05 August 2012 ~ 16 Comentarios

¿Qué es el friedmanismo?

por Carlos Alberto Montaner

Friedman y Rosa

(FIRMASPRESS) Milton Friedman nació en 1912, hace cien años, y los vivió casi todos. Murió en el 2006, a los 94, lúcido y combativo. Su centenario ha revivido la polémica en torno a su legado. En 1976 recibió el Premio Nobel de Economía. Lo suelen presentar como “el padre del neoliberalismo” o la cabeza de la Escuela de Chicago, pero fue mucho más que todo eso. De su obra se deduce la más sencilla y formidable definición de la libertad: ser libre es poder elegir sin interferencias ni coacciones externas.

En 1980, Friedman y su mujer Rosa filmaron una magnífica serie de televisión titulada Free to Choose. Fueron 10 memorables capítulos en los que el matrimonio examinó algunos casos exitosos, como Hong-Kong, próspero debido a la libertad que tenían los individuos para producir y vender, frente al fracaso de la India, entonces estancada por la planificación centralizada y en manos de los burócratas, aberración que los hindúes comenzaron a abandonar poco tiempo después.

De alguna manera, la mayor parte de los males económicos tenían el mismo origen: el Estado, un “ogro filantrópico” que, cuando pretendía ayudar, generaba ciudadanos indefensos incapaces de ganarse la vida, mientras los funcionarios dilapidaban enormes cantidades de recursos que se esfumaban en medio de la corrupción y la forja de estructuras clientelistas que lastraban y a veces imposibilitaban la creación de riquezas.

La historia de la lucha por la libertad es la historia de la conquista del derecho individual a decidir. Las personas fueron más dichosas y más ricas cuando pudieron elegir el dios al cual adoraban, o a ningún dios. Cuando pudieron trabajar, vestir, leer, escribir, casarse, divorciarse o militar libremente. Alcanzaron cierta felicidad cívica cuando dejaron de ser súbditos obedientes, se convirtieron en ciudadanos altivos, y transformaron a los mandamases en temerosos servidores públicos.

Si existe el friedmanismo,éste consiste en tres ideas-fuerza fundamentales : la ardiente convicción de que nadie sabe mejor que nosotros mismos lo que deseamos y lo que nos conviene; la firme creencia en la libre competencia para perfeccionar gradualmente los bienes y servicios que adquirimos o producimos; y la necesidad de que los individuos asuman responsablemente el control de sus vidas.

El friedmanismo, claro, tiene importantes consecuencias en el debate actual. De alguna manera está vinculado al creciente derecho del consumidor. El consumidor vota con su dinero y el Estado no debe imponerle productos que no desea, ni debe tener la prerrogativa de fijar los precios, y mucho menos, como sucede en Argentina y en tantos países, criminalizar la tenencia de moneda extranjera.

Tampoco el Estado debe arrogarse el derecho a decidir cuáles sustancias puede utilizar la persona. Si un adulto, libremente, decide fumar marihuana, oler cocaína o inyectarse heroína, a sabiendas de que puede convertirse en un pobre adicto, ese estúpido comportamiento, nada recomendable, absolutamente pernicioso, forma parte del derecho sobre el propio cuerpo, y el Estado, humildemente, debe respetarlo, como debe admitir que cualquier persona en la plenitud de sus facultades mentales decida que ya no quiere seguir viviendo porque sufre demasiado. “Vivir –decía un famoso suicida español–, es un derecho, no un deber”.

El friedmanismoconsiste, también, en creer que los vouchersson un método eficiente de estimular la competencia, y sirve para que los padres seleccionen las mejores escuelas públicas para sus hijos o la mejor institución sanitaria para cualquiera, lo que obliga a las instituciones a mejorar la calidad de sus ofertas.

Hay mucho de sentido común en las propuestas de Friedman, pero también hay una enorme dosis de confirmación empírica. Los países más ricos y dichosos son aquellos en los que se combinan la libertad económica y la libertad política, y en los que el Estado no dirige la economía, ni ejerce las tareas de los empresarios, limitándose a auxiliar la creatividad de los individuos aportando instituciones de derecho e infraestructuras materiales.

