20 November 2016 ~ 3 Comentarios

Los conversos conversan en Miami

Por Carlos Alberto Montaner

conversosLa Feria del Libro de Miami se ha convertido en una actividad muy importante en español e inglés. La cobija el Miami Dade College (MDC), una de las universidades norteamericanas que más hispanos educa en el mundo y la mayor de Estados Unidos. De los 165,000 estudiantes que posee, las tres cuartas partes son “latinos”, casi todos escapados o descendientes de los diferentes naufragios latinoamericanos.

El MDC también se ocupa del cine por medio del Miami Film Festival, y de la escena y la representación por el Festival Internacional de Teatro Hispano. Es una institución práctica que forma profesionales, pero también que fortalece y rescata diversas expresiones culturales propias de las élites, algo absolutamente necesario en una ciudad bilingüe y bicultural como no hay otra en Estados Unidos.

No es verdad la amarga ironía de que “Miami es la ciudad latinoamericana más cercana a Estados Unidos”. O que se trata de “un sitio en el que se vive en español y se cobra en inglés”. Miami es una forma enriquecida y plural de ser estadounidense. Es tanto el peso del MDC, y ha hecho tanto por integrar a las minorías en el mainstream norteamericano, que el presidente Barack Obama, ya con un pie en el estribo, acaba de otorgarle la Medalla de la Libertad al rector Eduardo Padrón. Lo ha premiado por demostrar que la diversidad y la variedad son perfectamente compatibles con el carácter norteamericano. Magnífico.

Este año los amigos de la Feria del Libro de Miami me pidieron que presentara un libro extraordinario. Se titula Diálogo de Conversos (Debate, Penguin Random House), y lo escribieron dos chilenos excepcionales: Roberto Ampuero y Mauricio Rojas. Los dos fueron comunistas en su juventud.

Los dos lucharon por aupar a Salvador Allende. Ambos, todavía sin conocerse, tuvieron que huir en 1973 cuando el general Augusto Pinochet encabezó un golpe militar e inauguró una dictadura, hasta que abandonó el poder mediante unas elecciones democráticas y libres en 1990.

Roberto Ampuero, de familia acomodada, pero militante de la juventud comunista, primero se exilió en la República Democrática Alemana –que no era una república, y mucho menos democrática–, luego vivió en Cuba durante cinco años, y más tarde, tras el fracaso de su matrimonio con una cubana de la nomenklatura, regresó a la Alemania roja. En 1983 consiguió trasladarse a la Alemania occidental, y allí, en noviembre de 1989, lo sorprendió, como a todos, el derribo del Muro de Berlín. En 1993 regresó a Chile, pero ya era una persona totalmente diferente. Era un verdadero liberal en el sentido europeo de la palabra. Había conocido el socialismo real y le pareció espantoso.

Mauricio Rojas fue un joven comunista aún más radical que Ampuero. Su origen era más humilde. Mauricio fue miembro del MIR y llegó a Suecia para restaurar fuerzas y regresar a Chile a luchar por medio de las armas contra Pinochet. Su primera mirada al país que lo acogía estaba cargada de esa superficialidad hostil con que el marxismo-leninismo dota a sus militantes. Hasta que comenzó a quitarse las vendas y se asomó a una sociedad asentada en la libertad, los derechos humanos y la propiedad.

Rojas fue a la Universidad de Lund y terminó un doctorado en Historia Económica. Como dicen los españoles: se desasnó. Advirtió que el comunismo era una estafa intelectual que casi siempre conducía al asesinato. Cien millones de personas eran testigos mudos y helados de ese inmenso disparate.

Con el tiempo, abandonó totalmente el marxismo-leninismo y se acercó al Partido Liberal sueco. Pudo sumarse a la socialdemocracia, pero le parecían más apropiadas y eficaces las ideas de Mises y de Hayek, de Friedman, de Gary Becker y de tantos otros pensadores de la libertad. Durante seis años fue diputado por el Partido Liberal sueco en el parlamento de ese país.

Roberto Ampuero había roto con el marxismo-leninismo y había descubierto el pensamiento liberal ante el impacto miserable del socialismo real.

Mauricio Rojas había roto con el marxismo-leninismo y había descubierto el pensamiento liberal tras experimentar las bondades de una de las sociedades más exitosas de la historia.

Los caminos eran diferentes e igualmente dolorosos, pero el resultado era el mismo.

Una vez en Chile, se conocieron y decidieron conversar. De ahí salió este libro imprescindible: Diálogo de Conversos. Bienaventurados los que tienen el valor de cambiar porque de ellos será el reino de la libertad.

3 Responses to “Los conversos conversan en Miami”

  1. Angel Emerio González 20 November 2016 at 11:50 am Permalink

    Estuve escuchando el programa de Cao, El Espejo, donde estrevistaron a estos dos señores Conversos chilenos. Me parece muy buena idea haber entrevistado a ambos, así son testigos uno del otro y la credibilidad se multiplica.
    Entre los cubanos, es muy difícil encontrar conversos. ¿por qué?. Yo creo que debemos aprender lo que es Democracia,(entre Batísta y Castro la borraron de la memoria). Solo sabemos criticar e imitar, justificándo dictaduras. Debemos trabajar mucho en enseñar ésta, nuestra mas preciada asignatura. Bienvenida sea !!!!

