22 June 2015 ~ 8 Comentarios

El PSOE: suicidio real, triunfo imaginario

por Juan Claudio Lechín

Alianza Psoe Podemos

Es un sinsentido que el PSOE, un partido del establishment español, se alíe con PODEMOS, que busca destruir el sistema político español. Los socialistas dicen hacerlo por razones “ideológicas” pues perderían el voto de “la izquierda” si se alían con el PP, la derecha. Real Politik es que los integrantes de un sistema de partidos hagan bloque en momentos de crisis, pero he ahí que “la ideología”, esa fe política decimonónica, hace que el PSOE apoye el ingreso de PODEMOS en varias alcaldías, entre ellas, Madrid. No les ha bastado evidenciar que los cómplices y financistas de Podemos, en América Latina, han hecho exactamente esa treta: entrar por la legalidad y luego destruir el sistema político.

En general, un error corrige la acción concreta pero no sucede lo mismo con el pensamiento, que se autojustifica y reitera el error. Asociar a “la izquierda” con el comunismo es un pensamiento falso. El comunismo es un refrito absolutista realizado por sectores plebeyos, mayormente lumpen. Fue un triunfo de la manipulación soviética insertar la división entre “la izquierda” (comunistas) y derecha (liberales y demás), y fue una derrota del campo democrático porque los liberales realizan la revolución popular por los derechos humanos e individuales y por la ciudadanía, mientras los comunistas la secuestran y destruyen. 

Es cierto que girondinos se sentaban a la derecha de la asamblea, en la revolución francesa, y jacobinos a la izquierda; pero ambos pertenecían al mismo proceso. En cambio, comunistas y demócratas pertenecen a dos modelos diferentes. Si el PSOE se alía con los chavistas de PODEMOS imaginando que es lo mismo la izquierda democrática que la izquierda chavista, merecen propinarse un suicidio político. El problema es que las consecuencias las pagará el pueblo español y no los irresponsables.

8 Responses to “El PSOE: suicidio real, triunfo imaginario”

  1. antfreire 22 June 2015 at 9:35 am Permalink

    Las consecuencias las pagara el pueblo espanol pues tambien es el maximo responsable de lo que suceda. Los lideres de los partidos pueden hacer lo que ellos piensen que les conviene mas, pero en una democracia como espana es el pueblo el que tiene que avalar o negar esos movimientos. El pueblo espanol,aparentemente va marchando hacia su destruccion con el mismo entusiasmo con el que lo hicieron los cubanos en su momento. Ojala no sean tan frivolos.

  2. Maximiliano 22 June 2015 at 9:43 am Permalink

    La Real Politik es la cosa mas asquerosa, repugnante, indecente que se haya parido en la humanidad en la ultima generacion. la Real Politik permite dar la manos a asesinos genocidas violadores y entregarles contratos de billones de dolares y aberraciones de esta clase. La Real Politik es lo que ha legalizado la barbarie que aun persiste en sectores del mundo donde la civilizacion esta atrasada , la Real Politik es lo que tal vez ,algun dia, puede acabar con la humanidad , dejando crecer a monstruos que se volveran incontrolables (vease Putin llamado Puthitler). La Real Politik es enemiga del desarrollo social de nuestra especie

  3. Alfredo Milano 22 June 2015 at 11:05 am Permalink

    Parece que el PSOE no aprendió de la España Repúblicana de 1936. Con razón dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra más de dos veces. Lo del PSOE es oportunismo político, el mismo error de Acción Democrática y Copei en Venezuela.

  4. Alberto Otsir 22 June 2015 at 1:42 pm Permalink

    1- Esperemos que Podemos no logre sus objetivos.
    2- En el peor de los casos, si lo logra, esperemos que algunos militares españoles, con dignidad, con mirada aguda y poder, valoren lo que habría que hacer si el camino de la democracia se tuerce.
    3- Esperemos que si la valoración dice “hay que hacer…”, lo hagan, pues la cadena histórica de la democrácia, ya se habría roto….habría que recomponerla.

  5. Sam Ramos 23 June 2015 at 11:01 am Permalink

    Salvemos a España

    LA OPINIÓN DE Isabel San Sebastian y parte mia.
    Día 18/06/2015 – 16.59h

    España se batasuniza

    Han llegado a los ayuntamientos armados de odio hasta los dientes, de paso hacia La Moncloa como lo esta el tal Maximiliano que no se decide a abrir su propio blog y sigue jodiendo en este con su veneno izquierdizante.

