19 June 2017 ~ 1 Comentario

Pablo Iglesias justificaba el Muro de Berlín y las barbaridades cometidas por los comunistas.

One Response to “Pablo Iglesias justificaba el Muro de Berlín y las barbaridades cometidas por los comunistas.”

  1. Ramiro Millan 20 June 2017 at 12:14 pm Permalink

    Si acordamos que el sistema económico que sostiene a la humanidad entera se basa en el conocido principio resumido en la frase “la egoísta ambición por obtener ganancias que finalmente redunda en beneficio para todos”.
    Y además, egoísta ambición que a través del andamiaje emplazado por la mano invisible de Don Adam Smith se encarga de satisfacer la demanda de los consumidores.
    Entonces no nos queda opción a darle la razón a Pablo Iglesias.
    La ambición del empresario inevitablemente buscará aumentar sus beneficios y probablemente sea cierto que la caída del muro de Berlín haya envalentonado al empresariado para aumentar la presión sobre el trabajador.
    De hecho, es su tarea.
    De ello depende su subsistencia y éxito en la competencia del mercado capitalista.
    Como siempre, los zurdos aciertan en el diagnóstico, pero también como siempre, errantes eternos en el tratamiento propuesto.
    Lo que los de extrema izquierda no logran reconocer es que no nos es posible evitar depender de ese sistema económico para obtener los medios de subsistencia en medio de un orden mínimo que nos permita vivir en libertad y con la provisión de medios más o menos asegurados para todos.
    Aún estamos probablemente a siglos de estar capacitados para regirnos económicamente mediante otro sistema que no sea conducido por la ambición, o codicia cuando no (ambición o codicia que no es otra cosa que la manifestación de primitivos instintos de supervivencia).
    Para evitar lo que Iglesias propone, se debe necesariamente prescindir del instinto (ambición) como nuestro guía y darle a la razón la responsabilidad de hacerlo.
    Lamentablemente, aún no podemos hacerlo. El caos, la imposición, la dictadura, la opresión son consecuencias inevitables si se intenta.
    Parece que para individuos como Iglesias, todas las calamidades vividas con los regímenes comunistas nunca alcanzan para convencerlos de una vez por todas de que no podemos prescindir de la CODICIA O AMBICIÓN para organizarnos más o menos eficientemente y asegurar los medios de subsistencia.
    Lo máximo que está a nuestro alcance es regular el sistema y distribuir los recursos hasta dónde la ambición tolera.
    Cuando la egoísta ambición ve que puede obtener recursos más fácilmente por otros medios que no sea la producción de bienes y servicios como en los casos donde la presión impositiva es abrumadora o directamente se prohíbe la competencia, se dirige hacia donde es más fácil destacarse. Como la carrera burocrática y el eventual robo de las arcas públicas por ejemplo (si la cultura y el sistema judicial lo permite).
    En la actividad económica, toda vez que se inhibe la actividad de este instinto, el resultado inevitable es la parálisis y caos consecuente (que solamente permite susbsistir un tiempo mediante una feroz dictadura tirana como los casos de Cuba y Corea del Norte, pero que como ya casi nadie duda, tarde o temprano caerán).
    Y lo más importante de todo es que se debe entender que ir en contra del instinto que se traduce en ambición es tan difícil como ir en contra del instinto sexual.
    Podemos modular o limitar la actividad de este instinto de reproducción a través de códigos morales y legales, pero jamás anularlo.
    Siempre va a estar presente actuando día tras día y en cada uno de nosotros, en algunos con más o menos intensidad, pero siempre presente.
    Exactamente lo mismo sucede con el instinto que nos guía en la actividad económica, solamente nos está permitido regularlo, modularlo, pero definitivamente no mucho más.
    Sr Iglesias, socialismo dentro del capitalismo sí, se puede distribuir y presionar hasta dónde nuestros verdaderos guías, la ambición y el egoísmo, lo permitan (el límite que nos dice hasta dónde podemos presionar se lo ve perfectamente toda vez que la economía se estanca o retrocede).
    Socialismo sin capitalismo, definitivamente no, olvídese al menos por varias décadas por venir.
    “Envidia y codicia, los dioses de nuestro Olimpo”
    razonvsinstinto.blogspot.com


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