18 February 2017 ~ 12 Comentarios

Palestina y la inevitabilidad de los dos Estados

Por Carlos Alberto Montaner

Hace bien el presidente Donald Trump en respaldar a Israel, pero no debe cancelar la idea de la creación de un estado palestino.

El apoyo de Washington ha ido incrementándose con cada gobierno que ha pasado por la Casa Blanca. Eso es moralmente justo y políticamente conveniente. Al fin y al cabo, el estado judío es la única democracia existente en esa torturada zona del planeta.

Pese al espaldarazo inicial de Truman en 1948 para la creación de Israel y de un estado palestino por medio de una resolución de la ONU, a la que se unió la URSS gobernada por Stalin, acaso entusiasmado por los orígenes socialistas del país que estaba naciendo, la verdad es que en los años de Eisenhower no hubo simpatías especiales por el estado judío. Es a partir de esa administración cuando se inició, realmente, el respaldo a Israel.

¿Por qué no ha sido posible la solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino? Básicamente, por la incapacidad de los árabes de aceptar que los judíos se reinsertaran en ese territorio que un día les perteneció, y al cual volvieron acosados por la inveterada costumbre de sus enemigos de maltratarlos, expulsarlos o asesinarlos a su antojo.

Los judíos más cultos y europeizados, de donde partió el impulso sionista, no llegaron festinadamente a la conclusión de crear en Palestina, en la tierra de sus antepasados, un Hogar judío que acabó transformándose en un Estado judío, sino fue el producto de una amarga necesidad impuesta por siglos de incomprensión y rechazo.

Fue un claro sacrificio realizado por un puñado de idealistas. ¿Quién en su sano juicio abandonaría la vida razonablemente cómoda del Imperio Austro-Húngaro, de Londres o París, incluso de las aldeas de Polonia, por la polvorienta aventura de fabricar un destino mejor en el Medio Oriente pobre e insalubre de finales del XIX y principios del XX?

¿Qué buscaban aquellos primeros sionistas convocados por el periodista Theodor Herzl? Procuraban crear un sitio propio, sin miedo a los pogromos, en el cual ser judío no fuera un estigma, porque estaban hartos de la discriminación, de las persecuciones, de los capirotes y de las miles de injurias y calumnias sufridas a lo largo de los siglos que ya presagiaban lo que luego sería el nazismo.

Para quien quiera entender la historia de lo ocurrido en la llamada Tierra Santa, que bien pudo ser llamada Tierra Sangrienta, le recomiendo un libro titulado Mi tierra prometida, excepcionalmente bien escrito por el periodista Ari Shavit. Me lo recomendó y obsequió mi amiga Alicia Freilich. Es estupendo.

Ahí están todas las claves y todos los hechos. Los asesinatos y las barbaridades cometidos por unos y otros, por los judíos y por los palestinos. No es una obra del choque entre buenos y malos, sino del enfrentamiento entre dos derechos y dos visiones excluyentes que generaban un desencuentro tal vez inevitable.

Netanyahu lo dijo claramente en su visita a Washington: nadie duda que los chinos proceden de China y los japoneses de Japón. ¿Es tan difícil entender que los judíos provienen de Judea?

Pero ahí no termina el razonamiento. Tampoco sirve el argumento de que jamás existió una nación palestina. Existe ahora, surgió en contraposición al sionismo, animada por su ejemplo, y es necesario abrirle un espacio, pero siempre y cuando esa sociedad admita que los judíos constituyeron un estado con el que deben convivir en paz.

Esto fue lo que la ONU aprobó en 1948, dando por sentado que ambos estados estaban condenados a entenderse, algo inmediatamente desmentido por la guerra desatada por varios países árabes, milagrosamente derrotados por Israel.

Pero ésa sigue siendo la clave de un conflicto que no comenzará a solucionarse hasta que los palestinos acepten que no pueden extirpar a los israelíes de la faz de la Tierra. Los judíos llegaron para quedarse y la existencia de Israel trasciende la idea del hogar de una etnia enquistada en una nación extraña, como pretenden algunos árabes.

