21 February 2014 ~ 2 Comentarios

Ética y Cívica por Dagoberto Valdés

Presentación en Ermita de la Caridad, Miami, 20-02-14
Prontuario desarrollado en la charla
Carlos Alberto Montaner

Dagoberto Valdes

1.  “Aprendiendo a ser persona y a vivir en sociedad” (subtítulo). Peligroso subtítulo. Los cubanos son y saben ser personas. Sobreviven en la inhóspita sociedad que les legamos.

2.  Un título muy a lo Carl Rogers, uno de mis héroes intelectuales: On becoming a person. La tesis de Rogers era lograr la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. La disonancia entre esos tres factores producía un tipo de malestar psicológico que desembocaba en la neurosis y el sufrimiento. Los seres humanos necesitan la coherencia.

3.  La conducta suele ser una forma de adaptación a la realidad. Los cubanos optan por la doble moral y por robar, porque el precio de decir lo que uno piensa o, el precio de ser honrado, es demasiado elevado. Esa es una conducta típica de sociedades totalitarias, esencialmente improductivas.

4.  Quizás mi opinión sobre los resultados prácticos de este tipo de esfuerzo no es muy alentadora. De muchacho estudié un curso de Moral y Cívica, propio del bachillerato, que no creo que me sirviera de mucho. Las generaciones anteriores estudiaron por otro que había escrito Enrique José Varona. Fidel, por ejemplo, estudió por el manual de Varona. No le sirvió de mucho.

5.  No se trata de los libros, que eran buenos, sino de la forma en que se adquieren los hábitos y creencias.

6.  Uno, primero, aprende a mirar el mundo a través de los ojos de los padres. Especialmente de la madre. Luego influyen algunos maestros, si tenemos la suerte de que alguien especialmente dotado nos marque con su carácter.

7.  Ciertos maestros pueden, incluso, emanciparnos de la influencia de nuestros padres, tan pronto comienzan los juicios morales, algo que sucede en la adolescencia. La admiración nos lleva a la imitación. Si admiramos a los padres, tratamos de imitarlos. O a los maestros. O a un héroe lejano.

8.  El padre Félix Varela, que le da nombre a este salón en que hablamos, recibió el impacto de su tío José Agustín Caballero. A su vez, Varela formó moralmente a su discípulo José de la Luz y Caballero.

9.  Martí probablemente no hubiera sido Martí sin la impronta de Rafael María Mendive, aunque el alumno luego sobrepasara a su maestro con creces.

10.  Pero ese contacto humano viene envuelto en una atmósfera cultural milenaria.

11.  ¿Qué era Cuba en 1958? Una sociedad hispano-católica, aunque los cubanos no fueran necesariamente españoles ni católicos.

12. La sociedad, por la vía española, venía de la experiencia clásica romana, del catolicismo, de la Reconquista, de la Conquista, de la Colonización. Todas esas experiencias están en el ADN dde los cubanos. Éramos, desde el punto de vista ético, una de las múltiples ramas de la civilización hispano-católica.

13. Cuando los independentistas cubanos reivindican a la Virgen de la Caridad como su patrona, están asumiendo la visión ética del adversario, porque el adversario era como ellos. Era una pelea dentro de la familia.

14. Es como en México, cuando se enfrentaron las tropas republicanas enarbolando a la virgen de Guadalupe y los españolistas a la del Pilar.

15.  La visión íntima, subjetiva, de los cubanos está modelada por la tradición ética judeocristiana. Ahí están los 10 mandamientos, el libre albedrío, la idea de que debes tratar al prójimo como a ti mismo, y un principio, mil veces ignorado, pero universalmente suscrito: todos los seres humanos son hijos de Dios. Por eso en el cristianismo cabían todos: esclavos, mujeres, hombres, libertos, extranjeros.

16. En la visión del espacio público, los cubanos, como parte de la tradición occidental, éramos hijos de la Ilustración.

17.  A fines del XVIII se hundió la visión de la sociedad conocida como el viejo régimen. Se cuestionó el carácter absolutita del rey y se le quiso sujetar con una Constitución. Primero Napoleón nos dio la Carta de Bayona, y luego los españoles, con cubanos a bordo, redactaron la Constitución de Cádiz, la Pepa, proclamada en 1812.

18. Ahí estaban las ideas fundamentales: la soberanía residía en el pueblo, todos estaban sujetos a la autoridad de la ley, había poderes que se equilibraban. Con limitaciones, habían triunfado Locke, Voltaire, Montesquieu, la Enciclopedia, la Revolución de Estados Unidos, la Revolución francesa.

19.  Más adelante, el triunfo de las ideas liberales sirve para separar al Estado y a la Religión. Era fundamental evitar las terribles guerras de religión. En la casa se ora al dios que le da la gana a cada uno. No le corresponde al Estado decidir cuál es el dios verdadero.

