17 June 2012 ~ 16 Comentarios

España, ¿crisis o fracaso?

por Carlos Alberto Montaner

Parados

(El Nuevo Herald) La pregunta me la hizo un periodista desde Buenos Aires: “¿España está en crisis o ha fracasado?”. La duda es legítima. Malvada y con mala fe, pero legítima. Con un 25% de desempleados, que se eleva al 50 cuando se trata de los jóvenes, un sistema financiero en semibancarrota, que requiere 125,000 millones de préstamos del Banco Central Europeo para evitar el colapso, y una desconfianza creciente de los mercados en la capacidad del país para afrontar sus deudas, es aceptable plantearse la cuestión: ¿crisis coyuntural o fracaso del modelo económico?

Por supuesto, crisis. Crisis intensa, pero pasajera. Los fundamentos son sólidos. España sigue siendo una de las naciones más exitosas del planeta. En el Índice de Desarrollo Humano que publica anualmente la ONU ocupa el sitio 23 de un total de 187 países escrutados. No está nada mal. La tabla sólo tiene en cuenta la longevidad, el nivel de escolaridad y el ingreso per cápita, pero esos datos apenas revelan una parte mínima de la realidad española.

España tiene quinientos centros urbanos razonablemente equipados, y entre ellos medio centenar de ciudades gratamente habitables, dotadas de excelentes sistemas de transporte público, magníficos centros sanitarios, escuelas, protección policiaca y un bajísimo índice de delincuencia.

La calidad de vida que se encuentra en España, ayudada por un clima benigno y una cocina excelente, con crisis o sin crisis, es de primer mundo. Esos sesenta millones de turistas que acuden todos los años en manada, o esas decenas de millares de europeos que se jubilan en el sur de la Península o en Canarias, no están equivocados. Es un país extraordinario, divertido y muy hermoso.

¿Qué falla en España? Sin duda, y desde hace siglos, la creación sostenida de riqueza. La sociedad española no ha sabido crear un tejido empresarial denso, sofisticado, innovador y competitivo, como uno encuentra en naciones como Suecia, Japón, Holanda, Inglaterra, Francia o Estados Unidos. Es probable que la calidad de vida que se obtiene en España sea más grata que la que se logra en algunos de esos países (algo que también sucede en Italia), pero la riqueza generada y, por lo tanto, disponible, es más limitada.

¿Por qué España, pese a sus cualidades, es una nación menos productiva que otras? Probablemente, la respuesta está en una mezcla de factores culturales muy difíciles de ponderar. En España, por ejemplo, la meritocracia es débil, lo que disminuye la movilidad social. En general, no avanza y asciende el que tiene más talento, sino el que tiene más relaciones. Pese a los discursos que proclaman la objetiva igualdad de todos los españoles, bajo cuerda sigue siendo verdad que “el que tiene padrino se bautiza”.

También existe muy poca comunicación entre el mundo educativo y el productivo. En el país hay más eruditos que realizadores. Es una cultura que respeta mucho más al que sabe que al que hace. Tampoco se premia al que arriesga, sino al que conserva. Por eso hay pocos emprendedores.

Todas las encuestas describen una sociedad conservadora y temerosa. La inmensa mayoría prefiere un trabajo mediocre, pero seguro, preferiblemente dentro del Estado, para gozar de inamovilidad, que lanzarse a la aventura de iniciar actividades económicas o tratar de innovar. (Es curioso que una de las actitudes que perseguía y castigaba la Inquisición era la innovación, como le llamaban a cualquier desviación de la ortodoxia).

¿Se puede cambiar ese clima psicológico para dar paso a una sociedad más exitosa en el terreno económico? Probablemente sí, pero ello requiere, primero, identificar valientemente el problema, reconocerlo, y generar un sistema institucional y medidas de gobierno que creen incentivos en la dirección correcta.

Afortunadamente, hay algo muy importante que comparten casi todos los españoles. El país está convencido de que el alivio y la solución de los problemas está dentro de los márgenes de la democracia, el respeto a las libertades individuales y a la propiedad privada. No hay ambiente para aventuras caudillistas y autoritarias o para colectivismos trasnochados. Esas locuras están totalmente descartadas. La crisis, sin duda, es pasajera. No ha fracasado “el modelo”, sino la gerencia.

16 Responses to “España, ¿crisis o fracaso?”

  1. A.F. Jorge 17 June 2012 at 4:57 pm Permalink

    Excelente comentario, muy oportuna y amplia reflexión, Montaner es un hombre que conoce en profundidad España..
    Un abrazo desde Las Canarias AF.Jorge

  2. María Benjumea 17 June 2012 at 5:08 pm Permalink

    Concuerdo con el análisis – para lo bueno y para lo malo- y agradezco el optimismo.. De peores hemos salido.

