07 February 2015 ~ 12 Comentarios

Mi hijo

por Leonardo Silva Beauregard

Emigracion Venezuela

 (Informe21) Leonardo Enrique, mi hijo mayor, trajo a mi vida una felicidad que jamás imaginé posible. Nació el 23 de septiembre de 1983 en la ciudad de Boston, donde yo estudiaba Economía y Música. Poco antes de cumplir mis 25 años de edad, conocí por primera vez lo que es el amor incondicional.

Lo llené de caricias, cuidados y mimos –como he hecho con todos mis 5 hijos- en los que no he escatimado aun hoy a sus 31 años de edad. Contrariamente a la creencia popular de que esto daña a los muchachos y los afecta hasta en su virilidad, puedo decir que contribuí a forjar un hombre recio, sensible, inteligente, disciplinado, estudioso, noble y de gran bonhomía. Todo el que lo conoce afirma que es de los seres más dulces que ha tratado.

Desde muy corta edad lo inicié en el Karate Do Shito Ryu con el maestro de maestros Shoko Sato. Paralelamente con sus estudios y el Karate lo introduje el entrenamiento con pesas desde los 11 años. Las sesiones diarias que comenzaban en el pequeño gimnasio particular al llegar de la oficina, también eran excusa para hora y media de conversación entre nosotros. Eventualmente se convirtió en un gran atleta mientras cursaba bachillerato y luego su carrera de diseñador gráfico digital. Hoy es cinturón negro del estilo Kyokushin, en el que comenzó con el shihan Enrique Corredor, el sistema de Karate más potente y difícil del planeta. No es poca cosa ostentar ese grado en la escuela fundada por el Sosai Matsutatsu Oyama, implica muchos años de estudio y sacrificios que ponen a prueba el temple aun al más apto de los hombres.

En el año 2000, Leonardo Enrique me manifestó que había decidido asumir la nacionalidad norteamericana sin renunciar a la venezolana. Nunca me atrajo la idea de que hiciera tal cosa, pero para ese momento yo ya tenía absolutamente claro lo que sucedería en Venezuela con el ascenso de Hugo Chávez al poder, así que lo apoyé en su decisión.

Después de muchos años de infructuosos intentos de desarrollar su actividad profesional en un mercado de publicidad contraído por las políticas socialistas y la apropiación por parte del Estado de medios de comunicación, en 2012 me informó su decisión de emigrar a EEUU a probar fortuna y hacer carrera profesional. Con un gran pesar le expresé mi apoyo.

Por fin, el 15 de enero de 2014 emprendió el viaje que lo llevaría a comenzar una nueva vida en la ciudad de Washington, en donde reside actualmente.

A los tres meses de su llegada comenzó a tener éxito en actividades freelance y dos meses después fue contratado por una importante compañía en donde ha ascendido con celeridad, manteniendo en paralelo su cartera de clientes particulares alrededor del mundo y en lugares tan apartados como Dubai. En menos de un año logró lo que no pudo lograr en este país en 9 años de trabajo.

El 19 de diciembre pasado regresó a Venezuela para unas cortas vacaciones que culminarían el 16 de enero de 2015. En esas vacaciones fue el mismo dulce y alegre Leonardo Enrique, esto es, hasta que llegó el día de su despedida antes de viajar.

El 15 de enero se presentó en mi casa para despedirse y pasar un rato juntos. Cuando llegó el momento de decir adiós me abrazó y súbitamente comenzó a llorar desconsoladamente como no lo había visto hacerlo en sus 31 años de vida. En un conmovedor abrazo, el hombre de gran reciedumbre capaz de enfrentar las más exigentes situaciones, esa masa de músculo de 1,85 m. de estatura y 105 kg. de peso magro de curtido karateka de contacto pleno, volvió a ser mi indefenso bebé. Con un dolor lacerante que lograba transmitir con su amargo llanto sobre mis hombros y su asfixiante abrazo, me dijo “no quiero irme, Leo” (nunca me llamó papá a menos que fuera para manipularme o pedirme algo). “No quiero irme, así no”. Transido de dolor y tratando inútilmente de contener el llanto, intenté consolarlo y hacerle ver que estaba haciendo lo mejor para él y la familia. Unos minutos después caminó hacia la puerta y ya no lo vi más. Entonces pude dar rienda suelta a mi llanto.

Había sufrido el verdadero dolor con la muerte de mi madre y mi padre. Ya había sentido el dolor de la separación cuando él partió en busca de una nueva vida. Pero nada me preparó para el dolor de ver el dolor de mi amado hijo. Nada. Nada se compara con ese dolor, salvo la muerte.

