28 June 2016 ~ 16 Comentarios

España ¿y ahora qué sucederá?

Rajoy

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16 Responses to “España ¿y ahora qué sucederá?”

  1. Sam Ramos 28 June 2016 at 1:52 pm Permalink

    Esta claridad y facilidad con que CAM analiza y explica las cosas son las que mas admiro de él aunque no siempre coincido (recuérdese lo de traer a Islamistas a Guyana) pero que me hacen continuar leyendo sus magnificos escritos y presentaciones a pesar de tener que soportar y sufrir las molestias del idiota Troll del blog que nos gastamos aqui y que sigue sin encontrar adeptos a sus “ideotas”, pero que como una plaga enviada sabra Dios por quien, sigue infestando los comentarios tan asiduamente.
    En cuanto a España, si la terquedad del iluso Sanchez no es controlada por los llamados Barones del partido (ver aqui Declaraciones del secretario general del PSOE de Extremadura y presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara http://www.abc.es/espana/abci-vara-aboga-rajoy-forme-4996616490001-20160627025046_video.html), habra que celebrar la tercera eleccion que nadie quiere.

  2. Sam Ramos 29 June 2016 at 9:04 am Permalink

    Lei este analisis hoy y no encuentro otro lugar donde compartirlo y pido disculpas por ello pero es necesario que se lea porque estimo que no admite ninguna contradiccion:

    La crisis migratoria cubana: ni económica ni humanitaria

    Miriam Celaya
    14 y Medio | Miriam Celaya, La Habana | Junio 29, 2016

    Unos 400 cubanos que permanecieron plantados frente a la embajada de México, en la ciudad de Quito, Ecuador, reclamando de un puente aéreo que les permitiera su entrada a EE UU fueron violentamente desalojados del lugar por la policía en la madrugada del pasado domingo, 26 de junio. Fue el colofón de una protesta iniciada el sábado 18.

    Días antes, las autoridades mexicanas habían comunicado a los miles de cubanos en Ecuador que no existe ninguna posibilidad por parte de su Gobierno de abrir un nuevo puente aéreo, lo que deja sin solución este capítulo de la crisis migratoria para los isleños que huyen de las cuestionables bondades del modelo socialista de Raúl Castro.

    México, por cuya mediación pudieron llegar a EE UU varios miles de cubanos este año, ha señalado la necesidad de una solución a través de un “diálogo”, sin especificar quiénes serían parte de él o en qué plazo tendría lugar éste. Justo es apuntar que no corresponde a ese país la solución de la crisis migratoria cubana. En el mes de mayo se había movilizado más de un millar de cubanos en Ecuador, con el mismo propósito: encontrar una salida segura para seguir su ruta hacia EE UU, sin resultados.

    Como es habitual, la prensa oficial cubana ha guardado un hermético silencio sobre este drama, que forma parte de ese flujo de prófugos que continúa discurriendo silencioso, como una suerte de plebiscito sin urnas, demostrando muy a las claras qué opinión merece a los isleños el desempeño de su Gobierno y dónde cifran las verdaderas esperanzas de su futuro.

    Mientras el Gobierno de la Isla permanece mudo y sordo, los cubanos continúan invadiendo las selvas de Sur y Centroamérica o desafiando la corriente del Golfo sobre precarias embarcaciones en las impredecibles aguas del Estrecho de la Florida, para alcanzar el territorio estadounidense, atomizando la crisis cubana a toda la geografía regional.

    Mucho se ha debatido alrededor de las causas de la actual migración cubana. A raíz de la crisis provocada el pasado mes de abril por el arribo constante de cubanos a Costa Rica y el cierre de la frontera nicaragüense, que causó un embotellamiento de migrantes y fuertes fricciones diplomáticas entre los gobiernos de Centroamérica, algunos líderes de la región han atribuido la responsabilidad del flujo constante de migrantes, especialmente procedentes de Ecuador, Venezuela y Colombia, a la existencia de la Ley de Ajuste Cubano.

    Algunos analistas señalan el temor de los cubanos a que se derogue dicha Ley tras el restablecimiento de relaciones entre los gobiernos de EE UU y Cuba, como la fuente principal de tan constante y creciente éxodo, mientras deploran el tratamiento preferencial de las autoridades estadounidenses para con los cubanos que arriban a su territorio, que de inmediato quedan bajo protección legal, tienen acceso al Programa Federal de Reasentamiento de Refugiados gracias a la Enmienda que se hizo en 1980 a la Ley de Ajuste Cubano y en poco más de un año la mayoría obtiene la residencia permanente, más allá de las razones que tuvieron para emigrar desde la Isla.

    Otros migrantes son devueltos a sus países de origen pese a que sufren en sus países verdaderas situaciones de violencia relacionada con guerras o con el tráfico de drogas

    En contraste, los migrantes de Sur y Centroamérica, México, y otras regiones, son devueltos a sus países de origen cuando resultan capturados, ya sea en cualquier cruce fronterizo o por las autoridades migratorias dentro de los propios EE UU, pese a que sufren en sus países verdaderas situaciones de violencia relacionada con guerras o con el tráfico de drogas, pandillas criminales vinculadas a los cárteles, asesinatos, secuestros, secuelas de las guerrillas, paramilitarismo, miseria y otras situaciones que no sufren los cubanos dentro de la Isla.

