22 August 2020 ~ 7 Comentarios

Evo Morales, a counterrevolutionary caudillo

By Carlos Alberto Montaner

It happened a few days ago. A woman in her 70s toured hospitals in Oruro, Bolivia, in search of oxygen. She had Covid 19. She was dying. She had no strength for anything. She felt confused, as if thinking was taking a great deal of effort. Everywhere she was told the same thing: “The city is surrounded by supporters of Evo Morales. They don’t let in trucks with oxygen.” Finally, the lady died. She literally suffocated. Her name was Esther Morales. She was Evo’s older sister. She was like a kind of mother for the former president exiled in Argentina. Evo had given the order to besiege the city.

Esther Morales’ case was not an extraordinary one. Around 40 Bolivians have died in the same circumstances. Fernando del Rincón, one of the stars of CNN en Español, in charge of the program “Conclusiones,” shortly before had transmitted a video of Mario Limanchi, a 65-year-old humble and eloquent man, begging that clinical oxygen was allowed to enter because, otherwise, he would die. The video had been filmed by his doctor, as a last resort to save her patient. Deeply moved, the doctor told in “Conclusiones” that Limanchi had died without achieving his goal. The besiegers continued to prevent oxygen to enter the city.

These episodes vindicate the government of Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni) and Carlos Sánchez Berzaín, his Minister of Defense, who are exiled in the United States since October 2003. Both had to face an insurrection of the coca growers, led by Evo Morales, along with radicalized unions. Over several months, 69 people died, 21 of them soldiers who defended law and order. The NGOs controlled by the left immediately mobilized and pressured the government until they made it quit. Now it is evident that they intend to do the same –that Jeanine Áñez’s weak government tries to prevent the siege of the cities, in order to provoke some deaths and resume the path of judicial harassment that brought them so many victories in the past.

They have already managed to co-opt the UN, according to the letter sent by former Bolivian constitutional president Jaime Paz Zamora and 257 other prominent signatories to Antonio Guterres, Secretary General of the UN. It seems that they do not trust French diplomat Jean Arnault, Guterres’ personal delegate in the Bolivian crisis and a friend of Evo Morales. He has become partial.

The position of the UN in relation to Bolivia is really surprising. Supposedly, in the diplomatic regional sphere the OAS has the leading voice in the matter. After all, the OAS is a sort of UN of the American hemisphere. But since Evo Morales is known in his environment, and since it’s known exactly who he is, his total contempt for democratic forms, and his links with the production and trafficking of cocaine, he prefers to protect himself under the greater cloak of the United Nations.

Evo Morales is responsible for the destruction of the unifying work of the parties that strengthened the republic by incorporating the Indians to the nation. Although he had not been born yet, Morales’ natural enemy was the National Revolutionary Movement (MNR), and its leader Víctor Paz Estenssoro, who launched the revolution in 1952. From that revolution came the effective universal suffrage, efforts to teach the inhabitants of rural areas how to read and write, the agrarian reform and the debatable nationalization of tin.

While the 1952 revolution set out to unify and modernize Bolivia, Morales, after taking power in 2006, tried to recover a pre-Columbian small world that was impossible to restore. In a way, he is and acts like a counterrevolutionary leader. That is why he declares the “Unitary Social State of Law, Plurinational, Free Communal, etc., etc.” and makes official the 37 languages spoken in the country, although only Quechua (24%) and Aymara (18%) are widely used.

Sick with an anti-Western sentiment, Evo does not understand that, for better or for worse, the world has unified its development following the path of the West. Moreover, the idea of progress is distinctly Western, as the Japanese, the Chinese and the South Koreans have understood. Meanwhile, Evo Morales wants to win a war that was lost in the 16th century. Poor man

7 Responses to “Evo Morales, a counterrevolutionary caudillo”

  1. Manuel 22 August 2020 at 1:40 pm Permalink

    Ya en casa:

    “… Alcibíades Hidalgo me dijo que había problema. No en plural como la concordancia española debe exigir que se construya una frase de este talante. Problema, en singular. Y que venía directamente de una reunión con Raúl Castro y con otro personaje del máximo nivel, el mulato Carlos Aldana, en la cual habían hablado de diversos temas pero que yo había ocupado una parte importante de las exposiciones. Comprendido. He aquí el porqué había sido extraído de las edificaciones del Comité Central el jefe de despacho de Raúl Castro hacia mi área de dislocación en la profundidad, los predios de Eva María Mariam —«campamento de arriba», le llamábamos a este tipo de escondites con mujer dentro— esa noche vernal.
    Resultaba convincente la expresión confundida de Alcibíades Hidalgo, dramática, cuando trataba de describirme el inmenso cariño que tenía Raúl Castro por mí.
    —Tú no sabes, Norberto, como él te quiere —dijo Alcibíades—. Y cuánto. Con el cariño que habla de ti. Y si no dijo cien veces que había que salvarte, no lo dijo una. No sé cuántas veces lo dijo. Que había que salvarte. Por lo útil que tú puedes ser para la Revolución.
    Ya esta parte comenzó a preocuparme porque yo no sabía de qué había que salvarme. El mensaje podía ser verdaderamente el comienzo de una gran preocupación. Aunque podría entender que ellos quisieran ponerme a salvo del huracán que se avecinaba. En ese caso sí había un mínimo de verdad en las expresiones. Y rigurosamente cierta mi utilidad para la Revolución.
    Le pregunté a Alcibíades Hidalgo qué era lo que estaba pasando, si era que estaba pasando algo, aunque era obvio que estaba pasando y ya yo había detectado el chequeo, hacía rato. Una porción de semanas que se me estaban repitiendo Ladas por el retrovisor.”

    • Manuel 22 August 2020 at 8:24 pm Permalink

      — Raúl dijo que el Gordo era el culpable de que él y tú no se vieran con más frecuencia —dijo Alcibíades— . De que la amistad se hubiera enfriado. Dijo que por culpa de ese gordo comemierda ustedes dos se habían distanciado. Pero que ahora se imponía la tarea de salvarte.
      —¿Lo trató así? ¿Al Gordo? -le dije-

      Raúl Rivero Castañeda. El Gordo. El poeta. Yo se lo había presentado a Raúl Castro en mi casa el 25 de julio de 1988 y le había dicho: «Mire, Ministro, éste es su tocayo y es el más grande poeta del país. Olvídese de Nicolás Guillén y de los otros. Es el mejor.» Después le había dicho al oído: «Pero muy peligroso cuando se tropieza con una botella.» Luego, al oído del Gordo: «Gordo, ésta es la oportunidad de tu vida. Controla los disparos.» «Sí. Yo sé. Yo sé», me decía el Gordo. Días más tarde, estando yo en Ginebra, dedicado a buscar la paz para el África Austral como miembro de la delegación cubana a las conversaciones cuatripartitas Angola-Cuba-Sudáfrica-Estados Unidos, se había producido —aunque en territorio cubano— un desaguisado con el Gordo como principal protagonista. El Gordo armado con una botella de ron, y con pinta y media del preciado líquido ya ingerida, quiso acostarse con las dos hijas del Ministro así como sodomizar al jefe de la escolta, un mulato turbulento y de pocos humores, y por último con un tigre —que nadie sabía dónde podría localizarse en las apacibles praderas nacionales, y que el Gordo, a voz en cuello en la casa de verano del Ministro, exigía «para ser violado y pelado como una naranja». El tigre.2
      —Otra cosa —dijo Alcibíades

    • Manuel 22 August 2020 at 8:27 pm Permalink

      .
      —Otra cosa —dijo Alcibíades—. Hay 200.000 dólares de los nicas que están perdidos y se supone que Ochoa los tenga. ¿Qué tú sabes de eso?
      —¿Cómo es la cosa? —¿Tú sabes algo de eso?

      Desde luego que no sabía nada.

      —Parece que tienen problemas muy serios —dijo Alcibíades.
      —¿Problemas? ¿Cómo problemas? ¿Qué clase de problemas pueden tener? —pregunté yo.
      —Ochoa —dijo Alcibíades—. 200.000 dólares de los nicas, que están perdidos, y feriados por Ochoa. ¿Tú no sabes nada de eso?
      Nicas eran los miembros del movimiento sandinista, de Nicaragua; feriarse era robo. Desde luego, carajo, que no sabía nada.
      —No —dije yo—. No sé nada de eso.
      —Porque falta ese dinero —dijo Alcibíades.