Cuando hizo escala en Bogotá en su viaje de regreso, nos comunicamos vía Skype. Entonces me dijo que lo que más le dolía era tener que dejar a su familia, amigos y su amada Venezuela, no por decisión propia, sino forzado por las circunstancias, vale decir, por la destrucción y ruina traídos por la mal llamada revolución bolivariana; revolución que no es más que un pretexto para que un grupo de “revolucionarios”, militares y testaferros se enriquecieran súbita y groseramente.

La historia de Leonardo Enrique es la historia de más de un millón y medio de venezolanos. Familias enteras han sido fragmentadas, divididas o separadas, matrimonios disueltos, amistades terminadas, gracias a esta pesadilla fracasada que solamente ha traído muerte, destrucción, retraso y ruina al otrora pujante país.

Unos minutos antes de escribir estas letras conversé con él. Le pregunté sobre su tristeza y me expresó que todavía la tiene pero sobre todo, se siente culpable por haberse ido estando consciente de las vicisitudes y carencias que vivimos aquí. Por no estar presente para luchar contra los facinerosos que oprimen al pueblo. Le di aliento haciéndole ver que hacía lo mejor para toda la familia y para él, y de lo orgullosos que nos sentíamos de su esfuerzo. Que estaba haciendo lo correcto. Que lo que estaba emprendiendo por su vida era importante para todo el grupo familiar. Sospecho que no quedó muy aliviado, pero agradeció mis palabras. ¡Qué impotencia, Dios!

Demasiados venezolanos han sufrido esta tragedia, muchos más la sufrirán. No debemos permitirlo. No podemos. No solamente por el vaciado de cerebros letal para la nación, sino por el trauma social que comporta el dolor de tanta pérdida. Trauma que hará más difícil la reconstrucción del país. Este narco-régimen forajido, sanguinario, dictatorial, profundamente corrupto, negación de los postulados marxistas y el bolivarianismo; solamente ha traído dolor, ruina y división al pueblo venezolano.

Pero esa división no perduró, hoy estamos todos unidos en el repudio a esta revolución. Ya nadie cree en las mentiras de los dictadores. El bravo pueblo está enardecido contra la dictadura. El mismo pueblo que bajo engaño la mantuvo en el poder, se lanzará con feroz cólera contra los criminales que lo engañaron, degradaron y arruinaron. Contra esos pocos que se enriquecieron asquerosa, grosera y súbitamente en el poder mientras destruían el país y la sociedad, la población se hundía en la miseria y quedaba esclavizada por generaciones con la deuda externa contraída por los delincuentes que manejaron criminalmente la nación durante los pasados 16 años. Contra esos pocos que únicamente por ambiciones personales crematísticas la sumió en el dolor.

12 Responses to “Mi hijo”

  1. Sam Ramos 8 February 2015 at 8:34 am Permalink

    Muy bonita y bien contada historia pero ese mismo caso se ha repetido en la familia cubana muchismas mas veces, solo que en lugar de una salida en avion con conversaciones ciberneticas con video y audio durante el viaje, miles de hijos y padres han tenido que separarse de sus familiares y abandonado su pais utilizando balsas y botes inseguros cuando esas decisiones han sido tomadas y de miles tambien, nunca mas se ha sabido de ellos.
    Te lo dijimos hermanos venezolanos… ahora estan sufriendo las consecuencias de no hacernos caso.

  2. Sam Ramos 8 February 2015 at 8:47 am Permalink

    Lo dice Vargas LLosa:
    El harakiri

    Los caballeros japoneses ya no se suicidan, pero el ritual de la inmolación se mantiene intacto y ahora es colectivo. Lo han practicado países como Argentina y Venezuela, y ahora le toca a Grecia.
    Yo le agrego que los Gaitos ya estan acudiendo a las costureras para hacerse sus kimonos -con tela china de contra- para cometer el mismo acto con sus votos a la secta de Jodemos de los intelectualitos comunistas y tramposos salidos de la Complutense.

    Dice Vargas Llosa:

    El harakiri es una noble tradición japonesa en la que militares, políticos, empresarios y a veces escritores (como Yukio Mishima), avergonzados por fracasos o acciones que, creían, los deshonraban, se despanzurraban en una ceremonia sangrienta. En estos tiempos, en que la idea del honor se ha devaluado a mínimos, los caballeros nipones ya no se suicidan. Pero el ritual de la inmolación se mantiene en el mundo y es ahora colectivo: lo practican los países que, presa de un desvarío pasajero o prolongado, deciden empobrecerse, barbarizarse, corromperse, o todas esas cosas a la vez.