    La Ley de Ajuste acaba convertida así en la supuesta causa determinante –y por tanto el escollo a eliminar para resolver el problema migratorio desde Cuba– cuando en realidad son la desesperanza, la ausencia de oportunidades, la pobreza generalizada y el fracaso del “proyecto revolucionario” castrocomunista las verdaderas causas del éxodo cubano. De hecho, el programa económico de Gobierno dimanado del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba bajo la forma de los documentos Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 constituyen por sí solos un acicate mucho más fuerte para la estampida nacional que cien leyes de ajuste.

    Sin embargo, centrar el debate del drama migratorio en la búsqueda de un presunto villano responsable, sea la Ley de Ajuste o la casta verde olivo entronizada en el poder, no solo enmascara y retarda la solución del problema –que sin dudas está en manos de los propios cubanos– sino que difumina cuestiones de base que explican, no ya la mera existencia de una particular Ley extranjera que pauta el futuro personal de los migrantes de la Isla, sino los fundamentos de la existencia en Cuba de una dictadura que ha dominado los destinos de toda una nación a lo largo de casi 60 años, en buena medida gracias a la aquiescencia de los propios cubanos.

    Se trata, pues, de un círculo vicioso que parece no tener fin, porque, si bien la causa principal del éxodo cubano es la situación que se deriva de una asfixiante y longeva dictadura que anula al individuo –y no una Ley dictada 50 años atrás por un Gobierno extranjero–, es la increíble capacidad de tolerancia de los isleños la que permite hasta hoy la supervivencia de ese sistema que los empuja a buscar el porvenir más allá del horizonte.

    Es la increíble capacidad de tolerancia de los isleños la que permite hasta hoy la supervivencia de ese sistema que los empuja a buscar el porvenir más allá del horizonte

    Llama poderosamente la atención la capacidad movilizadora de algunos “líderes” de ocasión entre los migrantes cubanos, prestos a reclamar ante autoridades extranjeras lo que no fueron capaces de exigir al Gobierno cubano, e implicar en tales reclamos una significativa cantidad de individuos, familias con hijos menores incluidas.

    Cuesta también creer que varios centenares de cubanos se organicen, reclamen solución a la crisis que ellos mismos han provocado y se apresten a hacer declaraciones ante la prensa y las cámaras que mostrarán sus rostros al mundo. ¿Son ellos los mismos individuos que callaban aquiescentes ante los atropellos del poder en Cuba? ¿Son los mismos que en Cuba aceptaban el adoctrinamiento ideológico de sus hijos, la cartilla de racionamiento, la doble moneda, los elevados precios, los salarios misérrimos, los apagones, las marchas y todas las humillaciones existenciales bajo condiciones de dictadura? ¿Cómo se explica tanta voluntad política para exigir en tierra extranjera los derechos que no les corresponden cuando fueron despojados de derechos naturales en su propia tierra y aceptaron el vejamen con temeroso silencio? ¿Es menos peligroso atravesar selvas y montañas plagadas de peligros y arrastrar a los suyos en tan impredecible aventura que simplemente negarse a cooperar con el régimen castrista que los condena a la pobreza eterna?

    El asunto amerita un estudio antropológico profundo sobre la naturaleza de este pueblo y los catastróficos efectos de más de medio siglo de dictadura, más allá de cualquier lógica de solidaridad con su causa o los deseos de un buen destino para los esfuerzos de quienes huyen de la Isla. Son señales que indican, además, cuán profundamente ha calado el desarraigo de muchos cubanos por su tierra. Hasta tal punto el castrismo ha despojado a este pueblo a lo largo de más de medio siglo que un significativo número de sus hijos no sienten siquiera el impulso de defender en su país lo que les es propio por nacimiento, por historia y por cultura.

    La dualidad moral nativa se hace más evidente en especial cuando se trata de buscar soluciones inmediatas a problemas coyunturales, evadiendo cuidadosamente cualquier implicación política y colocando sobre hombros ajenos el peso de los problemas que son nuestros.

    Es lo que está sucediendo ahora, cuando los migrantes varados en Ecuador están definiendo su situación como “crisis humanitaria”, pese a que no se trata de grupos que huyen de una guerra, no son perseguidos políticos, no son sobrevivientes de un cataclismo natural, de una hambruna o de conflictos étnicos. Paradójicamente, están haciendo reclamos en países que ya enfrentan sus propias crisis nacionales, sin necesidad de sufrir la crisis cubana.

