06 July 2017 ~ 0 Comentarios

El rebelde del helicóptero azul

Por  Pedro Joaquín Chamorro*

(La Prensa) Mientras el capitán Oscar Pérez tomó la valiente decisión de sublevarse y sigue libre en la clandestinidad, Nicolás Maduro debe tener miedo, mucho miedo, porque enfrenta a un hombre valiente que no tiene miedo a morir por una causa noble.

La tarde del pasado 27 de junio Caracas fue convulsionada por un hecho inédito de rebeldía y arrojo cuando un helicóptero azul civil, del Estado venezolano con las siglas “CICPC”, irrumpió sobre la ciudad y sus integrantes realizaron unos 15 disparos sobre los edificios del Ministerio del Interior. Posteriormente se dirigieron hacia la sede del Tribunal Supremo de Justicia donde, además de realizar disparos, lanzaron cuatro granadas. Por fortuna, no se produjeron heridos o fatalidades en ambos ataques.

El piloto, según se conoció casi inmediatamente en las redes sociales, es el capitán del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) Oscar Pérez de 36 años, con 15 años de experiencia en dicho cuerpo élite de la Policía venezolana y quien tiene una vasta preparación militar: es un experto piloto de helicóptero, buzo de combate, paracaidista de tropas especiales y francotirador.
El piloto rebelde y sus compañeros, dentro del helicóptero azul, portaban una manta que leía únicamente Art. 350 y la palabra “Libertad” junto con la bandera de Venezuela. El artículo 350 de la Constitución Bolivariana de Venezuela consigna el derecho a la rebelión ciudadana y dice así:
“El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá a cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.
En un programa que se ha vuelto viral en YouTube, con más de 328,819 visitas, la periodista venezolana Patricia Poleo, del programa de opinión Agarrate, analiza los hechos y contesta la pregunta más comentada del momento de ¿quién es Oscar Pérez? ¿Fue un montaje?
Patricia contesta esta pregunta clave: ¿por qué no hubo una respuesta? Todo ello a pesar de que el dictador Maduro afirma haber adquirido las más modernas defensas antiaéreas que existen y el helicóptero azul, no solo disparó sobre dos edificios del Estado, sino que después de hacerlo, incluso aterrizó en la azotea de un edificio civil, posando durante breves segundos y más tarde desapareció sobre el cielo de Caracas sin que nadie le diera persecución o le hiciera un solo disparo.
“La respuesta del por qué no hubo respuesta, es sencillamente porque no tienen capacidad de respuesta”, ironizó Poleo en su comentario de Agarrate.
Por más ridículo que parezca, este sería el mejor de los casos para Maduro, porque las implicaciones de que otro fuese el caso, son aún más graves, pues ello implicaría que hay amplios sectores militares coludidos con el nuevo “Rambo venezolano” a como le han llamado a Oscar Pérez y su acción tuvo el beneplácito de un sector de los militares.
Al día siguiente, el jueves 28, las autoridades encontraron el helicóptero que había aterrizado sin un rasguño en un escarpado chagüital en la montaña aledaña a Caracas. ¿Cuál es el plan? Se pregunta Poleo…. “no lo sabemos, pero sí hay un plan, porque este tipo está dotado de equipos de comunicación de alta tecnología… no necesita wifi, con esto se los digo todo. No está solo, está hiperarmado, está cerca de Caracas y ninguno de estos tipos que salen en la foto viendo el helicóptero se va a ir a enfrentar con un experto comando”, se contesta.
Sin pretender justificar el hecho de disparar contra un edificio desde un helicóptero, al menos no se produjeron víctimas, en cambio casi a diario en las calles de Caracas a los jóvenes que protestan por la libertad, elecciones libres y en defensa de la constitución cuyas muertes salpicadas de sangre y heroísmo, suman ya más de 75 y todavía sus asesinos permanecen en la impunidad.Mientras el capitán Oscar Pérez tomó la valiente decisión de sublevarse y sigue libre en la clandestinidad, Nicolás Maduro debe tener miedo, mucho miedo, porque enfrenta a un hombre valiente que no tiene miedo a morir por una causa noble.
Miedo o terror incluso, de que muchos militares que hoy se le cuadran y que le han jurado lealtad “hasta la consumación de los siglos”, cuando las cosas se pongan aún peor que a como están ahora, vayan a seguir su ejemplo, sublevándose con el Art. 350 que Pérez desplegó en su helicóptero azul.
*El autor es periodista, exministro y exdiputado. 

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