07 February 2015 ~ 8 Comentarios

La imposible libertad de la isla

por Luis Leonel León
@luisleonelleon
Este texto forma parte del libro “La Libertad y la Isla”, actualmente en proceso de escritura.

Libertad para Cuba

En el principio era la libertad. Pero la libertad (entre utopías y miserias, temblorosa, etérea, fugaz, siempre entre Dios y el diablo) le fue robada a la isla. ¿Y qué es una isla sin libertad sino un anhelo insoportable, doblemente herido por la maldita circunstancia del aislamiento y el ahogo por todas partes? En ocasiones pareciera que no hay nada qué hacer. A no ser creer en la ilusión de dejar de ser una isla. ¿Tal vez anclarnos al continente, o desaparecer de una vez? John Donne nunca lo supo: todo cubano es una isla dentro de una isla. Incluso los que escapamos de su geografía, de algún modo cargamos para siempre con la isla en peso, con la isla dentro. Bendita maldición que ni siquiera muchos cubanos comprenden. Y es que eso también somos. Y eso es también la isla.

La libertad -su afán o su pérdida- es un eterno desvelo para el ser humano, incluso para quienes nunca han probado su exquisito y adictivo sabor. Hay quien no sabe qué es la libertad, pero aún así siente que la necesita. No hay proyecto de vida, ni de país, no hay sociedad civil sin libertad. Sólo individuos en fila india, bailando la idiota coreografía del colectivismo, coreando la consigna “sin azúcar no hay país”, u otros sofismas, sin saber de qué se tratan. Podrá haber más de un terruño como el nuestro, flotando en el eco de su ancestral fracaso, náufrago del miedo en el que nacen y mueren todas sus criaturas de sempiterno cautiverio. Pero sin libertad, no hay país.

Los cubanos viven alegremente encarcelados. Una tristeza con cara de risa se ha vuelto el símbolo más real de la nación, del diario ir y venir de su gente, que ha aprendido -como en ningún otro rincón- a esperar toda la vida. Vivir sus vidas esperando. Esperar sin que nada ocurra, sin que nada llegue, sin que nada acabe, sin que cambie nada. Esperar nada a cambio de nada. Sólo esperar esperas recicladas. Esperas que jamás servirán de nada.

Es imposible que una sociedad pueda verdaderamente progresar sin libertades. Los medios de prensa internacionales, casi siempre en tono epidérmico, suelen señalar como el más grave problema del cubano sus evidentes y angustiosamente famosas escaseces materiales. Pero en realidad es la libertad su principal carencia, y el corazón de los más profundos y cotidianos contrastes entre quienes viven dentro y quienes viven fuera de la isla. La privación de libertades, sin duda alguna, es la mayor diferencia entre un gobierno totalitario y un Estado democrático. Cuando hay más libertades, mayor es el nivel de vida.

La libertad y el miedo (el miedo a la libertad) se pasean de la mano por las aceras de La Habana. Son como dos gemelos que se odian y se aman. Pupilas dilatadas frente a un espejo. Una especie de cíclope asustado. La libertad -animal mitológico de esa isla perdida- no sólo dejó de existir allí desde hace más de medio siglo. La libertad, pese a ser una vieja aspiración, es una palabra que poco a poco perdió el significado.

La búsqueda de la libertad, aunque es lo que más necesitan los cubanos, es para muchos un sueño imposible, o por lo menos se dibuja tan remoto, incomprensible y embarazoso que pareciera imposible. Este estado mental de nuestra sociedad, es el más fuerte andamio del sistema (como en toda dictadura). Igual sucede con la amnesia social. Nos devora nuestra endémica y ejercitada desmemoria. El miedo a recordar nos ha hecho olvidadizos. Nos aísla, nos encarcela más. Somos una nación sin historia real. Un país que anda apoyado en las muletas de sus falsos héroes. Hemos transformado la mentira en una verdad empalagosa, risueña y cancerígena, con la que coqueteamos y sufrimos al compás del son de la inútil espera, del miedo, el hambre, la doble moral y los falsos noticieros.

