17 November 2015 ~ 11 Comentarios

¿Qué hacer frente a la tragedia de París?

por Ricardo Angoso

@ricardoangoso
rangoso@iniciativaradical.org

Atentado Paris

Estamos ante una nueva guerra. Tenemos ante nosotros nuevas amenazas y  desafíos que también implicarán respuestas novedosas. Se trata de una guerra diferente a todas las anteriores y requerirá una contestación muy alejada de los esquemas tradicionales que utilizábamos en los conflictos clásicos. Los atentados de París, seguramente perpetrados por miembros del Estado Islámico llegados a Europa en la oleada migratoria tolerada y alentada por Angela Merkel, implicarán el desarrollo de un nuevo sistema de seguridad que provocará molestias a los ciudadanos, un deterioro de nuestro ya de por sí maltrecho Estado de Derecho, un mayor control policial y una acción más coordinada de nuestros servicios de inteligencia.

La fecha elegida, la simultaneidad en los ataques, la clarividencia de los terroristas a la hora de ejecutar los atentados y los medios empleados, en la que ha sido seguramente una acción minuciosamente preparada durante meses, son elementos que inducen a pensar que nos encontramos ante un enemigo frío, calculador, bien preparado y entrenado para realizar acciones violentas y dispuesto a morir en la lucha. Al igual que en la mística fascista aquí no cabe espacio para la negociación y el diálogo, sino que son grupos, los yihadistas, que han nacido para vencer o morir, no hay una tercera vía para estos elementos que componen las células terroristas. 

DERROTAR AL ESTADO ISLÁMICO POR LA VÍA MILITAR

En primer lugar, el elemento geoestratético, que se vio alterado en su conjunto con la destrucción del Estado en Irak, está generando convulsiones, conflictos y amenazas para otros Estados, como Egipto, Jordania, Siria, Turquía y el mismo Irak. Pero, desgraciadamente, la respuesta al Estado Islámico, que creció a merced del caos en Irak y Siria, principalmente, solo puede ser militar. Occidente debe ponerse al lado de  sus aliados en esta zona del mundo y contribuir a la derrota total del Estado Islámico. No hay ninguna posibilidad de reconducir por la vía política a este flagelo que recurre a la barbarie mediática para aterrorizar al mundo y que se está revelando, más allá de sus actuales limites territoriales, como una amenaza global, capaz de golpear y matar hasta en el centro de París.

LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL, ABSOLUTAMENTE NECESARIA

Como segundo elemento para combatir esta maldición habrá que intensificar la cooperación internacional entre todos los Estados que estamos juntos en esta batalla contra el terrorismo yihadista. La crisis de Oriente Medio no se puede resolver dejando de lado a aliados como Turquía o a países que hasta hace muy poco tiempo considerábamos como aliados en la lucha, como es el caso de Rusia. ¿Como pretenden los occidentales resolver la crisis siria sin contar con el régimen de Damasco y su principal apoyo, Rusia? "La historia de los fracasos en la guerra puede resumirse en dos palabras: demasiado tarde. Demasiado tarde en la comprensión del letal propósito del enemigo; demasiado tarde en tener conciencia del mortal peligro; demasiado tarde en lo tocante a la preparación; demasiado tarde en la unión de todas las fuerzas posibles para resistir; demasiado tarde en ponernos al lado de nuestros amigos", decía el general MacArthur. No hay otro camino que volver a un marco de responsabilidad compartida, de estar con nuestros amigos y aliados, de conformar una gran alianza que nos permita resolver las crisis juntos y aplicando recetas realistas y prácticas, tal como se hizo con el reciente acuerdo sobre el contencioso nuclear con Irán. Sin Rusia no habrá paz nunca en Siria.

SCHENGEN DEBE SER REVISADO

Otro aspecto fundamental, y ya como tercer elemento a desarrollar, habrá que hacer una revisión objetiva, rigurosa y seria de nuestras políticas migratorias. La aparición de un pasaporte sirio en los escenarios de los atentados de París muestra a las claras que el descontrol reinante en nuestras fronteras es parte del problema. La política de Alemania, en el sentido de abrir las mismas a todos los ciudadanos sirios sin distinción, ha sido uno de las más graves errores en política migratoria de la Unión Europea (UE) en décadas. Se calcula en más de medio de millón de personas las que han entrado en Europa sin que nadie comprobará de dónde venía, quién era y qué hacía antes de venir al viejo continente. 