  3. Augusto de la Torre Casas 17 June 2012 at 7:48 pm Permalink

    Aparte de lo que señalas como posible causa de la situación de España, creo que su principal problema es que sus políticos son los peores de Europa, y entre ellos apenas hay tres o cuatro que tienen suficiente vergüenza para pensar primero en la patria y después en ellos mismos. Lamentable. Pero cierto.
    Abrazos,
    Augusto

  4. Laura 18 June 2012 at 7:44 am Permalink

    Una pregunta al Sr. Montaner , ¿ qué hacer cuando los intereses y el poder ( legislativo, judicial y mayoria parlamentaria ) ocupan sólo un lado de la balanza y se preocupan de mantener su patrimonio en lugar de pensar en crear riqueza ? . Se lo pregunta una española con edad , madre de familia , experiencia profesional desde 1984 , desempleada , hipotecada , con ansias de un futuro laboral para mi , mi marido y mis hijas que reside desde hace veinte años fuera de la tierra que la vió nacer .

  5. José 20 June 2012 at 9:15 am Permalink

    No estoy de acuerdo con el Sr. Montaner.
    El único momento de la historia de España en el que está ha sido algo importante ha sido en tiempos de los Reyes Católicos. ¿La razón? La da Ortega: unidad, un proyecto único y común. Ahora desgraciadamente no existe eso, y además se apoya desde el poder político. La izquierda montaraz por un lado, que aglutina una parte implortante de la población española, los nacionalismos por otro lado torpedeando la unidad española en la linea de flotación. Una sociedad destruida por la mentalidad de subvención y del enriquecimiento rápido implantada por la progresía y mantenida por la derecha apóstata de sus principios. YO sinceramente lo veo muy negro. habremos de morder el polvo y revolcarnos en el barro antes de darnos cuenta de lo que somos, de nuestro potencial. Y todavía no hemos llegado a ese punto. Y ese resurgir, no sera de otro modo que rescatando nuestra tradición, mal que le pese a muchos, que no es otra cosa que nuestra historia Católica. Solo con la ayuda de Dios, saldremos adelante, y no de otra manera.

  6. Joselito 20 June 2012 at 12:58 pm Permalink

    No estoy de acuerdo. Creo que en este artículo cae en la confusión de siempre. Mezclar crisis de Nación con crisis del Capital, y hacer recaer la crisis en los que no la han originado. El pueblo español y su incompetencia generalizada. De muy mal gusto.

    Para identificar el error del articulista tenemos que pensar que es una cuestión de Grado. Lo que le pasa a España le pasa en mayor o menor grado a Grecia, Francia, Alemania, Italia, EE.UU, etc… Lo que está en juego es un modelo económico global donde el 1% se beneficia de la explotación del otro 99%, y donde los Estados (Este también) se han puesto al servicio de los delincuentes de guante blanco y en contra del interés general, en vez de servir de contención a un modelo que no tiene límite en sus excesos. Que se lo digan a Rato y al magnate Adelson, el de Eurovegas, si no estoy en lo cierto.

    Mientras no pongamos a la Economía a nuestro servicio, vamos mal. El objetivo del un País no puede ser el crecimiento del P.I.B (Producto interior bruto) a cualquier coste. Un país no es una fábrica.