    Paradójicamente, están haciendo reclamos en países que ya enfrentan sus propias crisis nacionales, sin necesidad de sufrir la crisis cubana

    Más aún, estos migrantes cubanos no corren peligro de cárcel ni de muerte en caso de regresar a su país de origen. Ellos mismos lo declaran: “no tenemos nada que ver con la política ni estamos contra el Gobierno cubano. Lo nuestro es llegar a EE UU”. Se trata de generaciones que, formadas en la filosofía de la supervivencia, crecidas en la simulación permanente donde todo vale, en una sociedad donde impera el principio del sálvese quien pueda… y como pueda, así que apelan a cualquier recurso útil para alcanzar sus objetivos, en este caso llegar a los EE UU. Por eso se presentan como sujetos atrapados en una “situación humanitaria” que, sin embargo, no quieren relacionar con la situación política de Cuba.

    Desde luego, no hay que negar los principios humanitarios de apoyo a los necesitados ni permanecer indiferentes al hecho de que la mayoría de los migrantes cubanos atrapados en su tránsito hacia EE UU –ni más ni menos que como otros cientos de miles de migrantes de tantos países de la región– carecen de medios y recursos para subsistir, no tienen acceso a la atención médica y a otras prestaciones sociales imprescindibles, como un techo seguro, condiciones básicas de alojamiento, servicio de agua, condiciones higiénicas adecuadas alimentos y ropas, por tanto dependen esencialmente de la solidaridad de otros. Pero en esa situación se han colocado ellos voluntariamente.

    Estamos ante una situación que no parece ofrecer salidas en el corto plazo y cuya solución definitiva en cualquier caso depende de que se supere la crisis interna cubana, cuya esencia es marcadamente política, aunque la irresponsabilidad de Gobierno y gobernados siga simulando ignorarlo.

    • Hector L Ordonez 30 June 2016 at 6:19 am Permalink

      No es tema de elogio hacia usted,pero cuando alguien hace bien las cosas soy el primero en reconocerla
      lo escrito en este articulo que acabas de escribir es la esencia de la inmigracion cubana y sus motivos,me
      parece excelente.
      THE END.

      • Sam Ramos 30 June 2016 at 8:58 am Permalink

        Cuando encuentren la cura para la microcefalia quizas te ayude a que aprendas a leer. Eso no lo escribi yo es de Miriam Celaya que escribe en el blog de Joani Sanchez 14 y Medio como bien dice el inicio del articulo y que como siempre hago cuando copio algo, doy el credito de la fuente de donde lo tomo.

        Me he rebajado a contestarte directamente para reiterarte que tus elogios al igual que tus idiotas ofensas me resultan tangentes al escroto, lo que quiere decir en el lenguaje llano de que me rozan los testiculos.

        • Hector L Ordonez 30 June 2016 at 1:10 pm Permalink

          YO NO LEO TANTA MIERDA COMO TU,NI TENGO EL MOJON QUE TU TIENES EN TU REDUCIDO CEREBRO IMBECILQUE TE HAS DEJADO LAVAR EL CEREBRO CON LOS REPUBLICANOS DEL SUR DE MIAMI,BUENO SI TU ERES OTRS PORQUERIA.

    • Rafael Garcia 30 June 2016 at 10:59 am Permalink

      Este articulo esta muy bueno le da al” Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” es decir que todo queda en casa, la culpa no cae al suelo cae donde tiene que caer en los cubanos, esos que hoy piden derechos en tierra ajena, que nunca pidieron en la sulla. Siempre dije cuando comenzaron las guerras Internacionalistas en Cuba, que desde que los cubanos comenzaron a salir de su tierra alla por los anos 70’s para invadir otras, con el opjetivo de matar o que los mataran, por el solo hecho de ganarce el derecho a comprar, porque no se lo regalaban a comprar un TV o un refrigerador o simplemente a que le rentaran un apartamento me dije a mi mismo, aqui se acabo el querer ser un ser humano para convertirce en un ente con ideas viciosas de acomodamiento personal sin importar la condicion humana, asi que no debemos asombrarnos con las declaraciones de estos entes migratorios, que en otrora fueron mercenarios al cervicio de los Castros sin importarles la vida humana de los paises a los que invadian entre ellos Centro y Sur America, hay algunos muy jovenes que nada tubieron que ver en esto pero si tubieron que ver mucho en el apoyo que le dieron a los Castros en sus marchas en la Plaza de la Revolucion al grito de Fidel seguro a los Yankis dale duro!! lo cual hoy en la actualidad todavia se hace y tambien gritan con mucho orgullo Pa lo que sea Fidel pa lo que sea!!! entre eso esta el invadir paises extranjeros y fomentar las crisis migratorias que se ven hoy en Centro y Sur America. Nada ciudadanos del Mundo hagance eco de esto: TENGAMOS FE EN QUE LA RAZON HACE LA FUERZA Y EN ESA FE, ATREVAMONOS HASTA EL FIN A CUMPLIR CON NUESTRO DEVER COMO LO ENTENDAMOS. No se queden de brazos cruzados hagan su trabajo en defensa de sus derechos no de los ajenos.

  3. Sam Ramos 29 June 2016 at 10:10 pm Permalink

    Echo mucho de menos la moderacion de los comentarios para que este blog no caiga en la chabacaneria.