Milton Friedman lo dejó dicho es una frase clarísima: “Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en vez de hacerlo por sus resultados”.Fue el más práctico de todos los teóricos. Y tuvo razón.

16 Responses to “¿Qué es el friedmanismo?”

  1. miriam morales 5 August 2012 at 3:29 pm Permalink

    En un futuro hablaremos del “carlosalbertomontanerismo” como guia en politica.

  2. lucia 5 August 2012 at 4:29 pm Permalink

    Ojala se siga concientisando a los sudamericanos, que la salida no es apropiarse de los medios de comunicacion ni expulsar empresas norteamericanas para mantener la democracia. Tarde o temprano reventara la bomba de tiempo que tienen en sus manos con la presion politica mas sucia de los ultimos 10 anios. Solo existe una salida, reaccionar ante las URNAS!!!!!!

  3. Sergio Botero 5 August 2012 at 5:55 pm Permalink

    Lo más interesante de todo lo que aseguraba Milton Friedman era la conclusión empírica e histórica sobre las intenciones y consecuencias de los modelos económicos: En el capitalismo, y especialmente dentro de una democracia republicana, el estado no tiene la función de dotar a las personas de todo lo que necesitan, sino solo de permitir que busquen su propio porvenir sin intervenciones ni subsidios en nombre del pueblo, la raza aria o cualquier otro disparate totalitario. La función del estado en este caso es solo imponer el orden y el imperio de la ley, servir de árbitro o juez cuando hay delitos o conflictos. Y la consecuencia natural es un país donde si el individuo trabaja y busca su propio bienestar y el de su familia, tiene grandes probabilidades de éxito, como en Hong Kong, Suiza o Suecia. Compárese esto a países como Corea del Norte, Camboya o la Unión Soviética donde la intención del estado es o era ser como un padre que dota de todo a los individuos, convirtiéndolos en servidumbre dócil y provocando pobreza absoluta y violencia.

  4. Ricardo 5 August 2012 at 11:32 pm Permalink

    Saludos. El tema de las drogas es el único en que no coincido con el liberalismo . Un adulto que decide consumirlas suele terminar convertido en escombro y viviendo a cuenta de instituciones estatales que tratan de rehabilitarlo, casi siempre infructuosamente. El ejercicio de la libertad del adicto, como norma, acaba agrediendo la libertad ajena. Por otra parte adolescentes y personas muy jovenes son vulnerables a la acción de pícaros y maleantes y me parece preferible protegerlos de un daño que suele ser irreversibe, aunque ello conlleve cierto nivel de coacción, por las mismas razones que no permitimos a los niños pequeños (por ejemplo) jugar en la escaleras, privandolos de una parte de sus derechos individuales. Mis respetos.

    • Jorge 6 August 2012 at 5:21 pm Permalink

      Mas que eso, Ricardo. Se de un caso donde una mujer perdio a su esposo y sus dos hijos menores en un accidente del cual fue culpable un chofer drogado.
      Si yo tengo que escoger entre la libertad absoluta y la seguridad de mi esposa llevando en auto a mi hijo todos los dias a la escuela mando al carajo la libertad absoluta y pongo restricciones a donde el egoismo de esos “que hacen con su cuerpo lo que quieran” no interfieran con mi derecho y el de los mios a disfrutar plenamente del espacio al cual tengo derecho sin que otros me quiten entonces un pedazo de libertad, el de circular libremente sin peligro.

      • Lázaro 11 August 2012 at 2:29 pm Permalink

        La libertad de un individuo termina cuando la de otro empieza. Libertad de hacer con tu cuerpo lo que quieras no significa drogarse o beber en publico. En realidad, ningun individuo deberia de beber alcohol en publico. Eso explica por que usualmente cuando compras bebidas alcoholicas te dan una bolsita para que te la tomes en tu casa y no en el parque. Lo mismo deberia ser con las drogas. Deberian ser legalizadas, pero el consumo solo en la propiedad privada del individuo.