      Pregunté si Raúl Castro lo había mandado con el recado, y si había venido sólo por eso. Me dijo que no, pero sin convicción. Me dijo también que por supuesto esta conversación era absolutamente privada y que la estábamos sosteniendo bajo su absoluta responsabilidad. Y que él, si acaso, lo único que se había propuesto había sido trasmitirme el afecto de Raúl Castro hacia mí, había necesitado trasmitirme ese cariño, aparte de la conveniencia de advertirme que me separara de esa gente (Ochoa, Tony), pero que el dato de los 200.000 dólares era absolutamente reservado.
      De inmediato la poderosa computadora para el análisis de la conducta del régimen castrista que es el cerebro de Norberto Fuentes procesó la información suministrada y la discriminó y arrojó el resultado de que Raúl Castro había enviado a Alcibíades con el mensaje urgente de que había una guillotina aceitándose para ser usada sobre los cuellos de Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia pero que la información de los 200.000 dólares, aunque no era para mi consumo, Alcibíades decidió soltármela —no por indiscreción, aclaro, sino por la enorme confianza que depositaba en mí.
      Alcibíades insistió en que habían estado presentes sólo Raúl Castro, Carlos Aldana y él. Por tal razón, esto que se me estaba informando, el único que lo sabía —lo dominaba— fuera de ese círculo de tres, era yo.
      Pregunté por Carlos Aldana, con el que yo estaba teniendo desavenencias desde hacía una porción de semanas. Alcibíades Hidalgo me dijo que Carlos Aldana no había abierto la boca en toda la descarga expositiva de Raúl Castro y que había guardado un hermético silencio. Limitado a escuchar.

      —Se limitó a escuchar —dijo Alcibíades.
      —¿Aldana? ¿El mulato? ¿Sin abrir la boca? —dije yo.
      —Como ausente. Así estaba el amigo. En otra galaxia —dijo Alcibíades. —Conspiración, Ale.
      No respondió. Pero se dispuso a aconsejar.
      —Tremenda conspiración, Ale —dije yo.
      —Yo lo que te digo es que nosotros no hacemos nada en esa bronca. Eso es un problema de ellos, de gente grande. Entre ellos.

    • Manuel 22 August 2020 at 8:54 pm Permalink

      De pronto Norberto debe ser salvado. Hasta esa misma tarde es el escritor de confianza «del más alto nivel» y es en su casa donde este mismo segundo hombre del país, Raúl Castro, va a emborracharse una vez por semana. Y el tercer hombre, Carlos Aldana, se pone a mirar el techo mientras Raúl Castro expone el mensaje a Norberto. Aldana, inmutable. ¿Aldana? ¿Inmutable? Carlos Aldana Escalante que, pese a todas las desavenencias recientes, sigue llamando «brother» al escritor que es, a su vez, el mismo ciudadano que fuera de sus funciones sociales como «ingeniero de almas» —que tal fuera el designio otorgado por Stalin a los literatos de su proyecto— ha contribuido a prolongar los retozos de Aldana con las muchachas al proveerlo de ungüentos «Retardex» (o un nombre parecido, pero siempre tan sugestivo) adquiridos en Panamá con divisas libremente convertibles, es decir, dólares, de la oficina de operaciones encubiertas al mando del coronel Antonio de la Guardia.

    • Manuel 23 August 2020 at 8:35 am Permalink

      Lo importante es lo visible.

