03 August 2014 ~ 2 Comentarios

Diálogos con la historia (3/4)

por Mario Vázquez Raña

Montaner

(El Sol de Mexico) MADRID, España. 25 de julio de 1993. (OEM-Informex).- Cuba sigue siendo la gran cuestión de nuestro continente; para Carlos Alberto Montaner, líder de la Unión Liberal Cubana, la solución tendrá que ser pacífica y negociada, pues cualquier otra alternativa llevaría el país al desastre.

Su larga estancia como exiliado cubano en Europa le hace observar los hechos desde un ángulo y con un discurso menos beligerante que el que se le suele escuchar a algunos líderes de Miami; de hecho, Montaner habla siempre de paz y negociación, y evita comentarios sobre soluciones drásticas y sangrientas respecto de Cuba.

Más inclinado a hacer la política por la paz que la política por la guerra y el desquite, nos ofrece su versión de lo que, desde su punto de vista, debe hacer Cuba en el futuro próximo.

¿Qué cree que fue lo que motivó a Fidel a orillarse al comunismo?

En el enfrentamiento con Estados Unidos, enfrentamiento que él buscó; desde el principio de la Revolución provocó un conflicto con Estados Unidos, éstos responden agresivamente y Castro en el camino descubre la conveniencia para él de reclutar al único guardaespaldas que le podía hacer frente a Estados Unidos: la Unión Soviética.

Había elementos en común, cuando entra, cuando se asocia la Unión Soviética, no le cuesta ningún trabajo dar el paso y comunizar al país y convertir a Cuba en lo que fue durante muchos años: un satélite más de la Unión Soviética.

¿De qué forma obtiene usted la información de Cuba?

De muchas formas: de viajeros, de desertores, de periodistas, de diplomáticos; yo diría que la Unión Liberal Cubana es uno de los mejores informados de lo que ocurre en el país.

Asimismo, nadie puede negar que el Gobierno de Cuba ha progresado notablemente en algunos aspectos sociales….

Pienso que Cuba ha adelantado en el terreno de la salud pública, eso no es falso, es decir, ahí la salud pública es mucho más extendida, hay una cantidad de médicos -64 mil- enorme.

En el terreno de los deportes, que usted conoce muy bien, Cuba es una potencia, pero en ese sentido tampoco es distinto a lo que eran los demás países comunistas, ésta era la verdad en Checoslovaquia, en Alemania, es decir, la característica de las dictaduras comunistas es precisamente el poner todo el acento en la educación, la salud y los deportes.

Lo hizo en Cuba, se hizo en Alemania y se hizo en todas partes, lo que ocurre es que una sociedad es mucho más compleja que todo eso y que, además, tiene otras necesidades mucho más importantes, o tan importantes como esas.

Creo que de todo ese periodo de historia cubana quedará como algo muy positivo el desarrollo educativo del país, creo que Cuba tiene en este momento la potencialidad profesional y técnica para convertirse en una nación próspera siempre y cuando tenga el sistema adecuado.

Esa enorme inteligencia, esa multitud de profesionales, de ingenieros, de técnicos, no pueden desarrollarse y esa es la gran frustración de la gente cubana que, precisamente, considera que es más fácil sojuzgar a un país como Haití donde la clase dirigente profesional, intelectual, es mínima, que un país como Cuba, donde 15 por ciento de la población es universitaria.

Encontramos que esa enorme masa de cubanos bien preparados se sienten profundamente frustrados por un sistema que no les permite el desarrollo de su potencialidad como seres humanos.

Señor Montaner, antes de que termine el siglo la Revolución Cubana habrá cumplido 40 años, algunos exiliados que abandonaron su país en edad madura seguro habrán muerto para entonces. ¿No teme usted que su organización tienda a desaparecer por causas no políticas, sino naturales?

La organización nuestra es, curiosamente, una organización donde yo debo de ser de los más viejos, y tengo 50 años, la mayor parte de las personas vinculadas a nuestro partido son gente joven porque el liberalismo tiene o ha obtenido, digamos, una especie de segundo oxígeno.

