09 February 2016 ~ 11 Comentarios

España sin gobierno

Pedro-Sanchez-Pablo-Iglesias

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11 Responses to “España sin gobierno”

  1. Sam Ramos 9 February 2016 at 5:07 pm Permalink

    Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Ya vendran las lamentaciones por creer que le estan pasando la cuenta a los que de verdad crean trabajos.

    Vale la pena recordar la cita de Clive Staples Lewis, mencionada en otro comentario por mi muy estimado participante en este blog, el Sr. Julian Perez y que yo traduje modestamente para que tuviera mejor entendimiento por los que no dominan el idioma de Shakespeare:

    “De todas las tiranías, la tiranía ejercida por el bien de sus víctimas puede ser la más opresiva. Tal vez sea mejor que vivir bajo barones ladrones que bajo omnipotentes entrometidos morales. La crueldad del barón ladrón a veces puede dormir, su codicia puede en algún momento ser saciada; pero los que nos atormentan por nuestro propio bien, nos atormentarán sin fin, porque lo hacen con la aprobación de sus propias conciencias”.

    En España, donde el virus Rojo achica los cerebros de sus habitantes mas que el moderno y muy mencionado Zika, la corrupcion endemica y genetica que en Letrino America hemos heredado, aupa a los lideres que dicen defender los derechos y el maldito Bienestar Social de los desposeidos cuando ellos mismos tambien practican la corrupcion con desvios de fondos sociales y la evasion de impuestos como se ha venido publicando sobre los barones del PSOE en Andalucia y los dineros recibidos del extranjero por los del partido del Cuasimodo con Coleta que yo llamo Jodemos.

  2. Sam Ramos 10 February 2016 at 8:36 am Permalink

    Este articulo que a continuacion copio aunque se refiere a Venezuela, el autor hace una mencion de lo que esta ocurriendo en España y por eso he considerado que es oportuno compartirlo porque resulta muy cierto lo que dice.

    En el mismo, el autor utiliza una frase que me ha parecido muy importante cuando dice: “usar a la democracia para acabar con la democracia”. Con solo 9 palabras ha definido la tactica o estrategia mas bien, que mas exito les ha dado a los izquierdistas para lograr tomar el poder en muchos paises y mas recientemente en España y si vemos la capaña del mal Judio Sanders, en EE.UU. se utiliza tambien.

    Al mismo tiempo ha echado por tierra aquello que decia el Mickey Mouse de la izquierda: “CREAR DOS, TRES … MUCHOS VIETNAM” en su mensaje de la Tricontinental, que no dio los resultados que la Ineptocracia si ha permitido y seguira permitiendo.

    Venezuela: el silencio cómplice
    Por Enrique Krauze
    10 FEB 2016 – 00:00 CET

    Si lo que está ocurriendo en el país sudamericano sucediera en cualquier otro país, la respuesta de la opinión pública mundial sería muy distinta. Cuando todo acabe, quienes han callado quedarán en evidencia

    Si la gravísima crisis económica, social, política y moral que hoy vive Venezuela estuviese ocurriendo en cualquier otro país latinoamericano (que no fuera Cuba, que la vive desde hace décadas), ¿sería distinta la reacción continental? Respuesta inmediata: por supuesto que sería distinta. Habría manifestaciones en las calles, protestas ante las embajadas, cartas abiertas de intelectuales, ríos de tinta en los periódicos, seminarios académicos, declaraciones condenatorias en la OEA y un tsunami de repudio en las redes sociales. ¿Por qué no hay una respuesta vagamente similar en el caso venezolano?

    Ante todo, por el cinismo pragmático de los Gobiernos de la región que, hasta hace poco, se limitaban a expresar su “honda preocupación”. En fechas recientes algunos Parlamentos y Gobiernos (entre ellos el mexicano) han dado muestras de solidaridad con la Venezuela mayoritaria que busca la libertad, pero son todavía actos aislados.