El pánico a la libertad es una enfermedad patriótica de quienes han nacido en la Revolución. Y para la mayoría que respira dentro de su jaula, resulta incurable, aunque no lo sea. El cubano promedio no conoce otro modo de vida que subsistir en su atávica mazmorra coloreada de país. De ahí que no nos sorprenda (aunque nos duela) que la libertad no esté en el epicentro del pregonado restablecimiento de las relaciones gubernamentales entre Cuba y EEUU. Su marketing, tan ruidoso como tan magro y barato, es sólo un eco de mediocres melodías camino del fracaso, la frustración social, el saqueo legislado, y quizás hasta el olvido, que jamás nos ha sido ajeno. Pensar que estos cantos de sirenas van a salvar la isla de su pavor a la libertad y de la porfía de su asfixia: es una pálida ilusión. Alimento en conserva a punto de vencerse al instante de fabricarse -más bien de idealizarse- para un ejercito de empalmadas criaturas. El camino a la libertad, es otro.

La pérdida del temor atemoriza a los dictadores. El terror latente, ya sea sangriento o edulcorado, los mantiene en el poder, que es lo que ansían para siempre, y en base a lo que diseñan todas sus estructuras: mantener el control, el poder total y absoluto, en nombre de una colectividad anónima, sin más voz ni voto que lo maquinado por el sistema. Por ello suelen quitar del medio -y no importa si tienen que quitarle la vida- a los opositores que traspasan las barreras del miedo y con los que no pueden negociar, sobre todo temas fundamentales como la libertad. Una estoica  fórmula que Fidel Castro aplicó al pié de la letra desde antes de apoderarse del país, a golpe de simulaciones, odios, pánico, fanatismo, blasfemias y fusilamientos. Desde entonces, Cuba es un desquiciado festival del horror y el populismo. El oscuro asesinato de Oswaldo Payá es uno de los casos más recientes, sin duda el más renombrado por su impacto internacional. Pero hay muchos más, incluso en el olvido.

Cuando el cubano de a pie (quizás bastaría el 1% de los 10 millones que viven en la isla) supere el miedo: la libertad y el progreso estarán cerca. Y es justamente en lo que debería ayudar EEUU: a que el cubano disipe el miedo, abra el calabozo social absolutista en el que vive -y que vive dentro de sí mismo-, a que conozca y reclame sus derechos, y al fin se encamine a fundar una sociedad civil que pueda desarrollarse. Ayudar a que el régimen desbloquee a sus ciudadanos, a los que autoconfinados deambulan por las calles, y a los que por soñar y pensar con libertad hoy sobreviven en un calabozo. Por ahí habría que iniciar siempre las “conversaciones” (si es posible el diálogo con las autocracias). Y específicamente éstas charlas no creo que lleguen a buen puerto. No son pocos los que le predicen, basados en el currículo del gobierno habanero, un gran naufragio.

Mientras en la isla se mutilen las libertades de expresión y asociación, mientras los medios de comunicación estén bajo estricto control y sean propiedad del Estado, mientras el Partido Comunista sea el único legal en el país, mientras no exista separación de poderes, mientras se prohíba soñar diferente y se siga reprimiendo el derecho (de quien se atreve) a disentir: estaremos en presencia de un régimen antidemocrático. Y cualquier “cambio” que se anuncie, así se vista con el más simpático y popular de los disfraces, no será nunca un cambio real. O al menos no el cambio que necesita la nación. En el principio siempre será la libertad. Aunque muchas veces nos parezca imposible.

8 Responses to “La imposible libertad de la isla”

  1. Hector L Ordonez 7 February 2015 at 6:11 pm Permalink

    Hay que ser realista!para muchos cubanos el concepto de libertad,es algo que ellos no conocen,y por lo tanto no lo perciben,es todo lo contrario,quizas para usted o para mi,que hemos vividos,en una plena
    democracia,como la que se vive en los EE:UU y podemos hacer diferencia,claro no es el caso de todos los cubanos,que si saben ,que viven en una dictadura.como las damas de blanco y los grupos de oposicion,el resto viven ha ciega en esa sociedad que los reprime!
    es como el ciego,que cree que vive,y tristemente vive en la oscuridad!.