    Han llegado a los ayuntamientos armados de odio hasta los dientes, a lomos de un revanchismo alimentado con mimo por los ideólogos que mueven sus hilos, sedientos de venganza ciega. Tan orgullosos están de sus anhelos incendiarios, que los han exhibido en las redes sociales durante años, en amenazas cargadas de hiel, como exhibían los «camisas pardas» sus antorchas hitlerianas desfilando al paso de la oca por las calles de Berlín. No creen en el sistema democrático que les ha dado la oportunidad de ocupar el puente de mando. Lo desprecian tanto como lo aborrecen, aunque están dispuestos a usarlo a guisa de trampolín, siempre que les favorezca. Quienes topamos en persona con sus maestros del País Vasco, los que no apretaban el gatillo pero tampoco dejaban vivir, reconocemos en su mirada la misma sombra irracional, ese destello salvaje de unos ojos que, sin conocerte, ansían darte muerte y lo harían, encantados, si esa muerte fuese impune.

    Han llegado a los ayuntamientos pertrechados de prejuicios rancios que creíamos superados. Confundiendo la defensa de valores lícitos, como el laicismo o el feminismo, con la ofensa gratuita y violenta de las creencias ajenas. Hambrientos de pesebre y de batuta. Decididos a vengar afrentas, reales o imaginarias, sufridas por unos abuelos que prefirieron olvidarlas en aras de la reconciliación y de brindar a sus nietos el pan y la educación sobre los que ahora escupen. Empeñados en retrasar ochenta años el reloj de la Historia. Tan carentes de programas o propuestas susceptibles de mejorar el día a día de los vecinos como sobrados de prepotencia. Encantados con sus ocurrencias.

    Han llegado a los ayuntamientos para imponer sus dictados, no para consensuar ni siquiera considerar las opiniones contrarias. Son conscientes del poder inherente a la capacidad de amedrentar, y lo ejercen a conciencia. Llaman a sus bases a insultar e intimidar a los adversarios políticos a la salida del primer pleno, disfrazando esa agresión de «celebración festiva», a la vez que atacan en manada, al amparo del anonimato que proporciona la red, a cualquiera que se atreva a plantarles públicamente cara con su nombre y su apellido por delante. Manejan con maestría el socorrido «y tú más», para cuya explotación disponen de un arsenal inagotable de munición proporcionada por los dos grandes partidos que se han turnado hasta ahora en el uso y abuso del gobierno y su correspondiente cuota de corrupción. No están indignados, sino resentidos, lo que configura un estado de ánimo completamente distinto e infinitamente más peligroso.

    Son los hijos de una ira exhibida sin recato, cuya expresión manifiesta no ha hecho más que empezar. Han ocupado una gran parte del espacio ideológico y mediático abandonado por esos pseudo-estrategas «tácticos» partidarios de relegar los principios al desván de la política para centrar todo el mensaje en la gestión. No atienden a razones económicas ni aceptan la evidencia del monumental fracaso cosechado por el modelo que propugnan allá donde ha sido ensayado. No parecen fáciles de comprar, en caso de que haya quien esté pensando en hacerlo a la desesperada, como fórmula de último recurso.

    Han llegado a los ayuntamientos de paso hacia La Moncloa, donde pretenden desembarcar en otoño, vestidos de distintas siglas y arropados por las del PSOE. Si nadie les hace frente con un discurso alternativo, susceptible de ilusionar, que apele al corazón más incluso que al bolsillo, alcanzarán su objetivo.

  6. menendag05 24 June 2015 at 11:09 am Permalink

    Pienso que lo que representan los nuevos movimientos populares en España es el reclamo de cambios estructurales y económicos imprescindible en el marco de una Democracia que necesita mantenerse a la vez que se modernizarse.
    No tiene nada que ver con el carcomido marxismo, ni el populismo clásico del siglo XX.
    Pericles