  5. Ricardo 5 August 2012 at 11:33 pm Permalink

    Saludos. El tema de las drogas es el único en que no coincido con el liberalismo . Un adulto que decide consumirlas suele terminar convertido en escombro y viviendo a cuenta de instituciones (estatales que tratan de rehabilitarlo, casi siempre infructuosamente. El ejercicio de la libertad del adicto, como norma, acaba agrediendo la libertad ajena. Por otra parte adolescentes y personas muy jovenes son vulnerables a la acción de pícaros y maleantes y me parece preferible protegerlos de un daño que suele ser irreversibe, aunque ello conlleve cierto nivel de coacción, por las mismas razones que no permitimos a los niños pequeños (por ejemplo) jugar en la escaleras, privandolos de una parte de sus derechos individuales. Mis respetos.

    • SB 6 August 2012 at 3:37 am Permalink

      Precisamente Milton Friedman se oponia a la intervencion del estado de tal forma que el drogadicto viviera de este porque es la forma como el socialismo opera. Desde el punto de vista del liberalismo clasico, las drogas son un problema del individuo y es por este motivo que si cada cual decide consumirlas por placer, cada cual es responsable de sus consecuencias. No es justo que todos los demas, por una parte, tengan que pagar en impuestos para que el estado le prohiba a alguien o castigue lo que a este le viene en gana, pero tampoco lo es para rehabitarlo.

      • Jorge 6 August 2012 at 8:03 pm Permalink

        Hipotéticamente suena bien lo de liberar las drogas pero técnicamente tiene un alto costo para los que no usamos drogas.
        1) La asistencia pública nunca desaparecerá, es impráctico que ocurra y el mismo liberalismo protege a los drogadictos a que no sean escrudiñados y ese sería su pasaporte para confundirse con otros enfermos de causas naturales y terminaríamos los que estamos limpios pagando sus cuentas y la de sus familiares que quedarían desprotegidos.
        2) Tal como dije anteriormente, las carreteras repletas de drogadictos al volante sería una forma de restringir la libertad de aquellos que decidimos estar libres de droga, poniendo en peligro nuestra vida y la de nuestras familias. Por supuesto que en la mayoría de los países manejar no es un derecho sino un privilegio; pero me temo que la mayoría de las veces cuando se le retiraría la licencia a las personas seria tras haber hecho el daño.
        Filosofar sobre la libertad es un ejercicio abstracto, trazar los limites para que la libertad de unos no interfieran con las de otros es cosa de las instituciones sociales y la libertad de usar drogas está irremediablemente ligada a infringir el derecho de otros. No me opongo a que un adulto se vaya a una cueva paleolítica en el fin del mundo, se inyecte lo que le de la gana en las venas y decida su muerte de un golpe o lentamente; pero no quiero compartir el espacio al cual tengo derecho yo y la mayoría con drogadictos.

        • SB 8 August 2012 at 12:29 am Permalink

          En primer lugar, que la asistencia publica exista y persista es precisamente una situacion lamentable e indeseable que pertenece al campo del socialismo y no al de la libertad, porque nuevamente, la drogadicción y las consecuencias del consumo de drogas deben ser responsabilidad de cada cual en vez de cada contribuyente obligado a pagar impuestos.

          Por otra parte, acerca de las carreteras repletas de drogadictos, tal cosa no es probable que suceda, de hecho el problema de alcoholismo es y siempre ha sido mucho peor, pero en realidad el licor es solo un tipo de droga, mientras que la ilegalizacion de las drogas, está más que demostrado, crea un inmenso lastre de crimen organizado e impuestos para carceles y agentes sobre la sociedad, y el aumento del inmenso gasto público lo confirma. Drogadictos siempre habra, casos como el de Portugal y Holanda donde las drogas están parcialmente descriminalizadas constatan lo que aseguraba Friedman: Haciéndolas ilegales, el consumo aumenta, porque se le crea un aura de interesantes y atractivas a las drogas, o sea que el problema para la sociedad es mucho peor. Hay que recordar que las drogas son como las armas: No matan a la gente; la gente mata gente o se mata a sí misma, sean o no ilegales.

  6. Ricardo 5 August 2012 at 11:37 pm Permalink

    Parece que cometí algún error y mi comentario salió duplicadp. Pido disculpas a usted y sus lectores.

  7. Javier Martinez 6 August 2012 at 4:05 pm Permalink

    Esta comprobado estadisticamente que en hogares donde los adultos abusan de las drogas y el alcohol, los hijos menores son los que mas lo sufren debido a los abusos fisicos y mentales. Quizas la criminalizacion no es la solucion, pero la legalizacion, creo, solo aumentara el numeros de menores abusados y maltratados.