Una patria común palestina sería confinar a los judíos en un nuevo gueto a la espera del pogromo definitivo. Eso no tiene sentido. Tampoco lo tendría al revés. Los palestinos tienen que aprender a ceder y de nada les vale invocar un derecho que, de existir, se tropieza con una realidad inconmovible. No hay otra solución, a largo plazo, que la existencia de dos naciones.

12 Responses to “Palestina y la inevitabilidad de los dos Estados”

  1. jaimenberg 18 February 2017 at 11:46 pm Permalink

    No es usted el mas indicado para hablar sobre Israel Palestina,ya que usted es cubano y su país no tiene relaciones con Israel!!!!!!

    • Julian Perez 20 February 2017 at 11:25 pm Permalink

      Bueno, no vive en Cuba, sino en Madrid, desde hace muchisimos años, y ha visitado Israel (creo que más de una vez) 🙂

      Pero no era eso lo que queria comentar… Cuba tuvo relaciones con Israel más o menos hasta el año 70, y las rompió. Y si en la agricultura cubana hubo un tiempo en que había más o menos buenos cítricos fue gracias a la asesoría israelí pues ellos son expertos en cítricos (entre otras muchas cosas)

      Así que me imagino que al gobierno cubano romper con Israel le resultó tan beneficioso como, en su momento, a España expulsar a los judíos. A la larga el antisemitismo sale caro.

    • Bacu 21 February 2017 at 8:17 am Permalink

      Pensé que las opiniones eran libres y cada cual, en particular CAM que es uno de los mejores periodistas que si conocen por sus medidas, en general, opiniones y escritos sobre diferentes temas de actualidad. Pero de todas formas si es Ud el indicado para escribir creo que acá lo puede hacer o donde mejor le plazca. Saludos y que tenga un buen dia.

    • Marlon Sigler 22 February 2017 at 9:59 pm Permalink

      Al parecer usted decide quién debe o no opinar o disertar sobre el tema. Lo único que está diciendo es que ambos deben aprender a vivir en paz.

  2. Javier 19 February 2017 at 5:36 am Permalink

    La paz llegará cuando los árabes amén más a sus hijos vivos que a los nuestros muertos….( Golda Mejor )

    • Julian Perez 20 February 2017 at 11:28 pm Permalink

      Golda Meir.

      Si la memoria no me falla (cosa que no me extrañaría) lo que dijo fue ¨Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros¨

      Nunca nadie ha descrito mejor la situación. Y como eso no ha ocurrido, no hay manera de que haya paz.

      • Ramiro Millan 21 February 2017 at 6:43 am Permalink

        Bernard Lewis, gran estudioso de la cuestión de medio oriente y asesor de gran Bretaña en esta cuestión, aseguraba que el origen del odio musulmán hacia occidente estaba en la envidia.
        Cuando la sensación de inferioridad no puede ser elaborada a través de un mecanismo psíquico de adaptación para mantener un sano equilibrio emocional (que es lo que sucede en la gran mayoría de los individuos cada vez que se ven en situaciones de inferioridad), sobreviene la envidia y a veces el resentimiento y el odio.
        Cuando las diferencias son muy marcadas, el mecanismo de adaptación es más dificultoso llevarlo a cabo con éxito y es mucho más probable que la envidia se instale definitivamente.
        Desde este punto al resentimiento, odio y finalmente a la expresión física de este fenómeno a través del terrorismo hay un corto paso.
        De hecho, si la gran mayoría de los musulmanes lograran una adaptación emocional por su situación de inferioridad manifiesta y evitaran esa desagradable sensación profunda, subconsciente e incontrolable dea necesidad de hacer desaparecer algo que se les presenta como una enorme amenaza en vez de verlos como lo que en realidad son, una enorme oportunidad, su futuro sería más que alentador.
        Si no existiera ese rechazo producto de este primitivo mecanismo instintivo y lograran aceptar su inferioridad, podrían acceder a incorporarse al Estado israelí.
        En este caso se produciría lo que siempre ha sucedido a lo largo de la historia, adoptarían la cultura israelí con una enorme mayor capacidad de auto organizarse eficientemente para el desarrollo social, artístico y económico.
        Pero cómo la razón está a años luz de aportar alguna cuota de sentido común, los problemas persistirán.
        Recuerdo la situación de los afroamericanos, que aunque obligadamente (y vilmente dicho sea de paso) les tocó habitar América, fueron adoptando lentamente la cultura cívica de los anglosajones y hoy disfrutan de una calidad de vida que ni en el mejor de los sueños pueden acceder los que viven en África.

