07 June 2014 ~ 5 Comentarios

La inmensa tarea de los nuevos reyes de España

por Carlos Alberto Montaner

Juan Carlos, Felipe y la Infanta

Francisco Franco murió en 1975 seguro de que el futuro de España estaba “atado y bien atado”. Nunca he creído la hipótesis de que el Caudillo preparó una transición post mórtem hacia la democracia. Franco era un hombre de orden y cuartel, melancólicamente convencido de que los “demonios familiares” del separatismo y la anarquía inevitablemente conducirían a los españoles a la catástrofe, a menos que una mano dura lo evitara.

Afortunadamente, Juan Carlos, el joven Borbón seleccionado, educado y designado por Franco para continuar su régimen autoritario al frente del Estado, tenía una idea diferente de España. Sabía que sólo podía o valía la pena reinar en una nación democrática en la que la Corona estuviera subordinada a la Constitución y al Parlamento, como era la norma en el norte de Europa occidental.

El monarca no perdió tiempo. Con la ayuda de las Cortes, acertadamente reclutó a Adolfo Suárez como Presidente de Gobierno. Fue el negociador ideal para lograr un cambio que parecía imposible: a trancas y barrancas, porque no fue fácil, los franquistas se transformaron en demócratas, los socialistas abandonaron el marxismo, los comunistas renunciaron al leninismo, los vascos y catalanes silenciaron y aplazaron sus pulsiones nacionalistas, el ejército se subordinó a la jefatura de los civiles –salvo el limitado espasmo golpista de 1981–, la Iglesia Católica bendijo la metamorfosis, y todos admitieron la monarquía.

Juan Carlos, heredero de una dinastía desacreditada ante los ojos de los españoles, dos veces derribada por una sociedad que no amaba ni respetaba a la familia real, a lo que se agregaba el origen espurio de su poder, arbitrariamente impuesto por Franco, los necesitaba a todos para poder reinar con legitimidad moral (tenía la política), pero todos necesitaban a Juan Carlos para ocupar cierto espacio en un orden democrático que surgió milagrosamente en apenas tres años.

La transacción funcionó espléndidamente, al menos por un tiempo. Los españoles, como se ha dicho mil veces, no se hicieron monárquicos, pero sí juancarlistas. Casi todo el país le agradeció al Rey el establecimiento de la democracia y su actitud decidida cuando varios militares trataron de derribar el gobierno por la fuerza. El consenso general era que sin la tutela de Juan Carlos y su predicamento en las Fuerzas Armadas, el tránsito hacia la democracia se habría interrumpido.

Esa primera transición duró 39 años. Algo más que el franquismo. En ese periodo, con aciertos y fallos, los grandes partidos gobernaron en el ámbito nacional o regional, solos o en coalición, y las instituciones funcionaron razonablemente bien. Sólo faltaba por ponerse a prueba la transmisión de la autoridad dentro de la monarquía.

Acaba de suceder. Con la abdicación de Juan Carlos I y la asunción al trono de su hijo, quien reinará como Felipe VI junto a Letizia, la reina, se cierra el ciclo y comienza una segunda etapa en la que las prioridades generales son otras: propiciar la creación de empleo, lo que entraña generar el surgimiento de empresas; combatir la corrupción; enfrentarse constructivamente al separatismo vasco y catalán, si ello es posible; y revitalizar la monarquía, hoy muy devaluada por los escándalos económicos del yerno del rey, Iñaki Urdangarín, y por el comportamiento un tanto frívolo de Juan Carlos I, quien se marchó con una “amiga” a África a cazar elefantes en medio de una severa crisis económica.

La inmensa tarea que Felipe y Letizia tienen por delante desde el día uno de su reinado, es convertir a los españoles de juancarlistas desengañados en monárquicos convencidos de la utilidad de una institución que los conecta con su vieja historia nacional y forma parte de las señas de identidad colectivas, como sucede en Holanda, Inglaterra o Escandinavia.

Los dos tienen el talento, la formación, las virtudes y la simpatía que se necesitan para poder consolidar la monarquía, pero esa peculiar institución no se sostiene de manera autónoma, sino dentro de la estructura de un Estado que tiene que funcionar con probidad y eficiencia, para ganarse el respeto de una sociedad que necesariamente debe percibir que posee posibilidades de mejorar progresivamente su calidad de vida si hace los necesarios esfuerzos.

El prestigio de Juan Carlos creció mientras España prosperaba y cayó en picado cuando la economía se hundió. Felipe y Letizia serán pronto los reyes de España. Están llenos de buenas intenciones, pero les  tocará a Rajoy y a los que vengan detrás gobernar bien para que la monarquía se sostenga. En 1981 el rey salvó a la democracia. Ahora la democracia debe salvar a los reyes.

5 Responses to “La inmensa tarea de los nuevos reyes de España”

  1. Maximiliano Herrera 7 June 2014 at 6:40 pm Permalink

    ? No seria una grande senal de democracia llamar a un referendum sobre la conservacion de la monarquia ?
    Creo que haya suficiente madurez de la sociedad para aceptar un cambio tan grande, si decidido por la mayoria popular.

  2. el inagotable 8 June 2014 at 9:18 am Permalink

    Continuacion.