    Mares de infelicidad

    Tampoco contribuye la naturalidad con que Estados Unidos trata al régimen dictatorial cubano. El restablecimiento de relaciones ha sido un acto de sensatez y realismo que dará frutos a largo plazo, pero pudo haberse acompañado de un señalamiento más claro sobre el terrible estado de las libertades y los derechos humanos en Cuba y, de manera tangencial, en Venezuela. Al no haber ese deslinde, las timoratas democracias latinoamericanas se sienten aliviadas.

    Pero hay un motivo adicional. La protesta en torno a Venezuela es débil porque contra ella opera un antiguo chantaje ideológico: denunciar lo que hace un régimen “de izquierda” es, supuestamente, un acto “de derecha”. Por eso la mayoría guarda silencio. Los demócratas latinoamericanos hemos vivido sujetos a ese chantaje desde la célebre declaración de Fidel Castro en 1969: “Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”. Al menos tres generaciones de intelectuales han obedecido la consigna. Todo lo que era favorable a la Revolución y sus avatares (desde el guevarismo hasta el chavismo) pertenecía al territorio puro de “la izquierda”, corriente que representa al “pueblo”. Todo lo que se oponía a la Revolución (incluida la democracia, enemiga absoluta del militarismo) pertenecía al territorio turbio de “la derecha” que encarna al “no pueblo”.

    El chantaje ha funcionado. Disentir de esa corriente, aún hegemónica en América Latina, cuesta. Hubo excepciones que confirman la regla. Todavía en los años setenta, un liberal puro, como el gran historiador mexicano Daniel Cosío Villegas, podía criticar a las dictaduras militares del cono sur, lo mismo que al régimen de Castro y aun al de Salvador Allende, sin ser considerado “de derecha”. Pero Cosío Villegas murió en 1976, justo cuando el militarismo genocida comenzó a entronizarse en varios países latinoamericanos para reprimir la nueva ola revolucionaria que estalló en la región. Entre esos dos extremos violentos —los gorilas y las guerrillas— las voces democráticas y liberales quedaron confinadas a los márgenes. En los años ochenta, con el triunfo del sandinismo y el ascenso de las insurgencias en Centroamérica, pasaron a formar parte de “la derecha”.

    A pesar de todo, esas voces fueron ganando las conciencias. La crisis de los socialismos reales, la caída del muro de Berlín, la desaparición de la URSS y la conversión de China al capitalismo de Estado anunciaron la posibilidad de un cambio. La región pasó del militarismo a la democracia. En México, por ejemplo, intelectuales prominentes que defendieron por décadas al régimen de Fidel Castro se atrevieron poco a poco a criticarlo. Pero con el advenimiento de Hugo Chávez y su “Revolución Bolivariana” el maniqueísmo tomó nuevos bríos, ya no con el fundamento de una ideología marxista sino de un liderazgo populista: “con el líder todo, contra el líder nada”. Y el chantaje subsiste. Véase por ejemplo la reacción condenatoria de varios órganos periodísticos de la región tras el triunfo del derechista Macri en Argentina.

    Mientras las corrientes populistas (ahora volcadas al culto de los redentores políticos) no ejerzan la autocrítica, no hay diálogo posible porque no creen en el diálogo. Su recurso al chantaje persistirá porque es su arma específica: no el debate civilizado, fundamentado y tolerante sino el terrorismo verbal, la santa inquisición en 140 caracteres. Es mejor confrontarlos con su mala fe. En España, me atrevo a pensar, la cuestión es de una seriedad mayúscula, porque atañe al proyecto histórico de Podemos.

    Para ello volvamos al caso venezolano. Los hechos son evidentes. Contra la voluntad mayoritaria de la población, expresada en las urnas el pasado 6 de diciembre, el Gobierno de Maduro ha buscado nulificar a la Asamblea Legislativa. Para ello ha manipulado al poder judicial (nombrado por él después de las elecciones) contra los representantes. El líder Leopoldo López y muchas otras figuras de la oposición sufren un encarcelamiento absolutamente arbitrario. (Amnistía Internacional ha admitido que López es un preso de conciencia). En Venezuela los medios están cercados: mientras la verdad oficial es omnipresente, casi no existe la televisión independiente, y la prensa y los comunicadores críticos sufren un acoso sistemático.