Es una forma de entender el mundo y de entender las relaciones humanas que están en este momento en auge en todas partes y es muy atractiva para los jóvenes.

Nosotros tenemos muchos jóvenes universitarios vinculados al grupo dentro de Cuba, son muy jóvenes, son intelectuales, escritores, gente muy inquieta y que tiene menos de 40 años.

No creo realmente que el tiempo juegue en contra nuestra; el tiempo juega en contra de Castro, que tiene 66 años y que su generación ha envejecido en el poder, pero lo más grave es que han envejecido las ideas que ellos tenían.

Cuando ellos llegaron al poder, en 1959, había una concepción del mundo que ya no existe, no solo en el marxismo, es decir, desapareció una manera de entender los problemas de la sociedad y mientras él continúe disfrazado de Fidel Castro, diciendo las mismas cosas que pregonaba en 1959, se va alejando paulatinamente de los jóvenes.

En Cuba hay grupos desafectos al régimen, esos grupos son los más jóvenes; mientras más joven, más distancia ponen con el régimen, para ellos Castro no es el héroe de la Sierra Maestra, es un hombre de 66 años que dice cosas que ya no tienen ningún sentido en el mundo en el que vivimos.

Usted es liberal y habita en un país como España, gobernado por un partido socialista. ¿Significa esto que usted estaría dispuesto a regresar a Cuba y vivir bajo un régimen socialista si hubiese la opción de elegir entre varios partidos?

Exacto, sin lugar a dudas, es decir, para nosotros lo importante, y como buenos liberales, es que la democracia se establezca sobre la base de la ley, de las formas y del respeto a la Constitución que en su momento funciona en el país.

Si en unas elecciones verdaderamente libres, con varias opciones, triunfaran no solo los socialistas, incluso los comunistas en esos comicios, por supuesto que estaría dispuesto a vivir en esa sociedad.

Lo que hace para nosotros inhabitable el sistema no es solamente que gobierne el comunismo, que creo que es un tema minuciosamente equivocado de organizar a la sociedad, sino que no hay la posibilidad de elegir otras opciones, es decir, que no existe libertad de militar en otros grupos políticos, de escoger otra manera de dirigir la sociedad, así que, sin duda alguna, nosotros estamos dispuestos a participar y, además, lo hemos dicho muchas veces: no queremos una solución política que no tome en cuenta a las estructuras o al actual Gobierno, ese Gobierno debe participar en el desenlace final.

No queremos embarcar a Castro rumbo a Corea del Norte, ni lo queremos sacar del país, lo que queremos es que la sociedad cubana exprese libremente su preferencia y negociar con cualquiera que esté en el poder.

Si es con Castro, con Castro o con quien sea que esté en el poder, negociar una solución pacífica que consiga en Cuba lo que los españoles consiguieron en España, así como los checoslovacos, los húngaros; nada diferente a lo que ha ocurrido en el resto del mundo.

El Gobierno cubano ha logrado notables avances en materia de educación y salud. ¿Qué haría su Partido Liberal en caso de tomar el poder en Cuba? ¿Cómo mantendría los actuales niveles sociales que existen en la isla?

Haríamos todo lo posible por preservarlo, puedo asegurarle, Don Mario, que el propósito de la Unión Liberal Cubana no es llegar al poder para cerrar un hospital o clausurar una escuela, eso sería una manera mezquina de entender la política.

Nuestro propósito es precisamente mantener todo aquello que deba ser mantenido, conservar todo lo que se pueda conservar y tratar por todos los medios de que salga de la crisis actual sin necesidad de destruir la infraestructura, digamos, educativa o sanitaria que el Gobierno ha creado.

Ahora quiero hacer la aclaración que quien está poniendo en peligro los logros de la Revolución es precisamente el Gobierno y los está poniendo en peligro por tratar de sostener, contra el sentido común y contra la razón, un sistema que económicamente es inviable.

El año próximo van a tener que cerrar la mitad de las escuelas y van a tener que cerrar la mitad de los hospitales, de manera que quienes son adversarios de los logros de la Revolución son quienes tratan de mantenerlos contra la razón.

