12 February 2016 ~ 13 Comentarios

Caifás y la KGB de nuevo en La Habana

por Julio M. Shiling
(Otros artículos)

Cayfas y la KGB

Para tratar de entender la acción, impía y nauseabunda, de que los cabecillas de la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa se reúnan en Cuba para intentar remendar un divorcio de hace más de novecientos sesenta y un años, podemos remontarnos a un pasado muy lejano del cristianismo y su base fundadora, el judaísmo. Parecería un chiste pensar que Raúl Castro, un tirano que cuenta con una nutrida colección de pecados capitales, igual que el régimen que encabeza, podría ser el anfitrión de tan histórico encuentro. Pero no. Es en serio y definitivamente no es por su encanto, sus dones protocolares o los de su comitiva, como la visita reciente a Francia nos recordó.

José ben Caifás, miembro de la secta judía de los saduceos, fue nombrado sumo sacerdote por el procurador romano de turno y estuvo en ese puesto mucho tiempo, coincidiendo con la vida de Jesús de Nazaret. Las principales facciones del judaísmo en esa época eran los esenios, los fariseos, los zelotes y los saduceos. De éstos, los saduceos eran los más politizados y la política que abrazaban era la de plegarse al poder político dictatorial. Entre los judíos, los saduceos no representaban a la mayoría, pero por su relación estrecha con el cesarismo, tenían una influencia desproporcional. En el Sanedrín, la asamblea judía semiautónoma en la tierra ocupada de Judea, la hegemonía de los saduceos era sólida. Tal era así, que Caifás como sumo sacerdote y líder en el Sanedrín, logró conseguir la sentencia máxima contra Jesús. Los cargos que enfrentó eran políticos.

Si bien el mensaje de Jesús encontró resistencia por parte de todas las sectas del judaísmo (cada una por razones diferentes), las discrepancias con los saduceos fueron más profundas. ¿Qué grande podía ser la motivación de los saduceos encabezados por Caifás para que estos buscaran la muerta de Jesucristo? La pregunta se agudiza más cuando se toma en cuenta que todos eran judíos, viviendo en tierra ocupada por un régimen despótico y foráneo. Tenían desavenencias litúrgicas y de libro. Las diferencias entre las facciones judías eran numerosas e importantes, sin embargo, entre las que más resaltaba eran (1) la visión que tenían de la inmortalidad y (2) sobre la cultura que debía predominar. Los saduceos no creían en la vida después de la muerte material y favorecían la cultura greco-romana sobre la judía.

La prédica de Jesucristo, y luego el cristianismo, se sustentaba en la noción de la supervivencia del alma y la de un orden espiritual superior. La idea platónica de la inmortalidad se expandió geométricamente con la prédica de Jesús y luego se institucionalizó con el cristianismo. La cultura en el Imperio Romano, que abrazó la cultura helénica no-platónica tras la absorción de tierras griegas, chocaba intrínsecamente con la cultura judía y sus tradiciones. Es fácil de ver por qué la visión global que Caifás y los saduceos tenían representaba una contradicción clara a las enseñanzas de Jesús. El poder político en Judea ocupada, para Caifás, ofrecía la alternativa de la viabilidad para el ejercicio de esa visión del mundo. En otras palabras, cuando lo metafísico urge de la acción política, el resultado es la ideología. No importa si el agente de cambio o reforzamiento que posibilita la manifestación de esa ideología sea una dictadura, como lo fue en el caso de Caifás. Eso mismo es ahora en nuestros tiempos, el caso del Papa Francisco.

La selección del lugar en este “reencuentro” coreografiado en el nombre de un ecumenismo, obedece a propósitos políticos e ideológicos y no tiene nada con ver, esencialmente hablando, con la religión. Jorge Mario Bergoglio es un hijo pródigo, integralmente constituido, de la radicalidad tóxica que tomaron del Concilio Vaticano II y luego de eventos como el Consejo Episcopal Latinoamericano de Medellín (1968), la licencia moral para guerrear en el mundo y promover, por vías de un clericalismo rojo, interpretaciones desnaturalizadas del cristianismo y fusionarlas con el marxismo. Que el tiempo le haya dado un lenguaje más templado, obedece a la realidad histórica que el socialismo fracasó y no un cambio de sentimiento.