    Ante ese cuadro, la pregunta a los populistas de las dos orillas del Atlántico es directa y sencilla: si un régimen —como ahora el venezolano— ahoga las libertades e impide a la representación mayoritaria acotar el poder de quien consideran un mal gobernante (y aún revocarlo legalmente, si la provisión —como es el caso— existe en la Constitución), ese régimen ¿puede considerarse una democracia? Si no puede considerarse como tal, denúncielo. Si puede considerarse como tal, demuéstrelo. Por supuesto que no denunciarán nada ni demostrarán nada. Su silencio cómplice (y su labor de silenciamiento) ante el tácito golpe de Estado en Venezuela comprueba su propio proyecto: usar a la democracia para acabar con la democracia.

    Venezuela vive hundida en el desabasto, la inflación y la zozobra. El país atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes. El Gobierno colapsará y, cuando eso pase, terminará por salir a la luz la podredumbre y la dilapidación del régimen chavista. Esa toma de conciencia por parte de quienes han creído en él será muy dolorosa. En ese momento, quienes han ejercido o inducido el silencio cómplice quedarán en evidencia. Pero será demasiado tarde para la autocrítica. Nadie creerá en su autoproclamada superioridad moral. Y nadie estará dispuesto a pagar, ni un minuto más, el chantaje.

    Enrique Krauze es escritor y director de la revista Letras libres.

    • Hector L Ordonez 12 February 2016 at 10:28 am Permalink

      Mas o menos has dicho verdades,pero que tiene que ver Sanders con todo eso?.

    • Hector L Ordonez 16 February 2016 at 3:13 pm Permalink

      Que no hay una respuesta contundente en contra de Venezuela,me parece que si lo hay,e incluso van a viajar a ese país varias figuras
      reconocidas de nobels de la Paz,Quienes guardan silencio sus complices,conocemos quienes son,por nombres y apellidos.

  3. Hector L Ordonez 10 February 2016 at 1:25 pm Permalink

    No ver que tiene que ver el desvio de fondos para beneficios sociales
    con la corrupción,para los necesitados la ayuda social es una bendición,para los mas afortunados,es un castigo que le impone el sistema,todo depende en que lado te encuentres,el ser humano es muy personalista,solo le interesa su entorno y los demás que vayan al diablo,sin tener en cuenta que un dia pudiera encontrarse en la lista
    de los mas nccesitados,Cuando un estado o Gobierno ofrece ayuda social,se ha desmostrado que son los mas estables socialmente y políticamente,los países que no ofrecen ayuda social o muy escaza ayuda son los mas inestables,por ejemplo,El Salvador,Honduras,y otros
    tantos y otros países del mundo,quienes son los que aprovechan de las
    desigualdades sociales,el crimen organizado como se ha desmostrado
    el aumento de las políticas comunistas donde cojen fuerzas los izquiedistas ortodoxos,en los países donde hay igualdad social o mas
    o menos igualdad,es un gran freno para el movimiento de las izquierdas ortodoxa,y para el crimen organizado,El mundo actual responde a otros intereses de las sociedades,señores el mundo actual
    no es el mismo,eso es lo que no entienden los republicanos ortodoxos
    como Ted Cruz,Marco Rubio y hasta el mismo Trump,son el espejismo de
    un pasado que no volverá,pero me anticipo,a decir,que la presidencia republicana esta muy lejos de alcanzar su objetivo,el tiempo lo dira.

  4. Sam Ramos 11 February 2016 at 8:17 pm Permalink

    Aqui tienen las declaraciones de los Partidos Politicos Españoles. De arriba para debajo lo que dice el Poder Poupular y de abajo hacia arriba lo que dice Podemos:

    http://www.youtube.com/embed/gf1Ef-2_FxU

    • Hector L Ordonez 12 February 2016 at 10:30 am Permalink

      por que no te abres una pagina para ti,para evitar de leer,todas las porquerías que dice en este bolg.Por favor basta ya.