  7. jesus castellanos 25 June 2015 at 7:16 pm Permalink

    Señor Juan Claudio
    No veo nada extraordinario en las alianzas, porque en toda alianza, cada integrante piensa que va a sacar la mejor parte, y hasta el momento, no sabemos quién saldrá ganando, o al menos, quien saldrá menos dañado, si el PSOE o Podemos. Muchos creen que “Podemos” es producto del fracaso de los Partidos Políticos, o del sistema democrático, o del capitalismo, pero a mi parecer, el auge de Podemos es producto de la necesidad que tiene la cultura de casi todos los pueblos de buscar a un flamante salvador, que, en la mayoría de los casos, resulta su desgracia, ellos, los caudillos, aparecen cuando la estupidez humana empieza a creer que los necesitan, y lo piden a gritos “viva el caudillo, viva el mesías, porque según su punto de vista les va a resolver todos sus problemas, cuando la realidad es que ahí, es cuando comienzan sus grandes problemas. No estoy para nada de acuerdo con usted en su afirmación de que “Asociar a “la izquierda” con el comunismo es un pensamiento falso” Son a mi entender hermanos gemelos, solo que uno guarda las formas y el otro es un vulgar delincuente, pero siempre y en la mayoría de los conflictos se defienden unos a otros sin importar el reguero de cadáveres que el díscolo hermano va dejando en el camino. España necesita a Podemos, como Cuba necesito a Fidel, Venezuela a Chávez, Rusia a Lenin etc. etc. Esos regímenes son el “Carma” que los pueblos tienen que pagar por su falta de juicio, aunque a veces como nos pasa a los cubanos el castigo sea mucho mayor que el pecado cometido. J Castellanos

  8. Sam Ramos 29 June 2015 at 6:20 pm Permalink

    Creo que es de obligación enterarnos en qué manos PODEMOS caer.

    El 23 de diciembre de 2014, 15:44, Juan Manuel Lara Carrión escribió:

    Estimado Profesor Monedero,

    Usted no se acordará porque ya ha llovido mucho, como tampoco se acordará su compañera Bescansa, pero yo fui alumno de ustedes en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Ahora que les veo en la televisión día sí y día también, subidos a la ola de la política que siempre ejercieron en las aulas, hace hasta gracia recordar los años de universidad cuando alguien te pregunta curioso “¿Y tuviste a Monedero?”

    Ahora, con mi Licenciatura bajo el brazo y trabajando fuera de España, en esa misma Bruselas en la que ha acabado su compañero *Pablo Iglesias* estoy haciendo más memoria que nunca, memoria histórica que dicen, y recuerdo el jarro de agua fría que fue llegar de Mallorca a Somosaguas. Sin haber cumplido aún dieciocho años y acompañado por mi padre paseé por los pasillos de aquel edificio con pinta de cárcel de los años 40 lleno de pintadas anarquistas y goras a ETA. Aquellas paredes en ladrillo vivo de las que malcolgaban carteles te trasladaban a un barrio de navajeros en vez de a una Universidad que se dice puntera. Ni rastro del impresionante Rectorado cuyas fotografías destacaban en el corcho de mi instituto palmesano mientras comprobaba mis notas de selectividad. Y qué decir de La Moqueta, aquel enorme espacio muerto entre la cafetería y la biblioteca del que siempre emanaba una nube de “maría” poblado por veinteañeros bebiendo cerveza a las 9 de la mañana. Ahora brindan por su éxito señor Monedero.

    Ahora que vuelvo a verle hago memoria y algo no me cuadra. Es usted muy bueno en comunicación (y sus compañeros). Sin ser Pedro Sánchez, dan ustedes muy bien en cámara y regatean como no lo hace ni Rajoy desde su plasma y mire usted le confieso, si no le conociera le compraba por un par de meses, como muchos dicen que estarían dispuestos a hacer, solo para hacer una buena limpieza y librarnos de Tirios y Troyanos. Pero como yo conocí el régimen que instauraron en la “República Bolivariana de Somosaguas” no les puedo creer. Porque señor Monedero, lo que ustedes quieren hacer no es ni nuevo ni moderno, lo que ustedes quieren hacer llevan veinte años haciéndolo no en Venezuela sino mucho más cerca, en aquel pueblecito a las afueras de Madrid, su laboratorio. Aún recuerdo una clase, no era usted el profesor no se preocupe, en la que una estudiante de Erasmus francesa me comentaba indignada que durante su estancia en la Facultad *cada clase era un curso de adoctrinamiento comunista*. Yo sonreía y disimulaba porque no quería que me identificaran. Libertad de cátedra lo llaman algunos, pero usted sabe, como sé yo, que la represión no se ejerce solamente a punta de bayoneta. Y usted sabe, como sé yo, que en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, donde más debate y variedad ideológica debería haber, impera un régimen de extrema izquierda en el que *no se aceptan opiniones divergentes*. Hago memoria y recuerdo como descubría casi en la clandestinidad que algunos compañeros votaban al PP. Era como una salida del armario. No era algo fácil de confesar en la facultad. Si se enteraba el profesor era mejor mantenerse callado y no protestar cuando una clase se tornaba en un mitin del PSOE, o de IU, o de Chávez. Incluso algunos de los pocos profesores de los que se podía sospechar cierta oposición al régimen se cuidaban muy mucho de no ser descubiertos. Quién me iba a decir a mí que había esquivado esa Universidad de las Islas Baleares tomada por los catalanistas para acabar en Madrid, en la mismísima Complutense, destinado a pasar al menos un lustro en el nido de la serpiente de ultraizquierda.