Schengen debe ser totalmente revisado y se debe poner coto a este desorden impuesto por la irresponsable canciller Merkel. Los atentados de París han mostrado a las claras cuanta razón tenían los gobiernos de Croacia, Eslovenia, Eslovaquia y Hungría cuando pusieron el grito en el cielo al serles impuesta una política migratoria por la cual eran forzados a recibir a miles de inmigrantes sirios -seguramente la mayoría inocentes- sin que nadie les pidiese siquiera el pasaporte. Una vez que metes el Caballo de Troya del terrorismo en tu país, no hay quien lo saque y lo más seguro es que los terroristas, aprovechando la tolerancia y la estupidez de los occidentales, acaben perpetrando atentados brutales. 

UN NUEVO CONCEPTO DE SEGURIDAD

Por último, como cuarto elemento a desarrollar, habrá que proyectar unos nuevos esquemas de seguridad, que implicarán, con toda certeza, un recorte en nuestras libertades y una merma en nuestro endeble Estado de Derecho. Los atentados de los años noventa en Israel, sobre todo contra objetivos civiles sin ningún valor militar, provocaron la aplicación de estrictas medidas de seguridad en todos los lugares, incluyendo bares y restaurantes, el desarrollo de una estrategia policial para hacer frente a los nuevos riesgos y el impulso a una cultura ciudadana que aunaba la colaboración de todos en la lucha contra el terrorismo y en la percepción de las potenciales amenazas en las calles israelíes. 

Al igual que ocurrió el 11 de septiembre de 2001, con el atentado contra las Torres Gemelas y otros objetivos, los atentados de París van a marcar un antes y un después, ya que se ha demostrado que los terroristas tratan de atemorizar de una forma indiscriminada y que los objetivos militares son para ellos secundarios. Quieren, simple y llanamente, sembrar el terror y causar el mayor impacto mediático, tal como ha hecho hasta ahora el Estado Islámico en todas sus acciones. Tenemos que cambiar nuestra forma de encauzar esta guerra, tomar medidas extremas, reconsiderar nuestro concepto de seguridad actual y evaluar las potenciales amenazas. 

Es más que seguro que en los próximos meses va a haber más atentados terroristas en Occidente, no hace falta ser un genio para predecirlo, pero la historia demuestra que si tomamos las medidas oportunas, controlamos nuestras fronteras -tal como hacen los Estados Unidos desde el 11 de septiembre-, intensificamos los controles aduaneros, desarrollamos nuevos esquemas de seguridad y generamos una cultura policial y ciudadana, junto con el desarrollo intensivo de los trabajos de los servicios de inteligencia, es más que seguro que reduciremos la capacidad de los terroristas para cometer acciones violentas y, a la larga, les acabaremos derrotando. 

11 Responses to “¿Qué hacer frente a la tragedia de París?”

  1. humberto villar 17 November 2015 at 9:04 am Permalink

    El mal esta hecho. Se permitio el ingreso masivo y desordenado de miles de inmigrantes a Europa ,sin casi ningún control.Se permitio que algunos dirigentes como Saddan y Gadafi,unicos personajes que mantenían control y seguridad en su región fueran eliminados y puestos en su lugar a bandas de criminales y terroristas que pululan por la región y se intento construir una sociedad con democracia y libertades de la noche a la mañana ,lo que a los Occidentales nos costo siglos ,se creia que serian asimiladas a velocidad y de buen agrado por culturas que tienen enorme tiempo de atraso social y cultural. Nuestra bomba nos estalla en la cara con lo que a pasado en Francia .Seguiremos creyendo que mas democracia, mas libertades y mas ayuda que se de a Oriente medio será la solución a esta caja de pandora ?

  2. humberto villar 17 November 2015 at 9:13 am Permalink

    La única Nación libre y confiable en Oriente Medio es Israel, pero casi esta sola en el mundo,…Europa…. y Francia en especial le dan la espalda cada ves que puede . Europa tiene una mirada compasiva con el mal comportamiento de naciones potencial y/o francamente peligrosas ,pero es dura y critica con Israel si se defiende contra el jihadismo ,…comprenderá ahora que mas le vale tratar con justicia a los amigos que con irresponsabilidad a los enemigos .?

  3. Sam Ramos 17 November 2015 at 9:52 am Permalink

    Lo que hay que hacer es seguir el dinero. Esos malandrines estan vendiendo el petroleo de los pozos que han ocupado a los mas hijos de la gran p… que se los compran seguramente a precios irrisorios pero no obstante les representa una gran entrada de dinero para comprar sus armas, reclutar combatientes y crear las redes sociales para el adoctrinamiento adicional del que reciben en las mezquitas.