  5. Sam Ramos 12 February 2016 at 10:54 am Permalink

    ¿QUIÉN MANEJA LOS HILOS DEL AUGE COMUNISTA EN EUROPA?-

    Cuesta creerlo pero parece ser cierto. En Europa se está gestando un nuevo movimiento proletario semejante al que tuvo lugar en 1935, cuando se convocó el VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista
    Posted on February 12, 2016 by Nuevo Accion

    Por, Miguel Massanet Bosch- Diario Ya-España.

    Y, en él, se materializó la doctrina impulsada por Stalín, una vez concluyó la “Gran Purga” (en la que se dedicó a eliminar a todos los dirigentes del PCR que consideraba que constituían un obstáculo para sus proyectos totalitarios), de dar impulso a los llamados “Frentes Populares”, que significaron el entierro del Frente Único Obrero que había sido preconizado en el anterior VI Congreso y que concluyó con un pleno fracaso. A ello contribuyó de forma definitiva el auge que estaba experimentando el fascismo (en Alemania e Italia) con grupos importantes de simpatizantes en Inglaterra y en los propios EE.UU de América. La necesidad, pues, de encontrar un camino para luchar contra los fascistas, fue lo que inspiró al líder ruso a poner en marcha la llamada política de los frentes populares, con una innovación importante respecto al anterior Congreso, consistente en admitir en ellos tanto a obreros como a burgueses, motivados todos ellos por la lucha en contra del fascismo y el liberalismo, convertidos en el enemigo común a batir.

    En esta lucha se admitió a los socialistas que, hasta entonces, habían sido rechazados por los comunistas, acusados de acatar los dictados de la democracia, hasta el punto de que, peyoritariamente, se los designaba como “socialfascistas”. En España tuvimos ocasión de conocer de cerca uno de estos Frentes Populares, surgido de las elecciones de febrero de 1936, para cubrir el nuevo gobierno de la República.

    Lo cierto es que, en Europa, como consecuencia de la grave crisis surgida de las sub-prime americanas y del desplome de la banca, como consecuencia de sus relaciones, en muchos casos especulativas, con el sector de la construcción; se ha creado un descontento entre todos aquellos más afectados por las secuelas. del desplome de las economías, el paro creciente, el cierre de empresas, la inestabilidad del empleo, la rebaja de salarios y la disminución de los ingresos del Tesoro Público, que obligó a los distintos gobiernos a aplicar medidas de austeridad que, no siempre, fueron bien comprendidas por aquellos a los que afectó directamente.

    Mientras la crisis y la recesión hacían mella en los distintos países europeos o algunos de ellos tuvieron necesidad de buscar apoyo en la UE, para poder superar una situación que los arrastraba a la quiebra; los ciudadanos se mantuvieron callados, aceptaron, de mala gana, los recortes de trabajo y de salarios que se les exigían y rezaban para que la catástrofe no acabara en un derrumbe de la economía mundial. Los primeros síntomas de rebelión contra el estatu quo, el primer desafío contra las normas de Bruselas y las actuaciones de los bancos europeos y la Comisión Europea, encargados de hacer cumplir la férreas reglas que se les habían impuesto a los países rescatados, entre ellos Grecia; impulsaron a los griegos a cambiar el gobierno del PASOK, que empezaba a conseguir los primeros resultados esperanzadores para su economía, por un gobierno de extremistas comunistas que consiguieron un espectacular resultado en las urnas y que se creyeron que estaban en condiciones de ponerle las peras a cuarto a la señor Merkel y a toda la CE. El señor Varufakis, ministro de Finanzas griego, se presentó ante la Comisión, se expresó con altanería, amenazó con no pagar sus deudas si no les ampliaban los plazos de amortización y exigió que se le concedieran a su país unas condiciones más favorables para poder superar la crisis; eso sí, sin aceptar que se les aplicasen medidas consistentes en recortar el gasto público o reducir las pensiones.

    Varufakis se encontró ante un muro de acero que, no sólo no se amilanó ante la amenaza griega de irse de la UE y renunciar a la moneda común, el euro, si no se les complacía en sus peticiones; sino que los amenazaron con no renovar la deuda griega, no abonarles el plazo siguiente para que pudieran renovarla y expulsarlos de la UE, si no aplicaban una serie de medidas, mucho peores que las que, en un principio, se habían convenido con el anterior gobierno griego; que ponían en un brete al reciente gobierno del señor Tsipras. Cedieron y encajaron el castigo que les ha obligado a medidas tan impopulares como la de rebajar en un 30% las pensiones de las clases pasivas.