    • Hector L Ordonez 30 June 2016 at 3:10 pm Permalink

      CUANDO ESCRIBAS ALGO DE ALGUIEN ,NOMBRA EL AUTOR,ESO LO LLAMARIA PLAGIO.YA ME EXTRANABA
      QUE ESCRIBIERA ALGO CON RASGOS TAN HUMANO,COMO LA DESIGUALDAD SOCIAL EN LATINOAMERICA.

    • Hector L Ordonez 30 June 2016 at 3:13 pm Permalink

      LA MODERACION DEBE EMPEZAR POR TI ,EL LENGUAJE LLANO TE ROZAN EL TRAZERO PARA NO DECIR LA PALABRA.

      • Julian Perez 1 July 2016 at 12:07 am Permalink

        Lo siento, pero declaro oficialmente que éste es mi último post en este foro.

  4. Sam Ramos 30 June 2016 at 9:32 am Permalink

    El rancho de Rajoy

    ¿Quién ha visto que quiera gobernar un señor que ha ganado las elecciones?

    abc | 30-06-2016T04:43:08+02:00

    Como el soldado que no comía rancho para que se fastidiara el coronel del Regimiento, Albert Rivera no quiere comer rancho para dar por saco no sólo a Rajoy, sino a los casi ocho millones de españoles que lo han votado. No por su bella cara ni por su carisma (que no lo tiene), sino como un «hasta aquí hemos llegado»: como un muro de contención a la venezolana amenaza de que nos gobernaran los dos comunismos, el de la nueva observancia de Podemos y el de la vieja observancia de IU, aunque ahora a eso le llamen populismo, pero que es tan antiguo como un cura perseguido o una iglesia en llamas. Así que Rivera no come rancho y que se fastidie el coronel de la gobernabilidad de España. Se le ha subido a la cabeza el Napoleón que lleva dentro, y ha dicho solemnemente:

    –Desde lo alto de esta mierda de sólo 32 diputados que he sacado, yo le pongo el veto a Rajoy. Que no se crea que lo vamos a apoyar. No hay Guardia Civil suficiente en España como para obligarnos a facilitar la gobernación de este Reino.

    Por cierto, ya nadie dice «gobernanza», qué raro. ¿Por qué han borrado los tertulianos esta palabra, como suprimieron la de «postureo» con la que echaron la campaña de las elecciones de diciembre de 2015? Cuando la que sigue en peligro es la gobernanza de España y lo que sobra es el postureo de los que no se han comido una rosca, sino una defecación así de grande (por no decir una mierda como un castoreño), y andan poniendo condiciones. Por favor, dadme un punto de apoyo. Dadme un punto de apoyo, no para beberme Domecq y González Byass, como decía el genial poeta bético Antonio Hernández, acodado en la barra de un tabanco jerezano. Dadme un punto de apoyo para agarrarme, porque es que me tiro al suelo de risa cuando oigo a estos tíos, por ejemplo a este señor Rivera, diciendo:

    –Rajoy, que se marche, ¿eh?, que ha ganado. ¿Quién ha visto que quiera gobernar España un señor que ha ganado las elecciones y sacado 137 diputados? ¿Pero dónde vamos a llegar? ¿Cómo no nos va a dejar partir el bacalao a nosotros, que somos más progresistas, y más modernos, y más guapos, y que había colas en los colegios electorales para que quedáramos mucho peor que en diciembre, que fue el primer tapón de esta zurrapa con la que ahora queremos hacer un café de primera calidad?

    ¿Están locos o es su ego el que los vuelve majaras? Cordura precisamente no derrochan los partidos perdedores en este nuevo grave momento de España. Lo que les pediría el cuerpo sería que hubiera un PP, pero no un Partido Popular, sino un Pacto de Perdedores, cuyas siglas son también PP. Toquen madera, porque hasta que se asiente la cordura, aquí corremos el riesgo de que otro con el ego bien despachadito (ese Sánchez que lleva como segundo apellido el nombre de la Columna Castejón, y por eso no lo usa) se alíe con Podemos para gobernar. No lo digo por nada, sólo porque después del imputado ocupafincas Cañamero sentado en el banquillo, perdón, en el escaño de diputado por Jaén, lo que faltaba era que tuviéramos de ministro de Agricultura a un jornalero que ha siglos no ve un azadón, y de Defensa al ex Jemad con cuyos antiguos compañeros de armas están que se suben por las paredes por el modo como pisa la raya de picadores del perjurio a la Bandera.

    Contemplo los muros de la Patria mía, quevedescamente, y cada vez comprendo menos lo que ocurre. Oyendo la tele propiedad de un marqués del Reino de España que encumbró y lanzó a Podemos, parece como si Rajoy hubiera cometido el más grave de los delitos ganando las elecciones. Si te las quieres dar de moderno y progresista, debes llevarte las manos a la cabeza cuando alguien te diga que quien debe formar gobierno es el partido más votado. Vamos, es como si la selección nacional de fútbol, quedando como ha quedado ante Croacia y ante Italia, saliera diciendo que es una injusticia que no le den la Eurocopa
    Antonio Burgos

    Copyright © DIARIO ABC, S.L

    Para los que no saben quien era Castejon:

    Antonio Castejón Espinosa (Manila, 1 de junio de 1896 – Madrid, 2 de julio de 1979[2] ) fue un militar español que participó en la sublevación militar contra el gobierno de la II República que dio origen a la Guerra Civil española.