  2. a tomas 7 February 2015 at 11:17 pm Permalink

    Coincido con el comentario del Sr.Ordonez. Es precisamente lo que yo queria senalar. El ser humano no extrana lo que no conoce. He hablado con muchos cubanos que nacieron y se criaron en ese sistema y todos sin excepcion no solo ignoraban la realidad de lo que ha pasado en Cuba, sino que tampoco tenian conciencia de que no tenian libertad.Pienso es algo de suma importancia cuando se plantean deseados cambios democraticos en la isla. Hay que comenzar por educar,concientizar a la poblacion. Por encima de todo, van a necesitar una legion de psicoterapeutas.

  3. coneja 9 February 2015 at 12:41 am Permalink

    Excelente comienzo: sin duda el principal problema del cubano del interior es la ausencia del conocimiento de su propio país.
    No solamente le ha sido robada su libertad si no que el cubano no sabe lo que fue Cuba antes del castrismo.
    La labor futura es doble: recuperar la libertad y recuperar la verdad de lo que ha sido Cuba: el lugar más adelantado de América desde la llegada de Colón, dónde hubo trenes treinta años antes que en España y maquinas de vapor de uso industrial antes que en Francia o Alemania.
    La dictadura ha cercenado tanto las memorias de sus súbditos (ni libertad ni verdad) que costará una generación que los del interior se den cuenta de lo que son: más que esperanza en lo norteamericanos que vayan de turistas confío en los cubanos, libres, que vuelvan.
    Éstos son el real peligro para el castrismo.

  4. Sam Ramos 9 February 2015 at 9:36 am Permalink

    OTRAS VOCES: NOTAS SOBRE UNA POLÉMICA

    Posted on February 8, 2015 by Nuevo Accion

    ANTONIORODILESPor Antonio G. Rodiles

    El artículo publicado este miércoles en el portal Diario de Cuba o Cubanet ha suscitado una critica de la bloguera Miriam Celaya, que me motiva a tocar varios puntos que considero importantes. Para referirme principalmente a los temas políticos obviaré ataques personales, sin dejar de mencionar que la bloguera en otras ocasiones ha publicado artículos altisonantes plagados de ofensas y mala fe incluso contra personas muy respetadas como el exprisionero de conciencia, periodista y escritor Jorge Olivera, entre otros. Si pretende realmente participar de un debate político debe dejar a un lado esta costumbre y concentrarse en los puntos fundamentales.

    La polarización que hoy existe en las filas de la oposición referente a la nueva política de la administración estadounidense no necesariamente implica una confrontación pero sí deja claro un posicionamiento.

    La posición que adopte el Gobierno norteamericano para apoyar los cambios en nuestro país será de vital importancia. No debemos sentir ninguna vergüenza en aceptarlo. En un mundo global como el en el que vivimos es ingenuo negar ese hecho, aún más si en ese país habita una parte muy importante de la población cubana. La presencia de exiliados políticos, profesionales, emprendedores e incluso de cubanos americanos en puestos de gobierno le dan una característica única y quizás especial a un proceso de transición y de futura reconstrucción de nuestra país. En ese sentido se hace muy difícil encontrar un escenario político, económico y social similar en cuanto a transición se refiere. Igualmente bloques como el europeo pueden ser actores claves en el proceso de cambio si asumen el papel de liderazgo que les corresponde en el escenario internacional.

    Las acostumbradas comparaciones con otros procesos de transición deben ser cuidadosamente escogidas. Hablar de la transición española como referente resulta inexacto en extremo debido a la enorme distancia entre el franquismo y el castrismo, sin que por ello no tomemos en cuenta algunos elementos. La situación económica de la España de los setenta, la composición del tejido social que incluía grupos gremiales, la clase política favorecían un proceso de transformaciones en una sociedad que empujaba hacia la modernización para la que el régimen era un estorbo. El país tenía todos los ingredientes para entrar en un proceso de transición tomando a la Europa occidental como referente.