    Ahora, en España, de una forma insospechada, se está reproduciendo el caso griego, en unos momentos en que el panorama electoral ha creado una de las situaciones más rocambolescas imaginables. Los “colegas” de la Syriza griega, los señores de Podemos, se han hecho los amos de una parte de los votantes y, sin hacer caso de lo que sucedió en Grecia, convencidos de que son más listos, más inteligentes y más convincentes que los populistas griegos; tienen la intención de repetir la jugada que intentaron y obtuvieron un sonoro fracaso los griegos.

    Si lo consiguieran, si el PSOE cae en la trampa mortal que le ha preparado Podemos y, el señor P.Sánchez, se deja seducir por las voces de sirena de los que lo quieren hacer presidente; entonces, señores, España estará acabada.

    Pero no pierdan de vista al señor Varufakis uno de los más empecinados miembros de Syriza, que parece dispuesto a crear una nueva alianza; no un partido semejante a aquel en el que militó de tipo local; no, no señores, lo que tiene en mente el anterior negociador griego con Bruselas, es crear una asociación de partidos comunistas europeos para fundar un gran partido supranacional, con el que parece quiere intentar destruir el actual sistema vigente en la UE, para imponer, como ocurrió en Rusia en 1917, una nueva revolución proletaria con la que cargarse el capitalismo y, con él, si Dios no lo remedia, toda la economía de la zona europea y, de paso, de todos los países con los que mantiene relaciones comerciales.

    Para Varufakis lo que necesita Europa es un acuerdo entre una coalición en la que participaran “personas de izquierdas, liberales, verdes y radicales” centrada en la idea de que “la democracia tiene que estar en el centro de los procesos europeos”. Parece que, como sucede en España, para Varufakis el capitalismo y los partidos de derechas no cuentan aunque, en la actualidad, son los que están al frente de las instituciones de la CE. En todo caso choca esta idea de “una constitución para toda Europa” y su proyecto “de un estado federal europeo”, con las ideas contrarias que parecen querer implantar los de Podemos, que ya han anunciado que van a favorecer la celebración de un “referéndum por el derecho a decidir en Cataluña” y el establecimiento de un “ministerio de plurinacionalidades”, que en nada tiene que ver con el proyecto unificador del señor Varufakis, consistente en crear una federación Europea.

    No sabemos si nuestros políticos, tan ocupados en resolver sus intereses partidistas e individuales, siguen de cerca lo que está sucediendo fuera de nuestras fronteras; se han enterado de la catástrofe de las bolsas y de los anuncios, nada tranquilizadores, de amenaza de una recesión a nivel mundial, que pudiera dar al traste con todo el sistema económico,.si naciones como China, Brasil u otros países emergentes, siguen en su deriva hacia un colapso de sus economías; afectadas, como anteriormente tuvo lugar con la burbuja inmobiliaria, por una sobre valoración de sus activos no suficientemente sustentada por la realidad de lo que subyace bajo ella.

    A poco que nos descuidemos podemos encontrarnos en una situación verdaderamente abracadabrante en la que, un gobierno de izquierdas formado por varios partidos, sin poder para modificar la Constitución; con una deuda de cerca del 100% del PIB; con la prima de riesgo disparada ( algo que ya empieza a suceder gracias a la inestabilidad de Europa y la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en España), la inversión extranjera paralizada y el aumento anunciado, por PSOE y PODEMOS ( la incógnita reside en Ciudadanos un partido que parece navegar entre dos aguas) del gasto público, calculado en más de 25.000 millones de euros; a lo que podríamos añadir, si se cumplen los pesimistas pronósticos que azotan estos días las bolsas de todos los países, la posibilidad de que las economías mundiales sufran un colapso, que afecte a todas las naciones. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la sensación de que nos queda por delante, un camino todavía peor que el que acabamos de recorrer en estos siete años de crisis