    América Latina abunda en semejantes ejemplos trágicos. El más notable es el de Argentina, que hace tres cuartos de siglo era un país del primer mundo, próspero, culto, abierto, con un sistema educativo modélico y que, de pronto, presa de la fiebre peronista, decidió retroceder y arruinarse, una larga agonía que, apoyada por sucesivos golpes militares y una heroica perseverancia en el error de sus electores, continúa todavía. Esperemos que algún día los dioses o el azar devuelvan la sensatez y la lucidez a la tierra de Sarmiento y de Borges.

    Otro caso emblemático del harakiri político es el de Venezuela. Tenía una democracia imperfecta, cierto, pero real, con prensa libre, elecciones genuinas, partidos políticos diversos, y, mal que mal, el país progresaba. Abundaban la corrupción y el despilfarro, por desgracia, y esto llevó a una mayoría de venezolanos a descreer de la democracia y confiar su suerte a un caudillo mesiánico: el comandante Hugo Chávez. Hasta en ocho oportunidades tuvieron la posibilidad de enmendar su error y no lo hicieron, votando una y otra vez por un régimen que los llevaba al precipicio. Hoy pagan cara su ceguera. La dictadura es una realidad asfixiante, ha clausurado estaciones de televisión, radios y periódicos, llenado las cárceles de disidentes, multiplicado la corrupción a extremos vertiginosos —uno de los principales dirigentes militares del régimen dirige el narcotráfico, la única industria que florece en un país donde la economía se ha desfondado y la pobreza triplicado— y donde las instituciones, desde los jueces hasta el Consejo Nacional Electoral, son sirvientes del poder. Aunque hay una significativa mayoría de venezolanos que quiere volver a la libertad, no será fácil: el Gobierno de Maduro ha demostrado que, aunque inepto para todo lo demás, a la hora de fraguar elecciones y de encarcelar, torturar y asesinar opositores no le tiembla la mano.

    Syriza propone el milagro de curar a un enfermo terminal haciéndole correr maratones

    El harakiri no es una especialidad tercermundista, también la civilizada Europa lo practica, de tanto en tanto. Hitler y Mussolini llegaron al poder por vías legales y buen número de países centroeuropeos se echaron en brazos de Stalin sin mayores remilgos. El caso más reciente parece ser el de Grecia, que, en elecciones libres, acaba de llevar al poder —con el 36% de los votos— a Syriza, un partido demagógico y populista de extrema izquierda que se ha aliado para gobernar con una pequeña organización de derecha ultranacionalista y antieuropea. Syriza prometió a los griegos una revolución y el paraíso. En el catastrófico estado en el que se encuentra el país que fue cuna de la democracia y de la cultura occidental tal vez sea comprensible esta catarsis sombría del electorado griego. Pero, en vez de superar las plagas que los asolan, estas podrían recrudecer ahora si el nuevo Gobierno se empeña en poner en práctica lo que ofreció a sus electores.

    Aquellas plagas son una deuda pública vertiginosa de 317.000 millones de euros con la Unión Europea y el sistema financiero internacional que rescataron a Grecia de la quiebra y que equivale al 175% del producto interior bruto. Desde el inicio de la crisis el PIB de Grecia ha caído un 25% y la tasa de desempleo ha llegado casi al 26%. Esto significa el colapso de los servicios públicos, una caída atroz de los niveles de vida y un crecimiento canceroso de la pobreza. Si uno escucha a los dirigentes de Syriza y a su inspirado líder —el nuevo primer ministro Alexis Tsipras— esta situación no se debe a la ineptitud y a la corrupción desenfrenada de los Gobiernos griegos a lo largo de varias décadas, que, con irresponsabilidad delirante, llegaron a presentar balances e informes económicos fraguados a la Unión Europea para disimular sus entuertos, sino a las medidas de austeridad impuestas por los organismos internacionales y Europa a Grecia para rescatarla de la indefensión a que las malas políticas la habían conducido.

    Syriza proponía acabar con la austeridad y con las privatizaciones, renegociar el pago de la deuda a condición de que hubiera una “quita” (o condonación) importante de ella, y reactivar la economía, el empleo y los servicios con inversiones públicas sostenidas. Un milagro equivalente al de curar a un enfermo terminal haciéndole correr maratones. De este modo, el pueblo griego recuperaría una “soberanía” que, al parecer, Europa en general, la troika y el Gobierno de la señora Merkel en particular, le habrían arrebatado.