    Como comandante de La Legión, dirigió una de las columnas que llevaron a cabo el rápido avance por Andalucía y a través de Extremadura, llevando a cabo algunos de los peores episodios de represión de toda la contienda, siendo especialmente célebre la masacre de Badajoz.[3] [4] [5] Estos hechos propiciaron que Castejón haya sido considerado habitualmente un militar sanguinario.[6

    • Julian Perez 30 June 2016 at 10:09 am Permalink

      Yo tengo la sospecha de que, en el fondo, aunque no lo puede decir en público porque sería feo, Rajoy quiere que se repitan las elecciones, cosa que le conviene enormemente. Ya se ha visto lo bien que le fue con esta repetición. Si se repiten saca mayoría absoluta, porque quedaría como ¨el bueno¨ y los demás como ¨los malos¨.

      Si yo fuera Rajoy ésas serían mis ¨secretas intenciones¨ 🙂

      Aunque no creo que una mayoría absoluta del PP –ni de ningún partido– sea buena para España, dadas ciertas características del temperamento español (conozco el paño). El mejor gobierno del PP fue el primer período de Aznar, en el que no tenía mayoría absoluta y tuvo que gobernar en coalición.

  5. Sam Ramos 2 July 2016 at 9:58 am Permalink

    Copiado del ABC de hoy.
    Habrase visto
    Por Carlos Herrera

    Desde luego, cómo es la gente. Ganar unas elecciones y querer formar Gobierno

    abc | 02-07-2016T04:19:55+02:00

    No sé si cabe un análisis más. El domingo pasado queda muy lejos y un cierto hartazgo planea sobre nuestras cabezas como un murciélago impertinente. Pero cuesta resistirse cuando se comprueba que algunos siguen sin leer debidamente el resultado que nadie esperaba, ni siquiera los agraciados. Siguen encerrados en Unidos Podemos con el fin de saber qué extraña razón ha hecho que los españoles no les hagan el pasillo camino al asalto de los cielos y transformen su nombre en Unidos Perdemos. Hasta ahora todo son excusas de autoengaño. La coalición puede haber evitado un sonrojo notable, es decir, sueltos cada uno habrían obtenido peor resultado, aunque en eso no se ponga nadie de acuerdo. Podemos y su apósito no han alcanzado su objetivo porque la gente, esa a la que apelan tanto, siente algunas inquietudes una vez va conociendo el paño: después de ver las mamarrachadas que «implementan» en sus respectivos ayuntamientos, no es descartable que una parte de aquellos que estaban dispuestos a divertirse votando a radicales amansados se lo pensaran dos veces. Puede que sea verdad el razonamiento errejoniano: hay que ser transversal y no vender la marca de la izquierda radical al estilo frente popular, y eso no se consigue disimulando ser comunista y haciéndose pasar por socialdemócrata, se consigue ofreciendo un programa que no asuste a clases medias y a juventud emergente que campan por ahí demandando originalidad, sí, pero también seguridad. Y eso no se lo da un comunista. Además de que el personal no quiere ser británico de los de después del viernes pasado y vivir en un ay. En el PSOE, amortiguan su pérdida de escaños con el hecho de que el que les iba a sobrepasar aún no ha conseguido cerrar la boca por la sorpresa de quedarse como estaba, y gracias. Y dicen las mismas cosas que decían antes del domingo, que si compañeros y compañeras, que si los recortes, que si el sufrimiento que impuso Rajoy, que si nunca permitirá un gobierno de la derecha ni por H ni por B, que si tal que si cual, pero la autocrítica acerca de los pasos dados brilla por su ausencia. Como brilla también en la casa de quienes siguen insistiendo en que con Rajoy nada de nada: Ciudadanos ha mantenido porcentaje, más o menos, pero ha perdido escaños y eso puede pasar cuando no creces. ¿Y por qué no ha crecido?: no porque los españoles sean unos ignorantes que no saben apreciar el buen paño, sino por saberlos maniobreros en momentos puntuales. A Ciudadanos hay que agradecerle muchas cosas, pero también reprocharle criterios dispares en función del partido a quien permiten gobernar. Los que votan C´s no parecen entusiasmados con que su voto sirva para hacer presidente a Pedro Sánchez, vengo a decir.