Antes de la Revolución, Cuba fue un país prácticamente monocultivador y con grandes índices de desempleo. ¿Cómo mantendría usted a la gente que actualmente está desempleada y evitaría la emigración, por ejemplo, hacia países como Estados Unidos?

Yo me imagino que la transición no es una transición fácil y decir otra cosa sería mentir, ninguna transición es sencilla.

Ahora hay una posibilidad, una potencialidad de desarrollo que no tienen otros países del Este y están en el proceso de transición; por ejemplo, con un clima de libertad y de sosiego inmediatamente se crearía una multimillonaria industria turística en el país, ente otras cosas, porque hay dos millones de cubanos avecindados en el exterior que comenzarían a visitar constantemente a la isla.

Ese turismo cautivo de cubanos que regresan a visitar su país de origen y que crean vínculos económicos con su país ancestral.

Yo creo que en el turismo está un primer alivio, a menor plazo y largo plazo, aunque el turismo no es una solución, no es la panacea; además, Cuba recibe medio millón de visitantes y para hablar de industria turística real, hay que hablar de diez millones de turistas, hay que hablar de un turista por habitante, que eso es lo que tienen los grandes paraísos turísticos del mundo.

Luego ¿dónde está la capacidad de desarrollo de Cuba? Está en la utilización de esa enorme inteligencia que hay en el país, de esos técnicos y de esos científicos, vinculados a los grandes centros creativos de Occidente, vinculados a los grandes centros de capital para que puedan desarrollar en el país, por ejemplo, una base industrial semejante a la que tiene Puerto Rico.

Los puertorriqueños tienen entre tres y cuatro mil fábricas en la isla que están vinculadas a Estados Unidos y Europa, los puertorriqueños exportan 15 mil millones de dólares anuales y son tres millones de habitantes, y las exportaciones están basadas precisamente en esa infraestructura industrial que en Cuba se puede repetir perfectamente bien.

Creo que uno de los objetivos de Cuba debe ser participar junto con México y con Canadá en el Tratado de Libre Comercio, si tal cosa se pudiera consolidar.

Una población de 12 millones de habitantes perfectamente puede ser vinculada a ese gran mercado y puede participar del el desarrollo que éste genere; por otra parte, como país del Caribe tiene una potencialidad de que sus exportaciones entren en el mercado europeo sin grandes trabas, cosa que les está prohibido; les es más problemático a otros países de América Latina, es decir, puede tener un pie puesto con los franceses y con los españoles, y que sabemos que vamos a tener el mayor apoyo.

Puede tener abiertas las puertas a Europa, abiertas las puertas de Estados Unidos, pero la base de ese despliegue económico tiene que estar en la tranquilidad política, tiene que haber un consenso político y el país tiene que organizar la transición de manera tal que el desorden no se apodere de la población cubana, porque entonces ahí sí no tendríamos posibilidad alguna de solucionar nuestros problemas.

Señor Montaner, hay gente que sostiene que usted ha participado en el terrorismo. ¿Es verdad esa acusación?

No, es absolutamente falsa; yo fui detenido en el año 61, cuando tenía 17 años, con un grupo de estudiantes y se nos vinculó a una causa terrorista que era en el caso mío absolutamente inexistente.

Efectivamente, en esos días habían capturado a otras personas que tenían actividades de esa naturaleza, pero yo a los 17 años aseguro que no era, ni nunca he sido, un terrorista.

Además, el terrorismo es algo que rechazo visceralmente, que me parece algo muy negativo; sin embargo, quiero decir que todo esto es una manera de descalificar al adversario político, porque es un poco cínico acusar, es decir, tratar de descalificar a un adversario político que está buscando una solución negociada, con la coartada del terrorismo.

Un Gobierno que durante muchos años, durante 30, 35 años, efectivamente sí ha tenido vinculación con todos los grupos terroristas del mundo o con los grupos de secuestradores y que ha incurrido en toda clase de violencia en el mundo entero.

