23 January 2017 ~ 1 Comentario

TERRORISMO SIN FRONTERAS, LA NUEVA AMENAZA GLOBAL

por Ricardo Angoso
@ricardoangoso
ricky.angoso@gmail.com

Afganistán, Irak, Siria y Turquía son los países más afectados por esta auténtica plaga. En Afganistán, los talibán han conseguido llevar el terror a las ciudades y ya controlan estratégicos territorios en el país, constituyendo una verdadera amenaza para el ejecutivo de Kabul que apoyan los Estados Unidos y una coalición internacional principalmente sostenida por los aliados europeos de Washington en la guerra.

El Estado Islámico ataca con dureza en Irak, Siria y Turquía, donde los “lobos solitarios” actúan casi en la impunidad y donde existen células organizadas de estos grupos. Territorialmente, el Estado Islámico se extiende entre Irak y Siria, aunque en los últimos tiempos ha recibido duros golpes, como la pérdida de Mosul, y la intervención internacional, principalmente rusa, en apoyo del ejecutivo de Damasco, le ha hecho perder su carácter ofensivo y expansivo. El Estado Islámico también ha llevado el terror a las calles de París, Niza, Bruselas y Berlín, detectándose su presencia en otras partes de Europa y sin descartar próximas acciones en este año. Estados Unidos, más alejado geográficamente de los escenarios de conflicto pese a su implicación en los mismos, también es un objetivo prioritario de las organizaciones terroristas de ideología islamista radical.

TURQUÍA, EN EL PUNTO DE MIRA DEL TERRORISMO KURDO
En lo que respecta a Turquía, aparte del Estado Islámico hay que reseñar la presencia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y los Halcones del Kurdistán, dos organizaciones que se levantaron en armas contra Turquía en defensa de los derechos de la importante minoría kurda -entre 20% y 30% del censo turco- y que aspiran a la creación de una entidad política independiente en la que vivan todos los kurdos de la región.

El conflicto de Kurdistán hunde sus raíces en la década de los ochenta, cuando se fundó el PKK pero tiene sus orígenes reales tras la defunción del Imperio Otomano, en que las potencias occidentales a través de una serie de acuerdos, como el Tratado de Sévres, preveían la formación de una entidad política nacional kurda, algo que más tarde fue rectificado y anulado, entregando los territorios señalados para ese supuesto Estado a la nueva Turquía emergente tras la Primera Guerra Mundial.

Los kurdos, repartidos fundamentalmente entre Irán, Irak, Siria, Turquía y, en menor medida, Armenia, veían frustradas sus aspiraciones nacionales y muy pronto estallarían episodios de violencia contra los Estados en que quedaban encuadrados muy a su pesar y sin haber contado con ellos. En total, según los cálculos más optimistas podría haber en la región entre treinta y treinta y dos millones de kurdos, una bomba de relojería que ya ha estallado en Siria, donde la guerrilla kurda se ha atrincherado en el norte del país justo en la frontera con Turquía, Irak, donde ya goza de un “Estado” de facto también en la frontera turco-iraquí y hasta casi la mitad del país, y ahora en Turquía.

VIOLENCIA TAMBIÉN EN CASI TODO EL MUNDO ÁRABE
Para ir concluyendo, hay que reseñar que otros países árabe sufren la violencia terrorista desde hace algunos años, destacando especialmente el Argelia, Líbano, Libia, Egipto y Túnez. En todos los casos, demostrándose con ello que las principales víctimas del terrorismo islamista son musulmanes, el origen de estos grupos es el mismo: organizaciones radicales religiosas que tratan de hacerse con el poder por la fuerza y que desdeñan a los regímenes supuestamente aliados de los occidentales en esa región.