  7. Eiztarigorri 20 June 2012 at 1:04 pm Permalink

    Pido disculpas por si comentario puede parecer fuera de lugar. En primer lugar me gustaría que alguien empezase a marcar distancias con la “interpretación decadentista” de la historia de España. Para ser honrado un análisis debe centrarse en la evolución del acontecimiento y destacar las variables para evitar caer en tópicos del género “se sabe”, “se dice”, “es patente qué”, etc… La interpretación decadentista tiene una cronología y un origen. Surge con el fracaso de España en competencia con sus rivales internacionales: Primero frente a Holanda, después frente a Francia y finalmente frente a Inglaterra. El origen de esta interpretación es un origen “aristocrático”, entendiendo por tal el hecho de surge entre las elites pensantes españolas. Ante el hecho de la derrota, la aristocracia, en sentido amplio del siglo XVIII y XIX no asume la responsabilidad de la derrota sino que la transfiere al pueblo español. España está en decadencia, no porque esté mal mandada sino porque el pueblo español es una sociedad fanática, atrasada, que no reconoce sus méritos, etc… Es cierto lo que dice el autor del artículo pero no lo es todo. Es cierto que en España tradicionalmente se valora más al “erudito” que al “emprendedor” sin embargo cuando vamos a analizar el creimiento económico e indutrial de un país lo hacemos midiendo el indicie de crecimiento en relación al PIB por habitante y con ese criterio la sociedad española sólo ha tenido un momentro de crecimiento entre 1.964 y 1.974 porque si bien la “calidad de vida” aumenta durante la democracia, ese efecto queda enmascarado por los fondos estructurales que se dieron a España a cambio de que desmantelara su industria. No se trató de una muerte en combate en la arena de la libre competencia, es decir en un duelo limpio, si no de una muerte pagada o de una conquista sin sangre en la que, como siempre, el oro resulta más poderoso que el arma atómica. ¿Qué falló? Yo diría que todo, entre otras cosas porque se creó un tipo sociedad que creía que dando suculentos sueldos a sus politicos quedaría a salvo de la corrupción. Craso error, un buen sueldo puede variar la tarifa del corrupto pero no evitar la corrupción. Lo que evita la corrupción es la existencia de una serie de valores que llamamos superiores a los cueles el hombre está dispuesto a sacrificar su interes individual, tales como Dios y la Patria. Así lo entendían a su modo, los griegos y los romanos, por muy ingénuos y por muy primitivos que puedan parecernos, pero bueno, “¡allá cada cual con su conciencia!

  8. Héctor 20 June 2012 at 5:20 pm Permalink

    Lo que plantea Montaner respecto a la débil meritocracia en España es clave. En España imperan los contactos y el amiguismo, y la persona emprendedora, por muy perseverante que sea, puede llegar a desalentarse fácilmente. Es, más que todo, un problema social. Más que político. Los políticos, muy mediocres ciertamente, no son más que un fiel reflejo de esa mediocridad social. En este momento tiene más vigencia que nunca la casi centenaria “España invertebrada” de Ortega y Gasset, una radiografía, en mi opinión exacta, de ese hermoso país.

  9. José Ramos Salguero 20 June 2012 at 6:25 pm Permalink

    Sr. Montaner: echo en falta en su análisis la apelación a un factor que considero decisivo para la actual y futura situación española: la pandemia de egoísmo ladrón en todos los niveles de la Administración del Estado (del que sobran casi todos); la corrupción, vaya, que ha alcanzado una envergadura sistemática. A mi juicio, la eliminación del despilfarro y el abuso de poder permitiría sostener sin crisis a diez Españas. Lo demás es secundario o cuaternario: una cortina de humo academicista o cientificista para eludir la visión del sentido común, por más que refiera a un factor moral. La moral (la libertad) y la inmoralidad (irresponsabilidad) existen y obran. No soy original en mi diagnóstico, ni creo que simplista: Ortega y Gasset hablaba, verosímilmente, de “particularismo” como la enfermedad española. Y no nos hemos recuperado. Cuando podíamos haber superado el adanismo moral y cultural, “alguien” se ha encargado (con nombre, apellidos, siglas y cómplices) de que no levantemos cabeza. Para empezar, destruyendo la educación liberadora, dinamitando el sistema educativo con demagogia rastrera. Y, a continuación, dinamitando la división de poderes, o sea, la garantía institucional de un Estado de Derecho en que impere la ley y se elimine el privilegio. Miserable España, ahora a la deriva de un sujeto falto de criterio y coraje para llamar al pan, pan y hacer lo necesario, el Sr. “Rajao” de sus principios programáticos. Gracias por haberme leído.

  10. F Caro 21 June 2012 at 5:38 pm Permalink

    Poner en tela de juicio, preguntarse por el porqué de aquello que se dice en la plaza de la opinión pública, no solo es sano sino que es más bien obligación ciudadana, conducta inherente a una cierta forma de enfrentarse, y entender, la realidad.
    Porque al comentar en tribunas públicas se participa en esa labor de formación/conformación permanente que consiste en aportar saber, forjar opinión buena o mala, RECTA o TORCIDA. [El modo en el que los adultos nos con-formamos surge, a mi modo de ver, de un amasijo de alientos propios e inducidos; no tengan en cuenta lo que pueda haber de posible contradicción, se trata de un amasijo…]
    ES POR EL CONTENIDO DE CADA REFLEXIÓN DE LO QUE, EXACTAMENTE, DEPENDE EL VALOR DE LO QUE SE DICE, y por lo que hemos de juzgar en cada ocasión a quien lo hace. Partiendo de la base de que no hay pensamiento que esté exento de errores e inexactitudes comunes, por el mero hecho de que lo sustente quien lo sustente, y de que siempre hay un propósito que subyace en el hecho de comparecer en determinadas tribunas (en mi caso, tratar de ofrecer puntos de vista mejor o peor argumentados).