No se está equivocado al determinar que Bergoglio es un ideólogo altamente politizado que, como Caifás, no le importa con quien tiene que asociarse si eso le avanza su visión del mundo. En la disputa entre la inmanencia versus la transcendencia, el Obispo de Roma claramente inclina su preferencia por la primera. La inmanencia busca lo divino en el mundo material, esa idea peligrosa de tener “el cielo en la tierra”. Su encuentro en Cuba con el Patriarca Cirilio I (o Kirill) de Moscú y de todas las Rusias es un acto de concordancia ideológica.

Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, el nombre secular de Cirilio I, tiene un historial, largo y patético, de ser un servidor y apologista del comunismo. En 2008 visitó al tirano Fidel Castro, lo alabó y le concedió la Orden de Gloria y Honor de la Iglesia Ortodoxa Rusa y al tirano II, en ese mismo viaje, le entregó la Orden de San Daniel el Príncipe de Moscú, Primera Clase. Ha sido un defensor recalcitrante del dictador bielorruso, Aleksandr Lukashenko. Algunos periodistas e investigadores, como Tony Halpin de The Times (de Londres), reportaron en 2009 que Cirilio I tenía una conexión con la KGB, un rumor persistente desde los 1990´s. Su patriarcado está lleno de encomios al Estado ruso y el autoritarismo putinista, incluso en casos cuando el tema ha sido la supresión de la libre expresión. En general, se puede concluir decididamente que quien lidera la Iglesia Ortodoxa Rusa hoy, es un hijo de Putin.

La reunión en La Habana entre los líderes de la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa, no tiene nada de ecuménica. Es sólo una aglomeración política (y de la sucia) e ideológica que busca deconstruir paradigmas y, de paso, aportar al intento de preservar una fiel dictadura comunista. Esto no tiene nada que ver con la aproximación de dos denominaciones que una vez fueron una. Se le seguirá dando caso omiso a lo obvio y lo relativo al titulado tema.

La libertad de culto está, desde que la actual administración norteamericana empezó su política de “descongelamiento” hacia el castrocomunismo, en llamas. Los casos de violación groso a la expresión religiosa se han disparado. Christian Solidarity Worldwide, un grupo de derechos humanos que enfoca su trabajo en la libertad de culto y la defensa de los perseguidos por profesar su creencias religiosas a través del mundo, registraron más de dos mil trescientos casos de violaciones en Cuba en 2015. La dictadura castrista está demoliendo iglesias, arrestando a creyentes, robándose sus pertenencias y propiedades y hostigando a cualquiera que se acerca a estos grupos. Recientemente, arrasaron la iglesia Emmanuel en Santiago de Cuba y encarcelaron a más de doscientas personas. Aunque esto sí tiene que ver con la religión y otros valores fundamentales, será un agravio más que, ni Bergoglio o Gundiáyev, le interesará tocar. La dictadura cubana ha seguido la vieja práctica de los jacobinos de permitir denominaciones que están bajo su dominio de influencia y aplastan a las que no se doblegan.

Es hora que los católicos se den cuenta, lo que muchos ortodoxos rusas ya saben. La religión que tiene primacía en el corazón del Papa Francisco, igual que Cirilio I, es la religión política y no es necesariamente de la variedad democrática. Jorge Mario Bergoglio tiene un prejuicio ideológico, igual que tenía Caifás, que define su escala de valores. De ahí la tolerancia que el Obispo de Roma exhibe hacia el cesarismo de la familia Castro. Nada de imitar a Cristo en eso. Al contrario. Bergoglio y su nuevo compañero en armas de Moscú, están en una misión, pero no es precisamente la de Cristo. Entendiendo esto, es perfectamente congruente que se reúnan en Cuba. ¿Ecuménico? ¡Por favor! Dios está mirando y Él es quien tendrá la última palabra.

