07 December 2015 ~ 4 Comentarios

MADURO DEBE RENUNCIAR

por Joaquín Pérez Rodríguez

Maduro

El mensaje de repudio total que dio el pueblo venezolano al gobierno chavista no deja otra alternativa que sustituir la actual administración por un gobieno de reconstrucción nacional.

El perder la Asamblea Nacional, de la forma en que la ha perdido, fue la clara respuesta de un país que no resiste más.

La inseguridad brutal, con asesinatos que incluyen en gran parte a los miembros de los cuerpos policiales, no podrá resolverse con la estructura policial de este gobierno que ha fracasado totalmente y que no puede sustituirse sin ir a un cambio radical con mandos nuevos y estrategias eficaces.

La situación económica está llegando a un nivel explosivo. Los expertos hablan de un desabastecimiento total de alimentos para el mes de enero del 2016, o sea, dentro de tres semanas.  Maduro y su grupo no han sido capaces de buscar recursos para mantener abastecido al país, pero si para destruir ese aparato productive. No saben distribuir alimentos, porque lo que importan se pudre en los puertos, ni saben distribuir lo que logra llegar.

El control de cambio y el precio de la gasolina son decisiones que es gobierno de Maduro ni quiere llevar adelante, ni sabe como hacerlo.  Mientras tanto, la inflación que esto causa sigue giolpeando los bolsillo y los estómagos de toda la ciudadanía, porque tener recursos económicos no será un factor importante a la hora de comprar bienes que no existen.

El tráfico de drogas ha complicado este cuadro de una manera gravísima, porque destruye la moral de muchas personas y porque corrompe a altos mandos de la Fuerzas Armada. Colombia y México podrían ser claros ejemplos del mal que crea el narcotráfico, lo nocivo que resulta para la sociedad en general y lo difícil que será erradicarlo.  Habrá que hacer purgas en los altos mandos militares, habrá que perseguir guerrillas que han hecho de Venezuela su cubil.  Y todo esto implicará una decisión nacional y una conducción política férrea que este gobierno no tiene.

El sistema de justicia corrupto y a disposición de los poderes chavistas tiene que ser reformado desde abajo.  Casi que habría que comenzar de cero y descabezar a las autoridades espúreas que han distorsionado la justicia en el país para darle de nuevo independencia y respeto a los ojos de la ciudadanía.

Los convenios económicos ahogan las finanzas venezolanas.  Cosas como el petróleo que se regala, los créditos que no se pagan, las partidas secretas que salen del país tienen que ser eliminadas.  No es posible que el país esté importando petróleo para cubrir compromisos con otros paises.  No es posible que una empresa petrolera billonaria, como PDVSA, haya caído en la indigencia por cumplir cuotas políticas en el extranjero.

La nueva Asamblea podrá destituir a ministros, al vicepresidente, a los jueces, al fiscal, al contralor, y otos funcionarios de altísimo rango.  Podrá destituir a Maduro en un tiempo prudencial mediante un referendum revocatorio.  Podrá estructurar un presupuesto nacional, podrá limitar los viajes del Presidente al exterior y podrá renegociar convenios internacionales.

Pero todo esto requiere de un tiempo que no existe.  Venezuela no aguanta más.  La votación aluvional que se vio este domingo indica algo mucho más profundo que un deseo de elegir una Asamblea Legislativa, es la manifestación más contundente de un voto castigo y una necesidad de cambio. 

¿Podrá Maduro llevar adelante los cambios que el país necesita con un movimiento fracasado y fraccionado como el chavismo?  Es casi imposible.

Lo patriótico, lo práctico sería una renuncia inmediata de Maduro, al reconocer que el pueblo lo castigó y no lo quiere.  Esta renuncia debería ser seguida por un gobierno de unidad nacional que rescate a Venezuela de la terrible situación que vive su gente.  Un gobierno que una, que concilie, que resuelva problemas.  Un gobierno que archive para siempre el odio y la incapacidad que nos ha llevado al borde del precipio.  El Bravo Pueblo habló.