    Putin el gran hijo de su madre, lo menciono ayer que sus satelites habian detectado las largas filas de camiones cinternas saliendo de esos territorios y que algunos miembros del G20 eran los compradores aunque no aclaro quienes.

    Yo no concibo que esas transacciones monetarias se hagan en cash, si no a traves de transferencias bancarias que pueden seguirse facilemente como se hace para combatir el lavado de dinero del narcotrafico y detector quienes son los que las hacen.

    En mi opinion es China la que esta haciendo eso con la zorreria que los caracteriza. Observen que China no ha querido participar en las coaliciones para combatir a esos terroristas ni éstos han hecho ningun atentado en las ciudades chinas ni en sus aviones y mucho menos criticado al gobierno chino. Hasta armas anti-aereas chinas se han visto en manos de esos terroristas islamicos.

  4. Sam Ramos 17 November 2015 at 12:42 pm Permalink

    Para los que son capaces de leer y entender el idioma Ingles, lean el articulo que copio mas abajo y veran que grado de estupidez y malidecencia mas grande existe en ciertos gobernantes europeos que han llegado al extremo de acusar a Israel de estar detras de los ataques en Francia y que no son cacapaces de criticar y condenar, y si, de justificar a esos malandrines islamistas por sus atrocidades:

    Refusing to Condemn Evil

    Facing today’s threats requires moral clarity, not outlandish conspiracy theories or fuzzy moral equivalence.
    by Dr. Yvette Alt Miller
    Who is responsible for the terror attacks that murdered and maimed hundreds of Parisians on Friday, November 13, 2015?

    That might seem like an obvious question. French President Francois Hollande himself announced that France was “at war” after the attacks, and he quickly launched an ambitious military assault on ISIS in Syria, which has admitted it trained the attackers and helped organize the assaults. But some people insist that other actors or motives were behind the murderous rampage.

    Incredibly, several international figures have blamed Israel.

    The Palestinian Authority asserted – in an op-ed in its PA daily newsfeed – that Israel was behind the Paris attacks – as well the large terror attack in Beirut the day before. The “reason”? Israel’s frustration with the European Union’s recent decision to label Israeli products from outside the 1967 armistice lines. As to how Israel could supposedly do something so nefarious – and keep its involvement hidden – the PA piece had an explanation: Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu somehow “hides in his soul enough evil to burn the world”.

    That Israel somehow orchestrated the attacks was hinted to by Mary Hughes-Thompson, the co-founder of the Free Gaza movement. “I haven’t accused Israel of involvement” she tweeted while the attacks were still going on; “Still Bibi (Prime Minister Netanyahu) is upset about the European settlement boycott. So who knows.” (Ms. Hughes-Thompson similarly accused Israel of being behind the massacre at the Charlie Hebdo magazine in January 2015 as well.)

    Former Malaysian Prime Minister Dr. Mahathir Mohamad managed to blame Israel not only for the attacks – but for the advent of terrorism itself. Before the establishment of Israel, “there were no such terrorist attacks anywhere” he helpfully (and erroneously) explained.

    Sweden’s Foreign Minister, Margo Wallström, went a step further, linking Israel to the massacres, and explaining that violence like the Paris attacks is inevitable – even understandable – given Palestinian opposition to the Jewish state. “To counteract the radicalization, we must return to the situation such as the one in the Middle East, in which, not at the least the Palestinians, see that there is no future….We must either accept a desperate situation or resort to violence” Ms. Wallström told Sweden’s SVT television. (Sweden’s Embassy in Tel Aviv did send out a tweet saying Ms. Wallström did not mean to blame Israel for the Paris attacks; the Foreign Minister herself declined to retract her words.)

    The idea that the attacks were somehow inevitable and the product of legitimate grievances was expressed by crowds at the site of the carnage the day after the attacks. “They’re stupid, but they aren’t evil,” one resident of the 11th arrondissement told a reporter from Israel’s Haaretz newspaper. “They are victims of a system that excluded them from society, that’s why they felt this doesn’t belong to them and they could attack. There are those who live here in alienation, and we are all to blame for this alienation.”

    “These are people the government gave up on, and you have to ask why,” another mourner explained. Virtually no one in the gathering the day after the attacks had anything negative to say about the attackers. One lone woman singing the Marseillaise was scorned, the crowd refusing to join her in France’s national anthem.