      “Esa tarde fui a MC, los cuarteles maestres de la única verdadera organización de operaciones encubiertas del país, una casa aislada en el reparto Siboney al oeste de La Habana, cuyas puertas yo era el único civil que podía franquear y llegar hasta el mismo buró del jefe de la unidad sin que nadie osara detenerme y mucho menos saludarme sin una sonrisa, y donde siempre Antonio de la Guardia, desde el otro lado del buró de medialuna color nogal, me recibía con un rostro iluminado y su saludo de «Norbertus», dicho con la entonación específica requerida y elevando la mirada por encima del borde superior de sus gafas de tenedor judío acomodadas en la punta de la nariz, unas gafas que nunca salieron de la oficina —ni en un bolsillo. Nuestro código— comprensible — prohibía llevar semejante artefacto de búho burocrático a la calle. Afuera era el mundo de los Ray-Ban de cristales negros más agresivos que los del general Douglas A. MacArthur de marcha y mandíbula firmes mojándose en los remansos vencidos de Leyte— aquella playa de las Filipinas recuperada. En ese sentido los Ray-Ban eran emblemáticos de nuestros rostros, y junto con los Rolex enunciados desde las ventanillas de los Ladas, cumplían una importante asignación. Eran los atributos, la investidura. Cumplían la importante tarea del realce de nuestra dignidad, que —como toda legítima dignidad— es física. La flor y nata de la fraternidad de los combatientes revolucionarios. Jóvenes aún, y con una excelente alimentación y un riguroso entrenamiento diario en el gimnasio de Tropas Especiales. Nuestra dignidad destacaba de esa manera al paso de nuestros vehículos por las desoladas avenidas de la Primera República Socialista de América.“

    • Manuel 23 August 2020 at 2:04 pm Permalink

      Su mejor amigo? El matarife este:

      Me mantengo en el umbral, con la puerta entreabierta, y paneo* sobre el escenario que, de todos, es el que se me ha hecho más cotidiano en los ochenta. El escenario que era Antonio de la Guardia con pullover de camuflaje situado de pie entre su silla giratoria y su buró y con veinte o treinta stickers repletos de notas adheridos a la superficie del buró y los últimos ejemplares de Newsweek, de Soldier of Fortune y de Motor Boating & Sailing debajo de su canana de cuero negro en la que enganchaba un portamagazines y la cartuchera con la pistola de moda entonces, la Heckler & Koch.
      Tony se situaba frente a aquella superficie atestada de stickers, siempre amarillos, como un estratega frente al mapa, con la misma delectación y serenidad. Se suponía que cada sticker se refería a una misión, una tarea por cumplir, un operativo, alguien que debía morir, o ser secuestrado, o las coordenadas de un rendez-vous en alta mar con unos sicarios de la mafia, o el nombre de cobertura de un enterramiento de armas en un playazo del Caribe.

  2. manuel 24 August 2020 at 2:00 pm Permalink

    RNC

    The themes for each day:

    Today: “A Land of Heroes”

    Trump and Pence will be formally nominated Monday. The event will be attended by six delegates from each state and territory.

    Tomorrow: “Land of Promise”

    First lady Melania Trump will give a speech from the White House Rose Garden in Washington, D.C.

    Wednesday: “Land of Opportunity”

    Pence will give his acceptance speech from Fort McHenry National Park in Baltimore, Maryland.

    Thursday: “Land of Greatness”

    Trump will deliver his acceptance speech from the White House lawn, the first time that a Republican nominee has not accepted the nomination in person at the convention venue since 1936.

    The speakers

    Here is the list of speakers scheduled for Monday:

    Sen. Tim Scott, Republican, South Carolina
    House Republican Whip Steve Scalise, Louisiana
    Rep. Matt Gaetz, Florida
    Rep. Jim Jordan, Ohio
    Former United Nations Ambassador Nikki Haley
    Republican National Committee Chairwoman Ronna McDaniel
    Georgia State Rep. Vernon Jones, a Democrat
    Amy Johnson Ford, a nurse
    Kimberly Guilfoyle, a fundraiser for Trump and girlfriend of Donald Trump Jr.
    Natalie Harp, a member of the advisory board for Trump’s reelection campaign
    Charlie Kirk, founder of Turning Point USA
    Kim Klacik, Republican candidate for Maryland’s 7th Congressional District
    Mark and Patricia McCloskey, the St. Louis couple who featured in a viral video of them pointing guns at protesters who were in front of their home
    Sean Parnell, the Republican candidate in Pennsylvania’s 17th Congressional District
    Andrew Pollack, father of Meadow Pollack who was killed in the 2018 mass shooting in Parkland, Florida.
    Donald Trump, Jr., the president’s eldest son
    Tanya Weinreis, a Montana business owner who received a Paycheck Protection Plan loan during the COVID-19 pandemic


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