15 March 2013 ~ 1 Comentario

Una huida infinita

por RUBEN LOZA AGUERREBERE

Otra Vez Adios

(EL PAIS – Uruguay) Estoy impresionado. Tengo a mi lado el libro "Otra vez adiós" (Suma), de Carlos Alberto Montaner, una novela sorprendente, de esas que dejan apabullado. Yo le conozco muy bien desde hace muchos años, y he tenido el honor de que escribiera un prólogo para mi libro más reciente, "La tarde queda". Nacido en La Habana en 1943, sé que lleva medio siglo fuera de Cuba; estuvo a punto de morir fusilado a los 18 años; hace años vive entre Madrid y Miami. Como periodista, sus columnas (una en "El País", lo saben nuestros lectores) las leen semanalmente unos seis millones personas. Es además comentarista de CNN. Este es su libro número 23; su cuarta novela. Pues bien, con todo eso a cuestas, inicié la lectura. Y me ha deslumbrado. Este libro es la historia de muchos.

La novela comienza antes de la Segunda Guerra Mundial en Austria, donde Ludwig Golstein (que luego será David Benda), un pintor judío muy joven y talentoso, se ve obligado a escapar de la pesadilla nazi cuando estos se iban apoderando del país. Ese joven, que llegó a pintar a Freud (a quien los nazis obligaron a marcharse a Inglaterra con su familia porque de lo contrario terminaría en Dachau), es víctima de incontables episodios de violencia y horror. Así como la muerte de su primer amor.

Antes de estallar la guerra, el joven logra escapar a Cuba, donde vive de cerca y con lucidez la historia de este país, desde el gobierno de Batista hasta el sueño revolucionario y la pesadilla de Fidel Castro que luego estalla. Otra vida y también otro amor, surgen y también le dirá adiós. Hay aquí, no puedo dejar de mencionarlo, capítulos espléndidos, como el de las tertulias cubanas de aquellos tiempos, en las que el joven David conoce a Hemingway antes de ir a vivir a la isla ("me pareció un tipo arrogante e impaciente", dice); y entre tantos, a Virgilio Piñera, a Jorge Mañach (el Ortega y Gasset cubano), a José Lezama Lima, que había publicado su primer poemario; a la folklorista Lydia Cabrera, a la que García Lorca dedicó un poema del "Romancero Gitano"; a Nicolás Guillén, "simpático y dicharachero"; al novelista Alejo Carpentier ("tiene más vocación de ser francés que escritor"). Todos ellos se encuentran en la célebre Galería Hermanos Bécquer, ubicada en un hermoso caserón de la calle Prado.

Bien, y, por si fuera poco, nuestro personaje deberá vivir un nuevo exilio, marchándose esta vez a los Estados Unidos, donde finalmente terminará siendo un famoso retratista.

Asiste allí a momentos fundamentales, entre otros, el ascenso y la caída de Nixon, por Watergate; al fin de la guerra de Vietnam; el gobierno de Gerald Ford y el de Jimmy Carter. Asimismo, renace el amor en su vida. Mientras describe ciudades y pueblos, con una espléndida claridad, como las anteriores ciudades que visita a lo largo de esta novela asombrosa, el libro cuenta la vida personal y el mundo de su tiempo. Una vida que abarca los momentos más diversos del siglo XX, sin que se escapen a su visión instancias que lo han marcado. También lo seduce el amor, como dije antes, al que, como otras veces, tendrá que decirle adiós.

Las historias preceden a la literatura y siguen siendo el elemento esencial de toda obra de ficción. La prosa de Carlos Alberto Montaner, tan elaborada, modela su libro.

One Response to “Una huida infinita”

  1. Menendag05 15 March 2013 at 9:58 pm Permalink

    ?Como se puede conseguir con formato Ebook. En Amazón no aparece.
    Pericles


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