13 Responses to “Caifás y la KGB de nuevo en La Habana”

  1. Sam Ramos 12 February 2016 at 10:40 am Permalink

    Lo unico que no me gusta de este articulo que parece estar escrito por una persona estudiosa, es que comienza diciendo cosas que hacen pensar que los Judios y no los Romanos, fueron los que mataron a Cristo. Quizas algun sector de los Juidios de los no buenos -ya se los he dicho que hay muchos y Ben Sanders aqui en EE.UU. esta demostrandolo-. haya influenciado en algo pero en general el Judaismo no se basa ni promulga esa barbaridad. Por lo demas me parece muy informatico el articulo y desenmascara a ambos personajes que estan reuniendose en Cuba y que puede, para algunos despistados, legitimizar al regimen mafiocastrista.

  2. Pericles 12 February 2016 at 8:14 pm Permalink

    A este lo van a excomulgar de las dos variantes cristianas.
    Evidentemente es un recalcitrante. Resulta que ahora el Marxismo tiene una Iglesia ( o dos) y entonces donde vamos a rezar, en algún templo Hitleriano o Mussoliniano.
    Evidentemente su religión es el Fascismo.
    Pericles

  3. Hector L Ordonez 12 February 2016 at 9:31 pm Permalink

    Usted a escrito demasiado,mejor sigo leyendo en el libro que estaba
    nada de lo escrito por usted me interesa,mejor que lo lea,la viuda de reagan y mentedepollo,que a ellos si les va a interesar.

  4. Hector L Ordonez 13 February 2016 at 2:08 pm Permalink

    emotivo viaje del papa a Mexico,un gran acontecimiento histórico de gran revelancia,espero que la llegada del pontífice ocurran cambios en la sociedad Mexicana.

  5. Hector L Ordonez 13 February 2016 at 2:11 pm Permalink

    Si el SATRAPAde Ronald Reagan hubiera invadido a Cuba,no tuviéramos esa desgracia,cuando pudo hacerlo.

  6. Filiberto Miño 13 February 2016 at 2:15 pm Permalink

    Quiero agregar:

    Jorge Mario Bergoglio volvió a elogiar al gobierno cubano. Y aunque conocemos su pensamiento político, su procedencia, sus intenciones, nos sorprende. Él sabe que ciertas actitudes pueden convertirse fácilmente en provocación. Sobre todo cuando hacen escarnio en un pueblo que ha sido literalmente aplastado por más de medio siglo.

    Se sabe quiénes fueron los verdaderos autores de aquella fullería llamada “Teoría de la Liberación”. El brasileño Rubem Alves fue sólo una máscara. Y aunque Bergoglio no tuvo una participación directa, sus mejores amigos, coincidentemente, formaron parte de la tramoya. Los comunistas ya tenían sus aliados, Fray Beto, Jaime Ortega, Ernesto Cardenal, entre otros. Faltaba un arfil en el Vaticano. Ya lo tienen. Parece que el camino recorrido por Juan Pablo II comienza a revertirse. ¿Cirilo? Ni siquiera merece un comentario. El no oculta en qué equipo juega.

  7. yumirka 13 February 2016 at 3:07 pm Permalink

    maestro es su asesora de imagen Yumirka, excelente articulo.

  8. PEDRO ENRIQUE 13 February 2016 at 10:04 pm Permalink

    MESCLAR LA POLÍTICA CON LA RELIGIÓN ES UN CÓCTEL TERRIBLE, SI BIEN ESTE SR. ES MUY VERSADO TAMBIÉN SU OPINIÓN POLÍTICA ES SESGADA DEFIENDE LOS INTERESES DE QUIENES LE PAGAN ESO SE NOTA, SE RASGA LA VESTIDURA AL TOCAR EL TEMA POLÍTICO CUANDO SABE QUE LOS CASTROS ESTÁN DE SALIDA, PUES EL SEÑOR TIEMPO GANARA LES GUSTE O NO Y QUIENES SUPLAN A ESTOS NO TENDRÁN EL PESO POLÍTICO QUE LES GUSTE O NO LES DIO LA HISTORIA A LOS CASTRO, SEA ESTA PARA BIEN O PARA MAL. AHORA QUE LAS IGLESIAS ARREGLEN SUS PROBLEMAS COMO ELLAS QUIERAN A MI ME TIENE SIN CUIDADO. PARA MI JESÚS NUNCA EXISTIÓ ES UN PERSONAJE FABRICADO A LA MEDIDA DE LOS INTERESES DE ESOS MOMENTOS Y HA PERDURADO EN EL TIEMPO. NADA MAS.

