15 October 2016 ~ 7 Comentarios

La corrupción y la historia

Por Carlos Alberto Montaner

Dilma-e-LulaLos brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff pueden acabar en la cárcel por corrupción. Especialmente Lula. También el español Mariano Rajoy y la argentina Cristina Fernández de Kirchner si les prueban las acusaciones que penden sobre sus cabezas.

¿Para qué seguir? En este momento hay más de 30 jefes o ex jefes de Estado europeos y latinoamericanos presos, expatriados, o sospechosos de peculado, malversación, lavado de activos y otras formas más brutales de apoderarse de los recursos de la sociedad para beneficio personal o para fomentar la clientela política. Ni siquiera cuento a los africanos y a muchos asiáticos porque la lista sería interminable.

El esquema usual consiste en un triángulo delictivo. Hay unos políticos o funcionarios que tienen la autoridad de otorgar jugosos contratos del Estado y hay unos empresarios capaces de ejecutar esos proyectos, pero no de ganarlos en licitaciones abiertas, limpias y realmente competitivas, sino por medio de trucos y componendas. Entre ellos suele actuar un bagman que negocia con los empresarios a nombre de los políticos, recibe el dinero de la coima, lo reparte y se queda con una tajada.

Los bienes y servicios así facturados suelen tener un sobreprecio que oscila entre un 3 y un 30% que acaban pagando las sociedades mediante sus impuestos. No hay almuerzo ni robo gratis. La tendencia es que con cada gobierno sea mayor el porcentaje de la corrupción y sean más las personas involucradas en el saqueo. La corrupción, como las infecciones, se agrava y propaga progresivamente por el cuerpo social.

Ese encarecimiento, no obstante, no es lo más costoso. Lo peor es la creciente pudrición del Estado de Derecho. Si los políticos lo hacen, ¿por qué no los policías, los militares y cualquier funcionario en el ámbito de su desempeño profesional? Todo acaba por tener su precio: desde la simple obtención de un certificado hasta el permiso para construir una fábrica que beneficiará al conjunto de la sociedad.

Nada de esto es nuevo. El Nobel de Economía Douglass North les llama “sociedades de acceso limitado”. Así ha sido siempre y así sucede en las tres cuartas partes del planeta. Lo realmente extraño y novedoso es la pulcritud en los manejos del dinero público. Durante milenios, desde el comienzo de los Estados, ha existido el contubernio entre los productores de recursos y la clase dirigente que administra la cosa pública. Unos y otros se necesitan y retroalimentan.

En las sociedades de acceso limitado ni siquiera existía la conciencia del delito. Formar parte de la aristocracia significaba no pagar impuestos y se premiaban las acciones en beneficio de la Corona con privilegios especiales. A Hernán Cortés, antes de privarlo de casi todo, le retribuyeron sus servicios de conquistar México con un título nobiliario y ciertos impuestos de 20 000 indios. Lo natural era la asignación de tratos preferentes.

Eso comenzó a cambiar en 1776 cuando los norteamericanos se separaron de Inglaterra, rompieron con el monarca Jorge III, declararon que todos los hombres eran iguales ante la ley, abolieron los privilegios y proclamaron la República. Sin darse cuenta, al cancelar los abolengos habían creado la primera “sociedad de acceso abierto” fundada en el mercado y la meritocracia.

Es verdad que las mujeres y los negros quedaban fuera de la ecuación, algo que a trancas y barrancas se corregiría posteriormente, pero se modificó sustancialmente la relación entre la sociedad y el Estado. Las personas se habían transformado en ciudadanos dueños de la soberanía, legitimados porque eran los taxpayers, mientras los políticos y funcionarios se convirtieron en humildes servidores públicos que recibían sus salarios del pueblo. El dinero era el gran factor de legitimación y había que manejarlo escrupulosamente.

A partir de ese ejemplo otras sociedades fueron copiando la estructura política estadounidense, pero no todas entendieron que el éxito no radicaba en inspirarse mecánicamente en la Constitución de 1787 forjada en Filadelfia, sino en suscribir los principios éticos que animaron la primera República moderna.

Hoy existen unas 25 o 30 naciones –las sospechosas habituales de siempre, encabezadas por las escandinavas– que han internalizado los principios morales de las sociedades de “acceso abierto” y ajustan su comportamiento a las normas legales establecidas en los códigos. Es un proceso lento que, con el tiempo, abarcará a todo el planeta.

La clave está en el Poder Judicial. El juez federal brasileño Sergio Moro tiene contra las cuerdas a los políticos y empresarios de su país, más o menos como el juez italiano Antonio di Pietro en la década de los noventa del siglo XX desató la operación “Manos Limpias” y 1233 políticos, empresarios y funcionarios corruptos acabaron tras las rejas, desplomándose de paso toda la estructura política posterior a la II Guerra mundial.

Poco a poco, en el resto del mundo sucederá lo mismo.