    Y el PP… ¡Acabáramos! Gana con 137 diputados y mayoría absoluta en el Senado y tiene la desfachatez de pretender gobernar. En compañía de otros, se entiende, porque solo no llega ni a la Purísima. Los otros, como es sabido, empiezan por hacerse la ofendida. Ya veremos cómo acabarán. El PSOE dice que a ellos les han elegido para ser oposición y que no le van a dejar la merienda a los chicos de Iglesias, y Rivera, con cara de malas pulgas, muy cabreado, insiste en mesas tripartitas y en relevar a Rajoy porque le envió un SMS a Bárcenas. En la anterior intentona legislativa, le decían a Rajoy, que había ganado, que apoyara la investidura de Sánchez para relevarle y deshacer todo lo que él hizo. Ahora, que sigue pretendiendo gobernar, no sé qué le acabarán diciendo, pero, como no anden listos, en unas terceras elecciones los borra de mapa. Desde luego, cómo es la gente. Ganar unas elecciones y querer formar gobierno. Habrase visto.

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  6. Sam Ramos 5 July 2016 at 8:20 am Permalink

    La vida sigue igual

    El asunto de las grabaciones al ministro no sólo no ha castigado al PP, sino que le ha dado un diputado más este 26-J

    abc | 27-06-2016T16:44:20+02:00

    Cataluña ha decidido continuar mal, pero sin empeorar las cosas. La tentación populista no disminuye, pero no crece. En las elecciones generales del 26-J, el PP recupera terreno ante Ciudadanos, y le adelanta, tras muchos años y muchas elecciones de irse arrinconando en la marginalidad. El asunto de las grabaciones ilegales realizadas en el despacho del ministro del Interior no sólo no ha castigado a Jorge Fernández, sino que le ha dado un diputado más, concretamente en Lérida.

    Convergència y Francesc Homs siguen perdiendo votos, pero «bien perdidos», porque no ceden escaños; y a Esquerra le pasa lo mismo, pero al revés, porque obtiene más votos, pero no más escaños. El PSC insiste en su lenta decadencia y pierde un escaño.

    Cataluña continúa sumergida en su inundación de populismos encontrados, y nadie pierde legitimidad ni nadie la gana; pero que todo el mundo haya salvado razonablemente los muebles, y puedan los líderes de los distintos partidos pasar estos días más tranquilos de lo que esperaban, no significa que no sea un auténtico drama que la primera fuerza en Cataluña sea Podemos; tampoco le ahorra gravedad al hundimiento de Convergència ni a la terrible vulgaridad de su candidato; ni convierte en menos extravagante la situación del PP, que pese a haber ganado un escaño sigue siendo la penúltima fuerza política.

    Los secesionistas más puros, partidarios del presidente Puigdemont, creen que, una vez demostrado que España no quiere cambiar, la única solución es convocar un referendo unilateral de independencia. Los nacionalistas más cínicos y más calculadores, fieles a Francesc Homs y Artur Mas, intentarán continuar viviendo del agravio y del procesismo como antes vivieron de la transacción y del autonomismo, y para conseguirlo tratarán de barrer a Esquerra hacia la extrema izquierda, para poderse afirmar otra vez como el partido responsable, maduro y Alfa de la sociedad catalana, sin renunciar a la independencia como aspiración teórica, pero cronificándola en su política práctica.

    Con la vista puesta en la cuestión de confianza a la que Puigdemont se someterá en septiembre, los partidos políticos catalanes empezarán esta misma mañana su campaña electoral para las próximas elecciones autonómicas, que, tal como han quedado las cosas, lo más probable es que se celebren en noviembre o diciembre.

    Falta saber si el principio de madurez expresado ayer por el conjunto del pueblo español tendrá continuidad en Cataluña, o insistiremos en hacernos todavía más daño del que nos hemos hecho ya.

    Si durante muchos años fuimos la vanguardia de la mejor prosperidad, ahora somos vanguardistas en vulgaridad y atraso. Que los catalanes estemos dando una nota tan populista y tan baja, y tan alejada de cualquier análisis inteligente de la realidad, tendría que hacernos reflexionar. Una sociedad como la catalana, tan persuadida de su superioridad, tendrá que esforzarse bastante más para acercarse al concepto que tiene de sí misma.
    Salvador Sostres

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  7. Sam Ramos 5 July 2016 at 8:34 am Permalink

    El chantaje del perdedor (Yo lo llamaria el atravesado a lo Ross Perot)
    Por Ramon Perez Maura

    Por más que se empeñe en denostarla Rivera, España tiene una ley electoral razonable

    abc | 29-06-2016T18:26:44+02:00

    «¡Este tío dice que el problema más urgente es la reforma de la Ley Electoral! ¿En qué planeta vive?». La voz de un importante empresario español, al que a lo largo de la última legislatura he escuchado bastantes críticas al PP, sonaba tonante al otro lado de la línea telefónica. A él, como a tantos otros potenciales votantes de Ciudadanos, la intervención de Albert Rivera el domingo por la noche lo había dejado anonadado. ¿De verdad pretende regenerar España empezando por buscar un sistema para solventar los problemas de su partido? Pero ¿qué chantaje para negociar con Rajoy es éste?