    En el caso polaco debemos señalar que la mesa de negociación llegó después de años de lucha y represión donde el escenario internacional también presionó en forma constante y efectiva. La firma de los acuerdos de Helsinki y el apoyo de occidente de la mano de líderes del calibre de Margaret Thatcher, Ronald Reagan y del crucial papel de Juan Pablo II propiciaron que Solidaridad alcanzara un número de 10 millones de miembros. Cuando en 1989 la Unión Soviética advirtió al general Jaruzelski de que no intervendría en ningún caso, la elite polaca comprendió que el tiempo se acababa. Solo bajo estas condiciones pudo concertarse la mesa de diálogo.

    El caso chileno también es muy distinto al nuestro. La estabilidad social dependía de una clase media formada bajo una serie de transformaciones de liberalización económica promovidas por Milton Friedman que distan mucho de las iniciadas por Raúl Castro y su equipo de asesores encabezado por Marino Murillo. Nuevamente existió una muy fuerte presión internacional que obligó al régimen y en especial al dictador a aceptar la realización de un plebiscito y su resultado, aún en contra de su voluntad. A pesar de lo sangrienta de la dictadura chilena la estructura social y sus dinámicas eran de una complejidad mucho mayor que la nuestra, evitando que el clientelismo político se estableciera como forma de gobierno.

    Como he mencionado en varios artículos previos los principales promotores del Espacio Abierto, Reinaldo Escobar, Yoani Sánchez y Dagoberto Valdés han sido fervientes defensores del levantamiento incondicional del embargo y de buscar un diálogo con el régimen. Si esas son sus visiones, ¿por qué no decirlo y discutirlo públicamente?

    ¿Por qué negar que existe una polarización, divergencias e incluso confrontación si es una realidad? Se trata de construir una democracia y en ella estos elementos son muy naturales. El debate abierto será crucial no solo para los actores políticos, sino para que todos los cubanos tengan más claro qué posición les es afín y cuál están dispuestos a respaldar. El posicionamiento frente a la política actual sí marca diferentes perfiles políticos, visiones de la transición y la forma de construir el futuro de la Isla.

    Los argumentos de este grupo así como de la administración norteamericana son endebles y debieron ser sometidos a mayor debate. ¿De qué empoderamiento hablamos cuando ningún cubano puede vivir en la legalidad y el triunfo personal se basa en la capacidad de hacer trampas y corromper? ¿De qué empoderamiento hablamos cuando las diferencias entre quienes tienen negocios solventes o no se basan en el nepotismo y la lealtad política al régimen? Crear una pequeña empresa con los impuestos y el acoso de los inspectores es una tarea imposible.

    Usar una supuesta lógica de fortalecer la sociedad y generar la falsa imagen que el cubano puede crecer como empresario es hacerle el triste juego al régimen y permitir que pueda seguir ganando tiempo para transferir exitosamente el poder. Jamás será el cubano el responsable de su futuro si el régimen puede seguir violando los derechos fundamentales con total impunidad. Jamás el cubano podrá empoderarse si el régimen goza de fuentes económicas que le garanticen sostener y desarrollar su aparato represivo. La realidad de 57 años está ahí para mostrarnos qué es el castrismo.

    Construir la esperanza del cambio sobre las bases de la corrupción, el clientelismo y el nepotismo es condenar el futuro de nuestra nación. Es no entender que una nación solo renace cuando se apoya en bases más limpias y frescas. No seremos los primeros en transitar esos caminos de descomposición y llegar a escenarios que serán luego extremadamente difíciles de desmontar.

    Defender una posición y actuar en un momento tan delicado como este sin detenerse a ver los escenarios altamente probables da muestra de poca visión política, de un empecinamiento o interés personal. Hay que tener criterios sostenidos en hechos para luego apostar por una opción creíble.