  2. Ramiro Millan 20 November 2016 at 6:23 pm Permalink

    Aunque parezca increíble, todavía hay distribuidos por todo el planeta, millones de creyentes de las bondades del sistema comunista.
    De hecho, muy cerca, en Venezuela actualmente tenemos a un nutrido grupo de psicópatas que están intentando instaurar un nuevo régimen comunista.
    Y aún muchos dirigentes y presidentes de Naciones ven cómo un activo político una foto junto a Fidel Castro (lo que constata la persistente simpatía de grandes sectores de las sociedades por éste trágico sistema político y económico).
    La experiencia ha demostrado que todos los intentos han fracasados, pero no evita que se encuentren excusas que justifiquen los fracasos y aparezcan nuevos iluminados que crean tener la solución a los errores cometidos.
    Hasta que no se descubra y se difunda el motivo que hace absolutamente inevitable el fracaso de un sistema como el comunismo, las recidivas continuarán y una nueva Venezuela aparecerá en algún rincón del planeta más tarde o temprano.
    Si bien sabemos o se arguye que la causa está en nuestra naturaleza humana lo que hace inviable al comunismo, no deja de ser un concepto demasiado ambiguo.
    El verdadero origen y causa del fracaso del socialismo colectivista está en un primitivo rincón de nuestro cerebro que lo vemos actuar a través de los INSTINTOS o pulsiones.
    En especial un instinto cuya actividad lo vemos expresarse cotidianamente a través de la AMBICIÓN (codicia cuando no) o de la ENVIDIA.
    Éste instinto nos presiona para que superemos al otro (ambición) y si estamos en inferioridad de condiciones, nos presiona para que igualemos a los de “arriba” o superarlos si es posible (envidia). Meta conseguida por los líderes donde se instauró el comunismo dicho sea de paso.
    Lamentablemente (o no) es imposible evitar que éste instinto de manera subconsciente influya decisivamente en nuestra conducta y explica claramente porqué siempre son mayorías en las naciones los simpatizantes de cualquier propuesta que prometa distribución de la riqueza y presión impositiva sobre los ricos y poderosos (el comunismo es la expresión más radical de ésta conducta humana subconsciente).
    También explica porqué inevitablemente se van acumulando contradicciones en los sistemas comunistas que tarde o temprano hace a la implosión inevitable.
    Es muy simple el mecanismo, el INSTINTO descripto, una vez instaurado el régimen continúa actuando, por tanto la competencia por quien es más que el otro no cede, y desde este punto a encontrar líderes comunistas con un “ejército” de jardineros y cocineros en sus mansiones (como lo expresó Yeltsin) o la ocupación de las mansiones de los antiguos ricos de la Cuba libre por los líderes del comunismo cubano, hay sencillos pasos a transitar dirigidos por este poderosísimo instinto.
    Y más dramático aún para el sistema es la ausencia de la muy eficiente acción de éste instinto en la actividad económica.
    Al reprimir la competencia económica, la AMBICIÓN se dirige hacia los ámbitos burocráticos donde es posible satisfacer las exigencias del instinto escalando posiciones dirigenciales y obtener ventajas que los “diferencien” de los demás (finalmente la desigualdad social sigue tan o más vigente que antes).
    Y dónde es realmente eficiente este instinto, en el área de la producción económica, estimulando a los más presionados por el INSTINTO a través de la codicia o ambición a diferenciarse mediante la creación de riqueza está totalmente anulado, la parálisis económica es inevitable.
    Los que cuentan con la alianza de ésta pulsión, tarde o temprano sacarán enormes ventajas (el CAPITALISMO es una consecuencia de la inevitabilidad de la acción de este fenómeno).
    Si entendemos de una vez por todas que es imposible ir contra la voluntad de nuestros instintos, el comunismo se terminará y evitaremos nuevas y catastróficas experiencias como la de la Venezuela o korea actual.
    Intentar suprimir la actividad de este INSTINTO es tan imposible como intentar lo mismo con el INSTINTO sexual.
    Misión imposible.
    Debemos adaptarnos a su accionar y utilizarlo para sacarle provecho como lo hacen claramente las economías libres y abiertas y presionar fiscalmente hasta dónde el nos marque el límite.
    Cuando no es viable diferenciarse a través de la actividad emprendedora, ese es el momento de reaccionar y dar nuevas oportunidades a los emprendedores.
    La historia está llena de ejemplos dónde se hace inevitable disminuir la presión impositiva para reactivar la economía.
    “razonvsinstinto.blogspot.com”
    Razón vs Instinto, la última batalla

  3. Armando G. Muñoz 22 November 2016 at 5:28 pm Permalink

    El comunismo es la gran mentira, sólo viviéndolo se sabe, el testimonio de dos chilenos de izquierda en la época de Salvador Allende, para muchos que no lo han vivido no lo entienden, la propaganda comunista hace creer que es el paraíso, una maravilla social, sin dudas el comunismo es un sistema represivo, autoritario, enfermizo y envilecido, fracaso en Alemania, en la URSS, en toda la Europa oriental, aún muchos creen en él, cuando en realidad es un decepción, miren a Cuba, Venezuela, Argentina y demás países Latino Americanos donde se hablo del socialismo del siglo XXI, fracaso.


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