20. El padre Félix Varela viene de esa nueva manera de juzgar los problemas sociales. Era un cura, pero un cura liberal que enseñaba Derecho Constitucional.

21. Esa tradición –la de Varela, la de Saco, la de Martí– como en todo Occidente, llegó en Cuba hasta el 1 de enero de 1959. Está en todas nuestras constituciones, desde las redactadas en la manigua, la de 1901, hasta la de 1940.

22. Ahí, a partir del comunismo, entra en nuestra historia un modo diferente de entender los problemas de la sociedad y de solucionarlos.

23. El marxismo es eso. Las injusticias, suponen Marx y Engels, provienen del régimen de propiedad. Ese régimen genera clases. Las clases son enemigas irreconciliables.

24. Ya no funciona la vieja ética judeo-cristiana del no matarás o no robarás. Depende de la clase a que se pertenezca.

25. Hay una carta de Lenin en la que da instrucciones de que maten a los enemigos de clase para sembrar el terror y lograr la obediencia. No tienen que ser culpables de nada en específico. Ya lo eran por la clase a la que pertenecían.

26.  Matar a los enemigos de clase y robarles sus propiedades en beneficio, supuestamente, del bien común, forma parte de una nueva moral fundada en las convicciones marxistas. 

27. Parece una nueva teoría, pero es el regreso al pasado. El Estado comunista es una vuelta al absolutismo derrotado en el siglo XVIII. Si Luis XIV aseguraba que el Estado era él, algo muy parecido afirmó el Partido Comunista. El Estado era él.

28. Y como el Estado se fundía con el caudillo, llámese Fidel o Stalin, ahí estaba de nuevo el viejo régimen, disfrazado de moderno.

29. Para colmo, el Estado comunista retomaba, por la otra punta, la necesidad del Estado de dictar la pauta religiosa. En este caso, era un Estado ateo, pero imponer la no creencia, como verdad revelada en los textos marxistas, era más o menos lo mismo que imponer la creencia en el dios “verdadero” porque lo aseguraban otros libros sagrados.

30. Por último, el mercantilismo regresaba de una manera lateral. En el absolutismo, se enriquecían los cortesanos próximos a la Corona en un tipo de economía centralizada y dirigista, como recomendaba Juan-Baptiste Colbert. En las dictaduras comunistas el Estado asumirá todas las iniciativas y convertirá a las personas en simples siervos. El surgimiento de la nomenklatura es la reaparición de los cortesanos.

31. Tres generaciones de cubanos han debido sobrevivir a las estupideces y atropellos de la dictadura marxista-leninista, y han tenido que mentir para poder, como dicen en la Isla, resolver.

32. ¿Cómo se transforma de nuevo la mentalidad social de estas personas? A mi juicio, es peligroso, injusto y arrogante decirles: “ustedes son unos canallas o unos amorales y tenemos que enseñarlos a vivir en libertad”.

33. Creo que todo eso irá ocurriendo espontáneamente, poco a poco, en la medida en que se reintroduzcan dos nociones perdidas en esa sociedad: la de recompensa por la labor realizada y la de reciprocidad.

34.  La recompensa genera comportamientos predecibles. Si yo sé que mi esfuerzo me traerá beneficios, me esforzaré. De lo contrario, no haré nada. Era un niño cuando escuché, por primera vez, la razonable aseveración de que “es mejor morirse de hambre sin trabajar que trabajando”.

35. La reciprocidad se descubre, entre otras razones, como consecuencia de la existencia de la propiedad. Yo respeto la propiedad ajena porque quiero que respeten la mía. En Cuba, con la superstición de que todo es de todos, nada es de nadie y cada cual se lleva lo que puede.

36.  Dicho esto, no quiero decir que estos ejercicios del libro Ética y Cívica son inútiles. Es importante debatir los grandes dilemas morales. No se trata de eso. Sólo que el problema no es una discusión abstracta sobre la bondad y la maldad, no es un debate teológico, sino algo que tiene que ver con la vida misma.

2 Responses to “Ética y Cívica por Dagoberto Valdés”

  1. Jorge Carlos 21 February 2014 at 2:09 pm Permalink

    La Cuba del mañana vá a necesitar mucha tolerancia e inteligencia como la que emana de este articulo…muchas gracias

  2. a tomas 22 February 2014 at 3:06 am Permalink

    Cuando un individuo se ha pasado toda su vida subscribiendose a la doble moral existe el peligro real de que ocurra una fisura mas alla de la neurosis o la angustia. Puede suceder una ruptura del ego y la psiquis en donde la persona pierde el sentido de quien realmente es.

    En otra palabras: se pueden borrar las fronteras del bien y el mal, se debilita el ego y como ha dicho Dagoberto Valdes, el dano “antropologico” puede resultar irreversible.


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