  9. Sam Ramos 14 February 2016 at 11:21 pm Permalink

    El Papa Francisco en Mexico 14 de Febrero 2016: “Con el Demonio no se puede dialogar”. Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago!!!

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    Y para el Grand Finale aqui: https://goo.gl/BKfNAJ

    ZIKArio: La tuya por si acaso sigues con tu enamoramiento conmigo

  10. Sam Ramos 15 February 2016 at 10:08 am Permalink

    Mexican Funniest Video :

    https://www.aciprensa.com/noticias/con-el-demonio-no-se-dialoga-dice-el-papa-francisco-en-misa-en-ecatepec-56250/

  11. Sam Ramos 17 February 2016 at 8:11 am Permalink

    Recordando a Cabrera Infante

    Ignacio Ruiz-Quintano – 17/02/2016 a las 04:05:43h. –

    Con la visita de Bergoglio y Cirilo a la Corte del Rey Sol en La Habana del Tropicana (¡y pensar que la censura eliminó en un guion de Berlanga un plano general de la Gran Vía porque, siendo Berlanga, «es capaz de sacar a un obispo saliendo del Pasapoga»!) he echado de menos a Guillermo Cabrera Infante.

    Cabrera fue con la Revolución agregado cultural en Bruselas, cuando Bélgica era, vista desde La Habana, «la otra cara de la luna». (Los cubanos eran los únicos diplomáticos acreditados en Bélgica que iban a todas partes con una pistola en la cintura). Un día les llegó un tal Agustín Aldana, que se llamaba Pablo, nombre que cambió por parecerle afeminado. Era un negro flaco, alto y tuerto, hermano de «el Bestia», jefe de Investigaciones en La Habana. Cuando su exilio en México, ambos habían sido «stuntmen», especialistas en caer del caballo (¡Pablo, Pablo!) a galope, y Agustín (o Pablo) presumía de haber doblado a Robert Mitchum cabalgando en «Más allá de Río Grande».

    –Dejó de decirlo cuando yo le recordé que ese oeste había sido prohibido en Cuba porque sus villanos se llamaban los Hermanos Castro.

    En alguna parte cuenta Cabrera que desde esa agregaduría telegrafiaban a La Habana pidiendo limones caribeños para el daiquirí, pero los agentes de la Cía encargados de interceptar los mensajes entendieron que los limones podían ser misiles y hubo lío. Pobre del hombre de la Cía encargado de estar en la «Kangoo» aparcada en La Moncloa para escuchar con oreja vangoghiana los disparates de un gobierno de Snchz, Pablemos y Errejón. Tertulia de bodeguilla de Snchz, con su Machado, y Pablemos, con su Kant, más Errejón, ministro del Interior por aquello de que el comunismo es el fascismo del pobre y porque, Doctor Complutense de la Ciencia Política, es el culto que sabe que Reagan dimitió de la presidencia por corrupción.

    –¿De qué sirve enseñar el alfabeto a millones cuando un solo hombre decide lo que se va a leer?

    Hay que releer a Cabrera.

  12. Sam Ramos 18 February 2016 at 5:14 pm Permalink

    Por, Arturo Pérez-Reverte- http://www.perezreverte.com

    Asombra y a menudo acojona, o por lo menos a mí me pasa, el modo en que la simpleza más frívola, la estupidez más elemental, querido Watson, triunfan en sociedad. No se trata sólo de esta España nuestra, y eso tiene una doble lectura. Creo. Por un lado, mirando los periódicos, la tele o Internet, consuela comprobar que en todas partes cuecen habas y que la gilipollez no tiene fronteras. Que igual de tonto puede ser un chino que uno de Murcia. Sin embargo, por otra parte eso descorazona mucho, pues cada vez le deja a uno menos lugares posibles donde refugiarse cuando todo acabe por irse al carajo.