Argelia hace más de dos décadas que sufre la violencia islamista radical, que la sumergió en una terrible guerra civil con sus miles de muertes y gravísimas violaciones de derechos humanos, y el país nunca se ha recuperado del todo. El turismo es inexistente, mientras que la economía está dominada por el peso de las comodities, principalmente gas y petróleo, al tiempo que el gobierno es uno de los peores de la región, una autocracia dominada por el veterano dictador Abdelazi Bouteflika y apoyada por un Occidente que muchas veces no mira más allá de sus espurios intereses económicos.

En Líbano, por ejemplo, el grupo chiíta y proiraní Hizbulá tiene secuestrados al Estado y a la sociedad libanesas, manteniendo como rehén a todas las instituciones mientras haga valer su fuerza, sin que por ello haya renunciado a la violencia como instrumento de hacer política y desafiando abiertamente a las fuerzas democráticas de esta nación. Ha estado detrás del asesinato de varias líderes políticos, seguramente en connivencia con los servicios secretos sirios que operan en el país de los cedros, como el ex primer ministro Rafiq Hariri, y es un grupo armado que opera como un partido-milicia ajeno al control de las fuerzas de seguridad libanesas. También apuesta por la destrucción de Israel, a quien ataca periódicamente usando misiles de corto alcance que les proporcionan los iraníes, y apoya a los grupos más radicales palestinos, como Hamas. Asegura tener 100.000 misiles listos para atacar a la que denominan como la “entidad sionista”, o sea Israel, y se han implicado en la guerra siria sosteniendo al carnicero de Bagdad, el presidente Bashar al-Asad.

Libia, tras verse contagiada por la frustrada “primavera árabe”, acabó envuelta en una guerra civil en la que se enfrentan varias facciones, entre ellas el Estado Islámico, y que son incapaces de llegar a un acuerdo que ponga fin a la sangría que vive este país desde el derrocamiento del dictador libio Muammar Gaddafi. Los ataques terroristas, junto con algunos hechos de la barbarie propia del Estado Islámico, que ha llegado a degollar a decenas de cristianos coptos, sigue presente en el país y Libia es hoy, por obra y gracias del desorden promovido por los occidentales tras la caída de Gaddafi, un paradigmático ejemplo de lo que se define como un Estado fallido.

Egipto también padece los efectos del terrorismo, aunque en los últimos tiempos parece haber decrecido, quizá por la imposición de un régimen militar que persigue al islamismo radical sin piedad y sin desdeñar la violación sistemática de los derechos humanos. Eso, sin embargo, no ha evitado que el turismo haya desaparecido a merced de algunos ataques terroristas contra objetivos turísticos y que la violencia contra los cristianos haya seguido su curso imparable (por cierto, ¿quién denuncia esta práctica en el mundo árabe?). Y, finalmente, Túnez también ha sufrido algunos ataques terroristas que han acabado con su industria turística y el país parece que es el único que camina por la dirección democratizadora tras la mal llamada “primavera árabe”. ¿Será así? El tiempo nos dirá. Dejo para otra nota el caso de Israel, siempre en el punto de mira del fanatismo islamista más radical y de los grupos palestinos más brutales.

One Response to “TERRORISMO SIN FRONTERAS, LA NUEVA AMENAZA GLOBAL”

