que ha existido es esta especie de componendas para molestar a otros y lamentablemente somos los latinoamericanos los que estamos pagando eso.

¿Cómo califica la participación de Cuba en el proceso de paz en Colombia?

Yo deseo intensamente que el pueblo colombiano encuentre la paz cuanto antes. La intervención cubana, lo que me salta cada vez que veo a Raúl Castro, enfundado en su guayabera haciendo de mediador entre (Juan Manuel) Santos y Timochenko (Timoleón Jiménez), me pregunto: ¿Señor Castro, usted está dispuesto a conciliar, sentarse y unir en un diálogo a una guerrilla armada y un presidente democráticamente electo y limar asperezas y haya un acuerdo de paz? ¿Y por qué no está dispuesto usted, señor Raúl Castro, a sentarse a dialogar con su oposición interna, que es pacífica que nunca ha tomado un arma, que vive dentro del país, no está en las montañas? ¿No le parece un poquito contradictorio, señor Raúl Castro? Qué doble rasero, qué contradictorio, qué cinismo promover la conciliación fuera de casa y dentro de casa amordazar, reprimir y arrestar a los que piensan diferente.

¿Qué visión tiene del periodismo en América Latina?

El periodismo es la profesión más peligrosa del mundo. No le gustamos a nadie. No le gustamos mucho a los políticos, ni a los que tienen algo que esconder. Los periodistas estamos muchas veces en el centro de observación y atención de los poderosos, en el sentido del ejercicio autoritario del poder. En América Latina eso se expresa de manera muy intensa. Tenemos por ejemplo el caso de México, el caso de Honduras, que es dramático, tengo entendido que en El Salvador tiene muchos problemas de presiones… en el caso cubano es diferente, porque el gobierno de la isla rápidamente desarticuló todo el entramado de prensa libre e hizo de la profesión de periodista la profesión propagandista del sistema, lo cual trajo como consecuencia un proceso de autocensura de publicar solo aquello que el gobierno quería y se multiplicaron los abrazos, las efemérides, las loas a Fidel Castro.

¿Hay periodismo independiente en Cuba en este momento?

A finales del siglo pasado comenzó un proceso muy intenso de periodismo independiente que ahora está viviendo un buen momento. Surgieron primero medios vinculados a la denuncia de derechos humanos y el oficialismo respondió bastante violentamente con la primavera negar de 2003 donde muchos de los 75 periodistas encarcelados eran independientes, pero ahora gracias a la tecnología ha habido una explosión de pequeños medios independientes. Han aparecido diarios que van más a los social, a la denuncia, pero también a la farándula, al arte, a la música… Yo creo que estamos viviendo un buen momento, pero desde la ilegalidad.

One Response to “Yoani Sánchez: El castrismo ofrece alianzas “mafiosas que van más allá de la ideología””

  1. Júpiter Júpiter 1 October 2016 at 10:02 am Permalink

    Desafortunadamente La Oposición Cubana y El Pueblo Cubano No Entendieron Nunca El Mensaje Del Presidente Obama,,EL PROBLEMA DE CUBA Y LA ERRADICACIÓN DEL CASTRISMO ES INHERENTE A Los Cubanos,,TIENE Q SER EL PUEBLO CUBANO QUIEN Con Su Madurez Política y Entereza Decida Resolver y Solucionar De Una Buena Vez Sus Calamidades y Librarse De LAS PENURIAS En Las Q el CASTRISMO LO HA SUMIDO MÁS D 56AÑOS,,EE.UU Puede Ayudar y D HECHO Trata d Hacerlo,,LA SOLUCIÓN ES TOTALMENTE INHERENTE A LOS CUBANOS


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