    Los promotores del Espacio Abierto han pretendido mostrar que son ellos quienes sostienen el mayor consenso dentro de la oposición interna. Que las medidas de Obama gozan de gran aceptación y esto es falso. Puede a simple vista observarse el número y la diversidad de firmas que apoyan una iniciativa u otra. Sería importante también observar cuál es el poder de convocatoria de los principales gestores de Espacio Abierto y del Foro, el nivel de compromiso actual con un cambio democrático profundo.

    Decir que todos los opositores no tenemos poder de convocatoria o no representamos al pueblo es cantar el estribillo del régimen. El impacto de algunos grupos de la oposición no puede ser medido en toda su magnitud por los altos niveles de represión ante cualquier convocatoria. Muchos de los firmantes del Foro hemos tenido que enfrentar violentos actos de repudios para evitar que nuestros espacios sigan ganando adeptos.

    Quienes desde la administración Obama han promovido las nuevas medidas no han facilitado la construcción de un consenso entre los cubanos de dentro de la Isla y el exilio. Han buscado, sin embargo, la forma de mostrar una mayor aceptación de la política previamente trazada. Eso fue lo que ocurrió con la reciente visita de los legisladores norteamericanos y posteriormente con la de la subsecretaria Roberta Jacobson. Ese fue el motivo por lo que Berta Soler decidió declinar el desayuno y posteriormente los miembros del Foro decidimos no asistir a la cena.

    Si la administración Obama desea perfilarse como un apoyo para un proceso de transición, como también esperamos de los europeos y de algunas naciones latinoamericanas, debe promover mayores consensos.

    Hemos repetido innumerables veces que es un error dar el estatus de un Estado legítimo a un régimen despótico pasando por encima del dolor y el daño moral y físico ocasionado a miles y miles de cubanos. El jueves frente al Congreso norteamericano Berta Soler, Sara Marta Fonseca y José Luis Pérez Antúnez dieron importantes testimonios sobre estos puntos.

    Como luchadores pacíficos defendemos una solución sin violencia pero que se afinque en la realidad vivida. Trabajar de la forma que se ha hecho no construye un camino sólido y sí un escenario que en el mediano y largo plazo se volverá contra nosotros mismo. Permitir que la elite herede el poder será lo peor que nos pueda pasar como nación.

    Estos temas son de gran importancia y profundidad. Miriam Celaya tiene todo el derecho a defender su posición pero considero que los principales promotores de estas políticas dentro de la Isla podrían participar en un debate con quienes defendemos la otra visión para que se enriquezca el escenario político. Propongo a Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar y Dagoberto Valdés sostener un debate y mostrar de cara a los cubanos cómo pensamos este proceso y qué visión tenemos del futuro. Sin duda ganaremos todos.

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    • coneja 9 February 2015 at 4:54 pm Permalink

      D. Antonio:
      No quiero creer que es mojiganga.
      Cuando los cubanos, libres, volvamos: se acabó.
      Puede ser que me responda: ¿y voten?
      Desde luego.
      Pidamos que los cubanos, libres, vuelvan y voten.
      ¡Y viva Cuba!
      Libre.

  5. Sam Ramos 10 February 2015 at 8:40 am Permalink

    Para los que lean y entiendan el idioma Ingles, este resumen que acabo de recibir considero les sirva para que a su vez, lo puedan compartir e ilustrar de paso a sus amigos de habla inglesa como de seguro yo estoy haciendo ahora mismo, sobre la mojiganga del Mulato y el Cundango:

    IS THERE ANYTHING NORMAL THAT THIS ADMINISTRATION HAS DONE? OBAMA AND HIS TEAM ARE AN ABSOLUTE DEBACLE !!!

    Last week, three hearing were held in the U.S. Congress analyzing President Obama’s December 17th announcement to normalize relations with Cuba, which stemmed from 18-months of secret negotiations and a lopsided deal with dictator Raul Castro.

    The main witness at the hearings was the State Department’s top diplomat for Cuba, Assistant Secretary of State for the Western Hemisphere, Roberta Jacobson.

    (The White House did not authorize the two National Security Council officials who undertook the secret negotiations to testify.)

    The main takeaway from the hearings was that Jacobson is clearly unprepared to execute normalization talks with Cuba’s dictatorship.