7 Responses to “La corrupción y la historia”

  1. Juan Carlos Rizo Tamarit 16 October 2016 at 10:27 am Permalink

    Tremendo, amigo, nunca me pasò por la cabeza algo asì, si me hubieran dicho que cosas asì estaban ocurriendo hace 30 años atràs, cuando aun creìa en las izquierdas como se puede creer Dios, no lo hubiese creido; pero lo que ya se sabe de Argentina, Brasil, de Centro Amèrica y se sabrà pronto con certeza de Venezuela y otros lugares donde, hasta ahora, es màs dificil encontrar la verdad, nos deja estupefactos. Espero que los cambios que se estàn produciendo en nuestra regiòn nos lleve a modelos de gobiernos democràticos en los que la corrupciòn en cualquiera de sus manifestaciones sea impenetrable.

  2. Nelson Taylor Sol 16 October 2016 at 12:08 pm Permalink

    Algo similar a lo que realizaron los Clinton con la Clinton Foundation, donde recibieron 14 mil millones en donaciones para ayudar en la reconstrucción de Haití luego del terremoto. Según los mismos haitianos (que catalogan a los Clinton como delincuentes comunes) solo el 2% se invirtió en Haití y terminaron repartiendo los contratos a los FOB o friends of Bill, según emails hackeados y hechos públicos.
    Lo triste es que USA ahora mismo funciona como una república bananera. Como secretaria de estado, Hillary autorizó la venta a Putin del 20% de la totalidad del uranio del país a cambio de donaciones a la susodicha fundación y ahora el FBI le tira la toalla a Hillary por coacción de Obama vía Loreta Lynch.

    • Hector L Ordonez. 20 October 2016 at 8:35 am Permalink

      Permitame dirigirme a usted con mi mayor respeto senor Nelson,no se de donde usted saco esas cifras de 14 mill millones de dolares,me parece que es una cifra exagerada,las aportaciones para Haiti fue cuestion de meses imposible de poder recaudar esas cifra de 14 mill millones en tan poco tiempo,la ayuda llego, se contruyeron casas,las menos danadas tuvieron arreglos,se creo un banco de medicinas,como de alimentos
      si ese dinero no se hubiera dado el uso correcto,a estas se hubiera sabido,todos son comentarios de esquina,yo he estado en la pequena Haiti,donde vivian los padres de un amigo mio,que ya fallecio hace dos anos y otro amigo mio Haitiano Pierre que volvio para Haiti hace unos anos,es todo lo contrario a lo que usted dice,los Haitianos si admiran a los Clinton y bastante,el pillaje y la distorsion de fondos fue por parte
      de las autoridades Haitianas y no de grupos donantes y de los emails hackeados como usted dice sabemos de donde provienen o si no preguntele a su amigo Trump y el uranio vendido se lo vende Venezuela que por cierto tienen bastante,los EE.UU no es un pais donde funciona tirar la toalla ni mucho menos se va aprestar el FBI para eso.Lo que si funciona como pais bananero es el Sur de FL.

  3. antfreire 16 October 2016 at 3:19 pm Permalink

    Esos ex gobernantes Larinoamericanos no habian cometido fechoria antes de ocupar cargos en sus gobiernos. Sin embargo, aqui en EEUU, la cuna de la democracia y del civilismo vamos a elegir a una persona (Hillary) que ya hace rato debia estar en la carcel.

  4. Marco Acuña 16 October 2016 at 11:22 pm Permalink

    Bueno Carlos, explicaste claramente una de las diferencias entre la Rev. de EUA y la de Francia. Gracias. Lo circulo. Abrazo y bendiciones.

  5. menendag05 17 October 2016 at 6:49 pm Permalink

    LA CORRUPCIÓN. Sobre un artículo de Montaner
    Octubre del 2016
    Resulta definitorio, que la patología es grave, con tendencia a la cronicidad, y al surgimiento de metástasis y aunque el diagnóstico, frecuentemente se hace, el tratamiento y la cura de la enfermedad resultan generalmente postergados, por cuanto la respuesta inmunológica, de origen clasista, es más poderosa y resistente que la terapia disponible.
    El triángulo es inevitable, lo que sería indispensable es que fuera, primero equilátero, en cuanto a sus dimensiones y poder, segundo que el que representa al pueblo, fuera el más sólido. El que se usa habitualmente es isósceles y el lado más pequeño-que en realidad no existe- es el manipulado por los políticos, que solo representa a sus propios intereses
    La tendencia a la hipertrofia de la corrupción administrativa podía ser yugulada si el poder judicial, fuera realmente autónomo, independiente e inmune a las presiones y a la propia corrupción. Uno de los problemas pendientes de resolver en la mayoría de las democracias.
    Principios éticos
    …Estas naciones, no se porqué calificadas de “sospechosas habituales de siempre”, deben tener algún rasgo genético, ligado, quizá en parte a las condiciones que impone la climatología típica de las mismas. Parecen difícilmente extrapolables a otro mundo de clima más tolerable e historia más prolongadamente corrupta.
    Pericles


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