    Sr. Montaner, los árboles del lindero impiden ver la profundidad del bosque… a aquel que no quiere adentrarse en su maraña…

    Que siga la representación en el retablo de las maravillas…

  11. Roxana 23 June 2012 at 12:45 am Permalink

    Cómo vamos a salir de la crisis cuando el modelo del mal llamado estado del bienestar es el causante de dicha crisis. Cómo podrá cambiarse la mentalidad del español medio cuando no hay libre mercado auténtico y por cada intento que uno haga de emprender un proyecto empresarial primero le asfixiará la burocracia de poder funcionar dentro de los límites legales, luego le ahogarán tas tasas, impuestos y demás tributos que los múltiples tentáculos estatales ejercen sobre esa iniciativa recién empezada para que finalmente muchos de ellos abdiquen del intento volviendo al redil de un puesto de trabajo “seguro” dentro del estado o de la gran corporación que sí puede saciar los intereses de los legisladores de turno. Como bien apunta Carlos Alberto, en España tenemos un grave problema de formación y educación y necesidad real en el mercado. La educación adoctrina a nuestros niños en ser buenos y solidarios súbditos del estado del bienestar y no les enseñan ser competitivos, ser emprendedores, no temer asumir riesgos y aprender de los errores para luego intentar levantar otra empresa. Y hasta que ésto no cambie, nuestra sociedad estará condenada.

    Quizás los duros momentos en los que vivimos las palabras de Ayn Rand son más actuales que nunca y deberían hacer reflexionar a más de uno:

    “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegido contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

    Y aquí estamos por ahora condenados. Hasta que no comprendamos que un sistema que se alimenta de recortes de libertad y que destierra la propiedad privada lejos del principal apartado de derechos fundamentales en su Carta Magna, nunca podrá favorecer la prosperidad individual.

  12. Güicho 27 June 2012 at 1:29 am Permalink

    Lo comento sin malicia alguna: Me temo que a estas alturas ya no hay remedio, tíos. “¡Ni regresando a los sefardíes!

  13. José 27 June 2012 at 12:21 pm Permalink

    Creo que cualquier cosa que podamos hacer, no es mas que poner un puntal a algo que se desmorona, y sin posibilidad de recuperación. Sinceramente, creo que la única solución esta en dejar que esto se desmorone, no ayudar a mantenerlo, por otro lado hacer como los monjes benedictinos en la edad media: crear “monasterios”, pequeños lugares desde donde,una veza arrasado todo, poder empezar a reconstruir.

  14. Mariso Perez 27 June 2012 at 2:37 pm Permalink

    Yo Agregaría que no hay cultura de trabajo, desde los horarios hasta las leyes están diseñada para conservar la siesta, la marcha, el puente una cosa es calidad de vida y otra productividad, un país tan bello con millones de cosas que ofrecer, pero sus habitantes solo esperan que les regalen bonos que les den dias y mas dias para festejar “rumbear”… es el pais que mas patrimonios de la humanidad tiene y hacen cosas como el rascacielos de Sevilla y el edificio al lado de la muralla de Ávila, son los padres del idioma castellano y lo deforman sin pudor ver una traducción de una pelicula en español de España es indignante, oir un noticiero y oir los errores y los modismos que utilizan perdón pero da profunda indignación. Si no ha fracasado esta muy cerca

  15. Jova Santos 8 July 2012 at 9:56 pm Permalink

    Yo creo que la globalizacion es la culpable de que muchos paises esten en bancarrota. Mientras España, Portugal Italia se empobrecen Brasil, China, Rusia se enriquecen. La revista Forbes dice que en Brasil cada dia 19 nuevas personas se convierten en billonarios, ni hablar de los billonarios Chinos y Rusos. El Bric como se llama el conjunto de paises beneficiados por la globalizacion es la meritocracia pero a nivel mundial. Nadie se atreve a poner una empresa y crear trabajo porque no puede competir con los precios del Bric, no es falta de creatividad es imposibilidad de competir con el sistema economico creado por e nuevo orden mundil. No habra recuperacion ni para España no para Italia o Portugal si no se acaba con la globalizacion.

  16. José Luis 22 July 2012 at 6:48 pm Permalink

    Un excelente artículo. Ya es hora de que nos miremos al espejo y reconozcamos nuestros errores. Errores que no nos han llevado a ningún sitio. Como decía Einstein “Lo que es una locura es hacer lo de siempre y esperar resultados diferentes”.


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