    Por más que se empeñe en denostarla Rivera, España tiene una ley electoral razonable. Una ley que ayuda a reforzar mayorías. ¿Es injusto que a Ciudadanos ocho décimas porcentuales le cuesten perder ocho escaños? Exactamente igual de injusto que fue el que hace seis meses esas ocho décimas porcentuales le representasen ocho escaños. Las democracias consolidadas en Occidente tienen sistemas electorales que priman a los partidos mayoritarios. Cuando se habla de lo que cuesta sacar un escaño, podemos mirar en nuestro entorno al Reino Unido, que parece una democracia bastante consolidada. En las elecciones legislativas de 2015, el UKIP, el partido que puso en marcha el Brexit que triunfó hace cinco días, logró 3,881,099 que le representaron… un escaño. Eso sí que es caro. Pero es una democracia consolidada. En Francia hay un sistema de dos vueltas por el que partidos con un 15 por ciento de voto apenas tienen representación. En Estados Unidos un socialista como Bernie Sanders tiene que buscarse la vida dentro del Partido Demócrata porque sabe que el sistema te impide tener vida fuera de las dos grandes formaciones…

    Pero no. Lo que quiere el señor Rivera es un sistema con el mayor número posible de partidos. Un sistema de los que hacen un país ingobernable. Como el que tuvo Italia hasta hace tres lustros. Un sistema con infinidad de partidos con un puñado de escaños que obligaban a formar gobiernos efímeros de los que entraban y salían los ministros un día sí y otro también. Ese sistema que quiere Rivera fue de tanto éxito que hubo que hacer una reforma para convertirlo, básicamente, en un bipartito con múltiples integrantes en cada bando. Así se generó la etapa Berlusconi: uniendo todo lo que estaba disperso a cada lado del hemiciclo.

    Después de haber bloqueado la formación de Gobierno durante seis meses, de haberse alineado con el perdedor y de ver el coste que han tenido para él sus sucesivos errores, bien haría Rivera si empezara esta nueva etapa en positivo, reconociendo que ha entendido el mensaje del electorado, y poniéndose a construir la nave de las reformas con los elementos que tiene a su disposición. Y las reformas sólo se podrán hacer con quien lleva tendiéndole la mano desde el 21 de diciembre: Mariano Rajoy.

    Copyright © DIARIO ABC, S.L.

  8. Sam Ramos 6 July 2016 at 9:59 am Permalink

    Cada dia que pasa me estan cayendo peor los Españoles por la terquedad y torpeza que despliegan. Hoy en el ABC hasta dicen que Bartolome de las Casas era un mitomano que exagero las cifras de Indigenas masacrados, esclavizados o maltratados por los conquistadores.

    Esta opinion que a continuacion copio y que considero muy acertada me reafirma lo dicho al empezar mi comentario:

    Aún no saben que perdieron por Edurne Uriarte

     PSOE y C´s siguen atrapados en una burbuja de opinión artificial según la cual el PP ni si quiera ganó las elecciones

    Edurne Uriarte /
    06/07/2016 02:10h – Actualizado: 06/07/2016 02:10h.

    Guardado en: Opinión

    La paradoja de estas elecciones es que hayan sido los extremistas los únicos en reconocer su derrota, que tanto en la noche electoral como en los días siguientes sólo Pablo Iglesias y los suyos hayan asumido su mal resultado y la necesidad de autocrítica. Porque ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera parecen haber entendido aún que ganó el PP con amplia mayoría, que su vetado Mariano Rajoy fue refrendado por los votantes de la derecha y que los electores censuraron su estrategia de los últimos meses con un castigo en las urnas tanto al PSOE como a C’s.

    Ambos siguen atrapados en esa burbuja de opinión artificial creada por ellos mismos y por una parte de la élite periodística e intelectual según la cual, en realidad, el PP ni siquiera ganó las elecciones de diciembre, «fue el más votado, pero no ganó», decían y dicen sin inmutarse, el PP representa las esencias de la corrupción aunque tenga más casos de corrupción el PSOE, Rajoy debe ser vetado por ser el líder de la derecha, y el cambio y el progreso están en la vuelta al socialismo, al de Zapatero, incluso al de Marx, Podemos mediante.

    Yo sigo queriendo creer que, en el caso del PSOE, esta resistencia a aceptar su nuevo récord del peor resultado histórico se debe fundamentalmente a la inagotable torpeza de Pedro Sánchez, tal como analicé en mi blog de este periódico. Y que lo suyo, la permanencia en la dirección del PSOE de una cabeza tan obtusa, se debe a esa dificultad de toda gran organización para hacer una eficaz renovación de su liderazgo. Pero la lentitud en la reacción del resto de líderes socialistas para corregirle, aceptar la victoria del PP y no impedir la gobernabilidad del país me hace temer que la cultura de la intolerancia hacia la derecha de la izquierda sea aún más grave de lo que temo.