    Alemania debió resucitar a un cadáver —la Alemania comunista— a costa de grandes esfuerzos

    Lo mejor que podría pasar es que estas bravatas de la campaña electoral fueran archivadas ahora que Syriza ya tiene responsabilidades de gobierno y, como hizo François Hollande en Francia, reconozca que prometió cosas mentirosas e imposibles y rectifique su programa con espíritu pragmático, lo cual, sin duda, provocará una decepción terrible entre sus ingenuos electores. Si no lo hace, Grecia se enfrenta a la bancarrota, a salir del Euro y de la Unión Europea y a hundirse en el subdesarrollo. Hay síntomas contradictorios y no está claro aún si el nuevo Gobierno griego dará marcha atrás. Acaba de proponer, en vez de la condonación, una fórmula picaresca y tramposa, consistente en convertir su deuda en dos clases de bonos, unos reales, que se irían pagando a medida que creciera su economía, y otros fantasmas, que se irían renovando a lo largo de la eternidad. Francia e Italia, víctimas también de graves problemas económicos, han manifestado no ver con malos ojos semejante propuesta. Ella no prosperará, sin duda, porque no todos los países europeos han perdido todavía el sentido de la realidad.

    En primer lugar, y con mucha razón, varios miembros de la Unión Europea, además de Alemania, han recordado a Grecia que no aceptan “quitas”, ni explícitas ni disimuladas, y que los países deben cumplir sus compromisos. Quienes han sido más severos al respecto han sido Portugal, España e Irlanda, que, después de grandes sacrificios, están saliendo de la crisis luego de cumplir escrupulosamente con sus obligaciones. Grecia debe a España 26.000 millones de euros. La recuperación española ha costado sangre, sudor y lágrimas. ¿Por qué tendrían los españoles que pagar de sus bolsillos las malas políticas de los Gobiernos griegos, además de estar pagando ya por las de los suyos?

    Alemania no es la culpable de que buen número de países de la Europa comunitaria tengan su economía hecha una ruina. Alemania ha tenido Gobiernos prudentes y competentes, austeros y honrados y, por eso, mientras otros países se desbarataban, ella crecía y se fortalecía. Y no hay que olvidar que Alemania debió absorber y resucitar a un cadáver —la Alemania comunista— a costa, también, de formidables esfuerzos, sin quejarse, ni pedir ayuda a nadie, sólo mediante el empeño y estoicismo de sus ciudadanos. Por otra parte, el Gobierno alemán de la señora Merkel es un europeísta decidido y la mejor prueba de ello es la manera generosa y constante en que apoya, con sus recursos y sus iniciativas, la construcción europea. Sólo la proliferación de los estereotipos y mitos ideológicos explica ese fenómeno de transferencia freudiana que lleva a Grecia (no es el único) a culpar al más eficiente país de la Unión Europea de los desastres que provocaron los políticos a los que durante tantos años el pueblo griego envió al Gobierno con sus votos y que lo han dejado en la pavorosa condición en que se encuentra.

    Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015.

    © Mario Vargas Llosa, 2015.

    • Julian Perez 9 February 2015 at 12:05 am Permalink

      Me parece en esa lista falta Estados Unidos, que reeligió a Obama (la primera vez se puede alegar que no se sabía, pero la segunda…)

  3. David 9 February 2015 at 9:56 am Permalink

    Tu hijo se fue por culpa de unos hijos de puta.

  4. Sinnombre 9 February 2015 at 12:14 pm Permalink

    No. Está equivocado. La situación de Venezuela es el resultado lógico de los “postulados marxistas” y del “bolivarianismo”.