    This apathy isn’t shocking to seasoned observers. A 2014 poll found that as support for traditional Western values erodes in France, support for radical Islamism is growing. The survey, conducted by ICM for Russian state news agency Rossiya Segodnya, found that over a quarter of French people between ages 18 and 24 have a “favorable” or “very favorable” opinion of ISIS: with only 7-8% of French society Muslim, this support for ISIS seems to have spilled over into non-Muslim communities as well.

    Unwillingness to condemn terrorists isn’t limited to France. Just about the time the murderers in Paris were strapping on their suicide vests and shouldering their high-powered rifles, I was standing in my kitchen, thousands of miles away, listening to Diane Foley being interviewed on the radio. Her son, James Foley, was killed by ISIS in 2014; the group released a video of him kneeling, wearing an orange jumpsuit, before a masked man who was about to behead him. United States forces had just announced they’d killed the masked man – a British citizen by the name of Mohammed Emwazi – in an airstrike, and journalists were asking Ms. Foley for her reaction.

    “Sad,” Ms. Foley replied – not sad that her son was gone, she hastened to add, but “sad” that his killer – she described him as a poor, confused young man – was now dead too. She wished her government hadn’t killed him, she explained. If he was in different circumstances, she insisted, her son and his killer would have been friends. Her son was a “peacemaker” she told journalists later; he’d want to know “why all this is happening”. In her world view, it seemed that we all share some of the blame for her son’s death and ISIS’s actions.

    Facing today’s threats requires moral clarity, not outlandish conspiracy theories, lazy thinking, or fuzzy moral equivalence.

    For France’s President Francois Hollande, the struggle is clear. “France is at war,” he told the National Assembly on November 16. “We’re not in a war of civilization” Hollande explained, “because these killers don’t represent one.” Instead, he warned, France is now at war with radical jihad: with a dangerous, murderous enemy who cannot be negotiated with. France is locked in battle with killers that can’t be placated, with murders opposed to their very existence.

    France finds itself in a situation that one other nation knows too well: Israel, which also is struggling with its own frequent deadly terror attacks that target ordinary citizens going about their daily lives. (In fact, the day of the terror attacks in France saw another terror attack in Israel, when a family car was fired upon, killing the father and son. The family’s daughter, who survived, was planning to get married four days later. Instead, she will spend what was to be her wedding day mourning her father and brother.)

    Israel, plagued by murderous terror, has a lot it can teach others coping with the same fear. After the attacks, Jerusalem’s Mayor Nir Barkat offered advice to Anne Hidalgo, his counterpart in Paris.

    “Be good with the good guys and bad with the bad guys,” Mayor Barkat wrote: “From our experience in Jerusalem, sharp moral clarity is critical to ensuring the safety and security of our citizens. Make a very clear distinction between residents peacefully going about their day-to-day lives and coexisting alongside the diverse populations in the city and those who aim to wreak havoc and bloodshed. The peaceful residents are our partners in fostering peace and security…There is no room for moral obfuscation.”

  5. Sam Ramos 17 November 2015 at 12:54 pm Permalink

    Un consejo a Francia

    https://www.youtube.com/watch?v=mIB6EW2d7sE

  6. Sam Ramos 17 November 2015 at 1:00 pm Permalink

    No tomen estos post mios de lo que ha dicho Putin como que simpatizo con el. Para mi es un Zar wannabe y al gual que con Trump, lo que me gusta de ellos es que dicen las cosas como son y no con las vacilaciones, palabraria diplomatica y sin compromisos de Barato Mama y sus secuaces y tambien por que no?, de algunos aspirantes republicanos que quieren optar por ser political correct y no llaman a las cosas por su nombre.

    Vean este otro video: https://www.youtube.com/watch?v=KCc7JtF8yR8

  7. Julian Perez 17 November 2015 at 1:36 pm Permalink

    Lo interesante es la declaración de Obama de que los ataques de París fueron ataques ¨contra toda la Humanidad y los valores que todos compartimos¨. La inferencia lógica de esa frase es que el Islam NO forma parte de la Humanidad y sus valores NO son humanos.

    Sin que esto siente un precedente, puede que esta vez esté de acuerdo con él.

    • Sam Ramos 17 November 2015 at 4:45 pm Permalink

      De este tipo yo no creo nada de lo que diga ni hasta el dia que diga: Abajo Obama!!!