    The hearings demonstrated that:

    1. Jacobson lacks credibility. The most impacting moment of the hearings was U.S. Rep. Ileana Ros-Lehtinen’s (R-FL) exchange with Jacobson in the House Foreign Affairs Committee, whereby it was demonstrated how the State Department lied to the families of three murdered Americans. The State Department had previously told the families (and Congress) that a Cuban spy, who was serving a life sentence for murder conspiracy in the death of three Americans, would not be swapped in a hostage deal with the Castro regime. Yet, that’s exactly what the Administration did, despite poor efforts to wordsmith around it.

    Thus, how can the American people, let alone the victims of Castro’s regime, believe any further commitments made by these incredulous U.S. officials?

    Click here to watch the exchange: http://www.capitolhillcubans.com/2015/02/must-watch-state-lied-to-families-of.html

    2. Jacobson is unaware of Cuba’s realities. During the Senate hearing, U.S. Senator Marco Rubio (R-FL) described — in detail — how the Cuban military’s business conglomerates own the island’s tourism and travel-related service industry. Moreover, how this sector is under the direct control of the Castro family, through Raul’s son-in-law, General Luis Alberto Rodriguez Lopez-Callejas. Jacobson was unaware of this important fact. Yet, she still argued that the Cuban people would benefit from increased American travel more than the Castro regime.

    How can we trust that the Obama Administration’s policy will not disproportionately benefit the Castro regime, when top U.S. officials are shockingly unaware of the Cuban military’s control over the economy?

    Click here to watch the exchange https://twitter.com/SenRubioPress/status/562709781967032320:

    3. Jacobson is unaware of U.S. policy. In another stunning exchange with Rep. Ros-Lehtinen, Jacobson was asked if she can name the conditions for lifting sanctions under the Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act (“Libertad Act”). She could not. Perhaps the Administration is more interested in Congress changing the law, than implementing it — but that is not going to happen any time soon. Thus, it’s Jacobson’s constitutional responsibility to execute the laws of the United States.

    How can the State Department’s top Cuba diplomat lead talks with Castro’s regime, while not knowing the conditions set forth in U.S. law for the full normalization of relations?

    Click here to watch the exchange.
    https://www.youtube.com/watch?v=st8qPRTZgto&feature=youtu.be

    Instead, Jacobson kept regurgitating two talking-points:

    – That U.S. sanctions policy toward Cuba has purportedly failed. This is particularly rich coming from an official who couldn’t even explain what U.S. policy towards Cuba is. Moreover, in one of the most honest moments of the hearings, Assistant Secretary of State for Democracy, Human Rights and Labor, Tom Malinowski, admitted to U.S. Senator Bob Menendez (D-NJ) that the U.S.’s engagement policy towards China had clearly failed to yield freedom, human rights and democracy.

    Thus, the Obama Administration is using a failed policy as a model to substitute what it also purports to be a failed policy. Makes perfect nonsense.

    – That other nations are thrilled with Obama’s policy shift. Jacobson was most enthusiastic that other nations were pleased with the normalization announcement. Of course, those other nations have been economically financing and politically apologizing for Castro’s dictatorship for decades. They are the same nations whose tourists and businesses helped Castro’s regime survive the post-Soviet economic debacle of the 1990s. And now, the U.S. seeks to please them by helping Castro regime’s survive its post-Venezuela economic debacle.

    Rather than leading by example, the U.S. will now seek to “lead from behind” and adopt an immoral economic relationship with Castro’s regime, in order to please other nations. More perfect nonsense.

  6. Sam Ramos 10 February 2015 at 11:12 am Permalink

    Noti Katungo A Fidel no le sale de la moringa

    https://www.youtube.com/watch?v=WHgbfRmUChc#t=213

  7. Sam Ramos 10 February 2015 at 9:01 pm Permalink

    Aseres, miren esto: El arresto completo del Gilberman en Guanabacoa

    Estoy imitando ellenguaje de los policias del SWAT Team Cuban.

    https://www.youtube.com/watch?v=hCJhe3cSJm4#t=386


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