        • Julian Perez 21 February 2017 at 6:04 pm Permalink

          Amigo Ramiro

          >>Bernard Lewis, gran estudioso de la cuestión de medio oriente y asesor de gran Bretaña en esta cuestión, aseguraba que el origen del odio musulmán hacia occidente estaba en la envidia.

          Estoy de acuerdo, pero pienso que puede extrapolarse: es una de las razones del antiamericanismo, aunque no la única.

  3. Efraín Montero 19 February 2017 at 6:40 am Permalink

    Israel no tiene con quién negociar “la inevitabilidad de dos Estados”. De la misma manera el exilio cubano no tiene con quién negociar “la inevitabilidad de Cuba multipartidaria y democrática”

  4. Ramiro Millan 19 February 2017 at 7:58 pm Permalink

    Si el pueblo judío hubiese sido pobre y con nada que los destaque, seguramente su historia de persecuciones y más persecuciones a lo largo de toda su historia con los genocidios reiteradamente sufridos, no hubiesen existido.
    Pero como siempre fueron comercialmente exitosos, también siempre estuvieron expuestos a los dramas que la envidia y el resentimiento despiertan.
    El verdadero problema del pueblo judío para que se termine de una vez por todas el calvario de las amenazas islamistas, es la envidia.
    A éstos les resulta imposible aceptar tanta diferencia en riquezas y capacidad de crear, de organizarse, de quererse y de respetarse.
    El cerebro siempre encuentra excusas para justificar el resentimiento y la envidia que muchas veces termina en odio incontrolable.
    Esa envidia canalizada políticamente, termina siempre en líderes que basan gran parte de su poder político en la arenga antijudía.
    A esos políticos, seguramente les interesa “un comino” la cuestion judía y su derecho a las tierras de Oriente Medio.
    Solamente les interesa, en la mayoría de los casos, satisfacer las demandas de sus pulsiones que le exigen mostrar poder y sobre todo riquezas.
    Pero el mejor medio para obtener estas ambiciones, subrepticiamente dirigidas desde un primitivo rincón del cerebro, es la demostración continúa ante su pueblo de odio hacia el rebelde de las palabras de un tal Ala.
    Mientras Israel sea mucho más rico que los países vecinos, los problemas persistirán.
    Si fuese un pueblo tan pobre como los demás, den por descontado que no existiría el más mínimo problema más allá de los habituales.
    Cuando se buscan explicaciones para encontrar soluciones reales, siempre es necesario buscar en los aspectos más primitivos del ser humano.
    Sólo entonces y si se dispone de una enorme cuota de suerte, se puede dar un lugar a los aportes que pueda ofrecer la razón para encontrar el camino a la solución de los grandes dramas globales.
    En la cuestión israelí palestina, la razón está a décadas de tener alguna mínima oportunidad de aportar algo a la solución de la crisis.
    Las pasiones o INSTINTOS seguirán mandando.

    • Ramiro Millan 20 February 2017 at 6:55 am Permalink

      La política de la cuestión palestina se reduce a la envidia crónica del pobre musulmán y a la codicia de los dirigentes.
      “Envidia y codicia, los dioses de nuestro Olimpo”
      razonvsinstinto.blogspot.com

  5. Jose G 20 February 2017 at 7:53 am Permalink

    Gracias Señor Montaner.
    Ahora si los judios pueden afirmar con todo orgullo que son mas cultos y europeizados que todo otro pueblo del mundo. En realidad, como usted lo trasluce, son la raza superior, mucho mas que aquellos que se lo adjudicaron en los años 30 del siglo pasado.
    En nombre de todos los antisemnitas del mundo quiero agradecerle profundamente su aporte.
    Nuevamente muchas gracias


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