4 Responses to “MADURO DEBE RENUNCIAR”

  1. Sam Ramos 7 December 2015 at 9:36 am Permalink

    Comentario del Director del ABC de España en mi opinion my acertado:

    http://goo.gl/UU7bLp

    Mi opinion y mi miedo es que la MUD se divida con el Letrinoamericanismo endemico entre los santurrones que quieren no resultar vengativos y los que si quieren cobrar cuentas y perseguir a los boliburgueses que se han enriquecido en el poder y/o exijan un referendum revocatorio del Podrido. Tambien por luchas por hegemonias y posiciones dentro de la Asamblea. Igualmente me preocupan mucho en por los sabotages y bloqueos a nuevas leyes y medidas que afecten a los Chavistas que todavia conservan el control del Gobienno y del Tribunal Constitucional, con la labor de zapa que desde su puesto de diputado, hara el Jefe del Cartel de los Soles aprovechandose de los derechos democraticos que el le nego a los diputados opositores cuando el obstentaba la presidencia de la Asamblea.

  2. Sam Ramos 7 December 2015 at 9:51 am Permalink

    Ya dije que me equivoque porque con votos los Venezolanos han conmovido la fortaleza de la Dictadura Chavista y yo afirmaba que solo con balas se derrotan las dictaduras, pero como a mi me gusta informarme he encontrado este articulo en El Pais de hoy que me abre las entenderas en donde estan las trampas que tambien dije harian los discipulos del Maligno Tropical, y se explica con la demora en dar los resultados de los escaños que ellos dicen no se han podido definir y que cuando lean lo que a continuacion copio, me daran la razon de que los chavistas no van dar su brazo a torcer:

    ¿Qué puede hacer la oposición con 101 diputados? ¿Y con 110?
    Por Ewald Scharfenberg

    Hasta ahora, el chavismo contaba con 101 diputados, lo que convertía la Asamblea Nacional en un virtual apéndice del Poder Ejecutivo. El objetivo de la oposición ha sido, como mínimo, alcanzar una mayoría calificada, es decir, proporciones mayores en la composición de la Asamblea, porque eso le permitirían adoptar decisiones de gran calado, como la declaración de “falta absoluta” del presidente de la República. La Mesa de Unidad Democrática (MUD) tiene al menos 99 curules (escaños) frente a los 46 del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que hasta estas elecciones tenía 66 representantes. Hay aún 22 escaños sin adjudicar que definirán el grado de poder con el que contarán los ganadores y que están pendientes —excepto tres que corresponden por cuota a las comunidades indígenas— de que finalice el escrutinio total en algunos puntos.

    Estos son los diferentes escenarios abiertos ahora y las posibilidades de acción:

    Mayoría simple (84 curules de un total de 167)

    Este resultado —aunque es inestable dentro de la volatilidad de lealtades que suelen mostrar los diputados venezolanos— sirve para promulgar leyes regulares, aprobar (o vetar) nombramientos, entre otras atribuciones. Con este escenario se puede designar la junta directiva de la cámara, que tomará posesión el 5 de enero de 2016. Con esta mayoría la MUD designar a los magistrados del Tribunal Supremo o al fiscal general. También podría aprobar una ley de amnistía que permitiría liberar a varios opositores presos, como el líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, condenado a 13 años de cárcel. Con ese resultado podría proponer un voto de censura al vicepresidente ejecutivo y a los ministros y autorizar el enjuiciamiento del presidente.

    Tres quintos (a partir de 101)

    La primera de esas mayorías calificadas corresponde a tres quintos de los escaños, o 101 diputados. Con esta cantidad, la mayoría parlamentaria puede aprobar leyes habilitantes para el Poder Ejecutivo —como la que actualmente dispone Nicolás Maduro, que le permite legislar en materias de economía y seguridad nacional—; o emitir votos de censura contra los integrantes del gabinete ministerial y el vicepresidente Ejecutivo de la República.

    Dos tercios (112)

    Las posibilidades se amplían con una mayoría de dos tercios de la cámara, equivalente a 112 diputados. De acuerdo con la Constitución vigente de 1999, una mayoría de esa naturaleza contaría con los votos suficientes para designar o remover a las autoridades de otros poderes, como los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) o los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). Además, con dos tercios de la asamblea se pueden promover referendos, reformas constitucionales y asambleas constituyentes, así como promulgar leyes orgánicas, como se conocen en Venezuela las leyes que desarrollan derechos fundamentales o sirven de marcos conceptuales para otras leyes y reglamentos. También someter tratados internacionales a referendo en caso de que atenten en contra de la soberanía nacional.