  1. Ramiro Millan 23 January 2017 at 2:43 pm Permalink

    Siempre presente en todos los conflictos humanos dos variables claves y muy difícilmente controladas por la RAZÓN.
    CULTURA e INSTINTO.
    CULTURA de los pueblos musulmanes con un enorme desapego al cumplimiento de las normas y reglas, con una absoluta incapacidad para respetar el derecho del otro, con un brutal desinterés por la institucionalidad, por la desconfianza total en cualquier otra cosa que no sea lo que le compete personalmente o a allegados cercanos.
    En fin, una cultura que adolece de todos los elementos necesarios para auto organizarse socialmente con una mínima eficiencia y que cuando tienen la suerte de que aparezca un fortísimo líder autoritario y brutal, pueden preservar un ínfimo orden más o menos estable en el tiempo.
    Los conflictos internos en este tipo de sociedades casi primitivas son inevitables (la globalización empeoró su situación porque agregó motivos de conflictos a sus ya legendarios problemas nunca resueltos).
    Y el INSTINTO que nos presiona para que los demás adviertan la presencia de nuestro EGO, instinto que vemos expresarse a través de sus dos caras: la AMBICIÓN (codicia cuando no) y la ENVIDIA (o resentimiento y odio).
    La ambición o codicia de los emprendedores occidentales que los lleva a aprovechar la desorganización reinante y por tanto de la necesidad de inversiones que le den un mínimo sustento y dinamismo a las primitivas economías de estos países a cambio de ganancias usureras en un ambiente donde saben que los odian y detestan (odio cuyo verdadero origen se encuentra en la envidia).
    Y la codicia de los “emprendedores” locales que saben que la única forma de enriquecerse y “mostrar su ego y superioridad” es a través de los “negocios” a los que permite acceder el poder político, escudados detrás de un supuesto nacionalismo árabe o fundamentalismo religioso glorioso por “amor a Ala”. Se desesperan por llegar al poder a costa de cualquier desgracia un ser humano pueda imaginar.
    Los genocidios son un simple obstáculo para lograr el objetivo: el poder político.
    Poder político para un objetivo primitivo: mostrarse como el más rico y poderoso.
    Si estuviera en un error, de ninguna manera sería una infaltable REGLA que todos, absolutamente todos los dictadores (laicos o proselitistas) y todos, absolutamente todos sus colaboradores o socios o compañeros son archi multimillonarios y corruptos.
    Gadafi y Mubarak se sabe, poseían entre 30.000 y 50.000 millones de dólares.
    Que otra cosa que no sea un primitivo mecanismo, típico de un animal, puede llevar a que individuos supuestamente responsables de la vida de millones de ciudadanos, estafen con tanta impunidad y desfachatez.
    Y finalmente la envidia, que cuando el motivo que lo despierta se ve inalcanzable, inaccesible por incapacidad propia (como la inaccesible calidad de vida y los privilegios que gozan los ciudadanos de los países desarrollados) degenera en odio y resentimiento porque su instinto no les permite reconocer su inferioridad manifiesta.
    Aceptar una condición de inferioridad para muchos individuos con sus instintos incluidos, no es aceptable y de estos salen los ya terroristas o los próximos a enlistarse en una supuesta guerra santa, en una Yihad.
    Verdadera génesis del terrorismo que amenaza a Occidente.
    Todo lo que alegan los fundamentalistas islamistas para cometer esos actos genocidas contra personas que nada tienen que ver en sus desgracias, son simples excusas aportadas por un increíble aliado de las PULSIONES, la “razón instrumental” siempre dispuesta a encontrar las “razones” de cuánta barbaridad ha cometido el hombre a lo largo de su historia.
    La verdadera razón, la “razón pura” libre de las presiones de las pasiones, en estas latitudes nadie la ve por ningún lado, y si aparece su influencia es ínfima.
    CULTURA e INSTINTO, envidia y codicia, lugares donde prácticamente nada tiene para influir la RAZÓN pura y darle algo de racionalidad a los hechos.
    Cultura incapaz de organizarse y codicia que aprovecha el desorden para apropiarse de lo ajeno a costa de lo que sea y de quien sea.
    Es por ello que nadie puede encontrar un mínimo atisbo de solución a estos problemas.
    La razón que pueda poner algún mínimo orden solamente puede venir de occidente, pero cada vez que occidente se mete, el odio y el resentimiento aumenta.
    El único resultado posible es siempre un circulo vicioso que empeora las cosas.
    Si occidente se retira, los conflictos internos aumentan y los riesgos de salirse los conflictos del cauce local y diseminarse aumentan.
    Si occidente se entromete, no hace más que agregar nafta al fuego de la envidia y el resentimiento musulmán.
    “Envidia y codicia, dos armas destructivas”
    razonvsinstinto.blogspot.com


Leave a Reply