    • Lorenzo Rodolfo 14 February 2015 at 9:57 pm Permalink

      Bueno, hablemos claro. La situación en Venezuela es producto, en primer lugar de los propios venezolanos, que permitieron de forma indolente y antisolidaria con los más desfavorecidos, gobiernos y un funcionariado tremendamente corruptos, un sistema judicial que era un asco, un congreso inoperante, una criminalidad y a la vez una impunidad para cometer crímenes de todo tipo elevadisimas, presidentes y partidos políticos corruptos hasta el tuétano de sus huesos (Carlos Andrés Pérez fué sólo uno de muchos, etc., etc. Toda ese desbarajuste, desidia, negligencia ciudadana dió lugar al surgimiento de un “gorila” militarote, que fué elevado a la cetegoría de “iluminado”, “redentor”, “mesías” y otros ditirambos, no sólo por los más desfavorecidos, que estaban urgidos de resolver su miseria, sino por muy amplios sectores de las clases media y alta. Una inmensa mayoría, que había sido extremadamente negligente y permisiva con la corrupción gubernamental y de los partidos políticos, la desigualdad existente entre aquellos que nadaban en dinero y los que no tenían nada o casi nada por muchos años, salió de una especie de estado catatónico de años de irresponsable negligencia y creyó ver en este mentiroso y demagogo comunifascista de Chávez y su camarilla de cuatreros, la salvación de la patria y la limpieza del país de los corruptos de siempre, de los partidos tradicionales que eran también profundamente corruptos, etc. O es que alguien puede decir que en un país inmensamente rico en recursos naturales y humanos era justo que hubiesen millones de desposeidos, una criminalidad e impunidad ante el crímen y la corrupción de las más altas del planeta, ya desde mucho antes de Chávez. Que todo eso se ha elevado aún más de lo que era, es cierto. Pero también es cierto que los venezolanos, por lo menos en las primeras elecciones eligieron a Chávez por mayorías, lo que le permitió al régimen chavista perfeccionar los sistemas de fraude de las elecciones, controlar al ejército mediante la corrupción desenfrenada de los que quisieron corromperse y licenciar a los que no querían hacerlo, minar y dominar todos los poderes del estado (el judicial y el legislativo), aprender de los cubanos como se controlan los poderes de la administración y el estado, preparar a la policía política y la represión, desactivar la prensda libre, etc. y en fín preparar todas las condiciones que vemos hoy. Otra de las inmensas negligencias de los venezolanos fué no querer darse cuenta del acercamiento del chavismo a la Cuba comunifascista de los hermanos Castro, que ya Chávez hizo aún antes de salir electo la primera vez. Muchisimas negligencias e irresponsabilidades muy graves han cometido los venezolanos. Otra es irse del país, lo mismo que hicieron los cubanos, y esperar que otros (no se sabe quienes) les saquen las castañas del fuego. A todas estas aún esperan los venezolanos que por medios “democráticos”, en un país que ha dejado de serlo y que tiene en el poder a una camarilla corrupta, antidemocrática y dictatorial que se burla continuamente de las leyes y la constitución, van a poder “derrotar” en elecciones a los chavistas. Siguen siendo extraordinariamente irresponsables y suicidas. Ya van para 16 años de chavismo. Por lo que parece esta gentuza seguirá en el poder mucho tiempo más, tanto como dure la irresponsabilidad, la desidia y la negligente actitud de la población venezolana. Mientras más tiempo pase, contra todos los pronósticos en contra, la tiranía chavista se consolidará y se hará más represiva y brutal.

      • pexegue 20 February 2015 at 8:31 am Permalink

        Debes estudiar el fascismo, sus hechos y logros sobre la realidad historica, no sobre una propaganda de vencedores de la II Guerra Mundial. El liberalismo, la paritocracia ydemas escuelas seran mas o menos justas según los regidores, pero las bolsas de pobreza, y diferencias sociales son enormes. Veanse USA, Europa. Iberoamerica es otro tema, igual que Africa, Islan y demas. No se puede generalizar.
        El progreso economico, puede traer la justicia social, pero rara vez se ve en los estados democraticos. El marxismo ha traido muerte y ruina durante casi 100 años. Tan solo el fascismo y el nacionalsocialismo trajo autentica justicia social, desde planes de electrificacion, autopistas, programas vacacionales del obrero….. el llamado estado del bienestar en los momentos actuales. Lo unico malo que hicieron fue perder la guerra y meterse o los metieron en esa guerra. A parte de genocidios, que nadie puede comprender ni disculpar. Pero si senalar, que las llamadas democracias, sobre todo USA, los superaron en crueldad y sin razon, como Dresden, Hirosima, Nagasaki y cientos de miles de violaciones y muertes, con la guerra terminada. Seria largo y tendido hablar del tema.
        Pero no confundas, el comunismo no tiene nada que ver con los llamados fascismos…..

  5. el inagotable 10 February 2015 at 7:27 pm Permalink

    Bueno. Aprovecho para hablar de mi amigo, que con 17 annos llego a

    ser Asesor Provincial de Educacion en Math, su especialidad.