Si el Vaticano acusara a un adversario político de terrorista, me parece que tendría él una razón moral para hacerlo, pero si el señor Gadafi o el señor Kim Il Sung, o el señor Castro acusan a sus adversarios de terroristas, me parece que es un doble juego que no se sostiene, pero, por último, quiero reiterar que ni he tenido nunca actividades terroristas y es algo que rechazo con toda energía.

En Cuba éramos un grupo de muchachos intentando hacer una huelga en la universidad, empezábamos la universidad, y entonces hubo una especie de recogida de adversarios políticos, fusilaron a unos cuantos estudiantes, a mí me condenaron a 20 años; yo me escapé de la cárcel porque, como era menor de edad, me pusieron en una prisión de menor rigor y era más fácil fugarse.

Me escapé con un jovencito que había sido guerrillero contrabandista y luego guerrillero contra Castro, un muchachito campesino que tenía 16 o 17 años; primero cortamos un barrote, nos escapamos, nos persiguieron, nos escondimos en La Habana; estuvimos varios días ocultos y una Embajada nos protegió y salimos.

A esa edad todo es casi hasta divertido, casi una aventura, afortunadamente salimos bien; otros compañeros estudiantes que tuvieron peor suerte permanecieron 20 o 30 años presos y los volví a ver muchos años después, ellos habían pasado toda su juventud en la cárcel.

El régimen cubano ha sido despiadado con sus adversarios en ese sentido, recuerdo, por ejemplo, que de nuestro grupo fusilaron a un joven llamado Julio Antonio Hiebra, que todo su delito fue tener un rifle inservible, y entonces construyeron una acusación de que con ese rifle inservible quería matar a Castro, en fin, toda una cosa un poco loca; yo lo conocí en la cárcel y la noche de su fusilamiento me pareció, por lo menos, extraordinariamente absurdo lo que estaba ocurriendo.

¿Y de ahí se fueron a Estados Unidos?

Sí, a Estados Unidos, aunque estuve muy poco tiempo, estuve trabajando en ese país, estudié en Miami, y luego me fui a Puerto Rico a enseñar a una universidad, impartía literatura, mi vocación es la de escritor, la de periodista y narrador; tengo algunas novelas publicadas, algunos ensayos.

Me fui para Madrid en 1970, lo cual fue una gran experiencia, porque viví la transición española y vi que era posible terminar con un régimen autoritario mediante una negociación serena entre el Gobierno y la oposición.

La libertad no siempre hay que conquistarla con el filo del machete, como repiten los cubanos, la libertad se puede conquistar en una mesa tranquila, sin sangre, y eso me parece que es la expresión de la madurez, lo otro me parece que es una expresión de la locura.

(Continuará)

2 Responses to “Diálogos con la historia (3/4)”

  1. Hector L. Ordonez 3 August 2014 at 10:11 pm Permalink

    los logros.que muchos piensan que llegaron con castro se equivocan!
    varias univesidades de Cuba eran Publica,habia una o dos privadas pero el resto eran sostenidos por el presupuesto del departamento de
    educacion,Cuba o major dicho el Gobierno,tenia el mayor presupuesto
    referente a Educacion,en toda la America latina e incluso que muchos paises Desarrollados!Y en material de Salud,los principals Hospitales del pais,se brindaba asistencia sin costo alguno,como el Calixto Garcia y el Hospital de ninos muy conocido como el Infantil,sin costo alguno.No eramos los mejores pero estabamos entre ellos!.

  2. Hector L.Ordonez 10 August 2014 at 10:06 am Permalink

    Montaner ver una transicion pacifica en Cuba de una Dictadura,a una
    democracia,me parece una utopia,hay un odio concentrado por muchos anos,que no es facil de Borrar,de un dia para otro,el caso de Espana
    tenia otros matices,que no es la Cubana !La caida del regimen no sera facil,El mismo regimen Cubano,si viera en peligro,su sistema,
    rodarian cabezas y eso se sabe !Entonces habria una respuesta de la
    oposicion,donde las cabesas caerian de ambas partes,Una transcion pacifica no lo veo possible!


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