  8. Maximiliano 17 November 2015 at 3:37 pm Permalink

    Desastre de ideas. Claro, sigamos apretando las manos al mas grande asesino de la historia del planeta del posguerra, Vladimir Putin, nuestro grande “aliado” que ha masacrado millones de inocentes en un sinnumero de paises (primero que nada en las republicas de la Federacion Rusa).
    En cambio lo dejamos invadir una media docena de paises europeos mas y matar a unos cuantos centenares de millares de inocentes mas.
    Que ideas mas brillantes. El aliado Assad, ese monstruo sicopatico que ha matado muchisimas mas personas que el ISIS….
    Luego ya cuando los “amigos” y “aliados” de Assad, los ayatollah iranies y hezbollah estaran causando un destrozo, buscaremos de nuevo “amigos” y “aliados” sunitas para combatirlos. Luego cuando nacera’ otro grupo despues de Al Qaeda y del ISIS, de nuevo aliarnos con chiitas y asi’ …. Ademas de inmoral , eso es sumamente estupido, porque seguimos creando amigos , inflandolos hasta que se convierten en enemigos (que vamos a pretender aliandonos con genocidas, torturadores sicopaticos ?) que luego tendremos que combatir….
    Un circulo sin fin.
    No senor, aqui hay cabida solo para los que comparten y luchan por nuestros mismos valores , los aliados por conveniencia de hoy (si esos son tambien tus enemigos, entonces nosotros somos amigos) seran nuestros enemigos manana.
    Una pelicula ya vista mil veces.

  9. Roberto 18 November 2015 at 12:24 am Permalink

    Hombre, pertenecer a la familia humana ya es un privilegio, ser humano no es un calificativo que se le puede otorgar a toda creatura.

  10. Sam Ramos 18 November 2015 at 1:07 pm Permalink

    Nuestros “amigos” los hipocritas europeos: No son mas estupidos porque no entrenan. Lo hacen por defectos innatos.

    La Unión Europea y la estrella amarilla

    por Rav Benjamín Blech

    El edicto de la UE de etiquetar los productos de Israel llegó justo en el aniversario de Kristallnacht.

    La coincidencia en el calendario es absolutamente extraordinaria.

    La semana pasada la Unión Europea (UE) estableció nuevas directrices para el etiquetado de productos provenientes de Israel. Los granjeros, vinicultores y manufactureros en Jerusalem del Este, Cisjordania y las Alturas del Golán —incluso quienes emplean trabajadores palestinos—, deben informarle a los consumidores que los productos provienen de un “asentamiento” en territorios que fueron capturados “ilegalmente” por Israel en la guerra árabe-israelí de 1967.

    Hay más de 200 disputas territoriales y “ocupaciones” en el mundo, pero la UE ha decidido enfocarse sólo en Israel.

    Como señaló el primer ministro Benjamín Netanyahu, hay más de 200 disputas territoriales y “ocupaciones” en el mundo —incluyendo China, India y Turquía—, pero la UE ha decidido enfocarse sólo en Israel. Sólo Israel debe sentir la reprimenda de un boicot que busca aislar a los judíos y a los productos judíos. ¿En qué fecha fue emitida esta resolución de la UE? El 11 de noviembre. ¿La importancia de esta fecha? Hace menos de un siglo, los horrores del Holocausto comenzaron en Kristallnacht. Fue entonces que Reinhard Heydrich, jefe de la oficina principal de seguridad del Reich, recomendó por primera vez que los judíos debían vestir insignias distintivas, luego del pogromo de Kristallnacht del 9 y 10 de noviembre de 1938, y que todos los negocios judíos debían tener la palabra Jude expuesta de forma destacada.

    Poco después de la invasión a Polonia en septiembre de 1939, las autoridades locales alemanas comenzaron a introducir el uso obligatorio de las insignias, y para finales de 1939, todos los judíos en los recientemente adquiridos territorios polacos estaban obligados a vestir brazaletes amarillos con una Estrella de David. Desde ahí, la idea se expandió a todo el territorio dominado por los nazis. La estrella tenía por objetivo humillar a los judíos y marcarlos para segregarlos y discriminarlos. La medida también hizo que fuese más fácil identificar a los judíos para deportarlos a los campos.

    Todo comenzó con una etiqueta, un distintivo, un brazalete —una señal externa que diferenciaba a los judíos del resto de la humanidad—, y esto fue lo que posibilitó el genocidio y la exterminación de más de 6 millones de víctimas.

    ¿Quién habría imaginado que el antisemitismo nazi del 9 y 10 de noviembre de 1938 sería seguido por el vil antisemitismo europeo del 11 de noviembre de 2015?