    Como ven, hoy me desayuno apocalíptico. Pero es que hay temporadas que lo apocaliptizan -o como se diga- a uno. Llevo un tiempo forzado por la perra vida a moverme en ambientes donde el porcentaje de tontos por metro cuadrado es superior a la media, y eso castiga mucho el hígado. Lo que más me revienta es que yo mismo, por imperativos casi legales, me veo forzado a asumir las reglas de estolidez ya establecidas, y no soporto la cara de imbécil que veo si me miro en un espejo. Pero es lo que hay. Por eso hoy me desahogo aquí, dándole a la tecla.

    Sobre tonterías ajenas -las mías no se las voy a contar a ustedes- les refiero la penúltima. Acabo de recibir carta de un lector afeándome que use la frase enfermedad histórica. No ya cáncer, como cuando hace poco una lectora con esa dolencia me recriminó, muy destemplada, escribir cáncer de la sociedad, o cuando otra, también señora, criticó que utilizase la palabra autismo político para definir la cara de pasmado, la parálisis facial -otra enfermedad, por cierto- con que Mariano Rajoy se ha enfrentado en sus cuatro años de legislatura, entre otras cosas, a la insultante arrogancia del ex presidente Mas y sus compadres. Ahora, ese lector bienintencionado me pide que reflexione sobre lo mal que pueden sentirse los enfermos de cualquier clase y estado cuando se topen, en mis textos, con esa desafortunada expresión: enfermedad histórica, enfermedad social. Lo maltratados -supongo que se refiere a eso- que van a sentirse, no ya los que tienen la poca suerte de padecer cáncer, sino también los diabéticos, los asmáticos, los alopécicos, los que están en diálisis, los que tienen hemorroides o los que pillan un catarro. Lo mucho que se van a cabrear conmigo, todos ellos. La de novelas que voy a dejar de vender. Lo que se van a ciscar en mis muertos.

    Por cierto. Ya que hoy hablamos de estupideces, hay una que no deseo pasar por alto, porque se refiere a mi colega y camarada de armas Javier Marías. Y hay varios cantamañanas que han estado dándole la brasa al rey de Redonda, reprochándole que en fecha reciente criticara unas declaraciones de Pablo Iglesias sobre el posible envío de soldados españoles a combatir el yihadismo en África, en las que el líder de Podemos advertía «Ojo, que nuestros soldados podrían volver en cajas de madera». Y a eso respondía Javier, con absoluta sensatez, que volver en cajas de madera es, precisamente, uno de los inconvenientes naturales que tiene ser soldado, desde que el mundo y las guerras existen; y que objetar eso es como recomendar que los bomberos no apaguen incendios porque las llamas pueden quemarlos, o que los policías no se enfrenten a atracadores ni asesinos porque los malos pueden pegarles un tiro.

    Pues, en fin. Oigan. Tan lógicos razonamientos han sido vituperados en las redes sociales, llamando a Javier militarista, a sus años y con su currículum, por decir que los soldados están para ser soldados como su propio nombre indica, no para causas humanitarias. Lo que demuestra, como tantas otras cosas, que cada vez nos alejamos más de la realidad real de las cosas, para introducirnos gozosamente en un mundo idiota donde de la obviedad hacemos una noticia, y además discutimos sobre ella. Imaginen un mundo en el que si, por ejemplo, nos invade un ejército islámico desde el sur o de donde sea -lo del norte empieza a ser posible- no podamos defendernos porque nuestros líderes opinan que bajo ningún concepto deben morir soldados en combate. O un mundo donde no puedan usarse palabras para definir cosas, porque esas palabras -ocurre con casi todas- también tienen lectura peyorativa. Textos, en fin, donde soldado (protestarían los antimilitaristas), divorcio (protestarían los divorciados), ruina (protestarían los arruinados), mugre (protestarían los mugrientos) y millones de otras palabras quedaran proscritas, para no irritar a nadie. Ni siquiera imbécil podría utilizarse, para no ofender a los millones de imbéciles en que nos estamos convirtiendo todos.


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