    ¿Puede llevarles incluso a provocar unas terceras elecciones? No lo creo, porque sería un suicidio político para el socialismo. Pero las reacciones de la última semana sí dejan entrever la continuación de ese grave problema de sectarismo progresista que anida en la cultura política española. En un país donde la derecha está dispuesta a formar un gobierno de coalición con la izquierda, incluso a sostener un gobierno socialista, como lo hizo en el País Vasco, frente a una izquierda aún con problemas para aceptar la legitimidad de las victorias electorales de la derecha. Lo que hace pensar en una legislatura tremenda, con bloqueo permanente de la izquierda y una continuada exhibición de sectarismo progresista.

    ¿Y Ciudadanos? C’s es una sorpresa, pero no precisamente agradable. Una corroboración de que la «nueva política» y la «regeneración» no son más que meros eslóganes electorales, pero no es esa la sorpresa, ya lo anunciamos algunos hace tiempo. La sorpresa está en esa insistente belicosidad contra el PP para un partido que aspiraba a hacerse con los votos de la derecha, ese entusiasmo en pactar con los socialistas lo que llamaban un gobierno de cambio sin cuestionar siquiera el desastre zapaterista y la vocación de continuidad de Sánchez o sin decir absolutamente nada de la deriva independentista del PSC. Y, aún más, ese empecinado e incomprensible veto a Mariano Rajoy, también ahora que ha sido ratificado por los votantes.

    Y aún se quejan del sistema electoral, ese sistema que algunos votaríamos convertir en mayoritario. Quizás haya que hacerlo algún día, para impedir que partidos que han perdido bloqueen la gobernabilidad en el Parlamento como PSOE y C’s parecen dispuestos a hacer.

    Edurne Uriarte / – EdurneUriarte

    06/07/2016 02:10h – Actualizado: 06/07/2016 02:10h.

    Guardado en: Opinión

    La paradoja de estas elecciones es que hayan sido los extremistas los únicos en reconocer su derrota, que tanto en la noche electoral como en los días siguientes sólo Pablo Iglesias y los suyos hayan asumido su mal resultado y la necesidad de autocrítica. Porque ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera parecen haber entendido aún que ganó el PP con amplia mayoría, que su vetado Mariano Rajoy fue refrendado por los votantes de la derecha y que los electores censuraron su estrategia de los últimos meses con un castigo en las urnas tanto al PSOE como a C’s.

    Ambos siguen atrapados en esa burbuja de opinión artificial creada por ellos mismos y por una parte de la élite periodística e intelectual según la cual, en realidad, el PP ni siquiera ganó las elecciones de diciembre, «fue el más votado, pero no ganó», decían y dicen sin inmutarse, el PP representa las esencias de la corrupción aunque tenga más casos de corrupción el PSOE, Rajoy debe ser vetado por ser el líder de la derecha, y el cambio y el progreso están en la vuelta al socialismo, al de Zapatero, incluso al de Marx, Podemos mediante.

    Yo sigo queriendo creer que, en el caso del PSOE, esta resistencia a aceptar su nuevo récord del peor resultado histórico se debe fundamentalmente a la inagotable torpeza de Pedro Sánchez, tal como analicé en mi blog de este periódico. Y que lo suyo, la permanencia en la dirección del PSOE de una cabeza tan obtusa, se debe a esa dificultad de toda gran organización para hacer una eficaz renovación de su liderazgo. Pero la lentitud en la reacción del resto de líderes socialistas para corregirle, aceptar la victoria del PP y no impedir la gobernabilidad del país me hace temer que la cultura de la intolerancia hacia la derecha de la izquierda sea aún más grave de lo que temo.

    ¿Puede llevarles incluso a provocar unas terceras elecciones? No lo creo, porque sería un suicidio político para el socialismo. Pero las reacciones de la última semana sí dejan entrever la continuación de ese grave problema de sectarismo progresista que anida en la cultura política española. En un país donde la derecha está dispuesta a formar un gobierno de coalición con la izquierda, incluso a sostener un gobierno socialista, como lo hizo en el País Vasco, frente a una izquierda aún con problemas para aceptar la legitimidad de las victorias electorales de la derecha. Lo que hace pensar en una legislatura tremenda, con bloqueo permanente de la izquierda y una continuada exhibición de sectarismo progresista.

    ¿Y Ciudadanos? C’s es una sorpresa, pero no precisamente agradable. Una corroboración de que la «nueva política» y la «regeneración» no son más que meros eslóganes electorales, pero no es esa la sorpresa, ya lo anunciamos algunos hace tiempo. La sorpresa está en esa insistente belicosidad contra el PP para un partido que aspiraba a hacerse con los votos de la derecha, ese entusiasmo en pactar con los socialistas lo que llamaban un gobierno de cambio sin cuestionar siquiera el desastre zapaterista y la vocación de continuidad de Sánchez o sin decir absolutamente nada de la deriva independentista del PSC. Y, aún más, ese empecinado e incomprensible veto a Mariano Rajoy, también ahora que ha sido ratificado por los votantes.

    Y aún se quejan del sistema electoral, ese sistema que algunos votaríamos convertir en mayoritario. Quizás haya que hacerlo algún día, para impedir que partidos que han perdido bloqueen la gobernabilidad en el Parlamento como PSOE y C’s parecen dispuestos a hacer.


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