  8. Jorge 6 August 2012 at 5:36 pm Permalink

    Milton at his best:

    http://www.youtube.com/watch?v=1EwaLys3Zak&feature=relmfu

  9. GEOVANI RODRIGUEZ 10 August 2012 at 4:04 pm Permalink

    El pasado 31 de julio se han cumplido 100 años del nacimiento de un economista que adquirió gran influencia en el siglo pasado y sigue siendo objeto de debates y controversias en la ciencias económicas, hablamos del premio nobel en economía Milton Friedman. Uno de los grandes intelectuales del siglo XX, quien centro su atención en cuestiones relevantes para su época como son el monetarismo y la doctrina del libre mercado.

    Su libro Libertad de elegir “¨Hacia un Nuevo liberalismo económico”¨ fue todo un éxito. Friedman empieza su libro citando a La riqueza de las naciones de Adam Smith, su mayor influencia, y retoma de este la famosa mano invisible, el individuo que “persigue únicamente su propia ganancia” es “dirigido por una mano invisible para producir un resultado que no formaba parte de su intención”.

    Para Friedman la idea clave de Adam Smith es que las partes que actúan en un intercambio pueden lograr un beneficio mutuo, siempre que la colaboración sea estrictamente voluntaria. “¨Ningún intercambio se producirá a menos que ambas partes logren ese beneficio. Ninguna fuerza externa, ni coerción, ni violación de la libertad son necesarias para lograr la colaboración de individuos que pueden beneficiarse”¨. Es con esta frase que fundamenta la tesis central de su libro que se basa en el libre mercado y la no intervención del estado.

    En su libro Capitalismo y libertad deja entrever que la política y la economía no se tratan de dos conceptos por separados y divergentes, ya que la libertad política se vale del libre mercado y el desarrollo de instituciones capitalistas. Su principal tesis es que la libertad económica es una condición necesaria para la libertad política. Esta opinión lo convirtió en el mayor defensor y apóstol de la economía capitalista de libre mercado.

    Su fundamentalismo de mercado quedó más que evidenciado cuando dijo a inicio de la década de 1970 que la “única” responsabilidad social de una empresa es aumentar al máximo las utilidades obtenidas para sus accionistas y que el papel que debe de jugar el gobierno únicamente se debe de limitar a preservar la estructura legal.

    Friedman llega a la conclusión que la existencia de un mercado libre no elimina la necesidad de tener un gobierno. Al contrario, el gobierno es necesario para determinar “las reglas del juego”, y para interpretar y hacer cumplir las reglas establecidas.

    Todas estas teorías bajo un enfoque empírico le dieron una gran popularidad y rápidamente su pensamiento neoliberal fue catalogado como el nuevo paradigma a seguir, contando de inmediato con una gran cantidad discípulos entre presidentes estadounidenses, primeros ministros británicos, dictadores del tercer mundo (Pinochet), directores del Fondo Monetario Internacional y hasta secretarios generales del partido comunista chino como indica Naomi Klein en su libro la doctrina del Shock.

    Con la instauración del fundamentalismo de mercado en la década de los ochentas, rápidamente las recetas económicas de Friedman fueron aplicadas por organismos como el FMI y el Banco Mundial, quienes exigían a los países solicitantes de préstamos el cumplimiento de medidas como la privatización de las empresas gubernamentales, desregulación y recortes del gasto social.

    Todas estas medidas hoy son consideradas fallidas por los neos keynesianos Paul Krugman y Joseph Stiglitz. En un inicio generaron algún estado de bienestar, pero la desregulación pervertida del sistema financiero y otras industrias han generado una crisis financiera y económica global, además del total desenfreno de la corrupción del sector privado quien vio en la desregulación un incentivo perverso y el medio para obtener utilidades a cualquier costo.

    Friedman murió en el año 2006, antes del inicio de la gran crisis actual, fue el contra reformador de la reforma que keynes hiciera al capitalismo, sin embargo muchas de las tesis de Friedman están en duda y hoy en día el capitalismo global busca una reforma al fundamentalismo de mercado impulsado por Friedman y sus seguidores.


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