  6. Sam Ramos 17 February 2016 at 10:52 am Permalink

    Por Hermann Tertsch

    El abuelo de Pablo

    «Millones de españoles están en proceso de dejarse seducir por una ideología potencialmente tan criminal como la profesada en su día por el abuelo de Iglesias o mi padre, la comunista o la nacionalsocialista. Veo en Podemos la soberbia del desprecio y la voluntad de criminalización de todo discrepante»

    Uno de los más claros indicios de que el Frente Popular, antes aún de ser reeditado en su versión 3.0/Siglo XXI, está ganando por fin la Guerra Civil española de 1936, está en que, desde hace ya mucho tiempo, las mentiras con las que se reescribe la historia de España son aceptadas sin reservas por todos. Incluso por quienes saben de su falsedad. El vencedor impone eso que llaman ahora la narrativa, el discurso o sencillamente la versión hegemónica de la historia y el canon bibliográfico que lo sustenta. Todas las administraciones públicas españolas, da igual quién las gobierne, publican desde hace lustros ya cuentos sobre la historia de la II República, la guerra y el franquismo. Siempre desde una visión partidaria del Frente Popular. Cada vez con menos ánimo de equidad. En algunos de esos libros con más ficción que hechos, se cuenta que Manuel Iglesias, el abuelo del líder de Podemos, Pablo Iglesias, fue condenado a muerte por dictar sentencias desde un tribunal militar republicano. Y que su pena habría sido conmutada por informes favorables de falangistas que intercedieron en su favor. No. Es cierta su presencia en un tribunal militar que firmó centenares de penas de muerte. Pero eso podría entenderse como acto de guerra. El abuelo de Pablo Iglesias fue condenado a muerte por participar en sacas, es decir, en la caza de civiles inocentes desarmados en la retaguardia en Madrid. En concreto, por ser quien identificó y sacó de su casa para asesinarlos al marqués de San Fernando, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, y a su cuñado, Pedro Ceballos. Eso fue el 7 de noviembre de 1936 en la calle del Prado, número 20. Acudió allí Manuel Iglesias acompañado por Manuel Carreiro «el Chaparro», Antonio Delgado «el Hornachego» y otros milicianos armados conocidos como «el Vinagre», «el Ojo de Perdiz» y «el Cojo de los Molletes». El abuelo dirigía esa ilustre compañía porque era él quien conocía a su paisano de Villafranca de los Barros, el desdichado marqués. Este y su cuñado fueron conducidos a la checa en la calle Serrano, 43. Al día siguiente aparecieron ambos asesinados en la Pradera de San Isidro. Detenido tras la guerra, Iglesias fue condenado a muerte. Sorprende que, conmutada la pena por 30 años de prisión, Iglesias saliera en libertad tras cumplir solo cinco y obtuviera además de inmediato un empleo en el Ministerio de Trabajo de José Antonio Girón de Velasco, un absoluto privilegio en la posguerra. No puso Manuel, como podría pensarse, una vela a sus benefactores Franco y Girón. Mantuvo viva la llama del odio en la familia. Al menos uno de sus seis hijos fue miembro de la banda terrorista FRAP. Era el padre de Pablo.
    Lo preocupante hoy no es aquel crimen atroz del 7 de noviembre de 1936 en una guerra en la que hubo tantas atrocidades cometidas en ambos lados. Preocupante es la admiración sin reservas que muestra hacia aquel miliciano criminal un nieto suyo que puede pronto gobernar España. La trágica deriva de la democracia española ha convertido en práctica certeza de que, antes o después de nuevas elecciones, se constituirá un gobierno del Frente Popular en el que Iglesias ocupará, como otros comunistas, un cargo principal. No se conoce a Iglesias en sus infinitas peroratas políticas y morales la mínima reflexión crítica sobre las prácticas criminales del Frente Popular en las que participó su abuelo. Ni una aproximación de luto y pesar por el dolor causados por los milicianos. Cuando los criminales se convierten en ídolos y ejemplo, alguien siempre cae en la tentación de emularlos. En su celebrado libro «La incapacidad del luto», Alexander y Margarethe Mitscherlich expusieron que el proceso de curación de sociedad e individuo tras una tragedia traumática bélica y criminal exige luto y especial compasión por las víctimas ajenas, los muertos a manos del propio bando. Ellos trataban el nazismo y la necesidad de que los alemanes se reconciliaran con su pasado a través del luto por las víctimas causadas en su nombre. Así fui educado yo por un padre que había servido como diplomático a un régimen criminal, la Alemania nazi, y que pagó después en cárceles de ese mismo régimen el repudio a su militancia anterior. Para que jamás cayéramos como él y millones habían caído en las ideologías del populismo y el odio, nos educó en el poder curativo de la verdad frente al mito político, en la defensa a ultranza de la conciencia individual frente a la muchedumbre. La transición no estuvo lejos de este luto cruzado como proceso liberador en el marco de la reconciliación nacional, como paso necesario hacia una cultura de la memoria común de todos los españoles ya liberados de bandos. España, pobre siempre en escenificar y solemnizar intenciones, no llegó a institucionalizarla. Y después fue tarde. La frágil arquitectura de la reconciliación habría de saltar por los aires alevosamente dinamitada por el revanchismo liderado por José Luis Rodríguez Zapatero.