    Hago memoria y recuerdo lo que me decían mis propios compañeros en mi afán por atravesar los piquetes para ir a clase un día de huelga, uno de tantos, una de tantas huelgas que no compartía y que según me decían las lecturas era un derecho y no una obligación. Recuerdo que lo que me decían y no era nada amable. Pero señor Profesor, la siguiente huelga, volví a cruzar los piquetes, con la piel más curtida y la barbilla más alta. *Así durante cinco años.* Hago memoria y recuerdo los comentarios despectivos por llevar bajo el brazo El Mundo o el ABC y si al principio herían, acabé llevándolos por bandera, solo pa´joder. Recuerdo también como los peores ministros de exteriores eran los del PP, y como la peor política económica era la del PP, o cómo no había política social si había PP, ni había medio ambiente si había PP. No había vida si había PP. Era tal vuestra obsesión que todo aquello me hacía ser más del PP, y hoy entiendo que habría sido del Barça si ustedes hubiesen sido anti-barça, y habría sido vegetariano si ustedes hubiesen sido carnívoros, porque lo que ustedes me enseñaron en la Universidad es que tenía que ser todo aquello que ustedes no eran. Por eso Profesor Monedero, hoy tampoco soy del PP… no sé si lo pilla.
    Aunque la de Políticas debería ser la facultad en la que más se debatiese.
    Y aunque las Ciencias Sociales destaquen porque no existe una verdad absoluta que en ciencias puras te diría que 1+1 es igual a 2, aunque sepamos que una teoría no sustituye a otra sino que dos o tres o cuatro teorías distintas coexisten e incluso se ponen en práctica a la misma vez en distintos sitios y aunque nos mientan diciendo que la universidad sirve para dotar al alumno de las herramientas suficientes como para discernir y sacar conclusiones fundamentadas, en su facultad solo existía una respuesta posible: la suya, la oficial. Lo demás suponía ser señalado, increpado o incluso agredido físicamente (que le pregunten a Rosa Díez) cuando no sometido al riesgo del suspenso, a eternizar tu paso por la universidad y ver tu futuro profesional limitado. Con esos mimbres se entiende que la discrepancia se limitase a un guiño furtivo, una temeraria palmada en el hombro bien disimulada o una imprudente salida del armario ideológica en una noche de fiesta. Y mire usted estimado Profesor, durante mis años en la Facultad de Políticas desarrollé una inmensa simpatía por todas las minorías reprimidas pues *quienes no éramos de los suyos éramos los negros en el apartheid, los gays en Irán o los intocables en la India. Ustedes sin embargo eran los blancos, los fundamentalistas, los brahmanes que en la India eran los maestros, la casta más alta que salió de la boca de Brahmá*.
    Ustedes han instaurado en la Facultad de Políticas un régimen en el que existe una casta dirigente y hegemónica, el profesorado que tiene en sus manos el futuro de los estudiantes, y una clase dominada, el alumnado, entre los cuales solo quienes piensan como los dirigentes se sienten lo suficientemente libres como para manifestarse y quienes no comulgan o bien se callan o bien se preparan para recibirlos golpes. Ustedes, cuando no tenemos una sola universidad española entre las 150 mejores universidades del mundo. Ustedes que abochornan a los estudiantes extranjeros que no se creen lo que ven ni lo que oyen y que luego lo contarán en sus países para vergüenza de todos. Ustedes qué tienen que ofrecerle al país a parte de miseria intelectual y económica.
    *Eso señor Monedero, cuando alguien se esconde y camufla porque la reacción del entorno es tan fuerte que sus consecuencias son inasumibles, cuando el que está abajo no se atreve a llevarle la contraria al que está arriba porque no hay garantías de que la lucha sea entre iguales, de que pueda aguantar el desafío ni afrontar los costes, eso es también represión. *Algunos otros valientes, como la estudiante francesa de intercambio, un día se levantan y le dicen al profesor lo que ningún alumno español se atreve a decirle, abandonando a continuación el aula para siempre entre risas e insultos de los propios compañeros mientras otros nos callamos y aceptamos el régimen porque en aquel momento es más lo que tienes que perder.

    Eso pasaba cuando uno aún no había cumplido los veinte, pero ahora que mi futuro no está en sus manos, tengo la obligación de no callarme para evitar en la medida de lo posible que gente como usted, estimado Profesor Monedero, vuelvan a tener en sus manos el futuro de alguien.

    Juan Manuel Lara Carrión.


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