02 April 2022 ~ 3 Comentarios

¿Está loco Vladimir Putin?

Por Carlos Alberto Montaner

La pregunta se la hace el periodista y narrador Juan Manuel Cao. Él no lo cree, ni yo tampoco. Está un poco loco, como todos los dictadores, pero eso no le impide tener una cierta idea distorsionada de la realidad. ¿Estaba loco Adolfo Hitler o era un manipulador que generaba ataques de pánico en todos los que le rodeaban? ¿Estaba loco Fidel Castro cuando suponía que el “imperialismo yanqui” le enviaba los ciclones y lo denunciaba desde la tribuna? En todo caso, la locura es una categoría médica que cambia parcialmente con cada edición del DSM o Manual de Diagnósticos y Estadísticas de los Trastornos Mentales de la “Asociación Americana de Psiquiatría”.

Esto viene a cuento de Vladimir Putin. Sus ideas de la diplomacia y de la vulnerabilidad de su país son las del cardenal Richeliu y las de su sucesor, el cardenal Mazarino, telón de fondo de algunas de las mejores narraciones de Los tres mosqueteros. Fueron ideas excelentes para engrandecer a Francia en el siglo XVII, pero ridículas en el siglo XXI para referirse a Rusia. Rusia es el mayor país de la tierra (el doble de Canadá). Y el más poblado de los países europeos o euro-asiáticos, si vamos a ser más precisos en el terreno de la demografía: 150 millones de habitantes.

Putin no ha advertido que la tecnología militar ha cambiado la faz de Rusia para siempre. Sería impensable que los jinetes de Mongolia, bebiendo la sangre de sus pequeñas cabalgaduras, conquistaran un territorio tan grande como lograron en la Edad Media. (El mayor imperio continuo que habían visto los humanos). O que los cosacos rusos (hay cosacos, también en Ucrania) se insubordinaran exitosamente contra Moscú. Eso, sencillamente, no es posible.

Por eso es tan vil la acción de Putin contra los ucranianos y contra los rusos. Son dos pueblos unidos por la historia y por la etnia, pero separados por la política desde que Lenin (y luego Stalin) dejaron a millones de ucranianos morir de hambre para darles una fallida lección de economía política.

Los ucranianos mayoritariamente quieren montar tienda aparte. Desean parecerse a los franceses, a los ingleses y a los estadounidenses en sus formas políticas. Acusarlos de “nazis”, cuando es un judío quien fue electo presidente por una abrumadora mayoría, es una repugnante mentira que, afortunadamente, casi nadie ha creído en Ucrania ni en Rusia. Ha tenido que publicarse una reseña de los parientes de Zelensky, y una entrevista de Fareed Zakaria en CNN (el periodista indio-estadounidense), para saber que uno de sus bisabuelos fue quemado vivo en el terrible Holocausto. Ocurrió en un ataque típico de las SS, organizado por los nazis en los villorrios de Ucrania durante la Segunda Guerra mundial.

Realmente, Putin no está sólo en esa postura antigua ante las esferas de influencia y el mundillo segregado por el cardenal Richelieu en la primera mitad del siglo XVII. Toda esa gente que piensa que fue una “enorme tragedia” la desaparición del Bloque del Este -Vladimir Putin entre ellos- está equivocada. Cada vez se acentuaba más la diferencia entre los bloques. Con cada hallazgo de la ciencia, con cada desarrollo de la tecnología, que casi siempre ocurrían en Occidente, se ampliaba el foso que separaba ambos bloques.

Putin cometió un inmenso error tratando de revivir el extraño universo en el que recuerda a la URSS. Se hundió cada vez más dominando (y asesinando) a los chechenos, a los moldavos, a los georgianos y, últimamente, a los ucranianos. Afortunadamente -para Ucrania y también para Rusia- no pudo “tragarse” a Ucrania y tuvo que variar sus objetivos concretando a la zona de “Donbás”. Ese territorio, limítrofe con Rusia, en el sureste de Ucrania, donde el porcentaje de rusófilos es mucho mayor, pero al dividir en dos Donetsk y Luhansk y llamarlos “Repúblicas populares” se hizo evidente que intentaba revivir el imperio soviético, lo que no hizo felices a esos rusófilos. Una cosa es sentirse rusos y otra muy diferente es sentirse soviéticos.