    Del número de votos que el domingo alcanzado por las partes, y los escaños que de esos votos se deriven, se conocerá de qué intensidad será el contrapeso de la Asamblea ante el poder omnímodo ejercido por el presidente por más de 10 años. Ya en las elecciones parlamentarias de 2010 las fuerzas opositoras cosecharon un número total de votos mayor que el del oficialismo; sin embargo, obtuvieron menos puestos. El diseño de los circuitos electorales favorece a las circunscripciones rurales, que eligen a un diputado con menos votos que las urbanas. Ese desbalance se mantiene en estas elecciones, en las que los circuitos que concentran a 52% de los votantes eligen el 38% de los diputados.

  3. Sam Ramos 8 December 2015 at 10:16 am Permalink

    Ajedrez castrista en Venezuela
    Jorge Hernández Fonseca, Diciembre 08, 2015
    Publicado en 14yMedio

    El sorprendente, aunque esperado, resultado de las elecciones venezolanas puede tener una explicación bastante simple si constatamos que eso implica la salida del panorama político venezolano de Diosdado Cabello, el mayor enemigo de Nicolás Maduro y por tanto de los hermanos Castro.

    El cambio de actitud hacia el proceso electoral de parte del presidente Maduro pudiera ser una orden desde La Habana con vistas a resolver, con el triunfo de la oposición, dos aspectos que preocupan, en primer lugar, a los Castro: el poder actual del presidente de la Asamblea Legislativa venezolana, Diosdado Cabello, enemigo de Cuba y por tanto de Maduro; y en segundo lugar, esquivar el golpe internacional que implicaría darle base legal a la propuesta del presidente electo de Argentina Mauricio Macri para aplicar la cláusula democrática contra Venezuela.

    Los últimos días antes de las elecciones fuimos testigos de un cambio radical de la posición de Nicolás Maduro respecto al proceso electoral. De mensajes originales de violencia para salir a las calles, pasó a una actitud de disculpar sus palabras diciendo que “había sido malinterpretado” y que el Gobierno aceptaría los resultados. Recibió a los (antes enemigos) expresidentes latinoamericanos en el palacio de Gobierno (mandados –sin éxito– a expulsar de Venezuela por Cabello) y permitió la votación de Leopoldo López en la cárcel, entre otros cambios evidentes de postura, que solamente se explican si existiera una orden desde La Habana en tal sentido.

    La política es un ajedrez complejo. La victoria de la oposición en estas elecciones parlamentarias es una derrota para Nicolás Maduro, pero no cabe dudas de que el principal derrotado es Diosdado Cabello, y ese objetivo es altamente jerarquizado por La Habana y será muy bien recibido por Maduro. Desde luego que ya la Isla prepara cómo enfrentar una asamblea legislativa opositora, porque Maduro tiene otros tres años en la presidencia, tiempo suficiente –desde el punto de vista cubano– para neutralizarla, habiendo ganado tiempo.

    Aventurando una hipótesis, tras la orientación cubana de aceptar la voluntad popular en Venezuela, pudiera estar la actual relación Cuba-EE UU y una posible negociación para que La Habana influyera en Caracas en ese sentido, con vistas a iniciar un deshielo de Caracas con Washington sin sacar a Maduro del poder pero sí a Cabello. Contra el presidente de la Asamblea Nacional pesa la acusación de ser jefe del narcotráfico en Venezuela, y ya vimos la solución que dio La Habana a esas acusaciones contra generales cubanos antes.

    Todavía es muy temprano para hacer conjeturas con un grado de exactitud razonable, pero la constatación de un triunfo opositor aceptado de buena gana por el presidente Maduro –el mismo que antes había hablado de “masacres” si esto sucedía– merece una profundización adicional más allá de decir “se cumplió con la voluntad popular”, cuando sabemos que para los hermanos Castro no existe razón que no sea el velar siempre por la defensa de sus intereses.

    Así, la aceptación de la victoria de la oposición venezolana podría haber sido impulsada por la división en el seno del oficialismo y los ánimos cubanos de deshacerse de un enemigo muy peligroso.

    • Hector L Ordonez 9 December 2015 at 9:58 am Permalink

      Me parece que te has equivocado unas cuantas veces,deberias de rectificar.estas ha tiempo,te daras cuenta que la política de la fuerza no siempre funciona,fue el mismo error que cometio tu adorado
      presidente George Bush,y la política que siempre desean los del Partido republicano,aplicar la fueza ante la diplomacia,a veces dos palabras resuelven mas conflictos que mil balas de cañon.


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