09 December 2013 ~ 1 Comentario

La valentía de Martha Frayde

por Alberto Recarte

Marta Frayde

Martha Frayde se desengañó del castrismo a los pocos años del triunfo de una revolución encabezada por su entonces compañero y amigo, Fidel Castro.  Sus críticas internas convencieron a Castro de que lo más conveniente sería ofrecerla un exilio dorado.  Fue nombrada representante de Cuba ante la Unesco en el plácido Paris.  Sus opiniones críticas no cesaron.  Le advirtieron que no regresara a Cuba, pues Castro ya había decidido encarcelarla.  Volvió y en 1976 fundó el Comité Cubano de Defensa de los Derechos Humanos, con Ricardo Bofill, una de las ofensas al régimen que le costó una condena a 29 años de cárcel. 

Martha Frayde consiguió la libertad por intermediación del Presidente de Francia, François Mitterrand.  Expulsada de Cuba llegó a España en 1979, tras pasar más de tres años en la cárcel, en la que soportó maltratos sin fin.  España se convirtió en su segunda patria.  Desde aquí colaboró con Sajarov, Elena Bonner, Vaclav Havel y los disidentes de los regímenes comunistas que defendían los derechos humanos en sus países, y que sufrieron, como ella, persecuciones, cárcel y torturas.  Las denuncias públicas de las violaciones de los derechos humanos en el campo soviético socavaron los cimientos de esos regímenes y ayudan a explicar por qué se derrumbaron en tan poco tiempo cuando su situación económica se deterioró a finales de los ochenta.  Martha Frayde, que jugó un papel importante en esa disidencia, pudo ver la desaparición del bloque comunista, pero no ha podido asistir al hundimiento del castrismo.  Su mayor pesar fue ver cómo Fidel Castro, con el que luchó contra la dictadura de Batista, se convirtió en un monstruo que fusilaba, encarcelaba, torturaba, perseguía o expulsaba de Cuba a cualquier cubano que se atreviera a poner en duda su poder absoluto. 

Cuando la conocí, lo que más me impresionó fue su serenidad y la ausencia de rencor o resentimiento personal contra quienes la habían maltratado.  Con ese espíritu colaboró con todas las iniciativas que han defendido, y siguen haciéndolo, un cambio de régimen pacífico en Cuba.  Ese principio estuvo siempre presente en el Boletín del Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Cuba, que ella editaba en España, y al que dedicó una parte importante de su vida y sus escasos medios económicos.  Un Boletín que tuvo una considerable difusión dentro de Cuba, donde llegaba burlando el control del castrismo, con la colaboración de muchos españoles y la de algunos gobiernos europeos que sabían lo que era un régimen comunista.  Su valentía también ha contribuido a socavar la credibilidad del régimen castrista, que también se derrumbará cuando el apoyo económico del régimen venezolano no sea suficiente para financiar el enorme aparato represivo del estado.  Puede descansar en paz, porque ha sido una de las semillas de la actual disidencia cubana que combate, abiertamente, dentro de Cuba, a un castrismo derrotado éticamente.

One Response to “La valentía de Martha Frayde”

  1. Mario 9 December 2013 at 10:50 pm Permalink

    cuando hace unos pocos dias, fallecio Mandela, me impresiono como aparecieron tantos dolientes y afectados por la noticia de su muerte. Me impresiono porque a esta altura, pensaba, ya no quedaban de aquellos que les interesaba el tema de los derechos humanos y la defensa de la libertad de los pueblos. Pensaba que eran asuntos de nostalgicos, de soñadores. Pero mas fue mi asombro porque dias antes habia muerte Frayde y casi nadie recordaba ya ni siquiera quien era nuestra querida Martha Frayde y la lucha que habia desempeñado. Senti que a los cubanos al final nos pasa lo mismo que a muchos de los demas mortales: poco importa para ellos la lucha de Cuba. Se acuerdan y se duelen de la murete de un hombre que lucho por los derechos de su pueblo. Magnifico, pero se olvidan o peor a veces creo que no consideran que los cubanos merecemos gozar de los mismos derechos que los sudafricanos negros. Cuando veo a un Mandela abrazar a Castro y no apoyar la lucha de los disidentes, ni interesarse en los presos de conciencia, ni en el estado de los derechos humanos de nuestro pais, cuando veo a unas madres de plaza de mayo defender a los hijos desaparecidos de la dictadura de videla y a su vez amar profundamente a nuestros dictadores, cuando veo a los presidentes de naciones que repudian sus diactaduras dar ese abrazo que tanto duele a nuestra dictadura, yo si tengo que decir: Pues se van en falta. los derechos humanos y las libertades no son para unos si y para otros no. Son de todos.


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