 ¿Hasta qué punto Putin rectificará? No creo que suceda. Seguirá atado al ejemplo del cardenal Richelieu sin advertir que lo que era bueno para Francia, en el siglo XVII, puede hundir a Rusia en el XXI. Estados Unidos descubrió que las colonias eran muy costosas y no les traía más que contratiempos. Cuando siguió el ejemplo de Europa, casi naufraga con Filipinas, pero en 1946, al fin de la Segunda Guerra mundial, les dieron la total independencia. Puerto Rico es un barril sin fondo, y si no se lo quitan del presupuesto es porque en el 1917 les otorgaron la ciudadanía a los puertorriqueños y ese es un privilegio permanente. Los ejemplos sobran: nunca España, Portugal y Turquía han sido más prósperas y felices que cuando se transformaron en democracias carentes de colonias. Putin no lo entiende. Regreso a la pregunta de Cao: ¿está loco Vladimir Putin?

3 Responses to “¿Está loco Vladimir Putin?”

  1. Hermenegildo Menendez 2 April 2022 at 7:13 pm Permalink

    Recuerda un poco la definición de Roosevelt , Cuando le recordaron – En América Latina hay muchas dictaduras¡ y respondió
    El problema es que son NUESTRAS DICTADURAS.

    PERICLES

  2. Efraín Montero 3 April 2022 at 10:03 am Permalink

    Sin intención alguna de volver al tenso enfrentamiento con la Unión Soviética que acaba en 1991, Estados Unidos y sus desganados o malagradecidos aliados europeos, desde hace 20 años intentaron integrar a la flamante Federación de Rusia en el orden posterior a la Guerra Fría, encontrando que Putin se resistió a las propuestas cada vez.

    Putin argumentaba en cada foro, a cada embajador y en cada ocasión que la Federación de Rusia necesitaba países que le rodeen, listado en el que se encuentra Finlandia, Bielorrusia, Armenia, Azerbaiyán, Estonia, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Letonia, sin olvidar parte de Polonia. Por cierto, ese concepto de Madre Rusia es compartido por la mayoría de los rusos, no olvidar esta parte. Y que Ucrania “no era un país”, Ucrania fue Rusia y será de Rusia.

    Putin se lo dijo a Bush, Obama, Trump y Biden. También a todos y cada uno de los líderes de la Unión Europea por dos décadas. Estaba claro que, si Putin no lograba persuadir al gobierno ucraniano de someterse a Rusia, tomaría otras medidas: lo repitió innumerables veces. “La guerra es la política por otros medios” es un aforismo que se cita del general prusiano Carl von Clausewitz (1792-1831), bajo la forma de la “continuación de la política”.

    El adjetivo “loco”, según la RAE, quizá nos viene del árabe (láwqa) estúpido. En primera acepción se dice de alguien “que ha perdido la razón”, pero en segunda se lo gana el “de poco juicio, disparatado e imprudente”.

    Lo de “loco” en la segunda acepción (“de poco juicio, disparatado e imprudente”) se lo merecen los líderes de Occidente que no entendieron, o no se enteraron, o rehusaron mirar lo que tenían por delante en Putin como “zar” en el siglo XXI de la Federación de Rusia.

    Sugiero leer:
    “Vladimir Putin’s 20-Year March to War in Ukraine—and How the West Mishandled It”
    By Michael R. Gordon, Bojan Pancevski, Noemie Bisserbe and Marcus Walker.
    April 1, 2022
    https://www.wsj.com/articles/vladimir-putins-20-year-march-to-war-in-ukraineand-how-the-west-mishandled-it-11648826461

  3. Millie Herrera 3 April 2022 at 11:43 am Permalink

    De acuerdo que todos los dictadores tienen varias venas de locura, pero no se debe usar esa excusa para dejar de ver la maldad y crueldad que reinan en la mente y alma de ese señor – asesinando a inocentes civiles, enfermos y niños indefensos. Es un ser indeseable, y pronto va a pagar las consecuencias con su derrota total.


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