    Habrá que ver si las nuevas etiquetas que son requeridas sólo para los productos israelíes tendrán que ser de color amarillo. Pero de seguro que ninguna persona sensata obviará el llamativo paralelo con el anterior esfuerzo de etiquetar a los judíos con perniciosas razones.

    También sería altamente instructivo retroceder en el tiempo y recordar cuál fue la fuente original de este particular método de marcar a un grupo específico para aislarlo, condenarlo y castigarlo. La historia del brazalete amarillo, mucho antes de que los nazis alemanes lo aplicaran a los judíos, tiene su fuente en un edicto cristiano de antisemitismo. Ocurrió en el cuarto Concilio de Letrán, liderado por el papa Inocente III, el cual en 1215 dictaminó que los judíos debían vestir un atuendo distintivo para demostrar públicamente su estatus inferior, e insistió que para esto se utilizara un brazalete amarillo, pues amarillo es el color de la orina.

    Es una trágica parte de la historia de los prejuicios antijudíos cristianos, los cuales llenaron las páginas de la Edad Media. Y sorprendentemente, durante la época de Miguel Ángel, fue pintado secretamente en el mismísimo vaticano en uno de los frescos de la Capilla Sixtina otro mensaje sobre el brazalete amarillo que fuera impuesto sobre los judíos. En la época en que Miguel Ángel trabajaba en la Capilla Sixtina, el estatus de los judíos en el mundo occidental estaba en su peor nivel histórico. La Inquisición estaba en la cúspide de su poder, habiendo ya expulsado a los judíos de España, Portugal y Sicilia. La literatura judía era quemada en fogatas a lo largo de toda Europa, y en ocasiones los santos rabinos y sabios que enseñaban estos textos también eran lanzados a las llamas. En el medio de esta ola de prejuicios y odio, Miguel Ángel sintió la necesidad de ir en contra de la corriente.

    Como señalé en mi libro The Sistine Secrets (Los secretos de la Capilla Sixtina) —escrito conjuntamente con Roy Doliner—, un llamativo ejemplo de esto es un increíble detalle que ha salido a la luz luego de la limpieza y restauración del techo de la Capilla Sixtina a comienzos de este siglo. Cerca del final de sus tortuosos años de pintar el fresco, Miguel Ángel estaba pintando justo por sobre el área donde el papa se sentaría en su dorado trono. En ese lugar hizo un retrato de Aminadab, una extraña elección puesto que Aminadab esta lejos de ser un conocido héroe bíblico. En la parte superior del brazo izquierdo de Aminadab podemos ver hoy en día con claridad un brillante círculo amarillo, un aro de tela que ha sido cosido a su vestimenta.

    Este es el mismo vergonzoso distintivo que el cuarto Concilio de Letrán y la inquisición habían forzado sobre los judíos de Europa.

    Miguel Ángel retrató esta poderosa ilustración de antisemitismo en Aminadab, cuyo nombre en hebreo significa “de mi pueblo, un príncipe”. Para la Iglesia, “un príncipe de los judíos” se refiere a una sola persona: Jesús, el príncipe de la paz. Allí, directamente sobre la cabeza del papa, el vicario de Cristo, Miguel ángel señaló cómo la Iglesia Católica estaba tratando a la mismísima familia de Jesús. Lo que él estaba diciendo era que si Jesús estuviera vivo en ese entonces, el antisemitismo de la Iglesia habría hecho que Jesús mismo se viera forzado a vestir un brazalete amarillo, tal como debía hacerlo cualquier judío.

    Y el mensaje de Miguel Ángel resuena poderosamente en nuestros tiempos. Es la Europa cristiana la que busca hoy en día el favor del mundo árabe y musulmán mediante unirse al popular pasatiempo de adoptar medidas antijudías. Cree que puede apaciguar a quienes buscan la destrucción de Israel mediante el unírseles en la infame tradición del brazalete amarillo para separar a los judíos para un trato desigual. Lo que la UE ha olvidado es el mantra musulmán que no esconde su meta final: “Primero eliminaremos a la gente del sábado para luego hacernos cargo de la del domingo”.

    La UE no sólo debería sentirse avergonzada. Debería estar sumamente asustada, asustada de que su voluntad de silenciar sus conciencias tan poco después del Holocausto será recordada no por su boicot, sino por su bumerang. La Europa cristiana pagará con su propio declive por haber estado dispuesta a unirse a los fanáticos musulmanes en su odio a los judíos y en su plan para la dominación mundial.


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