    Hoy volvemos a estar lejos de aquella reconciliación y el odio brota de los discursos y medios de gran parte de una izquierda que asumió entera el discurso de Zapatero. Millones de españoles están en proceso de dejarse seducir por una ideología potencialmente tan criminal como la profesada en su día por el abuelo de Iglesias o mi padre, la comunista o la nacionalsocialista. Veo en Podemos la soberbia del desprecio y la voluntad de criminalización de todo discrepante. Asustan la frivolidad de los políticos y su ignorancia al trivializar los mensajes totalitarios. Cuando niegan los peligros tachándolos de «imposibles» «a estas alturas» «en la Europa desarrollada». Así se negaba la amenaza en los años veinte y treinta del siglo XX cuando protagonizaron su brutal e imparable ascensión los totalitarismos, frente a democracias tan cuestionadas, frágiles y corruptas como las actuales. Europa estará sometida pronto a muy virulentos vaivenes que despertarán fuertes pasiones. Tras setenta años de paz, se extiende y generaliza por el continente, y muy especialmente en España, la derrota de la razón frente a los tumultos de los sentimientos. Y la cobardía de la mentira, hoy también llamada corrección política. La única fuerza capaz de hacer frente a la amenaza de un nuevo delirio de masas como el que cubrió Europa de ruinas y de muertos en el siglo XX es la verdad. Son las verdades que la política tradicional no se atreve a exponer a sus electorados y deja en manos de populismos de todo signo para que las manipulen a su antojo. La verdad por dura e implacable que sea, tan despreciada e ignorada en España, es el único instrumento que podría hacer reaccionar a las sociedades. Para hacer frente a la nueva barbarie totalitaria que llega cabalgando los torrentes de mentiras sentimentales tan perfectamente representadas por el cuento que esconde las verdades del abuelo de Pablo.

    • Sam Ramos 17 February 2016 at 5:17 pm Permalink

      Ese animalucho de la cola de yegua, que ultmamente le ha dado por ponerse corbatas, yo pensaba que a el se le habia metido el virus rojo por los profesores de izquierda de la Universidad Complutense (yo la llamaria Hijeputense) pero resulta que el ya lo traia desde la cuna por lo que cabe el dicho de Raza le viene al Galgo.

  7. Sam Ramos 22 February 2016 at 9:05 am Permalink

    El porqué la corrupción afecta a unos y no a otros
    Publicado por Ángel Expósito el feb 22, 2016

    http://goo.gl/qDTvoH

    Pasa igual aqui. Al General Petraeus que tuvo su entredicho con Obongo por el asunto de la Guerra en Afganistan, lo enjuiciaron y ahora hasta lo quieren degradar por haber compartido secretos con su biografa-amante. Mal hecho no hay dudas, pero a la Tarrua Clinton que ha puesto al alcance de muchos espias secretos de estado, todavia no se le ha encausado por la misma administracion del Hussein.


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