    Nuestra amistad comenzo cuando en sexto grado se me perdio mi cuaderno, curiosamente, de matematicas. Durante el recreo , coincidimos en el aula y le comente:

    – Deje la libreta sobre el pupitre y desaparecio.

    -Yo vi quien se la llevo- me dijo. Y te voy a decir quien fue, pero no le digas que fui yo quien lo denuncio.

    -De acuerdo.

    -Fue fulano- menciono el nombre del matoncito del grupo, a quien yo le tenia terror

    Fisicamente debil, criado bajo las faldas de una madre sobreprotectora que, aun hoy, sigue siendo una verdadera ladilla, debo admitir que abocado a entrarme a golpes con otro
    contendiente, no tengo ni por asomo los arrestos del Raton Mickey.

    Revise en las cosas del pupitre del joven y efectivamente, descubri mi cuadernillo. Mi enojo, al ver que aquel joven, de familia semi-marginal, y de historias de broncas que
    terminaban en punnaladas y cortes en la cara, habia eliminado las primeras paginas, donde tenia mis formulas fue superior al miedo que le tenia, lo enfrente y nos fuimos a las manos.

    Desde ese dia, busque la amistad de Rolando que denuncia el hecho no porque yo le cayera bien -la verdad que yo era una bomba atomica, Ja Ja !Peor que hoy!-, sino por su apego a la justicia. Luego,
    ambos, y otros dos muchachos fuimos casi, casi, inseparables. Roly se fue a Oriente, con los Makarenkos, a seguir su vocacion de matematico, en lugar de acompannarnos a la secundaria y luego al Pre.

    Javier y Pepe cayeron presos cuando cursabamos el Decimo Grado

    Fidel dijo en un discurso , la gente coreaba “paredon. paredon”, que aquella redada de Capri y Coppelia de 1968 era para eliminar a los Hippies – . A mi,me internaron por la fuerza de la ley del SMO en una Escuela Militar..

    El grupo de inseparables no duro
    mucho Pepin y Javier internados en un campo de trabajo, en la Coloma, Pinar del Rio; yo entrenandome con un fusil y haciendo el Pre, Rolando becado , el unico de nosotros voluntario, en un Campamento a orillas de la Sierra Maestra

    Luego, ya adultos, reanudamos nuestras relaciones. Me case.
    Roly nunca se caso, Las malas lenguas- ya era universitario- me recomendaban que cuidase mi Carrera y mi reputacion

    Decian que era gay. No me consta, No me interesa.

    Roly, desde los annos 80s decepcionado del regimen, me dijo que preferia ser “cabeza de raton a cola de
    leon” Yo no, Yo, ja Ja ja como dice Edu me vendi por un plato de lentejas.

    Luego inagotable al fin, Implantaria el record de casarme cuatro veces, pero solo con las dos mismas
    mujeres. Ultimamente Rolando y yo manteniamos
    constante, casi diario, contactos por email. La noticia inesperada de su muerte me ha golpeado durisimo.

    • Willy 29 March 2015 at 10:53 pm Permalink

      Que paso con Pepin y Javier? Buena historia..Gracias

  6. Julian Perez 11 February 2015 at 12:43 pm Permalink

    >>Luego inagotable al fin, Implantaria el record de casarme cuatro veces, pero solo con las dos mismas mujeres.

    Quizás no sea un record pero no cabe duda de que es un buen average. Tengo un amigo que, hasta el momento que me fui de Cuba, se había casado 3 veces… con la misma mujer (no sé si lo siguieron haciendo) Se peleaban, se divorciaban y al poco tiempo se volvían a casar. Algunos decían que era para que les volvieran a tocar los derechos de compra que daban a los que se casaban, pero no creo que esa fuera la razón. Mas bien creo que no podían vivir, ni el uno con el otro ni el uno sin el otro. Suele suceder,

  7. JORGE FELIX 13 February 2015 at 11:33 am Permalink

    Pues bien , querido publico de Latinoamerica , aqui tenemos las historias wque de antemano nos sabiamos , nosotros los cubanos , ya sabiamos el final de esta boliburguesa revolucion, pero no , nunca nos dieron creditos , los venezolanos de a pie , que aqui en Miami, hasta hace muy poco , nos decian en nuestra cara , que alli en Venezuela Chavez “….no se metia con nadie”… y les asegure , pues les quitaran hasta el derecho de respirara , porque no olvido a nosotros nos dijeron en la cara que respirabamos gracias a la Revolucipon , lo pueden creer ahora , gracias.


Leave a Reply