    Ellos querian, no se si esto lo dije antes, 140@ de cannita por cada hombre en plantilla, cortadas y debidamente organizadas en tongas en medio del surco para alza mecanizada,

    Como no alcanzabamos, ni remotamente, aquella ambiciosa meta,
    los militares decidieron que era preciso recuperar lo dejado de hacer
    en el transcurso de las siguientes jornadas.

    Queda la pregunta de como logro, Amadito, que lo dejamos herido, al borde de la guardarraya, chupandose la unica canna que corto en aquella decisiva contienda, substraer en lo adelante su anatomia sin meterse en problemas a semejante tortura china luego de recuperarse de su herida – auto infligida, dicen las malas lenguas- en el muslo.

    Para empezar, creanlo o no, se metio entre pecho y espalda CUATRO semanas de recuperacion por un corte minusculo sobre el cual los medicos a duras penas logaron colocar un punto.

    Recuerdo luego cada mannana, antes de partir a los cortes, al militar de turno a continuacion de la habitual arenga dirigida a la formacion instandonos a dar el maximo esfuerzo, acto seguido referirse, en tono grave, a “nuestro deficit”, cifra que crecia inexorablemente dia a dia hasta llegar a alcanzar niveles estratosfericos. al final de la zafra.

    !Hoy si! !Hoy si! – Amadito, ya recuperado de su lesion exclamaba asi, blandiendo su machete …. y un rato despues caia desmadejado.

    Amadito, No se si lo explique antes, era intimo de un tipo enchufado a los mas altos escalones de la direccion politico- administrativa del pais. Y aunque nadie tuviera siquiera una aproximada idea de quien era su protector – en aquela epoca no existia Face book ni internet,,- la manera reverencial como Amadito pronunciaba el nombre o apellido – vaya usted y averigue- del tal Aldereguia impresionaba.

    Nuestros militares al mando- y esto lo digo sin animo de ofender, eran campesinos muy troncos de yuca, con apenas un tercer grado vencido que libraron una batalla perdida de antemano para hacer que Amadito, intellectual de izquierda, que citaba lo mismo a Nietsche, a Hegel como al Obergruppenführer Kalterbruner, pegara golpe.

    Logicamente,continuara porque yo soy muy canson,

  3. Sam Ramos 8 June 2014 at 8:17 pm Permalink

    Dicen que nosotros los cubanos tiramos todo a relajo. Ya se de quien heredamos eso.

    https://www.youtube.com/watch?v=y7_I4OOuJRw&app=desktop

  4. Lorenzo Rodolfo 8 June 2014 at 9:07 pm Permalink

    Creo que el Rey Juan Carlos ayudó a establecer la democracia en España, aunque tal democracia no se parezca mucho a otras democracias, como por
    ejemplo la de los Estados Unidos, pero democracia al fín. Creo tambi♪0n que toda la parefernalia de la monarquía le cuesta un ojo y la mitad del otro a la hacienda española, manteniendo todo un aparataso y funcionariado totalmente parásito, innecesario en la actualidad y muy
    corrompido (Urdangarín, su esposa, etc.). ¿Por qué no llamar a un plebiscito para determinar de una vez y por todas si el pueblo español desea en realidad continuar con la monarquía constitucional o ser de una vez una república con un presidente elegido diretamente por los ciudadanos, representantes y senadores elegidos de igual manera y que respondan a los intereses de estos y no a los de un partido político, etc., como son y funcionan las mejores y más eficientes democracias del planeta?. Sobre todo la democracia norteamericana, a pesar de sus problemas, defectos, partidismos, etc.

  5. Julio D. Ugarte 10 June 2014 at 3:20 pm Permalink

    No entiendo el porque hay que tener una monarquía en España. La gran mayoría de españoles no quiere monarcas ni la iglesia católica enredado en la política. Los dos mas grandes partidos, el Partido Popular y el PSOE están perdiendo popularidad. Ambos en la reciente elecciones perdieron mas de 4 millones de votos. Los españoles quieren y necesitan grandes reformas democráticas. Pues lo que existe ahora no trabaja. España necesita formar una República que representa #1 los ciudadanos españoles. No las empresas. No los políticos corruptos. No a los de Franco. Debe ser la República que Franco ataco, conquero y cambio. Muchos incluyendo la gran mayoría de jóvenes no quieren lo que existe ahora. Quieren una Democracia que representa a todos los Españoles. Eso quiere decir formar una República. Eso empieza por los Españoles votando sobre si quieren seguir la monarquía. Si vamos hablar de democracia entonces hay que empezar por ese voto. Ese es el voto que ni el PP o el PSOE quieren. Porque saben lo que va a pasar. Porque usted protege el sistema que hay en España. Eso no es democracia. República ya. ¿Por qué no llamar a un plebiscito para determinar de una vez y por todas si el pueblo español desea en realidad continuar con la monarquía constitucional o ser de una vez una república con un presidente elegido diretamente por los ciudadanos, representantes y senadores elegidos de igual manera y que respondan a los intereses de estos y no a los de un partido político, etc., como son y funcionan las mejores y más eficientes democracias del planeta?.


Leave a Reply